ODA A MI PADRE

Si, hoy quería hablaros de mi padre. Ese señor al que no dejamos tranquilo ni ahora que está jubilado. Y digo SEÑOR, en mayúscula, de los que ha llevado toda la vida (¡y lleva!) pañuelo de tela.

Mi padre pertenece a esa generación de hombres trabajadores que se dejaron la piel “ganándose el pan para su familia”.

A las 6 de la mañana siempre me despertaba su tos, profunda y cogida. Y yo lo escuchaba desde la cama. Y diez minutos más tarde, cual ritual metódico, sentía la cucharilla dando vueltas al café. Luego la bolsa de plástico del bocadillo y la puerta que se cerraba. Día tras día. Lloviera, nevara o estuviera a 40 de fiebre. Era mi héroe.

Mi padre trabajaba mucho. Muchísimo. Y llegaba siempre más de noche que de día, pero antes de llegar a casa pasaba todos los días a buscarme cromos por la librería del barrio y yo le esperaba ansiosa y le decía:

–        ¿Me has traído cromos?

–        Pues claro.

–        Papaaaaaaaá, es que están todos repes. Dile a la señora de la tienda que te de los sobres salteados mañana. ¿vale?

–        Vale.

Yo no soy gente, Oda a mi padre, relatos cortos, real facts 2

Yo tenía ya por entonces una teoría sobre el trabajo en cadena. Imaginaba aquellas señoritas aburridas ensobrando cromos, metiéndolos todos iguales para fastidiar a los niños que los recibíamos y me daba mucha rabia.

Estaría encantada de que aún siguiera trayendome cromos, era un momento muy especial, pero claro ahora tendrían que ser cromos de la VOGUE colecciones.  🙂 🙂 🙂

Ayssssssssssss…..

Mi padre llevaba (y llevo hasta su jubilación) un camión. Hasta que tuve 8 años no tuvimos coche, así que a todos sitios se iba con el camión.

¿Qué nos vamos a ver a la familia que vive en Olesa? Pues en camión.

¿Qué hace muy buen día de playa? Pues a Salou en camión. Hombre el tema del aparcamiento no estaba como ahora, no obstante aparcar un camión volquete en las inmediaciones de la playa requería su tiempo y por supuesto el aire acondicionado no existía por aquel entonces. ¡Y mucho menos el cinturón de seguridad!.

Con la llegada de mi hermana, y ante el aumento de gastos, mi padre trabajaba todos los fines de semana en que conseguía trabajo. Haciendo un rebaje para una torre, allanando unos terrenos, allí donde hacía falta un volquete estaba el, porque mi padre hace justo honor a lo de “Yo para ser feliz quiero un camión”. Y de pronto yo ya era lo suficiente mayor para ir con él.

Yo no soy gente, Oda a mi padre, relatos cortos, real facts

Tenía 11 años y empecé a irme a trabajar con él los fines de semana. Me parecía lo más ir en un camión tan alto y ver los coches ahí abajo, la máquina nos llenaba el volquete y luego nos íbamos a descargar a “la timba”. Comíamos huevos y patatas fritas con otros compañeros de trabajo y me lo pasaba genial. Fue una gran época de mi vida.

Hasta que me vino la regla. Me crecieron los pechos y mi padre me considero de pronto NO APTA para ir con él. No entendía nada. Cuando te llega la menstruación tu mente no cambia de un día para otro. Así que fue un trauma.

La adolescencia fue lo peor. Me temo que salí demasiado moderna y mi padre nunca pudo entender que fuera “cómo un árbol de navidad”, por más que yo le explicaba que era el estilo “Madonna” (y todos sabemos que la Madonna de los 80, llevaba tanta “quincalla” encima que podría haber puesto una parada de bisutería ella sola). Tampoco entendía que quisiera irme a Londres con 18 años. Claro, yo me veía muy mayor, aunque ahora que lo pienso apenas una criatura todavía.

Gracias a Dios que esos años tortuosos pasaron rápido y la relación con mi padre volvió a su cauce. Le agradezco que  a pesar de no siempre entenderme, siempre me apoyara. Que yo creo que aún tiene más mérito porque tienes que echarle ahí una fe ciega…

Ahora, ya jubilado, y creyendo él que había llegado su momento de descanso, que no será porque no se lo ha ganado, ha desarrollado nuevas profesiones.

Mi secretario personal para gestiones con los organismos oficiales, talleres mecánicos y cualquier otro “mandao” en el que es requerido.

Taxista a full-time de mi madre que hace 4 cursos diferentes por semana y en diferentes zonas de Sabadell.

Cuidador oficial de mi sobrina, VIP oficial en la guardería y en el bar de meriendas de al lado.

Por todo ello, ahí va esta Oda padre: Porque puedes con todo y eres el mejor!

#mipadreeslomas #heroescotidianos #sincamionnohayparaiso

 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)

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6 thoughts on “ODA A MI PADRE

  1. Qué preciosidad de post! Sabes que yo también compartía paseos en camión con el mío? Le acompañaba a muchos viajes y adoraba dormir en la litera del camión. Era toda una aventura!
    Que lo disfrutéis durante muuuuuuuuuchos años! Un besote!

    1. Nooooooooooooooo, en serio? Eres mi idolo!!! El camión de mi padre no tenía litera y me hubiera encantado dormir en una, siempre lo pensaba cuando veia pasar camiones más grandes!! Un beso y gracias por pasarte por aquí queridisima Pantu.

    1. Gracias Agustín. Ya ves que mi infancia quizás no fue muy glamurosa, pero desde luego fue muy muy feliz. Y algo de ese “yo para ser feliz quiero un camión” va todavía dentro mio…

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