20.11.17 Reflexiones sobre la ADULTEZ

Good Morning. Good Monday.

Me he dado cuenta en estas últimas semanas que entre los 25 años y los 65 años hay, lo que los ingleses dirían, un GAP. Un agujero. Una incógnita. Un vacío. Un no-pertenecer-a-ningún-sitio. Una adultez perdida.

Un tiempo y espacio en que eres viejoven y ya no entras gratis a los museos ni por adolescente ni por jubilado. ¿Qué queréis que os diga? Pues que a los cuarenta y tantos ya con mis primeros achaques y empezando a peinar canas, me veo sin carnet joven y sin carnet de transporte gratuito por madura.

Y es que mi madre viene conmigo a hacer hipopresivos dos veces a la semana en un grupo en el que yo soy la juventud ¡imaginad! Y se la pasan hablando del IMSERSO, de los viajes a 5 € (sí, sí, ¡los hay! A cinco euros), de los bailes en los hoteles y de las ventajillas del jubileta activo que hoy se estila.

Luego el finde me lo paso con mis sobrinos de 19 y 21 años que con su carnet de soy-joven-y-molo-mogollón tienen la leche de ventajas y sus viajecillos low cost por Europa.

Yo No Soy Gente Reflexiones sobre la Adultez, Historias reales, mundo Surrealista

Pero ¿y los del medio? Me faltan unos Erasmus para madurit@s, unas excursiones bien de precio para cuarentañer@s –  pero que en vez de aceite nos vendan consoladores -, unos bailecitos buenos en hoteles SPA con Chillout en el ático. Un ir en autocar en vez de a Villanueva de Arriba a Locomia de Abajo. Unas sobremesas ya no digo con chinchón, pero con unos gin-tonics…

Y ya puestos, unas rebajitas en el metro, que vamos todos muy locos arriba y abajo. Unos carnet-descuento en gimnasios y masajes, que a los maduros el cansancio nos puede. Unos regalitos, un juego de sartenes, un fin de semana en Estepona. ¡Yo qué sé! ¡Algo! ¡Algo!

Jolín, ¡que estamos muy abandonados los ‘del medio’! Total, yo ya renqueo de una pierna de tanto running, tengo vista cansada y empiezo a ser cegarata de lejos. Las lumbares me aquejan. ¿Sabéis? Pues eso. ¡Que me apunten ya para el balneario en Benidorm, por favor!

Menudo camelo eso de la adultez. Es como entrar en un túnel del que no sales hasta pasados 40 años. Un bucle. Un día de la marmota. Un ciclón de semanas sin fin. ¡Por favor! ¡Alguna ventajita para los que estamos sudando la gota gorda en pleno mantenimiento del país! Gracias.

¡Ala! Que a gusto me he quedado. Ya lo he dicho tó. Y ahora voy a sacar mi T-10 a precio de oro para ir a mis clases.

Menos mal que este finde he descansado y estreno semana con cuerpo de reinona dispuesta a comerme el mundo ¡con y sin carnet! 

Besos y achuchones a todos los viejovenes en la sala.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #CuantaAdultezPerdida

jones

(Ilustración: Víctor Fernández)

Advertisements

03.11.17 Hola. Hola. Ya no estoy sola.

No sé si estar contenta o no. Me ha vuelto la regla. Yo que ya me las hacía de señora pre-menopaúsica-que-aún-luce-apañá… ¡Pues no! Como siempre la muy tirana ha vuelto, tras once días de retraso en los que vaya usted a saber dónde habrá estado haciendo turismo, en el momento más inadecuado: cuando estás haciendo unos pinchos con un amigo.

  • Nada, nada. Ves haciendo. Que la tortilla se enfría.
  • Que no. Que te espero.
  • Calla. Que no hace falta. Que voy a por unos tampax y vuelvo.

Y tan ricamente. Lo mejor es arreglar estos desarreglos con normalidad. Por lo bajini. Como si no pasara nada. Y tan ricamente volver a mis pinchos y a las charlas surrealistas. Y aquí paz y después vino ¡gloria!.

Bueno, mira, al fin y al cabo, justo el domingo pasado di por finalizada mi ‘temporada playera’ así que al menos la señora de rojo me ha permitido un final de verano por todo lo alto.  Sí, sí. Como lo oís ¡a mí no me sacan de la playa como no le pongan puertas y le echen el cerrojo! Eso o que baje la temperatura a saco. Que yo con el frío me vuelvo muy cobarde.

Por cierto, que ya ha pasado Halloween. La castañera en manga corta y las castañas este año las habrán usado de tapones de cava porque con el calor que hacía a ver quién era el guapo que hincaba diente. Y digo yo… ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Navidades? Paren. Me bajo. Me entra la urticaria solo de pensarlo. Se me viene Maria Carey embutida en su traje de Mamá Noel y me dan ganas de pedir asilo en algún país lejano (y caluroso) y no volver hasta que sea primavera en El Corte Inglés por lo menos.

Que el sábado pasado entro al Mercadona y le digo a la cajera: “¿Os queda alguna crema protectora?” Y amablemente me dice: “¡Si queda alguna tiene que estar allí, detrás de la cabecera de los turrones!” ¿Perdonaaaaaaaaaaaa? ¿Turrones? Esto es un atropello. Que aún tengo el biquini colgado en el tendedor. ¡Por Dios!

¿No os pasa a vosotros que esta aceleración estacional os confunde? Yo ando con el armario revuelto. Las sandalias conviviendo con los mocasines y el ánimo en modo Morticia Addams.

En fin queridos, es viernes y eso me anima. Me espera Maratón (ejem…carrera popular) de 10 kilómetros este domingo. A ver qué tal me va. Tengo que acabarla fijo porque tengo en mente entrar en meta haciendo una coreografía de las Pointer Sisters y acabar con un giro a lo Bisbal. Dicen que lo importante es participar, pero una entrada digna me parece del todo imprescindible.

Si no muero extenuada, el lunes os lo cuento.#JonesALaCarrera

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco

 

30.10.17 Me va a llegar antes la menopausia que mi objetivo vital.

Queridas y queridos todos,

Me temo que os he abandonado un poco. Pero todo tiene un porqué en esta vida. Ahí va la noticia bomba: Me he puesto a estudiar Marqueting Digital, pero claro mi cerebro ya no es lo que era. Perdido el hábito de estudiar tengo que echarle Dios y ayuda – y mucho café – para sacar adelante el proyecto. Ando como adolescente con carpeta forrada haciendo trasbordos de trenes por las mañanas.

Estudiar Marqueting Digital es como correr al lado del AVE. Es decir, no lo alcanzas nunca. A ratos se para en alguna estación y te parece que vas a pillarlo, pero cuando ya te acercas se pone en marcha otra vez. Y tu con la lengua fuera ¡a correr de nuevo!

Sea como fuere, ahí ando yo día tras día caminito del Cibernarium de Barcelona y echándole a mi cerebro información como quien escancia una sidra. Lo mejor es la parada matutina en el bar de la estación de Glòries. Los camareros son súper simpáticos. Hay uno que se hace pasar por italiano y yo he decidido llamarlo Flavio. Mola. Empezar el día con buen rollo y mejor cafeína pues es la caña. Y luego a clase. Con mis gafas de cegarata y todo el empeño en ristre.

Jones' Diary is back, yo no soy gente, y vosotros tampoco, historias reals, mundo surrealista

La ventaja es que como representa que somos todos ex trabajadores reconvertidos en emprendedores, la clase respira cierta notoriedad de edad y me ahorro lo de cangurar yogurines. Sí, ya todos peinamos canas y estamos de un ‘buen ver’ relativo.

Tampoco sé yo si esto del digitalísimo marketing va a ser el camino por el que voy a trascurrir los años venideros, que ando aún sin objetivo y, por cierto, sin regla.

Lo estoy viendo venir: me va a llegar antes la menopausia que el objetivo en esta vida.              

¡Mother of God! Que me veo con canas y siendo la becaria de cualquier empresa. ¡Sálvame Señor que no estoy yo para hacer fotocopias! ¡Ah! ¿Que ya no se hacen fotocopias? Desactivando el modo Carcamal con urgencia. En fin, menos mal que una es muy juvenil (zas, zas, movimiento de melena)

Esto del objetivo…escucha, ¡cuánto tiempo y energía desperdiciado! Cómo molan esos niños a los que de pequeños les preguntaban: “¿Y tú qué quieres ser de mayor?” y ellos contestaban “Yo, Doctor”. Ostras tú. Treinta años más tarde te los encontrabas en la consulta de marras.

No, yo no. Me consta que otros tantos tampoco lo teníamos tan claro. Yo quería ser primero astronauta, pero más bien por lo de que siempre estoy en la luna y tal. Luego profesora, pero claro dónde voy yo de profesora si la dosis de paciencia mía se la llevó otro.

Más tarde azafata de avión. ¡Otro intento fallido! En los noventa, cuando lo intenté, pedían mínimo metro setenta. Que sí, que sí, que las que me conocéis pensáis que soy alta, pero que yo voy siempre subida a dos zancos, que cuando me bajo de ellos en el aeropuerto para pasar seguridad es como si descendiera a los Infiernos.

¿Metro setenta para repartir bandejitas entre los asientos de los aviones? Pero, ¿por qué no les servirían entonces las bajitas? Y estaría yo ahora volando por el mundo, Facundo, y repartiendo sonrisas – y bandejas – a diestro y siniestro. Conociendo lugares maravillosos, ligando con pilotos buenorros. Vale, vale. Me voy de madre.

Menos mal que ahora ha cambiado todo mucho, las cuarentañeras estamos llenas de power y no nos bajamos del carro ni con agua caliente. (De pronto el ‘Resistiré’ del dúo Dinámico ha empezado a tener todo el sentido).

Os aviso que he reconvertido el YoNoSoyGente en mi Diario Personal. Así que voy a ir escribiendo de mi vida, milagros y otras absurdidades a golpe de tiempo e inspiración.

Así que si me queréis quedarsus por favor.

Os he echado de menos. Ojalá que vosotros a mi también.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco

jones

 

 

*Ilustración by Margarida Carbonell (así es cómo me ve mi ‘profe’ de escritura. Corriendo y café en ristre. 🙂 ) Gracias.