05.11.18 – El amor a las 6 a.m.

Buenos días. Que es lo que se suele decir a las 6.10 am. Y es que hay que estar muy majara para levantarse a estas horas solo para compartir cinco minutos de café con leche con tu marido. Si esto no es amor, que baje Dios y lo vea. Y ya que baja que me eche una mano que mucho lo de “a quien madruga Dios le ayuda”, pero yo estoy ahora mismo con los ojos en las manos del sueño que tengo y Dios ayudando en otro barrio por lo menos, o en otra ciudad, o en otro mundo…

En fin, a lo que iba, que el señor con el que llevo viviendo no pocos lustros hace su aparición estelar en la cocina de este nuestro piso que no tiene ni ala norte ni ala sur sino 80 metros cuadrados de punta a punta a las 6 am. A esa hora me prepara el café con leche (que no deja de ser café con avena y stevia) y un kiwi cortadito y viene a darme el beso de buenos días a las 6.10 am: “¿desayunamos?”. 

Yo cuando me levanto #atopedeglam 

¿Qué cómo se mantiene viva la llama después de 27 años? Pues levantándote a las 6.15am para ver como tu maridito engulle tres magdalenas en lo que tú has conseguido dar tres vueltas de cucharilla al café.

Nos miramos. No hablamos. Porque a pesar de que yo soy una cotorra redomada a esa hora intempestiva mi neurona me está diciendo: “Que pases de mí, tía. Que yo no tengo culpa de que estés tan chalada”. Fin.

A las 6.25 am y con mi pijama de pantera rosa asomando de mi bata de animal print me arriesgo a posicionarme en la entradita de casa y perder todo el glamour ante mis vecinos, a los cuales por cierto no conozco, para lanzarle un beso al susodicho que ya está en el ascensor y el mensaje de cada mañana: “Envía un mensajito cuando llegues”.

Sí. Dicen que todas las mujeres somos un poco madres, pues a mí me ha quedado este tema de la seguridad vial y hasta que mi “retoño” cincuentañero no me envía el mensaje, sufro. Mother of God! Menos mal que no he tenido hijos. Me pasaría el día teniendo microinfartos.

I am pathetic and I know it.

Cierro la puerta. Casi las 6.30 am. Por la idiosincrasia de mi trabajo que en este momento es ninguno ¿es necesario estar despierta a estas horas? Miro la cama en lo que mi neurona está celebrando el poco juicio que acaba de ver y tirando confetti por todo el cerebelo.

Mi colchón me abraza de nuevo. Pongo el despertador a las 7 am, que sigue siendo una hora muy digna y me echo el nórdico otra vez para dar esa cabezada con saborcito a café con leche. Si. Suena a guarrada, pero no me lavo los dientes esa media horita, porque me da sensación de “gustirrinin” y total voy a hacer mi segundo desayuno en nada.

Todo el día cuestionándomelo todo da mucha bipolaridad #queguay #ahnoquenoesguay

Y así todos los días. Menos los martes y los jueves que ya que pongo las calles, aprovecho para ir a hipopresivos a las 7 am, que es una hora buenísima para no encontrar tráfico y tener siempre parking en la puerta.

Y luego me dice la gente “¡cómo te cunde el día!”. Pues ya lo veis secreto ninguno. Te levantas prontito, desayunas con tu amor, re-duermes un rato y te da la vida para mil quehaceres.

Bueno queridxs, voy acabando porque tengo en un rato la primera entrevista de trabajo de esta semana post-Halloween, que ya os digo yo que tal y como está el mercado podría hacer una recopilación de las mismas y sería un Thriller best seller. Ayss.

Me empino el Red Bull y a la carrera, que a mi hace ya un tiempo que los cafés se me quedaron cortos. Besazos.

Ready para la entrevista de hoy. ¡Noooooooo!

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #MadrugarMola #YUnCarajo #JonesAlaCarrera

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28.05.18 Botox sí, Botox no.

Querido Diario Virtual,

Me han cogido todos los males. No sé qué me ha pasado esta noche. Ayer me acosté siendo una madurita interesante y me he levantado siendo una abuela apuntalada.

Que sí, que sí. Que a mí me parece bien, lo de que a esta edad lo que vende es el carisma y la personalidad. Y de hecho doy fe, pero…

A ver que tendrá que ver la velocidad con el tocino. Me siento carismática y potente. Pero apuntalada por todos los costados y con riesgo de derrumbamiento.

Estoy pensando seriamente en el Botox. Y me preocupo a mí misma. No es que yo predicara: “yo no, nunca”. Era más bien de “quizás”. Pero ahora estoy muy obsesiva con el tema.

Que voy por la vida mirando a la cara a la gente e intentando adivinar si llevan sus arrugas de serie o se han rellenado alguna. A mí no me molestan mis patas de gallo, bueno un poco sí.

Tampoco los mofletes se me están cayendo cual perro San Bernardo, aunque preferiría estar estiradita como un galgo.

A mí lo que me molesta son los surcos de la frente que parecen un campo arado. Que entre uno y otro hay profundidad para que quepa el tractor amarillo  y uno de color verde a su lado.

A ver el problema que yo le veo a todo esto es que Belén Esteban, a modo nacional y Nicole Kidman en el apartado internacional han hecho muy daño porque se han convertido ambas en el muñeco diabólico. Pero mira ahí tenemos luego a nuestra Pe que sus estiramientos se habrá hecho pero sigues siendo capaz de reconocerla por la calle.

Por si fuera poco, tengo además que superar el miedo a la aguja. Porque claro que digo yo que el botox no te lo escancian como la sidra sino que te lo ponen con tremenda jeringa que ni los yonquis de los noventa.

Tendré que hacer meditaciones sobre la aceptación. Quince minutitos para aceptar todas las canacas que se resisten hasta al tinte más potente. Quince minutitos para los flotadores rollizos que ahora mismo me salvarían de cualquier naufragio. Quince minutitos para los columpios de los brazos, quince para las rodillas arrugadas… ¡A ver! Echad cuentas. Necesito una jornada laboral solo para meditar y aceptar todo lo que se me está viniendo abajo.

Eso  o convertirme en mi hermana adolescente del tirón y dejar de pensármelo tanto. Bueno me he dado de margen hasta verano para pensármelo. Si me atrevo no sé si lo contare. Así que si nos cruzamos por la calle y no me reconocéis ¡ya os saludare yo!

#YoNoSoyGente #SoyUnSanBernardo #VivoApuntaladaConRiesgoDeDerrumbe

jones

 

07.05.18 EL CHIP EQUIVOCADO

Querido Diario Virtual,

El otro día mientras me daba un largo baño con agua ardiendo, copa de vino en mano y Vogue en la otra, me sobrevino la verdad. La neurona (Sí, singular. Siempre fui un poco hombre) se aceleró y de pronto vi la luz.

Y me di cuenta de porque mi mediocridad me pasa factura a cada rato y mis expectativas en todas las áreas de mi vida siempre son superiores a las de cualquier hijo de vecino.

El día que Dios me hizo tenía mal día. Yo que sé, pues igual habría dormido mal o habría estado hasta muy tarde de cháchara con los ángeles y tendría sueño o tuvo reunión con San Pedro y acabo tarde. El caso es que la pifio.

#ValeLoSé #DiosAVecesEstáMuyOcupado

A ver, que no debe ser fácil hacernos a todos diferentes. Imagino que el tema requiere de una concentración máxima. Yo me imagino la creación como una cadena de montaje con sus cajas etiquetadas.

“Cerebros hombre” “Cerebros mujer” “Chip belleza” “Chip inteligencia” “neuronas a peso” “Chip #NacidaParaTriunfar” “Chip #NacidaParaTrabajar”. “Chip eres un borde y lo sabes” “Chip Vas-para-jefazo”. Y ahí, justo ahí está el lio.

Yo estoy fabricada cómo mujer de barrio obrero con cerebro standard, chip inteligencia (sacrificando el de belleza claro) y trayendo el resto de materiales habituales de serie. Vamos lo básico. Un utilitario ¡vaya!  Pero en un descuido me colocaron el chip de “Nacida para Triunfar”.

#EsCiertoTantaCajaPuedeLlamarALaConfusión

Cada mañana cuando me levanto el chip se pone en marcha e intenta instalarse en mi cerebro. Y cada mañana cuando cojo el coche a las 7 de la mañana para ir a currar es lo mismo:

Paso 1) “¿Detener instalación chip triunfadora?”. “Detener”

Paso 2) Intento de desinstalación del susodicho. Mensaje aviso: “Warning no es posible. ¿Desea posponer”? Ok, pospongo.

Paso 3) Instalar chip currante. Aviso: “¿Esta segura que desea instalar el chip currante?”  Y aquí es donde dudo cada mañana antes de darle al “Continuar”.

#CualQuierDíaInstaloElChipYaVerQuéPasa

Y con esta bipolaridad me tiro cada día a la calle a dignificarme trabajando mínimo ocho horas.

Lo malo es que a cada rato me salta una ventanita pop–up: “El chip triunfadora no ha sido instalado correctamente. ¿Quiere instalar ahora?” No. No. No.

Ir por la vida con el chip equivocado es una tortura. Un camelo. Una faena extra. Un resbalar de tus propias expectativas. Un rollo-pollo.

Porqué si yo llevará el chip de “currante” pues cada día se haría una instalación automática con sus actualizaciones propias y sería feliz con mi vida de trabajadora.

No como ahora que parezco todo el día una ingrata insatisfecha porque por lo visto estoy programada para triunfar en algo y no consigo saber en qué.

¿Alguien sabe el teléfono del departamento de “Quejas Divinas”? Por favor, si alguien dispone de esta información que me la facilite que me es muy necesaria. Bueno, y de paso también se la pasaré a mi compañera de trabajo. Ella cree que es Jennifer López. A saber en que estaría pensando Dios ese día y ¡que chip le puso!.

#YoNoSoyGente #PeroLlevoElChipEquivocado

 

05.03.18 ¿JUNIOR YO?

Querido Diario virtual,

Estoy de training. Sí, sí. De training de entrevistas. Que dicen los entendidos (véase mi marido y dos amigos más) que estoy desentrenada y que tengo que hacer bastantes para coger rodaje.

Así que ahí voy. Haciendo hasta las que no me interesan. Por puro entreno. Desde que las hago con tanto relax porque sé que son solo de ‘formación’ ya me han cogido en tres curros. Alucina. Si es que no hay como ser natural.

El otro día me llamaron para una oferta cuyo título rezaba así “JUNIOR CON 5 AÑOS DE EXPERIENCIA”. Lo primero que te viene a la cabeza leyendo semejante frase es que alguien le ha dado mal al teclado. Eso o que la bipolaridad está más extendida de lo que pensamos. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Limpiadora – Directora de Business Unit? Pues igual, vaya usted a saber.

#LasEmpresasPidenImposiblesentrevista de trabajo, junior yo, yonosoygente

Al tema, que supongo que me llamaron por los cinco años de experiencia porque por lo de Junior…con las patas de gallo que ya calzo y los espolones a mi espalda, digo yo que no cuela.

Menos mal que fui sin interés. El entrevistador podría haber sido mi hijo. Tan tierno que decidí tratarlo con cariño. A ver alma de cántaro ¿un junior con 5 años de experiencia? ¿Empezó a trabajar a los 15? Bueno, que esto ahora suena muy descabellado, pero servidora empezó a los 17. Lo típico que ya se veía venir, lo único que tenía la oferta de junior era el sueldo, por lo demás casi querían al Director del negocio.

Luego están las entrevistas en que, como es una pyme, te entrevista la propia Directora, pero en realidad no sabe ni lo que quiere. Ochenta preguntas tuve que hacerle a la última para ver si podía hacerme una idea de cuál era el trabajo. ¡Ostia! Que parecía un interrogatorio de tercer grado del caso Gurtel.  Para acabar dándome esa mano escurridiza tipo besugo y sonreír tipo, pues ya si eso cuando me aclare lo vemos. Virgencita.

#ParaDesesperarseAlgunasEntrevistas #AclárateTuPrimeroYaSiEsoentrevista de trabajo, junior yo, yonosoygente2

También tenemos a los machistas que no quieren a nadie entre la franja de 30 a 45 porque “nos quedamos embarazadas”. A estos me dan ganas de levantarme y darles con la mano vuelta, pero me limito a echarles mal de ojo y a desearles una indigestión leve (porque en el fondo soy buena gente). Menos mal que las pre-menopáusicas aún cotizamos al alza, por lo de las ayudas y tal, porque si no lo llevaba claro.

Con el tiempo una empieza a distinguir y a desconfiar de esas ofertas en las que el enunciado debajo de “Funciones” podría ser una quinta parte del Quijote. Hay veces que me aburo a mitad de texto y soy incapaz de leerlo entero y otras, cuando lo consigo, me da por pensar: ¿no trabaja nadie más en esta empresa? ¿lo voy a hacer todo yo? ¡Que se están pidiendo cosas muy raras!

#YoCreoQuemeHeAdaptadoMuyBienALasnuevasTecnologías

Y luego están las multinacionales y la típica pregunta: “¿Por qué te tengo que coger ti?”. A ver… ¿qué clase de respuesta tiene que dar una a eso? “Porqué soy una crack” “Porque soy Wonderwoman, aunque hoy haya venido sin el traje” “Porque tengo cuatro bocas que alimentar”. WTF!

A la última que me pregunto, le dije: “Es que no me tiene que coger a mí. Que la persona que tiene la última palabra escoja a la que más le guste. Faltaría”. Y me han cogido a mí.

Lo que yo os diga. No hay como hacer las entrevistas sin pretender el curro, éxito asegurado. Aysss, ¡qué rara es la vida! Y la gente ya ni os cuento.

Menos mal que yo no soy gente. ¡Deseadme suerte!

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #ElMercadoLaboralesMuySurrealista

jones