08.10.18 ODIO A TODO EL MUNDO

Querido Diario Virtual,

Hoy te necesito más que nunca. Porqué lo que voy a decir te lo puedo decir a ti y solo a ti: ODIO AL MUNDO.

Pero así en general, sin excepciones, bueno sí, voy a salvar a mi honroso marido, que faena tiene cuando llega a casa cada día y me encuentra en MODO ODIANDO CONECTADO.

Odio bajar al Mercadona y que la señora de delante mío en la caja se dedique a contarle a la cajera que le ha salido un sarpullido y que no sabe de qué y bla bla bla. Me entran unas ganas increíbles de exterminarla, al fin y al cabo, el mundo está súper poblado.

Odio al perro que dejan atado en la puerta de la frutería y que ladra sin parar porque cree que su amo lo ha abandonado para siempre por un par de simples lechugas.

#TranquiloQueTuAmoVaAvolver

Yonosoygente, perroladrando

Odio a la camarera que a pesar de que le he dicho que el cortado lo quería de SOJA, pronunciado así SO-JA para que le quedara clarito, me lo trae de leche de vaca que va diciendo Muuu-muuu en cuanto lo deja en la mesa.

Odio al compañero de carril en la piscina que cree que porque lleva palas para nadar tiene derecho a pasar a 2 milímetros de mi nariz y provocarme un micro infarto pensando que voy a perder el tabique cada vez que nos cruzamos bajo agua.

Por supuesto odio también a todas las adolescentes que luego me encuentro en el vestuario y que se hablan a grito pelao de una ducha a otra y que ponen reggaetón a toda pastilla mientras se cambian.

#ElVestuarioDeLaPiscinaDespuésDelosCursosAdolescentes68747470733a2f2f73332e616d617a6f6e6177732e636f6d2f776174747061642d6d656469612d736572766963652f53746f7279496d6167652f4c5a6b7264366c475361617255513d3d2d3337323932373134302e3134613339303937

Odio a todos los entrevistadores que me voy encontrando en mi nueva búsqueda de trabajo y que me dicen “por tu forma de hablar denoto que tienes talento”. ¿Hola? ¿Qué tal? Pero si llevo diez minutos callada ¡porque tu oferta me interesa menos que coger caracoles a orillas del Pisuerga!

También odio por supuesto a mi profesora de baile que este año ha decidido montar sus clases a dos pueblos del mio y que me obliga a coger una caravana del carajo cada martes. A ver… ¡con lo bonito que es Sabadell! ¡Hay que darle una oportunidad!

Ni que decir tiene que odio a todos los habitantes de Instagram que, a pesar de que todo es, digamos semi-fake, me parece que tienen una vida unos cuarenta millones de veces más interesante que la mía. Y de pronto me siento con el nivel social de un salmonete en su trocito de río sin más amigos que las piedras.

Odio todas esas canacas rebeldes que deciden ponerse en pie cada mañana como si estuvieran haciendo una manifestación “Queremos existir. Y en tu pelo vivir” ¡Jolín! Les voy a tapar la boca a base de tinte, pero del bueno.

#ExcuseMePeroNoLoVeo #VoyParaElTinteEnModoVelociraptor

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Pero, sobre todo, sobre todo, ODIO ODIAR una semana cada mes.

A ver…yo no sé si nos hizo el creador, venimos del choque de dos meteoritos o somos el mono evolucionado. Yo lo único que sé es que este sistema tiene lagunas…

Este sistema de que la señora de rojo aka “la regla” venga todos los meses durante 40 años para que tú puedas tener un hijo, a lo sumo dos ¿no nos va un poco grande?

¿Quién ha inventado esto? ¿No podría ser el tema un poco más opcional? Imaginad el desgaste para las que hemos decidido no tener hijos y tenemos el síndrome mes sí y mes también: ODIOATODOELMUNDOSINEXCEPCIÓN.

Cada mes. 12 semanas al año. Eso son 3 meses. Tres meses odiando. ¿Cómo se sale de ese bucle? ¿Cómo vas luego amando al prójimo? Porque el salto es abismal. ¡Necesito que alguien me lo explique!

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Querido Diario, a ti también te odio. Bueno, te lo tomes en plan personal, que en una semanita o así ya te voy a querer de nuevo (digo yo…) y a vosotrxs también os voy a querer again.

Pero hoy de momento, os odio. A todos.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #AhoraMismoSoyUnaBestiaParda

jones

 

 

 

 

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01.10.18 Ámsterdam o cómo pasar frío y no morir en el intento.

Querido Diario Virtual,

La semana pasada me fuí a Ámsterdam. Y pasé frío. Mucho frío. La culpa es mía y solo mía por no escucharme. A ver ¿si mi cuerpo pide caribe a grito pelao porque lo envío en busca de tulipanes y canales? Hay cosas que no se entienden. Vaya que en ocasiones yo misma me confundo.

El caso es que una vez posicionada en destino, el frio era inaguantable, el viento parecía los restos de un tifón japonés y la lluvia yo no sé cómo no desbordo alguno de los 88 canales que allí tienen.

escaleras amsterdam. yonosoygentePara más colmo, el hotel necesita mención aparte. Céntrico sí. La habitación, aprobado justillo, pero bien, pero… ¡Que sí! Que ya sabíamos que no tenía ascensor. Pero una cosa es que tenga escaleras y otra que tenga las escaleras del infierno.

Aquello no eran escalones, aquello necesitaba de un equipo de escalada en toda regla para poder llegar al tercer piso que era donde habitábamos. ¿Y la bajada? La bajada sin arnés era deporte de riesgo absoluto. Aquí se te olvidaba la bufanda y cogías unas anginas modelo pelotas de pin-pon antes de volver a subir a buscarla. Un despropósito, vaya. Pero al menos un despropósito muy céntrico.

Es decir que aparte de los ratos que eché en la casa de Anna Frank y en el Museo Van Gogh (gloriosos ambos sitios), el resto fue estar en la calle e intentar turistear.

Ser turista es más duro que ser jornalero en el puerto descargando muelles. Todo el día bajo un aguacero criminal y caminando como si no hubiera un mañana. Porque semejante temporal te pilla en tu casa y te echas la manta por encima y vas tirando de infusiones y lectura y aquí paz y después gloria. Pero te pilla en Ámsterdam, con sus canales, con su humedad y paseas hasta que el pelo te chorrea. Y claro no mola. No mola nada.

Esto debe ser Photoshop claro…¡porqué allí el sol lo ven poco, tal que nada…

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Si además de ponerte calada hasta los huesos y sentir que tienes los pies con riesgo de amputación por congelación, le sumas los tres millones y medio de bicicletas que tienes que esquivar… ¡apaga!

Que no digo yo que no sea bucólico lo de ir en bici y tal… ¡pero si eres peatón es un stress! Salen por todos lados, hacía todas direcciones, a la derecha, a la izquierda, grandes, pequeñas. ¡Incluso scooters! Solo el primer día me quede en riesgo absoluto de atropellamiento tres veces.

Yo no sé como encuentran su bici. No encuentro yo mi coche en el parking y está numerado.
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Tuve que comprarme un sombrero, calcetines de lana y si me quedo un día más ¡me tengo que hacer el fondo de armario de invierno allí in situ!

Bueno, después de no matarme por las escaleras, no morir atropellada y afortunadamente no resfriarme, lo de que el avión cogiera turbulencias me parecía una risa.

Ni os cuento como me sentó la bofetada de calor en el Aeropuerto de Barcelona. Me sentíaI hate amsterdam como el Papa: ¡Quería besar el suelo!

Juro que para el año que viene la escapada otoñal: ¡A Marrakech! He dicho. Y si veis que me despisto con algún otro destino europeo ¡Me lo recordáis, por favor!

#YoNoSoyGente #SoyUnPolloMojadoEnAmsterdam #MiCuerpoPideCaribe #YyoLeDoyCanales

jones

 

 

 

08.07.18 Cajones

El otro día salí de la playa y a mi lado se había colocado una familia con sus dos hijos acurrucados todos bajo el mismo parasol, recogiditos y todos comiendo fruta.

Claro está que debían ser ya las cuatro de la tarde y servidora, que estaba de desfase, aún no había comido y por lo visto hay quien ya andaba por el postre.

Miré a aquella familia y de pronto pensé en mi madre. Y en todos los veranos pasados en la playa de Tarragona en los que juntábamos dos parasoles y los uníamos con una toalla por detrás para procurarnos sombra y echar allí todo el día.

Mi abuelo enterrando la sandía en la orilla para que “se mantuviera fresquita” (que alguna que otra habíamos perdido para siempre), mi abuela leyendo el Lecturas y dando cabezadas, mi padre fumando Ducados y mi madre pelando melocotones.

Prueba frutaSabía que eran las cinco de la tarde porqué mi madre empezaba a pelar melocotones y me llamaba a grito pelao desde la orilla para que saliera a merendar. “¡Que tienes que comer fruta! ¡Que la playa deshidrata!”. Yo, que había esperado las dos horas de turno para reanudar el baño post comida, pues no estaba mucho por la labor de la merienda, la verdad.

A mí me flipa que con solo una mirada se desencadenaran todos estos pensamientos y recuerdos. Trastocá me quedé, que me mira mi marido y me dice: ‘Pero ¿te pasa algo?’. ‘No, no cosas mías’. Que se había destapado la caja de Pandora en mitad de los 80 y me estaba inundando la cabeza a todo trapo. Que hasta canciones de “Los Pecos” me llegaban.

Que digo yo que el cerebro debe ser una ristra de cajones organizados por décadas, por ejemplo, y claro tú una vez lo abre pues sale todo lo que hay dentro de ese cajón. Hay uno por eso que lo tengo cerrado con llave, que es el de los 90. ¡Madre!

Porque como se abra ese cajón y empiece a salir de cuando yo iba disfrazada de Madonna hasta a comprar el pan como si fuera lo más normal del mundo o cuando tuve un arrebato al más puro estilo Britney Spears y me rapé el pelo y después dormí durante 3 días porque quería creer que era un sueño e iba a despertar con mi melena ¡me da un telele! No. No. Hay cajones que mejor no abrir.

Cajones

El caso es que mis abuelos ya no están, mi padre ya no fuma y mi madre se ha hecho instagramer. ¡viva la evolución! ¡Qué cosas tú!

Tener una madre instagramer tiene su miga ¡claro! Que donde antes te llamaba para ver que tal te había ido el día ahora me llama con una ristra de preguntas: que no me carga la foto, que como contesto a los comentarios en inglés, que ya tengo 70 likes por foto. Bueno, bueno, hasta eventos me la llevo ya. Va tan deprisa que ya está empezando a subir stories, le doy dos telediarios para que me pida el canal youtube.

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Y claro que mi padre no entiende que vayamos fotografiando manualidades por casa. Que si “has liado a tu madre”, que si “eso como no hacía pocas cosas ya”.

En fin, sea como fuere que está empezando a despegar y veo que me va a pasar la mano en nada. Bueno, al menos la competencia queda en casa.

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Feliz semana señores. Que estoy segura que muchos de vosotros ya estáis en la cuenta atrás para abrir el cajón de “vacaciones” y que salten por los aires los flotadores a la par que los tintos de verano.

¡Venga! ¡Que lo tenemos!

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #CuidadoConAbrirCajones

jones

 

21.05.18 ¡VOY PITANDO!

El otro día en reunión con mis amigas me quedo clara una cosa: parece que ser que solo las mujeres vamos pitando por la vida.

YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 3Y no me refiero a ir corriendo ¡que sí! Pitando para aquí y para allá ¡que también! Todo el día con el pito en el culo ¡un sin vivir! A ver, que no es que esto no me importe un pito ¡ni mucho menos! Que pitar pitamos todas ¡Y mucho! Y a mí no me toma nadie por el pito del sereno ¡Faltaría!

Aunque la verdad sea dicha y es que vamos todas a toque de pito. Pero…

Pero es que además pitamos.

Pitamos sin razón. Aquí y allá. Y sin haber robado nada. Y no en todas partes. Unas pitamos aquí y otras allá.

Y además es casi categorizable. El otro día me decía mi amiga Candela, que ella suele pitar en Zara y en Tezenis. ¡Que no lo entendía! Porqué ella en Tezenis no ha comprado nunca ni unas tristes bragas. Y que de Zara igual tiene un par de camisas. Que a ver a que se debe tan desagradable bienvenida. Y se puso a hablar de Amancio, que a éste si le que tenían que estar pitando ¡los oídos! ¡Hasta caérsele! Que lo hicimos trizas en un momentico.

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Mientras Rosa decía que ella no, que ella en Zara no pitaba, que igual hubiera tenido más lógica, porque ella viste casi todo de Zara, pero que mira tú por donde ella suele pitar en Mercadona. Y claro cada vez que entra a por unas zanahorias, se le acerca el segurata a ver con que intenciones viene y ella se va pitando, y nunca mejor dicho… ¡madre mía! ¡Con la cara de buena persona que hace Rosa! Pues mira, también pita.

Marian decía que ella es más exclusiva: que ella solo pita en El Corte Inglés. YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 2Hombre. No lo vamos a negar. Siempre fue la pija del grupo. No la veo yo a ella pitando en un lefties. Es que no le pega. Hay categorías y puestas a pitar pues yo me pediría pitar en Dolce & Gabbanna, que siempre da más caché.

Pero no. Yo pito siempre en Stradivarius. Ya ves tú. Que yo allí solo compro cuatro tontadas de tendencia para no hacer un gran desembolso. Oye, ¡entrar y pitar es todo una! Que me miran las niñas de la caja y ya les leo el pensamiento “¡no le dará vergüenza a esta señora, robar a su edad!” Y levanto las manos y enseño el bolso cada vez que pongo un pie allí.

A ver, así en brainstorming rápido, llegamos a varias conclusiones tipo.

Pitas porque llevas un DIU. Pero esta teoría no se aguanta. Porque las que no llevamos DIU también pitamos.

Hombre, Rosa lleva un clavo en la pierna, igual es eso. ¿Y las que no llevamos piezas de recambio insertadas porque pitamos?

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Y la última, ¿conocéis a algún hombre que pite? Que entre en Ermenegildo Zegna y pite. O en Zara Man y pite. ¿Por qué ellos no pitan?

Hemos decidido que esto merece un estudio “en campo”, así que hemos quedado la semana que viene para “ir pitando” a las tiendas del conflicto a ver si conseguimos alguna conclusión que nos ilustre.

Señores y Señoras, ¿alguno de ustedes pita? ¿Dónde? Todos los datos son pocos para este estudio de pito-mercado. En breve, las conclusiones.

#YoNoSoyGente #PeroVoyPitando