19.02.21 Enajenaciones Ochento-noventeras

Aysss, madre, ¡cómo están las cabezas! ¡Todas con ganas de fiesta! Que ayer me inventé en Instagram una Fiesta Revival de los 90s y si hubiera sido física reventamos la sala a codazos de la gente que allí había.

Convertida en DJ empecé a pinchar temazos mientras se me iban los pies. Y lo mejor fué buscar los videoclips para poner un trocito de cada. Mother of God. Que pintas. Que trajes. Que pelos. Que horteridad en vena.

Y eso que yo tuve una adolescencia muuuuy difícil y pasé por todos los estilos, incluyendo los muy horteras.

Así, como para estrenarme, a los 14 me dió por vestirme a lo Madonna. Es decir, 37 pulseras en cada brazo y blonda al peso. Lo que vendría siendo ir todo el año en modo árbol de Navidad: recargadita hasta decir basta. De todo menos sencilla. ¿Desapercibida? No, gracias. Mi madre me llamaba Doña Quincalla. No digo más.

Tranqui, que ésta quincalla no pesa nada…

Luego llego la época “New way” y me hice adepta. Crestas, leggins, botas militares, abrigos largos y raso, mucho raso. Kilos de raso. Con lo que cuesta de planchar el muy jodio, pues parece que no me importaba en aquella época.

El pelo crepado nivel botella y media de laca por peinado, que a veces pienso que el agujero en la capa de ozono lo hice yo solita. La de peines que rompí. Bueno, lo llamábamos “cardado” y mi abuela solía decirme: “Parece que llevas un nido ahí arriba”. Nido no sé, pero pájaros en la cabeza: ¡unos cuantos!

Mamá, se me ha vuelto a acabar la laca. ¿Muy pintada? No, que va.

Y un buen día dije: me voy a rapar el pelo. Mi madre se echó las manos a la cabeza en plan: “No lo hagaaaaas”. Pero yo, a lo Britney Kamikaze me lo deje al cero y medio. Estaba fea no, lo siguiente.

Cuando llegué a mi casa y ví la magnitud de la tragedia, lloré un mar hasta caer dormida. Tenía la esperanza de que al despertar todo hubiera sido un sueño. Pero como no fue así, pues decidí hacerme PUNK para disimular. Mucho mejor eso que explicar que en un arrebato la había cagado nivel X-trem.

Cuando se te va la cabeza…bueno más bien el pelo de la cabeza…

Pasé años sin cortarme el pelo, pero como no podía estarme quietecita, cuando ya tenía una melena crecida, me hice la permanente. Me convertí en el hermano moreno y poco favorecido de Bon Jovi.

Y aquellos rizos iban para meses. Así que me compré un par de camisetas de AC/DC y unas bambas John Smith y ¡ala! A petarlo como heavy metal. Cuidado que yo me lo tomo muy en serio y hasta estuve intentando que me gustara Barón Rojo. Por buscar algún heavy nacional. Pero aquello era muy duro. Mucho berrido. Pasando.

Uysss, madre ¡lo que berrea ésta gente! paso, paso. 

Luego me hice “pija”. Mi época más tonta. Pantalones de florecitas. Jerséis combinados con mocasines. Parkas. Bolsos bonitos. Vamos, una enajenación como un piano. Menos mal que me duro poco porque seguro que no daba el pego ni de broma.

Imaginaros a mi madre, que debía pensar que a cada rato le cambiaban la hija en el colegio y le llegaba una extraña a casa.

Hija ¿eres tú? ¿Y esa ropa?

De algunas épocas ni tengo fotos. Imagino que yo misma pensé “mejor no dejar pruebas de esto. Siempre podrás negarlo todo”.

Nunca más he vuelto a cortarme el pelo corto. Es más, si a veces me da la neura, le pregunto a mi madre. Y ella sin pestañear me contesta: “Alicia, el pelo corto es para las guapas”. Pues nada…

Buenas noches, aquí la Pantoja.

3 thoughts on “19.02.21 Enajenaciones Ochento-noventeras

  1. jajjajaja me parto contigo pero mucho, como me identifico oiga, todos hemos pasado por momentos duros yo creo, la que lo niegue no ha vivido los 80 y 90 jajja. Yo fui mod de guardapolvos y cardados nivel Dios y luego pija también y hubo una época de vestir de colores muy brutal, tengo fotos con medias rosa fluor y minifalda amarillo fluor, un poema. En cuanto al pelo no me he hecho muchos cambios la verdad, tengo muchísimo pelo y muy fuerte, no admitía demasiadas cosas, lo llevé corto y muuuuy muuuuy cardado jajjaj no había laca que lo mantuviese arriba más de 10 minutos, pa haberse matao jajajja. Yo querría verte de calva plisssss. El momento madonna lo tuvimos todas yo creo, esas pulseras te daban un rooollooo que te lo creías y todo juassss

    1. Yo creo que la generación que hemos pasado por los 80-90 u no estamos calvas ¡somos imbatibles! Porque entré los 2100 botes de laca y las permanentes “Ricci” en pelos lacios como planchas… ¡supervivientes!

      Y eso que no he dicho nada de las hombreras pilladas debajo del sujetador… #undesporpósitovisual

  2. El momento hombreras no tiene precio, ahora qse vuelven a llevar solo se las veo a las que no vivieron nuestra época épica jaaaa

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