18.03.22 ¡ESTOY MUY MALLORCA Y ME VOY A LA ÍDEM!

Señoras y caballeras, ¡que empiece el PAJAREO! ¡el VOLARE! o ¡la VACACIÓN!

Que está una ya muy Mallorca y se va a pasar unos días a la ídem. A compartir isla con jubiletas y alemanes.

Así estamos. Donde antes estaba una programando escapadas molonas a Londres para patear la ‘City’ y ver sus musicales, está ahora una planeando balneario y alpargata. ¿y? Pues no pasa ná. Porque lo verdaderamente importante nunca fué el destino sino la compañía.

Así pues cambiamos Fish & Chips por ensaimada y chocolate.

Fiesta y sarao por tardeo y Apperol.

Nocturnidad y alevosía por fiesta pijama con su alcohol de por medio.

Y nos quedamos tan anchas.

¡Pijama Party, nenas! Cómo si estuvieramos en los 90s!!

Cuando estéis leyendo esto, servidora estará camino del aeropuerto para viajar por primera vez ¡Oh sorpresa! Sin equipaje.  ¡Muy fuerte!

En estas edades en que las primeras veces escasean cada vez más, hasta siento cierta emoción de estrenarme como mochilera de avión.

¡Muy fuerte! Yo…¡con mochila!

Pijama, una camiseta, dos bragas, unos calcetines y el cepillo de dientes. Para todo lo demás MasterCard. O mis compañeras, que viajan de la misma guisa. Yo creo que entre todas nos iremos completando y si no ¡excusa! Habrá que hacer shopping.

Con la ilusión por montera y al grito de ¡menopáusicas pero rebeldes!, vamos a dar con nuestro culo en Vueling para ponernos ciegas a cervecitas por Palma. Este es el concepto. Este es el nivel. Que ya nos conocemos. Expectativas las justas. Que día y medio da para lo que da.

Habría que dar una vuelta por la isla y tal…por justificar el viaje, ¿no?

En nuestro caso, para arreglar el mundo. El nuestro. El interior. Para escucharnos unas a las otras, darnos abrazos llenos de energía y ostias virtuales cuando vemos que alguna no se está queriendo lo suficiente.

No hay como un revolcón de amistad para volver como nueva.

Y encima dan lluvias. Me veo a ensaimada y churros todo el l finde. Por calentar el estómago digo. Y por hacer patria mallorquina. Por cierto, que de las croquetas de sobrasada no hemos hablado pero esas van por delante desde el momento uno de pisar tierra.

Preciosas, buen finde. Disfrutad y quereros mucho.

Besicos de Jones en modo #volare.

17.03.22 LAS CHORRADAS SON VIDA O PORQUE HAY QUE TENER UNA PRV.

Hoy es Saint Patrick’s Day y, obvio, que a nosotros nos importa un carajo. Para algunos, la excusa para trincarse un par de birras a la salud de ese tipo y para las chicas de la ofi ha sido la excusa para vestirnos de verde.

Yo, sin ir más lejos, he desempolvado mi mini verde de lentejuelas, que tan poco ha salido en los dos últimos años, la he acompañado de un jersey verde robado del armario de #marido, me he calzado unas bambas y he aparecido en la oficina cual desubicada buscando la fiesta de fin de año.

Arreglarse un poco, ES BIEN. Solo tenía este vestido verde.

No me han tirado confeti de milagro. También os digo que si me lo llegan a tirar, grito Feliz Año Nuevo. A ver si así se resetea el 2022, que empezó regular y está haciéndose un hueco como #añodemierder a marchas forzadas.

Nos hemos venido arriba y nos hemos hecho un sombrero y una barba de cartón. Me adelanto a las listillas que ahora mismo están pensando “pues sí que tenéis tiempo para chorradas en la oficina”, y especifico a continuación lo que debería ser un mantra en los días que corren:

LAS CHORRADAS SON VIDA, SEÑORAS.

Y es que cuando se curra mucho, bien, con su dosis de presión y su buen puñado de stress, se necesitan chorradas varias, llámalo desahogo, despelote o como dice #marido, todo técnico él:

HAY QUE TENER UNA PRV.

Una PRV es una Pressure Relief Valve, vamos, una válvula de escape de toda la vida. Un desfogue. Un mira-que-si-no-no-respondo tan necesario en estos días en los que el cielo está gris y las noticias muy negras.

Así que os animo a buscaros una PSV, no sé si diaria pero al menos sí, semanal. Que dice #marido que si no se va aligerando temporalmente la mala ostia del día a día, está la posibilidad de reviente máximo salpicando a todo aquel que esté cerca de nuestros lares.

APAGA.

Y como ya sabéis que la felicidad no existe, son los padres, hay que sumar raticos de la susodicha. Tantos como se puedan para que la balanza siempre se incline a sacarte una sonrisa.

Oye y ya que voy de lentejuelas… ¿alguna fiesta a la que queráis invitarme? Jones ya va de luces.

Sed felices. Yo lo intento a cada rato.

#YoNoSoyGente #YVosotrasTampoco

30.01.21 Va por vosotras, ¡PERRIAMIGAS!

Os cuento que no ando fina. ¿Qué pasa? Pues claro. Que soy mortal como todo hijo-de-vecino y que como tal le doy al run-run de la cabecita entre mucho y demasiado.

Que tengo una cosilla laboral por resolver que me tiene quemá la sesera, el hígado flotando en alcohol y el corazón en modo Rafaela Carra, a lo “explota, explota explo…”

Uysss madre, ¿Que te sabes el final de la canción? No se hable más. Tú y yo somos de la misma quinta entonces.

Explota, explota mi corazón. Yeahhhh!

En lo que mi cabeza vuelve a echar raíces y a hacerse la sana, quiero dar las gracias en modo ODA a todas esas amigas que rompen una lanza por mí con la fe ciega que da el sabernos #perriamigas.

A esas amigas a las que les cuento que voy a faltar un viernes a clase y me preguntan dónde me voy de viaje porque para ellas soy poco menos que su ídola en modo Jones Fogg.

A las que puedes llamar en tus estados más críticos diciéndoles: “Tía, estoy jodida. Huyamos” y te contestan “Dame un minuto que estoy abriendo edreams” y con las que si la conversación es un poco larga acabas comprando un billete de avión. Sin ir más lejos en un descalabro la semana pasada, cayó un billete a Mallorca y a punto nos hemos quedado hoy de escoger asiento para Zanzíbar. Así, sin anestesia ni, por cierto, mucho juicio.

¡Nooooooo! ¡Han volado las dos últimas plazas en Tarifa Basic!

A las que inventan canciones para ti y te envían videos mientras te las cantan en modo desafinado y te mueres de la risa mientras los ves en el coche.  

A las que te unen sándwiches de pastrami y platillos de bacalao como si fueran cadenas de eslabones del ocho y con las que todo simplemente te #putoencanta.

A las que te sacan a pastorear, aunque no tengas el día y se unen a cualquier locura que se te ocurra mientras aguantan tu verborrea histérica y tu modo Drama Queen.

Aquellas con las que te has puesto ciega a croquetas y tinto teniendo como único límite no petar el botón del tejano. O desabrocharlo en el momento justo y seguir…

Con las que te vas de divineo nocturno creyéndote poco menos que Carrie Bradshaw para acabar echando unas carcajadas en el sofá de una disco porque casi has pisado a tacón lleno al único grupo de maromos decentes del lugar.

¿Que salgamos ésta noche? Es que no tengo el mood…

Con las que inventas putivueltas por restaurantes en horas de mediodía en lo que vuelve la alevosía del ocio nocturno.

A esas con las que compartes brillo, postre y vino. Con las que corres para coger trenes, pierdes aviones y ganas risas. Con las que has instaurado el tardeo porque la noche ya no se aguanta. A esas con las que vas sumando años, arrugas y michelines. Con las que tienes lugares pendientes y una lista interminable de “tenemos que…”

Con las que hablas de viajes, botox y tacones. Las que te dicen “tía, se te ha corrido el rímel”, “tienes un paluego en un diente” o “vamos a zumbarnos otro postre que la vida es corta” como mantra de la noche.

Tía, tía, ¡está brutal!

Esas con las que compartes audios de WhatsApp de ocho minutos a modo de terapia cada lunes. Que te escuchan en modo infatigable y que cuando has tomado una mala decisión se ahorran el “la has cagado tía”

Adoro a mis amigas. Esas mujeres fuertes, poderosas y tan sabias que ni juzgan ni se dejan juzgar. Con las que todo está bien. Con las que no se cuestiona nada.

Con las que “SE ES” y punto.

Joder que bien me hacéis todas. Mi vida con vosotras suma enteros. Perras queridas, GRACIAS.

Besicos de PerriJones.

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19.01.21 KAKA KARMA

Ays, majas. Que dicen en la vida que todo pasa por algo. Me da toda la risa. A ver si alguien pudiera, por favor explicarme, porque se me ha fastidiado la batería del coche, me han puesto una multa por comprar una lechuga o me ha chocado mi compañera de trabajo en todo el morramen del coche en nuestro propio aparcamiento.

Pues pasar pasará por algo, pero a mi me parece que solo pasa para joder. Si buscáis “karma de mierda” en Google, aparece mi foto al lado. Además de que todo lo anterior fastidia, cuesta pasta. Lo mío no está siendo una cuesta de enero… que alguien me pasé el arnés ¡porqué esto es la subida al Everest! Que en el suma y sigue me voy acercando a los 400 talegos en la zona de desinversión bolsillera. Amárrame esos pavos, una vez más.

Fuuuuuuuuuuucking karma!!!

Lo del coche ha sido hoy. He bajado al aparcamiento dispuesta y pizpireta y el coche me ha hecho una peineta nivel: “chata vete cambiando batería si quieres que nuestra relación continue” y su forma de decírmelo ha sido encendiendo y apagando las luces, además de conectar y desconectar el parabrisas. Parecía que estaba poseído. Encima se ha apagado la luz del garaje y me he quedado al punto de grito nivel ducha de psicosis. Inhala, exhala, inhala, exhala. Bien Jones.

Oh My God. ¡El coche diabólico! ¡Nooooooo!

Mirad, no me ha relajado ni que el ¿gruero? ¡gruísta? Bueno el portador de ese coche rescatador estuviera bueno. Ojos verdes y barbita de tres días, él. Ojos desorbitados y mala ostia acumulada de las últimas tres semanas, yo. Amor imposible. Chupinazo al coche y si te he visto no me acuerdo. Dos horas más tarde y cuenta bancaria aligerada, el bólido y yo volvíamos a ser amigos.

Lo de la multa fue hace un par de semanas. Triste viernes en que, cargada de remordimientos por los excesos navideños, paré ante un súper para comprar una triste lechuga y ¡zas! Doscientos eurazos por un minuto en doble fila. Cosa que hago dos veces al año.

¡Ostia! ¡Tampoco hay que ponerse así! ¡Que ha sido solo un minuto!

Siendo positiva diré que…mira ¡podían haber sido 400! Pero la realidad es que esa bolsa de lechuga cogió el nivel ensalada de restaurante de estrella Michelin en lo que tardé en llegar a casa. La tuve que tirar, estoy segurísima de que cenar ese entrante de 202 € me hubiera dado úlcera. La próxima vez me salto un stop porque semejante desembolso por conseguir cuatro hierbas es de tener muy mal karma.

Rematemos con el choque amistoso de mi compañera de trabajo bajo el grito de “no te he visto”. Cierto es que mi utilitario gris no es un fuera serie pero deciros que ese golpe innecesario acabo de hundirme. Pero, pero, pero…según el universo “todo pasa por algo”, pues sanado y bendecido.

Ahora mismo, mi conclusión es que el universo esta tratando de decirme que me compre un patinete eléctrico.

Si no fuera por las rodillas cascadas.

Y por el antecedente de salir volando de un segway.

Y porque con taconazo no lo veo practico.

¡Cuidado! ¡Apartaros! ¡Que ahí llega la loca del patinete!

Y aún le quedan diez días al mes. De seguir así me veo abriendo un crowfunding solidario con el inspirador nombre de “Amortiguar karma de mierda”.

Ahhh, y por supuesto muerte a las ensaladas ¡hasta nuevo aviso!

Besicos de Jones y su kaka-karma.

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