09.04.21 ¿HOMBRE IBUPROFENO O PINAZA? MEJOR ¡UN DIOS HÍBRIDO!

Ya. Que si me he flipado. Pues no. Pero es que escucho a muchas de mis compañeras y amigas solteras, divorciadas o en situación de caza y veo claramente que lo que tenemos que hacer es fabricar una nueva especie de hombre, que sea:  el Dios Híbrido.

Porque lo que tenemos rodando por estos lares es, por una parte, el hombre ibuprofeno, que no te da ni un triste dolor de cabeza o el hombre-pinaza ¡todo el día encendiendo mecha! Y ni se puede vivir en un bálsamo continuado ni quemándote los tobillos en cada esquina.

Change.org: Solicitamos la creación de una nueva especie. El Dios Híbrido

¿Podríamos juntarlo todo, por favor? Un Dios Hibrido. Que primero te invite a cenar y luego te consuma viva. O al revés. Tampoco estamos por ponernos tiquismiquis.

Hablemos de los especímenes en cuestión.

El HOMBRE IBUPROFENO.

No solo no te da dolores de cabeza, sino que te los quita. Más majo que las pesetas (expresión que claramente denota mi edad). Te escucha, te adora y te cuida. Te hace sopa depurativa por las noches y un masaje en los pies si vienes rota.

Con un poco de suerte hasta es romántico, que, si no, ¡no pasa nada! Que también estamos las rancias que las flores y otros similares nos dan alergia. Eso sí a ver si puede venir con un poco de buen humor porque esta vida, y sobre todo right now, sin unas buenas risas puede ser un poco jodida.

Es que como tener un tronco grande, robusto, fuerte, generoso. Seguridad y apoyo.

Ahora ve y echa el tronco al fuego y verás cuanto tarda en arder o mejor aún, intenta encender una hoguera con él. No hay mechero ni lanzallamas que ponga en marcha eso a no ser que le eches tiempo, dedicación y dos botes de gas para ir rellenando.

Sí, tía. Es la sexta vez que salimos a cenar. Sí, sí, es muy majo…

El HOMBRE PINAZA.

Sí, ya me has entendido. Y si no te animo a que recojas un poco de pinaza y la eches al fuego. No te da la vista para ver cómo arde. Igual si eres rápida atinas a ver las chispas que ha disparado. O de nuevo, intenta encender la hoguera con la pinaza, lo flipas. Los ojos te hacen chiribitas de la velocidad con que la química se dispara.

Este hombre es pura química andante. Te mira y te derrite. Tu lo ves y no quieres ni cenar con él. De hecho, así de primeras igual ni mucha conversación necesitas.

Es como tener una bolsa de cohetes. Siempre que lanzas uno… ¡Boom! ¡hasta el cielo!

Vale. Te recojo las 9. Oye…¿que si quieres pasamos de cenar?

Volvamos a mis amigas.

Pues tengo a unas y a otras contándome sus historias sobre tíos-majo-ibuprofeno de los que se acaban cansando una vez las han paseado, llevado a cenar y abierto la puerta entre cuatro y seis veces. Hola ¿qué tal? Un poco de emoción, gracias.

Y las historias de los hombres-pinaza-hoguera tampoco sufren mejor suerte. Son como el chupinazo de los Sanfermines, que te anuncia una fiesta total pero que te va a durar ¿Cuánto? Lo que duran los fuegos artificiales en el cielo…Ohh ¡que bonito! ¡Cuantos colores! Desvanecimiento. Adiós. Hasta luego. Que eres mucho fuego para todos los días de la semana.

Y digo yo ¿un 50%-50%? ¿Un 60%-40% al gusto? Porque veo yo que ni unos ni otros tienen el pegamento para unir una relación.

¿Os imagináis un Clooney-Bardem? O un ¿Dani Rovira-Miguel Angel Silvestre? Lo dejo en abierto, ¿Cuál sería vuestro dueto ganador?

Llámadme rara, pero yo lo veo, lo veo…

Llamada a los científicos desde aquí: Genéticamente ¿podemos hacer algo? #AhíLoDejo

Buenas noches criaturas. Feliz fin de semana.

Y a soñar con Dioses Híbridos.

07.04.21 Me llamo Jones y soy CULICARPETA.

Si, compañeras, sí. No tengo reparo en confirmarlo aquí públicamente: SOY CULICARPETA. Pero no de ahora porque me haya hecho mayor ¡no! De toda la vida.

El culo carpeta también conocido por culo-gurrumido es ese que no tiene volumen alguno. Dícese de ese posterior en el que no hay transición saliente entre espalda y muslo. Vamos que de la última vertebra pasas la mano y vas del tirón hasta detrás de las rodillas.

Y yo creo que no somos pocas en el Club de las Culicarpetas, pero de nosotras no se habla.

La J.Lo meneando culo. ¡Que mal repartido está el mundo, Facundo!

Ahí está la J. LO meneando traseraco bueno. Y la Shakira moviéndolo de un lado para otro Y la Beyoncé que lo usa como mesa para el cubata, pero ¿y los culiplanos? Destinados al olvido.

A ver, tampoco es para tener trauma, pero si para tenerlo en cuenta.

Por ejemplo: ¿podemos llevar vestidos ceñidos? Hombre, no van a quedarte esplendorosos, pero si te los pones es porque eres más lisa que una tabla en el abdomen. Porque como tengas barriguita, al darte la vuelta vas a tener más volumen delante que detrás y esto va a confundir nivel: es la niña del exorcista y viene girada.

Las bragas no las llenas y los tangas van a asomar poco cachete por sus hendiduras. De los leggins ni hablamos. Yo siempre los llevo a culo tapado porque, ¿para que dar espectáculo?.

El tema de hacer una Pataky: Forget it! Tú siempre de cara. Es más incluso cuando salgas de un lugar, sería ideal ir saliendo como los cangrejos, hacía atrás, mostrando siempre mejor cara que culo. Y sonríe, tú sonríe mucho, que eso siempre despista la atención de otras zonas.

¿Tanga? No. ¿Vestido ceñido? No. ¿Hacer una Pataky? No.

Lo que más me fastidia es que ni siquiera puedo decir lo de “voy de culo”. ¡No! ¡es de risa!

Yo tengo amigas de todas clases. Si sales con otra compañera culicarpeta, pues la cosa suma.

Sin más, estaba yo el otro día con mi amiga Diana en el centro camino de unas croquetas ricas. Aparcamos el coche y al salir, pasa un tipo por el carril bici gritando: ¡vaya culo! Y las dos como locas: ¡A mí! ¡A mí! ¡Me lo ha dicho a mí! Tres minutos nos duró la emoción. Una jugarreta de nuestro ego traseril insatisfecho.

En seguida nos dimos cuenta de que claramente se lo habría dicho a alguna Beyoncé con la que se había cruzado y lo que nos había llegado a nosotras era el eco. Sniff. Que alguien dijera ¡vaya culo! de nuestras derrières sería un disparate nivel extremo.

Yo, intentando hacer twerking en casa.

Y luego está cuando salgo con Laura y su culo JLO. ¡Joder! Si es que así no se puede. Nos vamos de compras y me dice: ¡Vamos a probarnos estos shorts! Y cuando salimos las dos del probador, ella está comestible y yo con el culo en pompa soy la tabla para planchar el short.

OK. No traumas. Seguramente cuando el creador repartió culo yo estaba en la cola de carisma. Y por lo que se ve cuando volví el material ya se había acabado.  

En fin, voy a pensar en culicarpetas famosas. Dadme un minuto. Bueno dos. Vale dieeeeez.

Culicarpeta y a mucha honra. Buenas noches.

29.03.21 ¿Quién narices es la gente?

A ver señoras, para ponernos en situación, según el diccionario. Voilà la definición:

Gente: Conjunto indeterminado de personas.

Es decir, un montón de cabezas juntas. Ni muchas ni pocas. Y ahí todas revueltas. De las cuales, por lo general, no conoces a nadie de los que ahí están.

Es que no puedo más con el “que dirá la gente” y la de veces que unos y otros me lo recuerdan. Pero en serio ¿importa?

Me lo preguntan mis amigas cuando voy vestida estrafalaria (palabra que me lleva diciendo mi madre desde la adolescencia), cuando hago el ridículo máximo en una pose absurda para conseguir una foto. Cuando voy con mi mp4 semibailando por la calle. O camino comiéndome un helado de tres bolas como una cochina.

¡Pues menudo helado que me he pillado!

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La gente no es nadie con quien te tomas un café, tienes una conversación o te vas de compras. La gente es un pensamiento en tu cabeza. Un pensamiento limitador de “no te salgas del rebaño”, de “esa no es la forma”, un “así no, mejor así”. Es solo una expresión para mantenerte en tu mediocridad.

Y lo que es peor, y de lo que no se habla, es que la expresión “que dirá la gente” contiene una carga de ego y soberbia que me da toda la risa.

A ver querida de mi vida ¿Cómo te lo explicaría? A la gente no le importas lo más mínimo. ¡No le importas un carajo! Pues ya está. Por si aún te lo cuestionabas.

Siento si esto te decepciona, pero a todas esas cabezas con las que te cruzas les da lo mismo que tengas las rodillas feas, que no te combine el blazer con la camiseta, que tengas la nariz ganchuda, canas a tutiplén o que te estés tomando un vino a las 10h.:

SELASUDA.COM

Sí, póngame una copa, por favor. Sí, sé que hora es. Gracias.

Y a los que de verdad si que le importas, no caben en la categoría de gente, porque son familia, amigos, conocidos y si me apuras allegados que está muy de moda.

Lo del “que dirán” es una excusa que te pones para no salir de tu zona de confort, para no hacer las cosas diferentes, para no innovar, para no ser auténtico. No vaya a ser que seas auténticamente diferente a todos. Que ¡claro! ¡eso acojona un rato!

El camino menos transitado es siempre el más interesante pero quizás andes solo un trecho así que ¡calla, calla! ¡Vayamos donde va Vicente que ha sabemos que es donde va la piii…piii (¡la famosa palabreja de marras!)

¿A ver cuanto me importa? Uh! ¡¡NADA!!

La de cosas que dejamos de hacer por el posible juicio de los demás. ¡Anda ya! Muévete en este tinglao que es la vida como tú quieras. Que como se suele decir, son dos días, y encima para mí, que soy más de sol que un lagarto, los días nublados no cuentan.

No se vosotras, pero yo pienso vivir la vida como si estuviera en el buffet libre de un todo incluido: ¡¡ARRASANDO!!

Feliz semana queridísimas. 

26.03.21 Operación Mini-Tacón-Power

Buenas noches a todas

¡Mirad que horas! Pero es que la semana ha estado intensita y ha sido rozar el sofá y éste me ha abducido. Me levanto ahora de una siesta que ha empezado a las 7 de la tarde y que dos horas ha durado. ¡Si lo llego a saber me pongo el pijama!

El caso es que hoy he comido con mi amiga Laura. Desde que no hay nocturnidad ni alevosía nosotras hemos pasado las putivueltas a los viernes mediodía.

Hacemos un menú y un gin-tonic y nos creemos en la mejor disco. El caso es que me ha obligado a ir con minifalda y tacones, argumentándome que ella también iba a venir hecha un pincel y que esto y aquello…

Tía, tía…¡que me he pasado un poco al hacerme la raya!

Y ahí es cuando me he dado cuenta yo de la practica que hemos perdido. Para empezar, hace mil que no me calzo unas medias y a punto de carrera me he quedado 3 veces. Me he hecho un conjuntito mono y me he visto a mi misma diciendo: Va tía ¡ponte pendientes que hoy lo petas!  

En saliendo por la puerta me he dado cuenta de que el hábito de perfumarme… ¡hasta luego Mari Carmen! Así que he reculado y me he vaporizado nivel extremo.

Ya en el ascensor me he mirado en el espejo y he visto que ¡oh! No me había pintado los ojos. Y como aún no había marcado, he regresado y le he dado al eyeliner hasta parecer un panda.

Yo, saliendo de casa acicalada y con una perdida de práctica importante.

¡Madre mía! Que yo antes esta fase “nos vamos de putivuelta” la tenía interiorizada y no me faltaba detalle y ahora me veo llegando al coche y dándome cuenta de que llevo las pantuflas puestas y la bata de guata arrastrando.

El caso que llego y la muy perra se había calzado unos tejanos y le digo “¿Y la minifalda?” a lo que me contesta: “La minifalda para ti. Yo estoy bien. Eras tú que la necesitabas”. No-fastidies.

Madre mía, yo con pendientes, perfumada y con eyeliner. Todo #tan2019.

Anodada estoy.

Cómo que Laura sabe que he tenido el ánimo maltrecho estos últimos días ha puesto en marcha la Operación Mini-Tacón-Power. Y oye ¡ha funcionado!

He llegado al restaurante con ánimo de Maruja Básica y he salido sintiéndome poco menos que Beyoncé.

La vida desde unos tacones altos, la raja de mi falda y pendientes nuevos ha mejorado por momentos. Añade un Martini y un camarero zalamero y no ha sido una noche quemando la pista, pero si unas risas de las de antes, digamos de aquellas #Muy2019.

El caso es que me he venido tan arriba que he acabado cogiendo el dominio CambioDeBox, haciéndome la pedicura y comprando dos pares más de pendientes. Partiendo el asfalto que iba y creyéndome que ligaba con cada coche que paraba a mi lado en el semáforo.

Yo, saliendo del restaurante.

¡Que poder tiene la ropa para hacerte sentir bien! ¡Y las buenas amigas para levantarte la moral!

Vida social me falta. Y calle. Y jarana. Y Putivuelta. Leches.

¡Ala! Pues ahora que ya me desahogado, me voy con Netflix. Que voy por la tercera temporada de Vis a Vis. #Cagomentodo.

Feliz fin de semana. Y si os venís abajo…falda y tacones pa’arriba.