ANIMALES DE GIMNASIO

Llego el verano y con el calorcito, tod@s queremos ir a la playa a lucir cuerpo/cuerpito/cuerpazo, según lo que cada uno haya trabajado en el gimnasio y se haya cuidado durante el invierno.

Hace miles de años que voy  al gimnasio y veo como en enero y en septiembre llegan hordas de gente con buenas intenciones y como dos meses más tarde abandonan y acabamos quedándonos los de siempre. Animales de gimnasio.

Lo malo que tenemos los de Marketing, entre los que me encuentro, es que hacemos de cualquier actividad de nuestra vida un “Estudio de Mercado” y el gym no iba a ser menos…

Aquí os dejo los resultados de mi estudio…personajillos varios que habitamos la sala de fitness.

EL VENTILADOR: Da más vueltas que un ídem para mostrar su musculatura por toda la sala. No se le ve “matarse” en las máquinas, el sudor afearía su poder de seducción (o eso cree), así que viene trabajado de casa.

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EL CACHAS: Conoce el funcionamiento de todas las máquinas mejor que el monitor. Invierte el sueldo en aminoácidos y come tanto arroz que se le empiezan a achinar los ojos. Saluda siempre en modo “ánfora china”, brazos en jarras para mostrar cada una de sus venas a punto de estallar.

EL TIRILLAS: Flacucho y de constitución pequeña, pasa jornadas maratonianas en el gimnasio. Se mira y refleja en los cachas que por allí se pasean porque aspira a ser uno de ellos. Lo reconocerás porque pasa largos ratos frente al espejo cuando acaba su entrenamiento comprobando el posible crecimiento de sus músculos.

EL MULATÓN ARTIFICIAL: Dícese del espécimen que se ha pasado todo el invierno incubándose dentro de la máquina de UVA y comiendo zanahoria hasta en el desayuno y ha llegado el momento de mostrar los efectos al mundo.

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LA HIPERACTIVA: Tiene una vida llenísima y siempre va acelerada pero aun así suele rescatar media hora para pasarse por el gym. Como le gustan todas las clases pues…se viste, corre en la cinta, hace diez minutos de steps, nada 6 piscinas, entra y sale del jacuzzi y se va a la siguiente actividad de su hiperactiva vida.

LA EJECUTIVA ESTRESADA: Espécimen que entra a clase con el móvil en la mano. Se lo mete en el top mientras prepara el material. Comprueba si ha recibido alguna llamada o mensaje cada vez que la profesora hace un cambio de ejercicio. Es capaz de escribir un washap y hacer steps a la vez sin perder el ritmo. No para nunca de trabajar.

LA PIJA: Lo de menos es sudar y lo de más mostrar modelito. La ves pintándose los labios en el vestuario antes de entrar a clase y recolocándose el wonderbra. Cuando en clase se para para beber agua ella aprovecha para retocarse en el espejo. Hasta los calcetines le combinan con la manicura y su toalla es de Chanel. Suda poco pero luce mucho.

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Y mi favorita:

LA “YAYITA”: Entrañable. Tiene 83 años y se camba a mi lado todos los martes para ir a Aquagym dónde se entrega con todas sus esfuerzas. Me encanta mirarla cuando recoge sus enseres y los dobla con cuidado. Después se despide con un “Hasta el martes, si Dios quiere” y nos regala una sonrisa: Encantadora.

Pues ya veis la fauna que habita la sala de fitness. Y yo encantada.

Creo que si todos fuéramos homogéneos sería aburridísimo y así al menos una se distrae y busca sinergias.

Es increíble ver como los diferentes grupos se “unen” entre ellos. Me di cuenta de ello cuando en las clases que escojo para hacer siempre estamos los mismos, todos los que somos…

¿Adivináis de qué grupo soy?

¿Os reconocéis en alguno de ellos?

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 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)