27.01.21 Que desagradecido que es el cuerpo.

Que desagradecido es el cuerpo ¡por Dios de mi vida! Diez años de vida de runner tirados a la basura en un visto y no visto. Y eso que cuando empezó el confinamiento me hacía casi media Maratón por el pasillo de mi casa. Pero fui bajando el ritmo, bajando, bajando y ahora ya a lo sumo camino rápido

Pero este lunes pasado, viendo que otro kilo más, había encontrado en mis cartucheras, su lugar en la vida, me dije: Esto lo arreglo yo. Y con esa fuerza que te da ver que has perdido la poca cintura que alguna vez tuviste, te atas las bambas, sonríes de medio lado y pones cara de “aparta, que voy”.

Yo, el pasado febrero…

Y eché a correr. Servidora que había llegado a correr unos doce kilómetros a un ritmo digámosle bueno… ¡A los ochocientos metros estaba pidiendo clemencia!

Así que decidí que corría un kilometro y caminaba otro. Llevaba dos cuando creí que tenía que llamar al SAMUR y no estaba segura de que llegaran a tiempo. Agonizaba.

El tercero lo hice a “trote cochinero” que como su nombre indica es una forma de correr muy indigna.

El cuarto y último, ya fue en modo paseo, con el único objetivo de sobrevivir.

Yo, el pasado lunes.

Pues bien, llevo en modo Frankenstein desde el lunes noche. No camino, arrastro los pies. Tengo el pasillo que te miras como en un espejo del brillo que le he sacado a base de refregones zapatilleros.

Imposible articular la cadera y los calambres en muslo – por delante y por detrás – son de órdago. La espalda crujía y las rodillas pidiendo colágeno en articulación.

Estoy doblá pero disimulo. Ha!

No me veo yo recuperando el antiguo ritmo ni de broma. Pero, ¿cómo he podido perder la forma de diez años de entreno en diez meses?

Me voy a quedar solo con el tema de la natación y aquí paz y después gloria. Además ¡buenas noticias!: Ya no me duele el brazo playmovil y ya coordino brazos, piernas ¡y además respiro! 

No se hable más. Mi nuevo deporte es el medio agua.

Compañeras que me leéis, ¿alguna idea fabulosa para recuperar cintura y no morir en el intento? La de cerrar el pico en las comidas, no vale, esa ya me la sé…

Me desmayaría en el sofá. Me abandonaría a Morfeo y ¡a descansar! Pero hoy hay telenovela turca hasta la 1.30am. y cual buena maruja ¡ahí voy a estar!

Mañana ya jueves, y yo aún con tremendas agujetas…

26.01.21 Yo hubiera sido la mujer de Alejandro Sanz

Yo hubiera sido la mujer de Alejandro Sanz. Porque la de Jay-Z no lo acabo de ver. Lo veo muy bruto al tío. Por aquel entonces Ricky Martin aun no había salido del armario y a mi me parecía la octava maravilla hecha hombre. Ese pedazo de tío si era un monumento que adorar y no el Taj Mahal. Y también vivía allí.

Pero dije que no. Varias veces. Muchas veces. Dije que no hasta que me dolió la boca.

¿Quieres vivir una aventura loca flipante? No. Gracias. 

Tenía 24 años. Hablaba inglés perfectamente después de haber vivido varias temporadas en Inglaterra y una discográfica de los Angeles me quiso fichar. Necesitaban una Assistant bilingüe, joven y con ganas. Pasé las pruebas de selección engañada por un “disponibilidad para viajar”, cosa que yo he tenido siempre, pero que acabo con un “tienes que trasladarte a vivir a Los Angeles”.

Uys no. Calla. Calla.

Te pagamos piso en buen barrio. Coche para desplazamientos. Un pastizal y venir a España dos veces al año.

Aysss. Mira, mira, va a ser que no.

Lo pienso ahora y me digo a mi misma: Que pena tener en ese momento en vez de madera de emprendedora solo el serrín y las virutas del carácter que luego desarrollé en la vida.

Porque a ver, ¿Qué me impedía volver si no me gustaba?

¿Os imaginais ? Tardes de Sunset Boulevard. A la playita a Santa Mónica. Findes de escapada con mi ranchera. Conociendo gente interesante en la discográfica.

Casándome con Alejandro Sanz. Teniendo una villa en Miami y un señor que me mantiene el yate. Agustina que nos limpia toda la casa. Y Ricky que viene algún jueves a cenar a casa. Y Shakira, ella también.

  • A ver cariño ¿qué va a venir Shakira a cenar? No. No me enfado, pero me gusta que me avises con antelación, que no tengo vestido para la ocasión y ya sabes que Miami como moda me parece muy hortera.
  • Te agobias demasiado, saldremos a navegar y que Sebastian nos prepare algo ligero.

Aysss, Alejandro. No seas tonto. Que sí. ¡Que yo también te quiero!

A ver, no me malinterpreteis que vivir en España y trabajar a brazo partido madrugando lo más grande ha sido interesantísimo también. Pero a veces me parece increíble que a una chica de barrio como yo, se le presentara una ocasión así, y dijera que no ahí con todos sus ovarios.

De todas maneras, a saber, las vueltas que da la vida. Igual a estas alturas Alejandro y yo nos hubiéramos separado. Ricky y su marido en otra onda. Shakira en Barcelona. Y hasta el gorro de pasear en yate.

¿Me iba yo a perder por eso treinta años de Sargento maravilloso? Pues claro que no ¡faltaría!

¿Alguien tiene un pañuelo? No. No lloro. Es que se me ha metido una cosa en el ojo y tal…

Snifff. 

Voy a soñar un rato. 

25.01.21 Como cada lunes de la semana: Soy la Puta Ama.

Pues es lunes otra vez. Eso dice el almanaque (el mismo que ayer domingueaba) y también la agenda. Sí, sí, sí, tengo Agenda 2021.

Me estuve resistiendo nivel X-TREM a comprármela porque con la de 2020 me he hecho unos posavasos muy originales y me ha sobrado para unos post-its reciclados. Así que la de este año es de los chinos y me ha costado tres euros, caso de que se quede en blanco la inversión ha sido mínima.

Vaya por delante que hasta la fecha no he anotado nada. Solía apuntar cosas relevantes que no quería olvidar: eventos, citas, fiestas, quedadas, médicos. Pero en estos días que no te dan cita ni para unas anginas en el ambulatorio ¿Qué apunto?

Uysss. Que poca tinta veo yo por aquí…

De ir a natación me acuerdo, de estudiar también, el francés más bien quisiera olvidarlo y los cafés que tomo al día mejor que ni los anote porque me va a sobrevenir la verdad sobre mi ritmo cardiaco siempre alterado.

Que ganas tengo de llenar la agenda a tinta, de escribir por los laterales, de tachar, de subrayar, de sobrescribir, de marcar con rotulador, de que se arranque alguna hoja, de que se gasten las punteras, de que se afloje la goma que la cierre. Joder ¡De que reviente vida!

Pues no. Podría anotar “Marmota Day” on repeat, pero ni risa me da. Así que había decidido anotar una cita cada día de esas sacadas de Gurulandia, pero que parece que dan vidilla en esos días en que te comerías el mundo. Aunque debo confesar que en estos momentos hay más días que el mundo me come a mí. Ahí van las del jueves y el viernes…

“Apelar al corazón es más efectivo que apelar a la cabeza”

“Las emociones son el motor del mundo”

Pero hoy he decidido escribir ERES LA PUTA AMA en el lunes de cada semana. Cuarenta y Ocho veces lo he escrito y me he quedado estupenda.

Primero porque de tanta repetición hasta me lo he creído y segundo porque cada semana que empiece y me vaya a dar bajón, ahí esta ella, la agenda para recordarme que, sí señoras, soy la puta ama de mi vida.

Y es mi responsabilidad y solo mía, que todos los días sean una joyita y no una bisutería.

Como cada lunes de la semana: Soy la puta ama

Si tenéis más ideas para usos efectivos de la agenda de este año, por favor, dejadlas aquí. Si es cierto que solo han sido tres euros, pero ¡oye! ¡me daban para dos cortados!

Good night babes. A agendar bonitos sueños.

24.01.21 DOMINGUEA EL ALMANAQUE

La frase no es mía, obvio. Es de un poema de Mario Benedetti. Pero me encanta la expresión. Por dos razones. Porque dominguear ya en sí trae un sinfín de momentos y sensaciones todos ellos agradables. Desperezar. Holgazanear. Descansar. Mimar. Cuidar.

Y porque almanaque es una palabra que usaba mi abuela paterna y cuando la pronuncio me acuerdo de ella. Como también utilizaba “zarcillos” en vez de pendientes. Mi abuela me dejo de herencia una verruga en el ojo, un lunar grandote bajo un pecho y la canción de la zarzamora de memoria en la cabeza de tanto que me la cantaba de pequeña.

Sunday…happy Sunday!!! Oh Yeahhhh

No solían gustarme los domingos porque eran la antesala del lunes y tenían un tono triste de cotidianidad venidera. Pero desde que todos los días son iguales y a los domingos les añado un vermut cargadito si o si, son un poco mejores.

Hoy sin ir más lejos, me he dado cuenta de que soy una lechuga. Incluso iría más allá: una lechuga que querría vivir en Canarias. Necesito fotosíntesis en vena, sol en cara y temperatura en cuerpo.

Me he sentado a hacer el vermut y mientras que gaznate abajo caía un Izaguirre, dieciséis grados de astro sol inundaban mi cara y entonces domingueaba el almanaque y bailaban alrededor sus cincuenta y dos semanas. Y yo soñaba con vivir en Lanzarote donde si no es verano casi siempre se le parece mucho.

Aysss, ¡madre! ¡Que bien sienta el vermut!

Con deciros que me he tumbado a tomar el sol en la piscina envuelta en mi albornoz y tapada con la toalla. El salvavidas me miraba en plan What the fuck, pero yo le he espetado un “Hasta luego” feliz como una perdiz al pasar por su lado y el tipo se ha quedado todo loco.

Buenas noches señoras, que diría Bertín Osborne. Les deseo una maravillosa nueva semana, que mañana Lunea el Almanaque y la zarzamora llora que llora por los rincones…

Besazos de Jones.