07.11.17 Improvisando que es gerundio

Good morning everybody!

No llegué la primera, pero si la más eufórica. A la maratón quiero decir.  Palabrita de mi Sargento que se chupo media hora de META esperando a la princesa.  Y allí que en el kilómetro 9 me suelto el pelo y me peino cómo puedo sin dejar de correr para aparecer con toda la dignidad posible los últimos metros.

En mis auriculares a todo trapo las Pointer Sisters “I’m so excited and I think I like it, I know I will lose control but I think I like it…” Yujuuuu. Hasta el del micro que retransmitía se emocionó. ¡Otra carrera a la saca!

Eso sí, ayer no era persona. Me arrastré al tren cual vil víbora, mi espalda se fundió con el asiento y fue uno de esos días en los que notas que alguien te toca en el hombro y te dice: “Nena, última parada”. Wowwww. Nada reconforta más que ese “nena” con el momento de bajonazo que llevaba y sabiendo que de nena ná de ná, mujer hecha y derecha y con mucha calle.

Sea como fuere ayer aguante mis dos cursos, eso sí antes tuve que convertirme en Miss Cafeína. Aun así, daba unos bostezos que levantaba el flequillo del profe. Pero ahí andaba yo cómo una jabata tomando apuntes y cosiendo al teacher a preguntas. Es que a estas edades la timidez ya no existe…

Y luego a teatro de improvisación. ¿os he dicho que hago teatro? Bueno hago IMPRO. Porqué es que a mí lo de improvisar siempre se me dio bien.

Ya cuando era novieta del sargento venia cada día a verle con un personaje. Tenía a la azafata de vuelo: Karina. A la rusa: Irina. A la Argentina: Rebecca…y así un sinfín. Improvisaba según el humor que traía el otro.

Era una forma cómo otra de ponerlo a prueba, si sobrevivía durante los años de noviazgo a mi personalidad múltiple luego la convivencia sería mucho más fácil. O no. Pero el training lo traía hecho oiga.

Ahí os dejo el vídeo para que veáis que servidora cuenta la verdad y solo la verdad – sin Biblia mediante. Y me voy corriendo a mi faceta de Influencer (es que una vale pa tó) que ayer deje el Instagram un poco descuidado. Faltaría. Estaba yo ayer para ‘influenciar’. Me parto y me duermo mondo.

Feliz semana. En breve vuelvo por aquí. No os despistéis.

#YoNoSoyGente #VosotrosTampoco #JonesImprovisando

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03.11.17 Hola. Hola. Ya no estoy sola.

No sé si estar contenta o no. Me ha vuelto la regla. Yo que ya me las hacía de señora pre-menopaúsica-que-aún-luce-apañá… ¡Pues no! Como siempre la muy tirana ha vuelto, tras once días de retraso en los que vaya usted a saber dónde habrá estado haciendo turismo, en el momento más inadecuado: cuando estás haciendo unos pinchos con un amigo.

  • Nada, nada. Ves haciendo. Que la tortilla se enfría.
  • Que no. Que te espero.
  • Calla. Que no hace falta. Que voy a por unos tampax y vuelvo.

Y tan ricamente. Lo mejor es arreglar estos desarreglos con normalidad. Por lo bajini. Como si no pasara nada. Y tan ricamente volver a mis pinchos y a las charlas surrealistas. Y aquí paz y después vino ¡gloria!.

Bueno, mira, al fin y al cabo, justo el domingo pasado di por finalizada mi ‘temporada playera’ así que al menos la señora de rojo me ha permitido un final de verano por todo lo alto.  Sí, sí. Como lo oís ¡a mí no me sacan de la playa como no le pongan puertas y le echen el cerrojo! Eso o que baje la temperatura a saco. Que yo con el frío me vuelvo muy cobarde.

Por cierto, que ya ha pasado Halloween. La castañera en manga corta y las castañas este año las habrán usado de tapones de cava porque con el calor que hacía a ver quién era el guapo que hincaba diente. Y digo yo… ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Navidades? Paren. Me bajo. Me entra la urticaria solo de pensarlo. Se me viene Maria Carey embutida en su traje de Mamá Noel y me dan ganas de pedir asilo en algún país lejano (y caluroso) y no volver hasta que sea primavera en El Corte Inglés por lo menos.

Que el sábado pasado entro al Mercadona y le digo a la cajera: “¿Os queda alguna crema protectora?” Y amablemente me dice: “¡Si queda alguna tiene que estar allí, detrás de la cabecera de los turrones!” ¿Perdonaaaaaaaaaaaa? ¿Turrones? Esto es un atropello. Que aún tengo el biquini colgado en el tendedor. ¡Por Dios!

¿No os pasa a vosotros que esta aceleración estacional os confunde? Yo ando con el armario revuelto. Las sandalias conviviendo con los mocasines y el ánimo en modo Morticia Addams.

En fin queridos, es viernes y eso me anima. Me espera Maratón (ejem…carrera popular) de 10 kilómetros este domingo. A ver qué tal me va. Tengo que acabarla fijo porque tengo en mente entrar en meta haciendo una coreografía de las Pointer Sisters y acabar con un giro a lo Bisbal. Dicen que lo importante es participar, pero una entrada digna me parece del todo imprescindible.

Si no muero extenuada, el lunes os lo cuento.#JonesALaCarrera

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco

 

30.10.17 Me va a llegar antes la menopausia que mi objetivo vital.

Queridas y queridos todos,

Me temo que os he abandonado un poco. Pero todo tiene un porqué en esta vida. Ahí va la noticia bomba: Me he puesto a estudiar Marqueting Digital, pero claro mi cerebro ya no es lo que era. Perdido el hábito de estudiar tengo que echarle Dios y ayuda – y mucho café – para sacar adelante el proyecto. Ando como adolescente con carpeta forrada haciendo trasbordos de trenes por las mañanas.

Estudiar Marqueting Digital es como correr al lado del AVE. Es decir, no lo alcanzas nunca. A ratos se para en alguna estación y te parece que vas a pillarlo, pero cuando ya te acercas se pone en marcha otra vez. Y tu con la lengua fuera ¡a correr de nuevo!

Sea como fuere, ahí ando yo día tras día caminito del Cibernarium de Barcelona y echándole a mi cerebro información como quien escancia una sidra. Lo mejor es la parada matutina en el bar de la estación de Glòries. Los camareros son súper simpáticos. Hay uno que se hace pasar por italiano y yo he decidido llamarlo Flavio. Mola. Empezar el día con buen rollo y mejor cafeína pues es la caña. Y luego a clase. Con mis gafas de cegarata y todo el empeño en ristre.

Jones' Diary is back, yo no soy gente, y vosotros tampoco, historias reals, mundo surrealista

La ventaja es que como representa que somos todos ex trabajadores reconvertidos en emprendedores, la clase respira cierta notoriedad de edad y me ahorro lo de cangurar yogurines. Sí, ya todos peinamos canas y estamos de un ‘buen ver’ relativo.

Tampoco sé yo si esto del digitalísimo marketing va a ser el camino por el que voy a trascurrir los años venideros, que ando aún sin objetivo y, por cierto, sin regla.

Lo estoy viendo venir: me va a llegar antes la menopausia que el objetivo en esta vida.              

¡Mother of God! Que me veo con canas y siendo la becaria de cualquier empresa. ¡Sálvame Señor que no estoy yo para hacer fotocopias! ¡Ah! ¿Que ya no se hacen fotocopias? Desactivando el modo Carcamal con urgencia. En fin, menos mal que una es muy juvenil (zas, zas, movimiento de melena)

Esto del objetivo…escucha, ¡cuánto tiempo y energía desperdiciado! Cómo molan esos niños a los que de pequeños les preguntaban: “¿Y tú qué quieres ser de mayor?” y ellos contestaban “Yo, Doctor”. Ostras tú. Treinta años más tarde te los encontrabas en la consulta de marras.

No, yo no. Me consta que otros tantos tampoco lo teníamos tan claro. Yo quería ser primero astronauta, pero más bien por lo de que siempre estoy en la luna y tal. Luego profesora, pero claro dónde voy yo de profesora si la dosis de paciencia mía se la llevó otro.

Más tarde azafata de avión. ¡Otro intento fallido! En los noventa, cuando lo intenté, pedían mínimo metro setenta. Que sí, que sí, que las que me conocéis pensáis que soy alta, pero que yo voy siempre subida a dos zancos, que cuando me bajo de ellos en el aeropuerto para pasar seguridad es como si descendiera a los Infiernos.

¿Metro setenta para repartir bandejitas entre los asientos de los aviones? Pero, ¿por qué no les servirían entonces las bajitas? Y estaría yo ahora volando por el mundo, Facundo, y repartiendo sonrisas – y bandejas – a diestro y siniestro. Conociendo lugares maravillosos, ligando con pilotos buenorros. Vale, vale. Me voy de madre.

Menos mal que ahora ha cambiado todo mucho, las cuarentañeras estamos llenas de power y no nos bajamos del carro ni con agua caliente. (De pronto el ‘Resistiré’ del dúo Dinámico ha empezado a tener todo el sentido).

Os aviso que he reconvertido el YoNoSoyGente en mi Diario Personal. Así que voy a ir escribiendo de mi vida, milagros y otras absurdidades a golpe de tiempo e inspiración.

Así que si me queréis quedarsus por favor.

Os he echado de menos. Ojalá que vosotros a mi también.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco

jones

 

 

*Ilustración by Margarida Carbonell (así es cómo me ve mi ‘profe’ de escritura. Corriendo y café en ristre. 🙂 ) Gracias. 

 

Las relaciones son como una feria.

Dice mi marido que vivir conmigo es como vivir en el Tibidabo, pero en el Atalaya, tan pronto arriba como abajo. Yo le digo que vivir con él, pues lo mismo, como en el Tibidabo, pero en el avión ese que va dando vueltas y no hay ni que ponerse cinturón, sin riesgo de turbulencias, aunque sople un huracán. Bueno, igual, en ese caso…

Y es que la vida es así. Todos queremos lo que no tenemos.

Además, lo más importante de las relaciones es saber aceptar con quién andas. Es verdad que yo soy un poco como el Dragon Khan, que lo mismo subo 300 metros, que me dejo caer en picado, pero también hay días que hago unos ‘loopies’ fabulosos y ¡oye! Ahí está mi marido. ¡Para disfrutarlos conmigo!

Que dice que no puede. Que a veces se marea y que cualquier día lo mato de vértigo.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, las relaciones son como una feria.jpgDe verdad que es quejica. ¿Y yo? Yo voy todos los días en el ‘Tren de la Bruja’. Ahí girando por una vía segura, transitando los mismos raíles, confiándome. Pero escuchadme, que de vez en cuando el tipo me da un escobazo que me deja frita. Que es de los que las mata callando. Que es de los que cuando estás más tranquila te pega el susto de la muerte.

El caso es que yo creo que hay que aceptar que las relaciones son como la feria. Es absurdo pasearse sin comprar ticket porque entonces no hay oportunidades.

#ALaQueTeDespistasEscobazo

Tiene su riesgo claro, que igual tú querías una vida tipo ‘el saltamontes’ y resulta que luego el tipo te sale más rana. Querías endulzarla de algodón de azúcar y resulta que te salieron unas palomitas rancias.

¡Pues corriges y ya! Que la feria está llena de atracciones y tú te subes a la que más te gusta en cada momento. ¿Quién no se ha metido alguna vez en una relación tipo ‘El castillo del Terror’? Salir con el típico ‘fantasma’ que parece que no te vas a sacudir nunca. Menudo muerto.

Y como luego buscas todo lo contrario pues te tiras por el tobogán hinchable para caer encima de una piscina de bolas. ¡Oh! Felicidad extrema. Pero como somos como somos… pues también te cansas de ver bolas de colores todos los días.

#HastaLaFelicidadDeLasBolasDeColoresNosCansaballs-1684342_960_720.jpg

Y vuelta a empezar. Te buscas un ‘autos de choque’ porque al principio hace gracia. Porque os complementáis de lo diferentes que sois y luego choca que te choca todo el día y acabas hasta el hartazgo.

El tema es que es difícil estar toda la vida montada en la misma atracción. Al principio mueres de adrenalina, te ríes con cada salto y aún más con cada sobresalto. Con el tiempo ya sabes cuántos giros da aquel bicho y en qué momento sube y baja. A los años te conoces de memoria el engranaje y al final no te bajas de la atracción porque sabes que no te devuelven el ticket, pero ganas tendrías.

#ParenQueYoDeEstaAtracciónMeBajoYo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, las relaciones son como una feria22

Lo suyo es que tú escogieras tu atracción favorita. Por ejemplo, el tren Disney y pasaras tus días dando vueltas y vueltas feliz en tu trayectoria mágica. Pero que a cada jueves te pudieras escapar al saltamontes a brincar un poco. Y cada dos semanas te dejaran darte un paseo en el Dragon Khan y aquí paz y después gloria. ¿O no?

Y vosotros ¿Cómo lo veis? ¿En qué atracción andáis subidos?

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #CadaUnoSeSubeALaAtracciónQueQuiere

jones