21.01.19 LA VIDA TE ATROPELLA

Querido Diario Virtual,

La vida te atropella. Te pasa por encima. La vida te pone y te quita cosas a su antojo. Y esta reflexión tan profunda ha venido de la mano de algo tan tonto cómo el #10yearchallenge.

Un reto del Sr. Instagram que consiste en comparar una foto tuya actual con una tuya de hace 10 años. Desde luego hay que reconocer que el Dpto. de Marketing de Instagram lo borda. En una red dónde el ego va a granel, nada mejor que inventarse modos de mostrarle al mundo que, como como la madrastra de Cenicienta, la más bella sigues siendo tú. Instagram como espejito mágico. Me cuadra, me cuadra.

Me consuela ver que Jennifer Anniston también está envejeciendo regular.Así que busco una foto del 2009 en la que salgo mínimamente mona y la pego junto con una actual y le doy a “publicar”. Hecho. Ego en vena. Ideal para un jueves mediocre.

Como lo hago a las 6 de la mañana le doy al tema la importancia justa. Publico. Café. Tostadas. Y a volar para el curro que eso si que es realidad 1.0 y sin opción a filtro. Tus compañeros son los que son y no las cuentas que decides seguir. ¡Vamos! Lo que vendría siendo la vida normal una vez cierras la pantalla mágica del móvil.

#OtraVezHeVueltoASalirTardeDeCasa #HoyNoLlegoAfichar

Y solo más tarde, vuelvo a echar un ojo a la foto del día.

Oye ¡pues ni tan mal! Aún puedo ponerme esa misma falda de hace 10 años, lo cual significa que, deporte a muerte mediante, he conseguido pulsar el botón de “control” de mi metabolismo premenopáusico. Las piernas sin demasiados pellejos, los brazos eso sí con flacidez galopante en modo murciélago. Unas patitas de gallo aquí, otras allá. La verruga de la nariz ha crecido un poco. Vaya ¡lo que viene siendo habitual!

Como diría mi madre “¿Qué te pensabas hija que la vejez se iba a olvidar de ti? No, dear, estamos todos en su lista”. Cualquier día mi madre me mata de sinceridad. Yo quiero una de esas madres que mienten como bellacas y te ven maravillosa así se te haya puesto cara de la novia de Chucky. Pero no, oiga. Me ha tocado la madre-polígrafo de la verdad. Mejor no preguntar demasiado.

#Madre¿TúMeVesMayor? #EsperaQueMePintoLosLabios

Y de pronto te das cuenta que la vida te ha quitado inocencia, espontaneidad, frescura y un punto de dulzura (aunque no nos engañemos yo soy y he sido siempre más bien como la tónica, un poquito amarga).

La buena noticia es que te ha dado sabiduría, actitud, seguridad, fuerza y una irreverencia que hace que la vida te la diseñes tú y que la gente, sean solo esas personas que se toman el café contigo en el bar por la mañana y que sus opiniones tienen cero impacto en ti.

Remiro la foto y me doy cuenta de que aunque se me han caído un poco los mofletes y empiezo a parecer un San Bernardo lo que de verdad me importa es que ayer mi mamografía salió bien. Esto es así. Chim-pun.

Entonces te das cuenta que el chasis se va estropeando y que lo que de verdad tienes que mantener en forma es tu mente. ¡Gimnasio, sí! ¡Gimnasia mental, también!

Hay que ser feliz. Sí o sí. Es una orden. Una obligación. Hay que hacer cosas que te hagan feliz. Comer croquetas aceitosas. Ver series con tu madre. Disfrazarte con tu sobrina. Ir a zumba. Zumbar. Salir zumbando. Cantar en el coche. Bailar el “Hot Stuff” de Dona Summer por el comedor de tu casa, ir a cafeterías bonitas, pegarte siestas de dos horas, comer churros con chocolate, hacer natación, respirar, vivir. ¡Tengas el chasis que tengas!

#PeroHappyHappyAloSalvaje

Ostia. Pues para ser un reto inofensivo todo lo que me ha dado por pensar. Mira casi prefiero el reto de tirarte un cubo de agua fría por encima, que estoy segura que me dejaría las neuronas tiesas y pensaría la mitad o un cuarto.

Y es que los retos, cual escopeta, los carga el diablo. Ponedle solo perdigones.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #JonesEnModoReflexión

 

 

 

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