25.01.21 Como cada lunes de la semana: Soy la Puta Ama.

Pues es lunes otra vez. Eso dice el almanaque (el mismo que ayer domingueaba) y también la agenda. Sí, sí, sí, tengo Agenda 2021.

Me estuve resistiendo nivel X-TREM a comprármela porque con la de 2020 me he hecho unos posavasos muy originales y me ha sobrado para unos post-its reciclados. Así que la de este año es de los chinos y me ha costado tres euros, caso de que se quede en blanco la inversión ha sido mínima.

Vaya por delante que hasta la fecha no he anotado nada. Solía apuntar cosas relevantes que no quería olvidar: eventos, citas, fiestas, quedadas, médicos. Pero en estos días que no te dan cita ni para unas anginas en el ambulatorio ¿Qué apunto?

Uysss. Que poca tinta veo yo por aquí…

De ir a natación me acuerdo, de estudiar también, el francés más bien quisiera olvidarlo y los cafés que tomo al día mejor que ni los anote porque me va a sobrevenir la verdad sobre mi ritmo cardiaco siempre alterado.

Que ganas tengo de llenar la agenda a tinta, de escribir por los laterales, de tachar, de subrayar, de sobrescribir, de marcar con rotulador, de que se arranque alguna hoja, de que se gasten las punteras, de que se afloje la goma que la cierre. Joder ¡De que reviente vida!

Pues no. Podría anotar “Marmota Day” on repeat, pero ni risa me da. Así que había decidido anotar una cita cada día de esas sacadas de Gurulandia, pero que parece que dan vidilla en esos días en que te comerías el mundo. Aunque debo confesar que en estos momentos hay más días que el mundo me come a mí. Ahí van las del jueves y el viernes…

“Apelar al corazón es más efectivo que apelar a la cabeza”

“Las emociones son el motor del mundo”

Pero hoy he decidido escribir ERES LA PUTA AMA en el lunes de cada semana. Cuarenta y Ocho veces lo he escrito y me he quedado estupenda.

Primero porque de tanta repetición hasta me lo he creído y segundo porque cada semana que empiece y me vaya a dar bajón, ahí esta ella, la agenda para recordarme que, sí señoras, soy la puta ama de mi vida.

Y es mi responsabilidad y solo mía, que todos los días sean una joyita y no una bisutería.

Como cada lunes de la semana: Soy la puta ama

Si tenéis más ideas para usos efectivos de la agenda de este año, por favor, dejadlas aquí. Si es cierto que solo han sido tres euros, pero ¡oye! ¡me daban para dos cortados!

Good night babes. A agendar bonitos sueños.

24.01.21 DOMINGUEA EL ALMANAQUE

La frase no es mía, obvio. Es de un poema de Mario Benedetti. Pero me encanta la expresión. Por dos razones. Porque dominguear ya en sí trae un sinfín de momentos y sensaciones todos ellos agradables. Desperezar. Holgazanear. Descansar. Mimar. Cuidar.

Y porque almanaque es una palabra que usaba mi abuela paterna y cuando la pronuncio me acuerdo de ella. Como también utilizaba “zarcillos” en vez de pendientes. Mi abuela me dejo de herencia una verruga en el ojo, un lunar grandote bajo un pecho y la canción de la zarzamora de memoria en la cabeza de tanto que me la cantaba de pequeña.

Sunday…happy Sunday!!! Oh Yeahhhh

No solían gustarme los domingos porque eran la antesala del lunes y tenían un tono triste de cotidianidad venidera. Pero desde que todos los días son iguales y a los domingos les añado un vermut cargadito si o si, son un poco mejores.

Hoy sin ir más lejos, me he dado cuenta de que soy una lechuga. Incluso iría más allá: una lechuga que querría vivir en Canarias. Necesito fotosíntesis en vena, sol en cara y temperatura en cuerpo.

Me he sentado a hacer el vermut y mientras que gaznate abajo caía un Izaguirre, dieciséis grados de astro sol inundaban mi cara y entonces domingueaba el almanaque y bailaban alrededor sus cincuenta y dos semanas. Y yo soñaba con vivir en Lanzarote donde si no es verano casi siempre se le parece mucho.

Aysss, ¡madre! ¡Que bien sienta el vermut!

Con deciros que me he tumbado a tomar el sol en la piscina envuelta en mi albornoz y tapada con la toalla. El salvavidas me miraba en plan What the fuck, pero yo le he espetado un “Hasta luego” feliz como una perdiz al pasar por su lado y el tipo se ha quedado todo loco.

Buenas noches señoras, que diría Bertín Osborne. Les deseo una maravillosa nueva semana, que mañana Lunea el Almanaque y la zarzamora llora que llora por los rincones…

Besazos de Jones.

23.01.21 FEAPOS y GUAFEOS

Sí señoras. Somos así de contradictorias. Nos comemos un croissant de chocolate junto a una infusión vientre plano y por la misma regla de tres nos gustan los guapos pero feos. O los feos un poco guapos. O juntémoslo todo: LOS FEAPOS o GUAFEOS.

Son casi lo mismo, pero no. 

FEAPOS: Dícese de esos tipos que así de primera dan como grimilla y un sentimiento de “ays, no quita” pero que luego son un “calla, calla, que no esta mal y tiene su aquel”. Aunque siempre tendrán más de feos que de guapos. 

GUAFEOS:  Dícese de esos tipos que caminan en la fina línea entre ser un Adonis y un tipo incomodo de mirar, pero que si te los miras en profundidad tienen más de guapos que feos. 

He tenido esta conversación con no pocas amigas y siempre llegamos a la misma conclusión: LOS FEAPOS MOLAN.  Molan mucho, tienen un no-se-que que que-se-yo que nos atrapan. Y los GUAFEOS, ídem. 

Vayamos primero con los FEAPOS-GUAFEOS PATRIOS (sí, Benicio es Puertorriqueño, pero lo adopto): 

Mi primer FEAPO en la vida siempre será Bardem. Hasta que descubrí que el tipo es un poco borde y perdió su atractivo para mí. No me negareis que en Jamón Jamón estaba brutal. Ese tipo entre malote guapo de barrio y camionero repartidor de ostias en la M-30. Buena combinación. Está envejeciendo regular, pero sobre todo con mala leche, y eso hace que pierda… TÓ. 

Según mi peluquero, este es su veredicto: No será un Adonis, pero tiene pinta de hacer crujir la cama, fijo.

Jo**r ¡que cansado estar haciéndote el simpático tanto rato!

Y luego llegó Benicio del Toro. A mi Benicio me gusto hasta el nivel que llegué a presentar un tráiler para participar en un anuncio con él. Sí, lo hice. ¡Viva la ilusión!

Y cuando lo vi en “comandante Ché” no podía dejar de mirar su culo. Es una pena que esté teniendo un envejecer terrible tirando a perro San Bernardo. Le falta el tonelito porque la papada ya la tiene.  Pero tuvo su qué y algo le queda. Y si me dice ven, aún lo dejo todo.

VEREDICTO: FEAPO

¿Qué papada? Pues me dejo más barba y listo. 

Quim Gutiérrez. Por favor, ¡que hombre más inclasificable! Hay escenas que dices ¡maaaaadre, que está bueno! Y otras que te da ese rollo “el feo de la clase”. Entre esos dos dientes frontales cabe la espada del Jedí, pero luego pone una mirada picara y se hace, así como que el cabizbajo, y de pronto sabes que a tu madre le iba a gustar como yerno. VEREDICTO: GUAFEO.

No. No. Yo soy más bien Guafeo.

Y cómo ahora, después de que el mundo entero hace años que certificó que “La Casa de Papel era la leche, la estoy viendo yo. Siempre voy tarde para algunas cosas…

Pues me he enamorado de Pedro Alonso, el tipo que hace de Berlín. Por alguna razón que desconozco mi mente lo asocia con Loquillo, supongo que será por el punto chulesco. Guapo no es la criatura, tiene un fruncimiento de entrecejo y tal que no me convence, pero como feo es la caña. La mezcla de Dandy despota me fascina. Veredicto: GUAFEO.

¿Cómo no tener síndrome de Estocolmo con éste pavo?

Sigamos con La Casa de Papel, hablemos del profesor. A todas luces un tirillas. El puto patito feo de la clase. El pagafantas de turno con gafas y medio escondido para dentro. Lo acabo de ver sin barba y gafas y he muerto en directo al punto que me pregunto ¿Por qué no sabia yo de este actor hasta ahora? Alvaro Morte: Necesito un poster con tu cara. VEREDICTO: FEAPO.

Pues aquí mi póster. ¡Cómo ganan algunos hombres sin gafas!

Vamos con el Departamento de Extranjeros:

Si me dejo a Adam Driver, mi amiga Laura me descuartiza. De entrada, es más bien tirando a feo, pero el tipo es alto y eso a mí ya me pierde.

De buenas a primeras el tipo incomoda un poco, tiene una belleza rara o una rareza de cara que te lo miras y estas un rato, así como que no sabes que pensar. Aunque tengo que reconocer que hay momentos en que esta to güeno. VEREDICTO: FEAPO.

“¿Que me miras? ” Me he quedado toda loca. 

Vincent Cassel, otro FEAPO. Eso sí, si la Bellucci se lo llevo para ella, con lo lista que es la tipa ¡que no le veremos las demás! Digamos que es de belleza irregular, pero tiene una pinta de saberlo hacer todo en la vida que ya interesa mucho. Yo lo que no se es como la italiana lo soltó. Mónica ¿Qué paso? ¿le diste al Limoncello? ¿tuviste un mal día? Bueno, no pasa nada. Que otras lo gocen.

¿Veis como tiene pinta de saberlo todo en la vida?

Y acabo con Christian Bale, ese Batman molón molón. ¿Qué podríamos decir de su GUAFURA? Pues que hay veces que sí y otras que no. A ver tampoco le haría yo un feo si me lo encontrara en el Mercadona, porque resultón lo es un rato. Pero cuando no le pillan el perfil bueno, tiene algo extraño que no convence. VEREDICTO: FEAPO. 

Tiene un punto tó loco que no sé yo…

Iba a añadir aquí a Harvey Specter porque el otro día mi amiga me dio la turra inhumana con este pavo y con “Tienes que ver Suits, tienes que ver Suits, tienes que ver Suits…” en bucle.

Pero queridas, es que a mi este hombre no me parece FEAPO, ni GUAFEO, me parece…

Dios en traje. ¡Juzguen!

Si acaso lo guardamos para cuando escriba sobre TIOS BUENOS EN VENA.

Feliz Saturday night. Escojan a su FEAPO-GUAFEO favorito y ¡a soñarlo!

22.01.21 DE #MINIVIDAS Y #MAXIAMIGAS

Ando echando de menos los taconazos y los morros rojos. El vestirme cada mañana buscando el bolso que mejor le cuadre al look y el echar un vistazo de reojo al tipo que está parado en el coche de al lado en el semáforo mientras me hago la interesante.

Pero ahora que tiro de bambas porque todo lo hago caminando y los morros con la mascarilla no se ven, cualquier ocasión es buena para salir a lucirse y a marcarse una putivuelta, aunque sea en el restaurante de menú casero.

¿Un ibuprofeno? Yo lo que necesito es pintarme los morros rojos.

Y es que de eso mi amiga Laura, sabe un rato. Por eso me lleva a restaurantes donde lo de menos es el platillo y lo de más la visión de personal masculino interesante.

Que hemos sustituido lo de “nos damos una vuelta” por “voy al lavabo, echo un ojo por el camino y luego comentamos” y los gin-tonics cortos que nos servían aquellos camareros más bien largos por traguitos al vermut para que el camarero guaperas nos lo reponga rápido.

Bueno, pues voy al lavabo a simular putivuelta cual reina, luego te cuento.

Que corren tiempos de hacer de tu capa un sayo y yo soy de las que con los restos del naufragio me hago una cabaña. Yo lavo mis penas en la piscina a base de brazadas de crol y mojo mis alegrías en el café de las 9 antes que el toque de queda me cierre el bar.

Tiempos de darte la vuelta como un calcetín buscando en el interior lo mejor de ti misma. Momentos para tragarte la incertidumbre y escupir bien para fuera la ilusión. Y es que lo de AUTOmotivación no es porque venga en coche precisamente.

Y escribo todo esto porque en estos días raros a mi las “amiguis” me están salvando la vida. Y más en concreto las “perriamigas”, que ya sabemos todos que ese sobrenombre hay que ganárselo a pulso.

Esas llamadas en las que te descojonas, esos chinchin, aunque sea con vino de la casa, esos “tía, tía, tía, no sabes…”, esos “lee tu el menú que yo no veo un carajo” y añade los “está todo tan triste que para un momento que he salido me he tenido que comprar una falda”.

Y tu asientes a todo con aplomo y esa expresión de “Pues claro que sí, coño”, levantas la copa y ese “por nosotras” dicta sentencia.

¡Pues claro que sí, tía! ¡Bien hecho!

Y es que en estos momentos en que nuestras vidas se han vuelto #minividas es cuando esas #maxiamigas valen su peso en oro. Ojalá que ellas piensen lo mismo de mí (aviso que en estos momentos y con lo que me he engordado mi peso en oro sería muy interesante).

Gracias a todas las que hacéis mi vida un poco más llevadera. Un día, espero que no muy lejano, pensaremos en todo esto y nuestro descojone será épico. Pero mientras tanto, no dejemos de comer croquetas cada vez que nos dejen.

Buenas noches bonitas.