La felicidad es Carlos Baute llevándote a dónde tú quieras…

¡Que raras somos, coño!

Hay días que te levantas feliz y no sabes ni porqué y otros que odias hasta la última mismísima hormiguita que pisa esta tierra y también, aparentemente, sin razón alguna.

Hoy fue uno de los primeros. A pesar de que fue sacar un pie del catre, empezar a bombear sangre con cierta racionalidad y dolerme todas las articulaciones. 

Y es que, de un tiempo a esta parte, mi cuerpo por la noche, cual cenicienta, a partir de las 12h ¡se convierte en plomo! Pesa lo que no quieras tú ni saber y girarme de un lado a otro requiere de concentración además de pericia para no perder el cojín que llevo entre las piernas para que no se toquen mis rodillas. Creo que a éste conjunto de cosas se le conoce como “edad” y creo que es para todo el mundo.

Toma ¡subidón de día! Y eso que me ha venido la regla! #LavidaySusmisterios

Pero da igual porque hoy era un buen día. Me tome dos cafés. Me fuí a clase de natación, me bebí piscina y media, pero está bien. Hice tres horas de deberes de francés, muy soporífero, pero oh, ¡là là! No pasa rien. Es que hay días que tu cerebro está en modo “FELICIDAD ACTIVADA” y así te pisen el callo tu sonríes.

Y luego están esos días. Esos que no te vienes arriba ni que sea el mismísimo Brad Pitt quien te despierte. Que te duele la vida, los huesos y hasta las venas y ese día lo llevas fatal. Que el mismo café de siempre hoy te parece más amargo y que no tienes ganas más que de mirarte concentradamente un pie las próximas dos horas. No te da la vida para sonreír a pesar de que no tienes dramas y no hay huevos de mover el culo para ser productiva.

Pues no me siento yo muy católica hoy…

Señoras pues no pasa ná. Que habrá que tener días de todo. Que es que esas famosas frases de Mr. Wonderful y otros seres afines que nos obligan a ser la pera en vinagre todos los días han hecho mucho daño y no son ciertas.

“Corre tras tus sueños”. Pues oye, que unos días sí y otros no te apetece ni atarte las bambas.

“Todo es posible en la vida”. Pues a ver, todo todo ¡no! Porque yo querría cantar opera y con las cuerdas vocales que me han tocado pues como mucho para hacer de coro y con más gente.

Y así un largo etcétera.

¡Venga! ¡Venga! Dale todo el día con lo de estar feliz #tóelrato

Yo de la única frase que me fio es de la mía (atención, poner aquí sonido de bombo y platillo de AUTOEGO): VOY AL LÍO.

Porque la mente es una jodida manipuladora. En el 90% de los casos no va a tu favor. Me tomo el café por las mañanas y ahí esta dando la matraca: ¿Para que estás estudiando esto? ¿Tu crees que esto tal o aquello cuál? ¿En serio crees que tú…?

A ver chata, ¿qué parte de ¡DÉ-JA-ME EN PAZ no has entendido?

Por eso ni días buenos, ni días malos. Ni frases de automotivación ni verdades a cascoporro. Que la vida es un mejunje que trae de todo y bien revuelto. Tú a lo tuyo.

Vamos al lío es la forma que tengo yo de decirle a mi mente: ¡Calla! Y señoras: me pongo en pie y voy a por todas. No matter si el día pinta rosa o si pintan bastos. Yo puedo. Quiero. Voy.

Está permitido tener días de todo, pero no nos podemos permitir perder nuestra ACTITUD, queridas.

Eso, never never in the life. Que la ACTITUD es Carlos Baute de chófer llevándonos cual Marta Sánchez cualquiera a donde nosotras deseemos.

Así que, mete quinta chato.

Besos preciosas y ¡ACTITUD, ACTITUD, ACTITUD!

09.04.21 ¿HOMBRE IBUPROFENO O PINAZA? MEJOR ¡UN DIOS HÍBRIDO!

Ya. Que si me he flipado. Pues no. Pero es que escucho a muchas de mis compañeras y amigas solteras, divorciadas o en situación de caza y veo claramente que lo que tenemos que hacer es fabricar una nueva especie de hombre, que sea:  el Dios Híbrido.

Porque lo que tenemos rodando por estos lares es, por una parte, el hombre ibuprofeno, que no te da ni un triste dolor de cabeza o el hombre-pinaza ¡todo el día encendiendo mecha! Y ni se puede vivir en un bálsamo continuado ni quemándote los tobillos en cada esquina.

Change.org: Solicitamos la creación de una nueva especie. El Dios Híbrido

¿Podríamos juntarlo todo, por favor? Un Dios Hibrido. Que primero te invite a cenar y luego te consuma viva. O al revés. Tampoco estamos por ponernos tiquismiquis.

Hablemos de los especímenes en cuestión.

El HOMBRE IBUPROFENO.

No solo no te da dolores de cabeza, sino que te los quita. Más majo que las pesetas (expresión que claramente denota mi edad). Te escucha, te adora y te cuida. Te hace sopa depurativa por las noches y un masaje en los pies si vienes rota.

Con un poco de suerte hasta es romántico, que, si no, ¡no pasa nada! Que también estamos las rancias que las flores y otros similares nos dan alergia. Eso sí a ver si puede venir con un poco de buen humor porque esta vida, y sobre todo right now, sin unas buenas risas puede ser un poco jodida.

Es que como tener un tronco grande, robusto, fuerte, generoso. Seguridad y apoyo.

Ahora ve y echa el tronco al fuego y verás cuanto tarda en arder o mejor aún, intenta encender una hoguera con él. No hay mechero ni lanzallamas que ponga en marcha eso a no ser que le eches tiempo, dedicación y dos botes de gas para ir rellenando.

Sí, tía. Es la sexta vez que salimos a cenar. Sí, sí, es muy majo…

El HOMBRE PINAZA.

Sí, ya me has entendido. Y si no te animo a que recojas un poco de pinaza y la eches al fuego. No te da la vista para ver cómo arde. Igual si eres rápida atinas a ver las chispas que ha disparado. O de nuevo, intenta encender la hoguera con la pinaza, lo flipas. Los ojos te hacen chiribitas de la velocidad con que la química se dispara.

Este hombre es pura química andante. Te mira y te derrite. Tu lo ves y no quieres ni cenar con él. De hecho, así de primeras igual ni mucha conversación necesitas.

Es como tener una bolsa de cohetes. Siempre que lanzas uno… ¡Boom! ¡hasta el cielo!

Vale. Te recojo las 9. Oye…¿que si quieres pasamos de cenar?

Volvamos a mis amigas.

Pues tengo a unas y a otras contándome sus historias sobre tíos-majo-ibuprofeno de los que se acaban cansando una vez las han paseado, llevado a cenar y abierto la puerta entre cuatro y seis veces. Hola ¿qué tal? Un poco de emoción, gracias.

Y las historias de los hombres-pinaza-hoguera tampoco sufren mejor suerte. Son como el chupinazo de los Sanfermines, que te anuncia una fiesta total pero que te va a durar ¿Cuánto? Lo que duran los fuegos artificiales en el cielo…Ohh ¡que bonito! ¡Cuantos colores! Desvanecimiento. Adiós. Hasta luego. Que eres mucho fuego para todos los días de la semana.

Y digo yo ¿un 50%-50%? ¿Un 60%-40% al gusto? Porque veo yo que ni unos ni otros tienen el pegamento para unir una relación.

¿Os imagináis un Clooney-Bardem? O un ¿Dani Rovira-Miguel Angel Silvestre? Lo dejo en abierto, ¿Cuál sería vuestro dueto ganador?

Llámadme rara, pero yo lo veo, lo veo…

Llamada a los científicos desde aquí: Genéticamente ¿podemos hacer algo? #AhíLoDejo

Buenas noches criaturas. Feliz fin de semana.

Y a soñar con Dioses Híbridos.

07.04.21 Me llamo Jones y soy CULICARPETA.

Si, compañeras, sí. No tengo reparo en confirmarlo aquí públicamente: SOY CULICARPETA. Pero no de ahora porque me haya hecho mayor ¡no! De toda la vida.

El culo carpeta también conocido por culo-gurrumido es ese que no tiene volumen alguno. Dícese de ese posterior en el que no hay transición saliente entre espalda y muslo. Vamos que de la última vertebra pasas la mano y vas del tirón hasta detrás de las rodillas.

Y yo creo que no somos pocas en el Club de las Culicarpetas, pero de nosotras no se habla.

La J.Lo meneando culo. ¡Que mal repartido está el mundo, Facundo!

Ahí está la J. LO meneando traseraco bueno. Y la Shakira moviéndolo de un lado para otro Y la Beyoncé que lo usa como mesa para el cubata, pero ¿y los culiplanos? Destinados al olvido.

A ver, tampoco es para tener trauma, pero si para tenerlo en cuenta.

Por ejemplo: ¿podemos llevar vestidos ceñidos? Hombre, no van a quedarte esplendorosos, pero si te los pones es porque eres más lisa que una tabla en el abdomen. Porque como tengas barriguita, al darte la vuelta vas a tener más volumen delante que detrás y esto va a confundir nivel: es la niña del exorcista y viene girada.

Las bragas no las llenas y los tangas van a asomar poco cachete por sus hendiduras. De los leggins ni hablamos. Yo siempre los llevo a culo tapado porque, ¿para que dar espectáculo?.

El tema de hacer una Pataky: Forget it! Tú siempre de cara. Es más incluso cuando salgas de un lugar, sería ideal ir saliendo como los cangrejos, hacía atrás, mostrando siempre mejor cara que culo. Y sonríe, tú sonríe mucho, que eso siempre despista la atención de otras zonas.

¿Tanga? No. ¿Vestido ceñido? No. ¿Hacer una Pataky? No.

Lo que más me fastidia es que ni siquiera puedo decir lo de “voy de culo”. ¡No! ¡es de risa!

Yo tengo amigas de todas clases. Si sales con otra compañera culicarpeta, pues la cosa suma.

Sin más, estaba yo el otro día con mi amiga Diana en el centro camino de unas croquetas ricas. Aparcamos el coche y al salir, pasa un tipo por el carril bici gritando: ¡vaya culo! Y las dos como locas: ¡A mí! ¡A mí! ¡Me lo ha dicho a mí! Tres minutos nos duró la emoción. Una jugarreta de nuestro ego traseril insatisfecho.

En seguida nos dimos cuenta de que claramente se lo habría dicho a alguna Beyoncé con la que se había cruzado y lo que nos había llegado a nosotras era el eco. Sniff. Que alguien dijera ¡vaya culo! de nuestras derrières sería un disparate nivel extremo.

Yo, intentando hacer twerking en casa.

Y luego está cuando salgo con Laura y su culo JLO. ¡Joder! Si es que así no se puede. Nos vamos de compras y me dice: ¡Vamos a probarnos estos shorts! Y cuando salimos las dos del probador, ella está comestible y yo con el culo en pompa soy la tabla para planchar el short.

OK. No traumas. Seguramente cuando el creador repartió culo yo estaba en la cola de carisma. Y por lo que se ve cuando volví el material ya se había acabado.  

En fin, voy a pensar en culicarpetas famosas. Dadme un minuto. Bueno dos. Vale dieeeeez.

Culicarpeta y a mucha honra. Buenas noches.

29.03.21 ¿Quién narices es la gente?

A ver señoras, para ponernos en situación, según el diccionario. Voilà la definición:

Gente: Conjunto indeterminado de personas.

Es decir, un montón de cabezas juntas. Ni muchas ni pocas. Y ahí todas revueltas. De las cuales, por lo general, no conoces a nadie de los que ahí están.

Es que no puedo más con el “que dirá la gente” y la de veces que unos y otros me lo recuerdan. Pero en serio ¿importa?

Me lo preguntan mis amigas cuando voy vestida estrafalaria (palabra que me lleva diciendo mi madre desde la adolescencia), cuando hago el ridículo máximo en una pose absurda para conseguir una foto. Cuando voy con mi mp4 semibailando por la calle. O camino comiéndome un helado de tres bolas como una cochina.

¡Pues menudo helado que me he pillado!

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La gente no es nadie con quien te tomas un café, tienes una conversación o te vas de compras. La gente es un pensamiento en tu cabeza. Un pensamiento limitador de “no te salgas del rebaño”, de “esa no es la forma”, un “así no, mejor así”. Es solo una expresión para mantenerte en tu mediocridad.

Y lo que es peor, y de lo que no se habla, es que la expresión “que dirá la gente” contiene una carga de ego y soberbia que me da toda la risa.

A ver querida de mi vida ¿Cómo te lo explicaría? A la gente no le importas lo más mínimo. ¡No le importas un carajo! Pues ya está. Por si aún te lo cuestionabas.

Siento si esto te decepciona, pero a todas esas cabezas con las que te cruzas les da lo mismo que tengas las rodillas feas, que no te combine el blazer con la camiseta, que tengas la nariz ganchuda, canas a tutiplén o que te estés tomando un vino a las 10h.:

SELASUDA.COM

Sí, póngame una copa, por favor. Sí, sé que hora es. Gracias.

Y a los que de verdad si que le importas, no caben en la categoría de gente, porque son familia, amigos, conocidos y si me apuras allegados que está muy de moda.

Lo del “que dirán” es una excusa que te pones para no salir de tu zona de confort, para no hacer las cosas diferentes, para no innovar, para no ser auténtico. No vaya a ser que seas auténticamente diferente a todos. Que ¡claro! ¡eso acojona un rato!

El camino menos transitado es siempre el más interesante pero quizás andes solo un trecho así que ¡calla, calla! ¡Vayamos donde va Vicente que ha sabemos que es donde va la piii…piii (¡la famosa palabreja de marras!)

¿A ver cuanto me importa? Uh! ¡¡NADA!!

La de cosas que dejamos de hacer por el posible juicio de los demás. ¡Anda ya! Muévete en este tinglao que es la vida como tú quieras. Que como se suele decir, son dos días, y encima para mí, que soy más de sol que un lagarto, los días nublados no cuentan.

No se vosotras, pero yo pienso vivir la vida como si estuviera en el buffet libre de un todo incluido: ¡¡ARRASANDO!!

Feliz semana queridísimas.