¡SOY UNA PASTILLERA!

Si compañeras, tal cual os lo digo. Soy una pastillera.

Y voy a ir más lejos: soy una pastillera con pastillero.

Y no un pastillero cualquiera, sino uno de colores: súper cool.

Que me da a mí, que cuando te alegras porque entra en tu vida un pastillero que te facilita la vida farmacológica es para estar un poco felitriste.

El caso es que la semana pasada quede con una amiga de mi edad para hablar un rato de las bondades de las vacaciones, comentar tendencias de moda y parlotear un poco sobre temas tan profundos como Instagram y su algoritmo.

Cual no fue mi sorpresa, cuando la conversación acabo derivando en comentar con alegría que sufrimos los mismos achaques.

¡Ojo! ¡Cuidado! Que la historia es que encima lo disfrutamos.

Nos alegramos mutuamente de comprendernos y nos vinimos arriba sacando todos los males que nos aquejaban. Porque tú, compañera que me lees, sabes que no todo el mundo te entiende…y cuando das con una amiga con tu mismo dolor de huesos ¡pues la amistad se fortalece!

Así fue el tema:

Compañera, que he vuelto al trauma porque tengo un dolor en una pierna como extraño. Es que no sé cómo explicarlo. Que no es un golpe ni agujetas ni nada…es como…

¿Cómo del hueso verdad?

¡Si! ¡Si! Eso, eso es.

Siiiii! ¡Yo también, tía!

Es así como un hormigueo por dentro…súper molesto, ¿verdad? Oye, ¿a ti te duele mucho?

Brutal. Con decirte que me tomo analgésicos todos los días.

¡Qué fuerte! ¿A ti que te dijo el trauma?

Que me tome esto y aquello, pero mira, se me pasa a ratos como los gatos y solo a veces como los peces, así que yo a mis tacones y a mi dignidad.

Ya bueno… ¡y a tu pastillazo!

Si. Eso también.

Chin chin amiga. ¡Por nosotras! ¡DALE AL MARTINI!

¡Que fuerte, tía! ¡Sí! ¡Exactamente ese dolor!

¡¡Y por las mañanas!! Me levanto como Robocop compañera. Que tengo que hacer hasta maniobras para sacarme a mí misma de la cama. Que atrás quedaron los días de “saltar de la cama”. Bueno, de saltar, así como concepto.

Tía, tía ¡cómo te entiendo! ¿y no te cruje todo? Porque de verdad, que yo abro los ojos, saco una pierna y ¡crac crac crac!, crujo más que una alita de pollo crunchy del Kentucky. Pero oye ¡que estar crujiente tampoco está mal!

Uysss! Esa es una lectura estupenda. Compañera crujiente ¡brindemos!

Chin chin amiga ¡Que estamos crujientes! ¡DALE AL MARTINI!

¡Buenoooooo! Pues ya estamos es marcha…

Que luego ya caliento articulaciones y el día lo veo de otra manera. Menos bajar las escaleras. Eso sí que no. Yo que las bajaba con la dignidad de una vedette emplumada. Con arte, salero y meneo de cadera… Ahora tiro una pierna para abajo y tengo que esperar que llegue la orden al cerebro para que se mueva la otra. De todo menos sexy. Parezco pata palo.

Sí, sí. Se trata de tirar dignamente de ascensor. Pero oye, si vas con pantalón, ¡una rodillera que te sujete!

Mira. Que no lo había pensado. Mañana mismo voy a por una rodillera. Gracias amiga.

Chin chin amiga ¡Por la rodillera! ¡DALE AL MARTINI!

Mañana una rodillera y ¡vuelve la vedette!

¡Ah! y ni se te ocurra buscar tus males en google.

¿Qué dices? ¿Qué dices? En google buscas me duele una pierna y a la mañana siguiente todo lo que te llegan son noticias horrorosas sobre dolores de piernas. Internet es peligrosísimo. Si no eres hipocondriaca, te vuelves.

Es muy fuerte. El teléfono nos escucha. ¿Qué tendrá dentro ese cacharro?

Si compañera. A mí lo que me da miedo, no es que sepa lo que busco y entonces me dé la réplica. Es que yo hay cosas que no he hablado con nadie, solo he pensado fuerte pa’dentro y el teléfono ¡plaf! Va y lo sabe.

¡Mira! Pienso igual. Nos espían. ¿Tendrá telepatía el teléfono? Calla calla, ¡qué miedo! Anda bebamos.

Ese espía, ese espía ¡Hey! ¡Hey! Chin chin amiga. ¡DALE AL MARTINI!

¡No lo entiendo! Que yo no lo he dicho, ni lo he buscado. ¡Que solo lo he pensado!

Oye compañera, ese morado que te veo en la pierna ya lo he tenido yo ¡y en el mismo sitio!

¿En el mismo sitio? ¡qué fuerte!!! El tema es que no me he dado ningún golpe.

No, parece ser que son venitas que se rompen. Así, ellas solas.

¿Me estás diciendo que mientras estamos aquí sentadas hablando igual se me nos está rompiendo alguna?

OTRO MARTINIIIIIIIIIIIIIIII. Urgente.

Tú si que me entiendes…¡amiga!

Amifa, que fieeen hablar contigo. Tú si fe me entiendeees

Comfañera crujiente ¡que yooo te veo efffpetacular!

Tu egggtaras patapalo pegooo divina.

¿Quiedeees que te compreee un pastillero? De cologuess. Moola tía.

Fale.

Señoritas: ¿Han pedido dos Martinis?

Aguiiiiii, aguiiiiii.

¡POR NOSOTRAS!

#elpastillerodeJones #JonesEstáCrujiente

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco

2 thoughts on “¡SOY UNA PASTILLERA!

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