PLANIFICA O REVIENTA

Y nadie tiene pretensiones de reventar, ¿verdad?

A mí tampoco me da la vida. A las que me seguís por Instagram sabéis de sobras que hago mil cosas y me preguntáis ¿Cómo querida? ¿Cómo lo haces? La respuesta es una. Bueno que sean dos. La primera planificación, la segunda malabarismos.

Mi abuela siempre decía “quien muchas cosas hace, muchas cosas le pasan”. Así que prepárate para que te pase de todo. Partiendo de esta premisa voy a dejar claro desde el momento uno, no sea que alguien me esté leyendo, pensando que yo tengo ahora mismo el santo grial de ser la super woman, que, a todo-todo no se puede llegar. Ni muchas veces se debe. Y no pasa nada.

#NoDearNO #ATodoNoVaAPoderSer #PeroNoPasaNá

Pero está bien intentarlo. Porque en esa vorágine de planning, te habías planteado para hoy un objetivo inalcanzable de diez cosas. Pero como le has puesto ahínco has llegado a seis que sin intención hubieran sido tres. Así que ¡celébralo! Has conseguido el doble de lo que a priori era humanamente imposible.

Pero por alguna razón la lectura suele ser que has hecho cuatro menos de tu objetivo NO realista. Y así nos va. Fustigándonos a cada rato.

#¿CómoQueNoLoHasHechoTodo? #EstaEresTúMismaExigiéndote #OhMyGod

¿Qué necesitas para una buena planificación?

Un coche grande. Corrijo. Un coche con un maletero grande. Donde quepa lo mucho y lo poco. Pim-pam. Tú necesitas TU espacio. Cuanto más, mejor.

Bolsas de plástico de esas con el ‘culo’ lo suficientemente ancho como para que te hagan de compartimento. Y sí cada cosa ordenadita por temas.

Un planning. Que sí que sí. Que todas llevamos móvil, pero yo además llevo uno de papel. Necesito ver de un vistazo ‘la plenitud’ de mi vida. Me relaja y me estresa por igual, pero como mínimo ¡tengo claro lo que se viene!

Una To-Do List. Me da igual que suene antiguo. Si está escrito ya no está en tu cabeza. Y el placer de tachar conforme vas haciendo es mágico. Pruébalo.

Memoria. Mucha memoria.

¡Y a planificar!

Es domingo por la tarde y echo un ojo a mi agenda para ver la magnitud de la semana.

Veo que voy a necesitar. Si voy a eventos, looks. Si me voy a desplazar para aquí y para allá, unos cálculos con Google maps. Ajustes horarios: Salir antes de trabajar. Recuperar. Salir más tarde de trabajar. ¿Coche o metro? Aparcar cerca. T-10 preparada. Compromisos: Un regalo de cumpleaños, pasarme por el Oysho de turno, hacer la reserva en el restaurante.

Y así suma y sigue hasta que el cerebro dice “a ver un momentico, vamos a parar un rato”

#YAhoraVasYLoMemorizasTodo #NeuronaAMil #MeEstallaLaSesera

Yo salgo de mi casa como si me echaran. Lo mismo podría pasar el día fuera que dos meses en Australia. Que irme a África a estudiar una tribú perdida. No me falta detalle.

Allí, en el pasillo, se hayan ante mí:

La bolsa del gimnasio: la llevo siempre. Incluso los días que sé que no voy a poder ir. Es como un amuleto. Me da seguridad. Si todo falla, yo a mi clase de TBC.

La bolsa de la comida: tupper, yogures, un plátano, el resto del desayuno que no he acabado, dos chocolatinas por si me sobreviene un bajonazo, una naranja que paseo toda la semana y una bolsa de gominolas para momentos de stress máximo.

Tres bolsas diferentes con tres looks. Si voy por la mañana al gimnasio, llevo el look de ir a trabajar, el look de after-work, y si ya se me espera en algún otro evento, pues uno más por si acaso.

A esto le sumamos la bolsa-de-varios ¡la más importante!: Ahí van tres compresas, dos támpax, una bufanda, el planning, las pastillas para el colesterol, la vitamina D, unos calcetines por si hace frío, unas medias por si hago alguna carrera, unos… ¡aplíquese infinito!

Y el bolso. Mi bolso, mi vida, mi saco, mi zurrón, con los imprescindibles que en la vida de una mujer trabajadora-deportiva-instagramer-fiestera son muchos ¡muchísimos!

Hay veces que tengo que dar dos viajes al ascensor porque no me da la vida para llevar tanta bolsa colgada de los gadgetos brazos.

#BuenoPuesYaLoTengoTodoParaEcharElDía

Luego la realidad se impone. La vida real superar la vida planificada y se van acumulando cosas.

Aquí viene cuando demuestras tus dotes reales de malabarista. Y vas sustituyendo planes conforme pasa el día. Improvisas. Añades. Quitas. Modificas ruta. Replanificas una y otra vez. La neurona va a mil.

Para cuando llega el viernes mi casa tiene pinta de un ‘todo a euro’, mi maletero lleva tantas cosas como para poner una parada de mercadillo en cualquier esquina y mi cerebro más decibelios que una discoteca en Ibiza.

Lo más importante: Hay que saber darse margen. Hay cosas que no han podido ser. Hay planes que se han torcido. Otros los has tenido que cancelar. A muchos no has llegado.

Pero claro, nena, ¿acaso vuelas? Pues super woman no eres. Perdón por el disgusto. ¡Ala! Ajustando expectativas en 3,2,1…

#NoNoSuperWomanVaASerQueNo #SiNoLlegasNoLlegasYnoPasaNada

Y flexibilidad. Date flexibilidad. Has llegado a la fiesta con la americana de oficina. A la oficina con los zapatos de lentejuelas. A hacerte un análisis con un vestido cuyas mangas no suben y te toca despelotarte. Al gimnasio sin calcetines de deporte. A natación sin el candado de la taquilla. A casa de tus padres sin la bolsa de los tuppers vacíos. Y a tu hogar, dulce hogar, muy muy rendida.

#CorreCorreQueHoyLlegasTarde #QueHoyNoFichasATiempo

Pues ya la tenéis. La verdad sin tapujos.

A todo no se puede, pero la planificación ¡ayuda muchísimo!

Tener cintura, imprescindible.

Y ser comprensiva con una misma es de base.

Tú decides. ¿Planificas o revientas?

 

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #PlanificaSiempre

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s