18.01.21 DE GRINGOS Y TRENES. YIHAAA!

Si eres de la generación 70 seguro que sabes quien es Marcial Lafuente. Y si no, te lo cuento. Así, a groso modo, un señor de Toledo que escribió la friolera de 2600 novelillas Western a una por semana y 5 pesetas el ejemplar.  Y que creo un mercado negro de intercambio de segunda mano de estas. Un tipo con humor, sarcasmo y pluma más rápida que muchos pistoleros de la época desenfundando.

¡Venga! Pues ya tengo la novela de la semana.

¿Porque os cuento esto? Porque yo creo que mi abuelo había leído al menos 2500 de esas novelas. Y desde los 5 años me había leído a mí por lo menos mil. Pedacitos y pedacitos de Western en mi cabeza. Será por eso por lo que siempre tengo conectado el modo intrépido y me encantan las botas cowboy. Quizás el motivo de ser una eterna buscadora de aventuras.

Es que ahora que estoy haciendo un curso de storytelling (contadora de historias) y haciendo una regresión al pasado, veo venir donde empezó todo.

  • Yayo yayo, ¡que me leas un trozo!.
  • Son novelas para adultos, no puedo.
  • Pues un trozo que no sea adulto.

¿Qué nivel de paciencia se requiere para aguantar a una niña de cinco años pidiendo lo mismo en bucle cuarenta veces seguidas? Pues claro, el hombre sucumbía.

No me estarás hablando a mí, forastero. 

Y casi siempre era el trozo en el que el forajido abría las puertas del salón y sembraba el pánico entre los presentes. El piano dejaba de tocar, y la chica guapa del sitio lo miraba embelesada. Un pistolero daba su último trago y alguien tocaba el gatillo de su arma dentro de su bolsillo.

Que tampoco creo yo que la parte adulta sería que hacían el amor encima del piano, pero ya se sabe del pudor de aquellos años.

Y después de las novelas, íbamos a la estación. Por supuesto, sin que mi madre lo supiera. (Bueno, que como ella lee este blog, pues ahora se está enterando: Sí mama íbamos a la estación de Renfe, pero con precaución. Ya si eso, te lo cuento con más detalle en un café).

¡Uno más! ¡Uno más!

Me fascinaba ver a los trenes pararse en la estación y volver a partir. Miraba esas caras y me imaginaba quienes eran, adonde iban, cuál era su historia. Nunca eran suficientes trenes.

  • Uno más. Uno más. Por favor.

Y vuelta a casa, a las patatas fritas “pegás” y a la sopa de maravilla que hacía mi madre.

Y por las noches, los cuentos populares antes de ir a dormir. Caperucita iba rauda y veloz a caballo y entraba en el salón. El lobo, que siempre quería ir por el camino más corto, acababa cogiendo un tren y la abuelita estaba detrás de la barra sirviendo tragos. El cazador bebía Whisky y …

Mi abuelo dormía plácidamente en el piso de abajo.

Ahora entiendo todo el mejunje que llevo en la cabeza. Que bueno y que intransferible es todo eso. Menos mal que por esa época no había Netflix, porque me veo a Caperucita asaltando bancos.

¡¡aSUMAmónos!!. Somos la SUMA de todas las historias que hemos vivido y también de las que nos han contado. Joder ¡somos únicos! Yihaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Buenas noches preciosas, ¿que tal si hoy os contáis una historia bonita antes de iros a dormir? Por ejemplo, aquella que os hace única.

Besos preciosas.

 

 

17.01.21 COLAPSO ELECTRODOMESTICO

Vivimos al día. Sí. Sí. Pero que muy al día. Si estáis pensando que es por la situación actual en la que los planes a más de dos horas vista tienen ya mucha carga de riesgo de cancelación, ¡qué va, que va!

Lo digo por la nevera. Que se me ha estropeado. Pero solo a medias. Es decir, la nevera tira, pero el congelador ha dicho ¡hasta aquí hemos llegado!. A ver, que hasta la fecha yo pensaba que en el congelador teníamos croquetas, empanadillas y el hielo para los gin-tonics, pero, que parece ser que la tragedia es más grande.

Que claro, no se puede congelar la carne. Ni mantener los tuppers que me pasa mi madre. ¡Ostia! Ni el helado de nueces de macadamia. Que no éramos mucho de hacer acumulación de comida, pero claro ahora hay que ir al día y como compres un pollo grandecito ya tienes el menú de todas las noches de la semana.

Aguanta un poco más ¡te queremos!

Habrá que comprar otra, claro. Pero me da pena porque la mitad funciona bien ¿venderán medias neveras? Es que el mes pasado ya tocó lavadora entera. Pero es que la mampara del baño también está en modo colapso, y cada vez que entro a ducharme me grita en modo JLO: “¿Y nuevas lamas pa’cuando?”

Se está estropeado todo a la misma vez. ¡hasta nosotros! Que no sabéis lo que me duelen ya las articulaciones. Ahora entiendo cuando mi madre me dice “me cuesta girarme en la cama”. A punto de grúa me he quedado esta noche.

¿Viene ya esa grúa o qué? Que ya no puedo más en ésta posición.

Supongo que las parejas que tiene hijos notan el paso del tiempo cuando ven a sus hijos adolescentes. Los que no tenemos, cuando se empiezan a estropear todos los electrodomésticos. Habrá que ir asumiendo.

Miedo me da la lavadora, que muy callada está ella y es de la misma quinta que el resto.

En fin, me voy a preparar la cena. He visto un paquete de ocho hamburguesas en la nevera, hasta el jueves mínimo, me sé de memoria el menú.

Buenas noches preciosas. 

16.01.21 UNA VEZ FUI MISS.

Una vez fui MISS. Oye y ahora que lo pienso no hace tanto, igual unos 6 años. Ya en mi BOX 4 bien calzado. Abrieron un sobre y leyeron mi nombre y subí al escenario. La gente aplaudió y dije unas palabras. Vamos, lo más cerca que he estado nunca de un momento Oscar.

Y me dieron el premio, envuelto en celofán, y yo lo levante triunfante. No sé lo dedique a mi madre porqué…

Gracias. Gracias. ¡Que ilusión!

Vale. Fui MISS GINTONIC en el grupo de teatro. Creo que aún guardo la banda. Y el premió no fue un Oscar sino una copa y una botella de Hendricks. Pero fue emocionante.

Y es que hacer teatro requiere de valor y unos ovarios (y dicho sea de paso ¡memoria!) importantes. Y en días de flojera en que mi personaje tenía que darlo todo en el escenario, solía ir a la pequeña barra del centro cívico donde ensayábamos y me solía pedir una “Tónica Agitada”.

Lo hacía solo para que mi alter ego en esos momentos pudiera salir a escena con más facilidad y menos vergüenza.

Anda que no se echan de menos esos días detrás del escenario, todos bien pegaditos unos a otros. Todos bebiendo a morro de la misma botella y dándonos abrazos empapados en sudor.

#DameUnAbrazoColega

Que lo piensa una ahora y da hasta grimilla. Yo no sé si vamos a volver a poder soplar las velas de un pastel y comernos posteriormente la tarta con las babas del homenajeado.

Hay días, cómo hoy, que me siento la protagonista de El día de la marmota y solo pienso en convertirme en MISS VERDEJO para una mejor adaptabilidad a esta nueva (a)normalidad.

En fin, menos mal que siempre nos quedara Netflix (porque París de momento va a ser que no).

Buenas noches preciosas. Me enchufo a la casa de papel y me desconecto de la vida.

Felices sueños. 

15.01.21 CAMBIO DE BOX

No hay como tener amigas que te entiendan. A ti y a tus problemas del primer mundo.

  • Ayss Laura, que no me da el andamio para apuntalar tanta flacidez, que ya no es solo la cara que se me está viniendo abajo es que los surcos de la frente se hacen cada vez más profundos. Los pelos pezoneros y los de la barba asumidos, pero… ¡es que he perdido mucho! Así en general.
  • No, mujer lo que te pasa es que estás haciendo el CAMBIO DE BOX.

Atención, atención apunten bien todas las señoras, señoritas y señoronas que ronden los cuarenta y largos, porque el secreto no se llama crisis de los 50 sino Cambio de Box, que a todas luces suena mucho más positivo. Acabáramos.

  • Si, sí. Tienes que salir del BOX 4 y entrar en el BOX 5 y lo que te pasa es que el año de transición pues vas un poco perdida por pista, pero cuando ya te aposentes ¡va a ser la ostia! Y si no mira a Samantha de Sexo en New York.

Tranquila Jones, es solo un cambio de Box.

Menos mal que el comentario me ha pillado comiéndome la mejor tarta de queso del mundo mundial y con copa de vino acompañándola, sino me vengo abajo Samantha included. He dado un trago largo y he respirado hondo: El BOX 5. Eah!

Mirad, lo que pasa es que este CAMBIO DE BOX, agudizado por living la vida digital, poco ocio, menos arreglo y un frío del carajo, así como que se gestiona regular.

Que me hubiera pillado el CAMBIO bien de trabajo interesante, de ocio y salidas, de cenas con amigas y de escapadas por el mundo, pues otro gallo hubiera cantado.

  • Camarero, ¡Otra copa por favor! Oye Laura ¿Qué edad tienes?
  • Uysss calla, calla, a mi aún me queda mucho en el BOX 4.
  • Perramala
  • ¿Cómo?
  • ¡Que tengo que hacer una llamada!

Hola. ¿Es por aquí el box5?

Miro y remiro la última foto de la JLO que claramente está en el BOX 5 y me doy cuenta de que la genética no está de mi parte. Seguro que tengo otros dones. A saber cuales…

Perdida en la pista. Good night.