28.05.18 Botox sí, Botox no.

Querido Diario Virtual,

Me han cogido todos los males. No sé qué me ha pasado esta noche. Ayer me acosté siendo una madurita interesante y me he levantado siendo una abuela apuntalada.

Que sí, que sí. Que a mí me parece bien, lo de que a esta edad lo que vende es el carisma y la personalidad. Y de hecho doy fe, pero…

A ver que tendrá que ver la velocidad con el tocino. Me siento carismática y potente. Pero apuntalada por todos los costados y con riesgo de derrumbamiento.

Estoy pensando seriamente en el Botox. Y me preocupo a mí misma. No es que yo predicara: “yo no, nunca”. Era más bien de “quizás”. Pero ahora estoy muy obsesiva con el tema.

Que voy por la vida mirando a la cara a la gente e intentando adivinar si llevan sus arrugas de serie o se han rellenado alguna. A mí no me molestan mis patas de gallo, bueno un poco sí.

Tampoco los mofletes se me están cayendo cual perro San Bernardo, aunque preferiría estar estiradita como un galgo.

A mí lo que me molesta son los surcos de la frente que parecen un campo arado. Que entre uno y otro hay profundidad para que quepa el tractor amarillo  y uno de color verde a su lado.

A ver el problema que yo le veo a todo esto es que Belén Esteban, a modo nacional y Nicole Kidman en el apartado internacional han hecho muy daño porque se han convertido ambas en el muñeco diabólico. Pero mira ahí tenemos luego a nuestra Pe que sus estiramientos se habrá hecho pero sigues siendo capaz de reconocerla por la calle.

Por si fuera poco, tengo además que superar el miedo a la aguja. Porque claro que digo yo que el botox no te lo escancian como la sidra sino que te lo ponen con tremenda jeringa que ni los yonquis de los noventa.

Tendré que hacer meditaciones sobre la aceptación. Quince minutitos para aceptar todas las canacas que se resisten hasta al tinte más potente. Quince minutitos para los flotadores rollizos que ahora mismo me salvarían de cualquier naufragio. Quince minutitos para los columpios de los brazos, quince para las rodillas arrugadas… ¡A ver! Echad cuentas. Necesito una jornada laboral solo para meditar y aceptar todo lo que se me está viniendo abajo.

Eso  o convertirme en mi hermana adolescente del tirón y dejar de pensármelo tanto. Bueno me he dado de margen hasta verano para pensármelo. Si me atrevo no sé si lo contare. Así que si nos cruzamos por la calle y no me reconocéis ¡ya os saludare yo!

#YoNoSoyGente #SoyUnSanBernardo #VivoApuntaladaConRiesgoDeDerrumbe

jones

 

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21.05.18 ¡VOY PITANDO!

El otro día en reunión con mis amigas me quedo clara una cosa: parece que ser que solo las mujeres vamos pitando por la vida.

YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 3Y no me refiero a ir corriendo ¡que sí! Pitando para aquí y para allá ¡que también! Todo el día con el pito en el culo ¡un sin vivir! A ver, que no es que esto no me importe un pito ¡ni mucho menos! Que pitar pitamos todas ¡Y mucho! Y a mí no me toma nadie por el pito del sereno ¡Faltaría!

Aunque la verdad sea dicha y es que vamos todas a toque de pito. Pero…

Pero es que además pitamos.

Pitamos sin razón. Aquí y allá. Y sin haber robado nada. Y no en todas partes. Unas pitamos aquí y otras allá.

Y además es casi categorizable. El otro día me decía mi amiga Candela, que ella suele pitar en Zara y en Tezenis. ¡Que no lo entendía! Porqué ella en Tezenis no ha comprado nunca ni unas tristes bragas. Y que de Zara igual tiene un par de camisas. Que a ver a que se debe tan desagradable bienvenida. Y se puso a hablar de Amancio, que a éste si le que tenían que estar pitando ¡los oídos! ¡Hasta caérsele! Que lo hicimos trizas en un momentico.

YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando

Mientras Rosa decía que ella no, que ella en Zara no pitaba, que igual hubiera tenido más lógica, porque ella viste casi todo de Zara, pero que mira tú por donde ella suele pitar en Mercadona. Y claro cada vez que entra a por unas zanahorias, se le acerca el segurata a ver con que intenciones viene y ella se va pitando, y nunca mejor dicho… ¡madre mía! ¡Con la cara de buena persona que hace Rosa! Pues mira, también pita.

Marian decía que ella es más exclusiva: que ella solo pita en El Corte Inglés. YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 2Hombre. No lo vamos a negar. Siempre fue la pija del grupo. No la veo yo a ella pitando en un lefties. Es que no le pega. Hay categorías y puestas a pitar pues yo me pediría pitar en Dolce & Gabbanna, que siempre da más caché.

Pero no. Yo pito siempre en Stradivarius. Ya ves tú. Que yo allí solo compro cuatro tontadas de tendencia para no hacer un gran desembolso. Oye, ¡entrar y pitar es todo una! Que me miran las niñas de la caja y ya les leo el pensamiento “¡no le dará vergüenza a esta señora, robar a su edad!” Y levanto las manos y enseño el bolso cada vez que pongo un pie allí.

A ver, así en brainstorming rápido, llegamos a varias conclusiones tipo.

Pitas porque llevas un DIU. Pero esta teoría no se aguanta. Porque las que no llevamos DIU también pitamos.

Hombre, Rosa lleva un clavo en la pierna, igual es eso. ¿Y las que no llevamos piezas de recambio insertadas porque pitamos?

YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 4

Y la última, ¿conocéis a algún hombre que pite? Que entre en Ermenegildo Zegna y pite. O en Zara Man y pite. ¿Por qué ellos no pitan?

Hemos decidido que esto merece un estudio “en campo”, así que hemos quedado la semana que viene para “ir pitando” a las tiendas del conflicto a ver si conseguimos alguna conclusión que nos ilustre.

Señores y Señoras, ¿alguno de ustedes pita? ¿Dónde? Todos los datos son pocos para este estudio de pito-mercado. En breve, las conclusiones.

#YoNoSoyGente #PeroVoyPitando

 

14.05.18 La vida en gerundio

Querido Diario Virtual,

He decidido vivir la vida en gerundio. A ver, no me malinterpretes, que vivirla en presente tampoco está nada mal. Pero en gerundio: da como más juego. Y desde luego más margen, más actividad, la cual cosa cuando eres una tipa movida cómo yo, pues es importante.

El caso es que la reflexión me la hizo el otro día una amiga mía qué #seestaquitando. Sí, así, en gerundio. ¿Y de que se está quitando? Pues de todo. De tomar vino porqué engorda. De hacer baños de sol porqué salen manchas. De parrandear en cenas entresemana porque ya no están los cuerpos para esos trotes, de posturear simulando vidas que no tienes.

Yonosoygente, lavidaengerundio, meestoyquitando, peroaún no, historias reales, mundo surrealista. Jone's Diary 3

A ver, que quitarse hay que quitarse, pero en lo que te quitas o te estás quitando pues vas cayendo. No sé si me explico.

Me estoy quitando de beber tanto alcohol porqué engorda, pero en lo que me quito y no me quito, si caen dos gin-tonics, pues el gerundio los admite. ¿Le veis la ventaja o no?

Me estoy poniendo a dieta. Muy bien ¿Cuándo? ¿Pues no te lo he dicho? Me estoy Yonosoygente, lavidaengerundio, meestoyquitando, peroaún no, historias reales, mundo surrealista. Jone's Diary2poniendo. Hoy o mañana. El gerundio indica “que estoy en ello”, pero en lo que me pongo y no me pongo, si me invitan a una merendola con pasteles y merengues, gerundio mediante, pues puedo pecar todavía.

Igual exactamente para “estoy dejando de tomar el sol que va fatal para las manchas”. Pero aún no me he quitado. Pero me voy a quitar. Pero este finde no. Que va a hacer bueno y hay ganas de playa. Pero quitándome estoy, ahí, con un poco de margen.

Y esto va ideal como mantra los lunes “estoy dejando de trabajar”. Pero hoy no. Ni mañana. Bueno tampoco así “a priori” en los próximos quince años. Pero ¿eh?… ¡lo estoy dejando! Estoy en tránsito hacía dejarlo, es más, va a ser llegar a los 65 e igual hasta lo he dejado, pero mientras tanto, ese gerundio te da consuelo cuando suena el despertador los lunes. ¿O no?

Yonosoygente, lavidaengerundio, meestoyquitando, peroaún no, historias reales, mundo surrealista. Jone's Diary 4

Bueno, yo no sé si vosotros estaréis de acuerdo o no. De hecho, no os estoy convenciendo (¿o si?) pero en lo que os convenzo y no: podéis pensar otra cosa.

Pero si os animáis a vivir en gerundio ¡avisar! Cuantos más seamos los que #nosestamosquitando más seremos los que #nosestamosdivirtiendo.

#YoNoSoyGente #PeroMeEstoyQuitando

jones

 

07.05.18 EL CHIP EQUIVOCADO

Querido Diario Virtual,

El otro día mientras me daba un largo baño con agua ardiendo, copa de vino en mano y Vogue en la otra, me sobrevino la verdad. La neurona (Sí, singular. Siempre fui un poco hombre) se aceleró y de pronto vi la luz.

Y me di cuenta de porque mi mediocridad me pasa factura a cada rato y mis expectativas en todas las áreas de mi vida siempre son superiores a las de cualquier hijo de vecino.

El día que Dios me hizo tenía mal día. Yo que sé, pues igual habría dormido mal o habría estado hasta muy tarde de cháchara con los ángeles y tendría sueño o tuvo reunión con San Pedro y acabo tarde. El caso es que la pifio.

#ValeLoSé #DiosAVecesEstáMuyOcupado

A ver, que no debe ser fácil hacernos a todos diferentes. Imagino que el tema requiere de una concentración máxima. Yo me imagino la creación como una cadena de montaje con sus cajas etiquetadas.

“Cerebros hombre” “Cerebros mujer” “Chip belleza” “Chip inteligencia” “neuronas a peso” “Chip #NacidaParaTriunfar” “Chip #NacidaParaTrabajar”. “Chip eres un borde y lo sabes” “Chip Vas-para-jefazo”. Y ahí, justo ahí está el lio.

Yo estoy fabricada cómo mujer de barrio obrero con cerebro standard, chip inteligencia (sacrificando el de belleza claro) y trayendo el resto de materiales habituales de serie. Vamos lo básico. Un utilitario ¡vaya!  Pero en un descuido me colocaron el chip de “Nacida para Triunfar”.

#EsCiertoTantaCajaPuedeLlamarALaConfusión

Cada mañana cuando me levanto el chip se pone en marcha e intenta instalarse en mi cerebro. Y cada mañana cuando cojo el coche a las 7 de la mañana para ir a currar es lo mismo:

Paso 1) “¿Detener instalación chip triunfadora?”. “Detener”

Paso 2) Intento de desinstalación del susodicho. Mensaje aviso: “Warning no es posible. ¿Desea posponer”? Ok, pospongo.

Paso 3) Instalar chip currante. Aviso: “¿Esta segura que desea instalar el chip currante?”  Y aquí es donde dudo cada mañana antes de darle al “Continuar”.

#CualQuierDíaInstaloElChipYaVerQuéPasa

Y con esta bipolaridad me tiro cada día a la calle a dignificarme trabajando mínimo ocho horas.

Lo malo es que a cada rato me salta una ventanita pop–up: “El chip triunfadora no ha sido instalado correctamente. ¿Quiere instalar ahora?” No. No. No.

Ir por la vida con el chip equivocado es una tortura. Un camelo. Una faena extra. Un resbalar de tus propias expectativas. Un rollo-pollo.

Porqué si yo llevará el chip de “currante” pues cada día se haría una instalación automática con sus actualizaciones propias y sería feliz con mi vida de trabajadora.

No como ahora que parezco todo el día una ingrata insatisfecha porque por lo visto estoy programada para triunfar en algo y no consigo saber en qué.

¿Alguien sabe el teléfono del departamento de “Quejas Divinas”? Por favor, si alguien dispone de esta información que me la facilite que me es muy necesaria. Bueno, y de paso también se la pasaré a mi compañera de trabajo. Ella cree que es Jennifer López. A saber en que estaría pensando Dios ese día y ¡que chip le puso!.

#YoNoSoyGente #PeroLlevoElChipEquivocado