10.12.18 TATAREANDO… ANDO.

Querido Diario Virtual,

No hay mejor máquina del tiempo que las canciones.

Déjate de artilugios-engendro que parecen lavadoras gigantes en las que tienes que entrar, desintegrarte y enviar todo tu ser por el infinito y más allá. Es mucho más fácil que todo eso. Que estas tu sentada en el sillón de tu casa con tus 47 añazos y de pronto suena una canción y ¡flípalo! Te remontas 25 años atrás sin despeinarte una cana y sin que se te mueva el bajo de los pantalones.

Eso me paso a mí el otro día que, estando yo en el sofá haciendo edredoning y con emisora nostálgica de fondo, estuve haciendo unos tremendos viajes al pasado dignos de la mejor serie de ficción. Con la pereza de levantarme, a no ser que fuera por necesidades imperiosas, léase hacer un pis, me fui tragando una tras otra todas las canciones que fueron soltando vía FM.

It’s a wonderful wonderful wonderfuuuul world.

Es un mundo maravilloso cantaba Black. Joder si lo era. 17 años y los primeros lengüetazos en una pista de baile. Sonaban “lentas” ¿lentas? ¡Dios! Como me esté leyendo algún millenial muere en directo. Los sueños intactos y la vida por comenzar y yo con mis medias de rejilla y mis botines de Madonna. Y Cristóbal intentando tocarme el culo.

    #AdiósChatoHastaElSábado

Es que si me concentro puedo oler hasta aquel humo-pestilente que solían soltar en las discos de los 90. Olía como a incienso adulterado, como a droguita barata.

Ese olor era parte del weekend y te lo llevabas impregnado en la ropa igual que los ojos panda de rímel corrido por el sudor de darlo todo en la pista. Pues no sé si era muy wonderful, pero a mí me lo parecía, oiga.

#SeMeHaCorridoElRimelFijo

Escolta’m Peter, dame aire con tu abanico…que sóc de Barcelona… El último de la fila.

Veranos de camping, caravana y garitos de chupitos. Las cinco de la mañana. Antros sotaneros. Alcohol barato. ¡Joder! Que resistencia teníamos. Ligar era fácil. Por aquel entonces aún no necesitabas verlo como el padre de tus hijos. Con que fuera guapo te bastaba. Los tacones eran una extensión de tu pie y por alguna misteriosa razón, que me gustaría que alguien me explicará ahora, entonces no te dolían lo más mínimo. Enseñabas tripa. Comías mal. Dormías a deshora. Y no engordabas. Los findes eran la leche y tú la puta ama. Wow. ¿era yo?

Tía, cómo me mola aquel alto del final de la pista…

Un pasito pa’lante María, 1,2,3, un pasito pa’tras. Suena Ricky Martin, desgallitándose.

Aunque podría poner en el mismo saco la Camisa Negra de Juanes o cualquiera de Chayanne. A los 30 eran el himno del finde y lo que tatareabas el resto de la semana. Años estuve enamoradica de Ricky, me parecía el hombre ideal. Los brazos en los que estar. La sonrisa en la que vivir. El hombretón de mi vida con el que empapelar mi habitación. Y va y sale del armario. Joder. Recuerdo perfectamente ese día. No, Ricky tu no. Esto no se hace.

#JolínRickyMenudoDisgustazo 

Y de pronto la voz rasgada de Sabina…

Ahora es demasiado tarde princesa.

¡Que frenada en seco! ¡Qué ostión de realidad! ¿Era necesario? ¿No podríamos haber pasado antes por La Isla Bonita o algo dulzón de la Carey? Yo que sé un poquito de Bosé, a ver…

Que estaba yo en estos momentos gozando de una segunda juventud virtual maravillosa.

Y que conste que a mi Sabina me flipa. Pero sus canciones me devuelven a mi madurez inmadura, a mi mundo mundano, a mi realidad surrealista. A mi vida-vidón.

#JaJaPuesTeJodesPrincesa #BienvenidaALaRealidad #TepongoUnWhisky

Suena un reggaetón. Me queda claro. Fin de trayecto. La princesa tiene que salir del edredón.

Me secó una lagrimilla de emoción y graznó cual Sabina después de tres whiskis: “Chato ¿Qué hacemos de cena?”.

Me dirijo a la cocina sintiéndome un tiranosaurio de tres mil años.

Que fuerte todo.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #JonesViajandoEnElTiempo

 

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05.11.18 – El amor a las 6 a.m.

Buenos días. Que es lo que se suele decir a las 6.10 am. Y es que hay que estar muy majara para levantarse a estas horas solo para compartir cinco minutos de café con leche con tu marido. Si esto no es amor, que baje Dios y lo vea. Y ya que baja que me eche una mano que mucho lo de “a quien madruga Dios le ayuda”, pero yo estoy ahora mismo con los ojos en las manos del sueño que tengo y Dios ayudando en otro barrio por lo menos, o en otra ciudad, o en otro mundo…

En fin, a lo que iba, que el señor con el que llevo viviendo no pocos lustros hace su aparición estelar en la cocina de este nuestro piso que no tiene ni ala norte ni ala sur sino 80 metros cuadrados de punta a punta a las 6 am. A esa hora me prepara el café con leche (que no deja de ser café con avena y stevia) y un kiwi cortadito y viene a darme el beso de buenos días a las 6.10 am: “¿desayunamos?”. 

Yo cuando me levanto #atopedeglam 

¿Qué cómo se mantiene viva la llama después de 27 años? Pues levantándote a las 6.15am para ver como tu maridito engulle tres magdalenas en lo que tú has conseguido dar tres vueltas de cucharilla al café.

Nos miramos. No hablamos. Porque a pesar de que yo soy una cotorra redomada a esa hora intempestiva mi neurona me está diciendo: “Que pases de mí, tía. Que yo no tengo culpa de que estés tan chalada”. Fin.

A las 6.25 am y con mi pijama de pantera rosa asomando de mi bata de animal print me arriesgo a posicionarme en la entradita de casa y perder todo el glamour ante mis vecinos, a los cuales por cierto no conozco, para lanzarle un beso al susodicho que ya está en el ascensor y el mensaje de cada mañana: “Envía un mensajito cuando llegues”.

Sí. Dicen que todas las mujeres somos un poco madres, pues a mí me ha quedado este tema de la seguridad vial y hasta que mi “retoño” cincuentañero no me envía el mensaje, sufro. Mother of God! Menos mal que no he tenido hijos. Me pasaría el día teniendo microinfartos.

I am pathetic and I know it.

Cierro la puerta. Casi las 6.30 am. Por la idiosincrasia de mi trabajo que en este momento es ninguno ¿es necesario estar despierta a estas horas? Miro la cama en lo que mi neurona está celebrando el poco juicio que acaba de ver y tirando confetti por todo el cerebelo.

Mi colchón me abraza de nuevo. Pongo el despertador a las 7 am, que sigue siendo una hora muy digna y me echo el nórdico otra vez para dar esa cabezada con saborcito a café con leche. Si. Suena a guarrada, pero no me lavo los dientes esa media horita, porque me da sensación de “gustirrinin” y total voy a hacer mi segundo desayuno en nada.

Todo el día cuestionándomelo todo da mucha bipolaridad #queguay #ahnoquenoesguay

Y así todos los días. Menos los martes y los jueves que ya que pongo las calles, aprovecho para ir a hipopresivos a las 7 am, que es una hora buenísima para no encontrar tráfico y tener siempre parking en la puerta.

Y luego me dice la gente “¡cómo te cunde el día!”. Pues ya lo veis secreto ninguno. Te levantas prontito, desayunas con tu amor, re-duermes un rato y te da la vida para mil quehaceres.

Bueno queridxs, voy acabando porque tengo en un rato la primera entrevista de trabajo de esta semana post-Halloween, que ya os digo yo que tal y como está el mercado podría hacer una recopilación de las mismas y sería un Thriller best seller. Ayss.

Me empino el Red Bull y a la carrera, que a mi hace ya un tiempo que los cafés se me quedaron cortos. Besazos.

Ready para la entrevista de hoy. ¡Noooooooo!

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #MadrugarMola #YUnCarajo #JonesAlaCarrera

28.05.18 Botox sí, Botox no.

Querido Diario Virtual,

Me han cogido todos los males. No sé qué me ha pasado esta noche. Ayer me acosté siendo una madurita interesante y me he levantado siendo una abuela apuntalada.

Que sí, que sí. Que a mí me parece bien, lo de que a esta edad lo que vende es el carisma y la personalidad. Y de hecho doy fe, pero…

A ver que tendrá que ver la velocidad con el tocino. Me siento carismática y potente. Pero apuntalada por todos los costados y con riesgo de derrumbamiento.

Estoy pensando seriamente en el Botox. Y me preocupo a mí misma. No es que yo predicara: “yo no, nunca”. Era más bien de “quizás”. Pero ahora estoy muy obsesiva con el tema.

Que voy por la vida mirando a la cara a la gente e intentando adivinar si llevan sus arrugas de serie o se han rellenado alguna. A mí no me molestan mis patas de gallo, bueno un poco sí.

Tampoco los mofletes se me están cayendo cual perro San Bernardo, aunque preferiría estar estiradita como un galgo.

A mí lo que me molesta son los surcos de la frente que parecen un campo arado. Que entre uno y otro hay profundidad para que quepa el tractor amarillo  y uno de color verde a su lado.

A ver el problema que yo le veo a todo esto es que Belén Esteban, a modo nacional y Nicole Kidman en el apartado internacional han hecho muy daño porque se han convertido ambas en el muñeco diabólico. Pero mira ahí tenemos luego a nuestra Pe que sus estiramientos se habrá hecho pero sigues siendo capaz de reconocerla por la calle.

Por si fuera poco, tengo además que superar el miedo a la aguja. Porque claro que digo yo que el botox no te lo escancian como la sidra sino que te lo ponen con tremenda jeringa que ni los yonquis de los noventa.

Tendré que hacer meditaciones sobre la aceptación. Quince minutitos para aceptar todas las canacas que se resisten hasta al tinte más potente. Quince minutitos para los flotadores rollizos que ahora mismo me salvarían de cualquier naufragio. Quince minutitos para los columpios de los brazos, quince para las rodillas arrugadas… ¡A ver! Echad cuentas. Necesito una jornada laboral solo para meditar y aceptar todo lo que se me está viniendo abajo.

Eso  o convertirme en mi hermana adolescente del tirón y dejar de pensármelo tanto. Bueno me he dado de margen hasta verano para pensármelo. Si me atrevo no sé si lo contare. Así que si nos cruzamos por la calle y no me reconocéis ¡ya os saludare yo!

#YoNoSoyGente #SoyUnSanBernardo #VivoApuntaladaConRiesgoDeDerrumbe

jones

 

07.05.18 EL CHIP EQUIVOCADO

Querido Diario Virtual,

El otro día mientras me daba un largo baño con agua ardiendo, copa de vino en mano y Vogue en la otra, me sobrevino la verdad. La neurona (Sí, singular. Siempre fui un poco hombre) se aceleró y de pronto vi la luz.

Y me di cuenta de porque mi mediocridad me pasa factura a cada rato y mis expectativas en todas las áreas de mi vida siempre son superiores a las de cualquier hijo de vecino.

El día que Dios me hizo tenía mal día. Yo que sé, pues igual habría dormido mal o habría estado hasta muy tarde de cháchara con los ángeles y tendría sueño o tuvo reunión con San Pedro y acabo tarde. El caso es que la pifio.

#ValeLoSé #DiosAVecesEstáMuyOcupado

A ver, que no debe ser fácil hacernos a todos diferentes. Imagino que el tema requiere de una concentración máxima. Yo me imagino la creación como una cadena de montaje con sus cajas etiquetadas.

“Cerebros hombre” “Cerebros mujer” “Chip belleza” “Chip inteligencia” “neuronas a peso” “Chip #NacidaParaTriunfar” “Chip #NacidaParaTrabajar”. “Chip eres un borde y lo sabes” “Chip Vas-para-jefazo”. Y ahí, justo ahí está el lio.

Yo estoy fabricada cómo mujer de barrio obrero con cerebro standard, chip inteligencia (sacrificando el de belleza claro) y trayendo el resto de materiales habituales de serie. Vamos lo básico. Un utilitario ¡vaya!  Pero en un descuido me colocaron el chip de “Nacida para Triunfar”.

#EsCiertoTantaCajaPuedeLlamarALaConfusión

Cada mañana cuando me levanto el chip se pone en marcha e intenta instalarse en mi cerebro. Y cada mañana cuando cojo el coche a las 7 de la mañana para ir a currar es lo mismo:

Paso 1) “¿Detener instalación chip triunfadora?”. “Detener”

Paso 2) Intento de desinstalación del susodicho. Mensaje aviso: “Warning no es posible. ¿Desea posponer”? Ok, pospongo.

Paso 3) Instalar chip currante. Aviso: “¿Esta segura que desea instalar el chip currante?”  Y aquí es donde dudo cada mañana antes de darle al “Continuar”.

#CualQuierDíaInstaloElChipYaVerQuéPasa

Y con esta bipolaridad me tiro cada día a la calle a dignificarme trabajando mínimo ocho horas.

Lo malo es que a cada rato me salta una ventanita pop–up: “El chip triunfadora no ha sido instalado correctamente. ¿Quiere instalar ahora?” No. No. No.

Ir por la vida con el chip equivocado es una tortura. Un camelo. Una faena extra. Un resbalar de tus propias expectativas. Un rollo-pollo.

Porqué si yo llevará el chip de “currante” pues cada día se haría una instalación automática con sus actualizaciones propias y sería feliz con mi vida de trabajadora.

No como ahora que parezco todo el día una ingrata insatisfecha porque por lo visto estoy programada para triunfar en algo y no consigo saber en qué.

¿Alguien sabe el teléfono del departamento de “Quejas Divinas”? Por favor, si alguien dispone de esta información que me la facilite que me es muy necesaria. Bueno, y de paso también se la pasaré a mi compañera de trabajo. Ella cree que es Jennifer López. A saber en que estaría pensando Dios ese día y ¡que chip le puso!.

#YoNoSoyGente #PeroLlevoElChipEquivocado