12.01.21 TELENOVELAS TURCAS

A ver cómo os lo explicaría…bueno, mirad ¡va del tirón! Estoy enganchada nivel extreme a los melodramas turcos. Ya… ¿Qué como me ha podido suceder? Remontémonos a Agosto 2020…

Yo en la casa de mis padres en Tarragona, días de playa y noches de cena en la terracita. Mi sobrina con nosotros, la felicidad a golpe de helado y tinto de verano. ¡Y las noches de telenovela en el sofá!

Y lo que empezó con una indignación nivel “Mira, mamá, yo no sé como puedes ver eso” acabó con un “Mamá te llamó para que no te despistes que han cambiado la programación y esta noche también hay capítulo”.

Tía, tía ¡que está súper emocionante!

Al tema. Yo me enganché a la telenovela “Mujer” en Agosto y ya estaba empezada. Seis meses después ahí siguen los protagonistas dando la turra con mil y un problemas.

Porque ¡Ays queridas! La media de desgracias que le suceden a la protagonista es de seis a siete por capítulo. No creo yo que haya persona más desgraciada en todo el Bósforo. Que no sé yo ni como tiene ánimos de levantarse por la mañana la criatura.

Estado habitual de la protagonista: Angustía all the time. 

Cada vez que se tienen que decir algo importante la escena dura 10 minutos… enfoque a uno, enfoque a otro, enfoque al tercero… ¡el corazón se me sale por la boca de desesperación! Por lo que más queráis ¡hablad! ¡hablad ya! Hay capítulos que en dos conversaciones se acaban. De stress por lo menos no sufren. Una cosa menos.

En realidad son un curso de paciencia encubierta. Con deciros que hay dos que están semi ligando y han tardado cinco meses en darse un beso en los labios. ¿Holaaaaaaaa? Que estamos en prime time ¡un poquito de velocidad, gracias!

Obvio a estos no les da el 2021 para llegar a la iglesia. Madreeeeeee! De pasar por el catre ni hablamos, el nivel de castidad de las mismas es solo comparable a Támara Falco en sus momentos #QuieroSerMonja.

Bueno, oseaaaa, a mí me han dicho que en el convento no tengo que cocinar.

Y ahí estoy yo, viviéndolo en primera persona. Hasta con emoción. Creo que esto es de NIVEL SEÑORA GRADO 3, es decir, SIN RETORNO.

Pero esperad ¡que ha empezado otra! Mismo nivel de desgracias. Mismas calles empinadas y pobres. Mismas escenas pausadas. O lo asumo o infarto en una de las esperas.

En mi defensa diré, ¡que mano tienen estos turcos para seleccionar protagonistas masculinos! Todos de toma pan y moja. Altos, guapetones, interesantes ¡todo no iban a ser desgracias!

“Cariño, ¿que haces haciendo fotos a la tele?”

“Nada, nada…¡cosas mías!”

Y eso que la mejor está por llegar y me trae a Can Yaman. Ese hombre modelo somier de 3 x 2 en el que te apetecería todo menos dormir.

Aysss. Virgencita, ¿estaré mutando en vieja verde? Mirad que me da igual. A mí me dejáis un ratito con éste moreno y el argumento de la telenovela ya lo monto yo.

Ven moreno ¡que te voy a secar!

Nada os dejo preciosas, que el capítulo de hoy está mega emocionante… #NomelotengáisEncuenta

11.01.21 MORIR DE #ONLINITIS

¡Que cansadita me tiene la vida ON-LINE!

Me explico. Desde que trabajo on-line, hago otra vez, gimnasia on-line, francés on-line, Marketing digital on-line y dos cursillos más, de temas varios, que me he cogido on-line…

Mi vida social se reduce a enviar WhatsApps de audio para escuchar mi propia voz y darme cuenta de que no la he perdido garganta adentro.

Es más, mirad a que extremos he llegado, que cuando acabó este texto, le doy a la tecla de “leer en voz alta” para escuchar a alguien más y sentirme menos sola.

Sí. Sí. me relaja mucho trabajar en casa…

Me levanto a las 6.15 para desayunar con el Sargento y mira tú por donde el único rato que tengo una persona de carne y hueso delante para fatigar mi lengua es el único momento del día en que no me apetece pronunciar ni un monosílabo. Hasta el segundo café me podríais colgar el letrero de “Ojo con el perro, muerde”

Así que estrenando 2021, nuevas costumbres y tirando de amigui-agenda me he propuesto ver a una persona diferente cada día. Por DIORRRRR ¡un animal social como yo! Necesito ver personas, comunicarme, que me expliquen, explicar, voy a morir de #onlinitis.

Pero claro, los horarios de los bares en Cataluña right now, son los que son. O quedas para hacer un café y tiene que ser tempranito o a la hora de comer. Eah! Cada día en un bar y algún día, como hoy, hasta en un restaurante. Mi marido se cachonendea con un “¿Cómo está la catadora?” cuando llega a casa. Mira, tiene su gracia el tipo. 

Y así vamos, echando kilos. Todo sea por socializar. Hoy me ha llevado mi amiga Laura a un restaurante en el que la parrillada de verduras era un huerto y el brazo de gitano de postre, el mismísimo Peret con su guitarra. Joder ¡que cantidades! ¿es necesario?

Dicho y hecho. Un brazo (en toda su extensión). 

Y yo a contenerme claro, que el plan de tarde es plantar el culo delante del ordenador y seguir estudiando online y de las calorías ingeridas, quemar quemar, pocas.

Mañana quedo con Ana, que es vegana, a ver si con un poco de suerte me lleva algún sitio light. Ya os cuento. Pero que conste que yo no engordo, acumulo sociabilidad.

10.01.21 Y Netflix llegó a mi vida.

Buenas noches preciosas.

Mirad que horas de escribir. Y es que la tormenta FILOMENA habrá a quien le haya traído nieve, pero a mí me ha traído NETFLIX en vena. Ays, madre. Que emoción. Que alboroto.

Os confesaré que me estaba conteniendo nivel EXTREM porque sabía yo que este era un viaje sin retorno. Porque aquí en casa una cosa sí que la tenemos, cuando nos gusta una cosa vamos a muerte ¡hasta la saturación!

Por este orden he dejado de comer pasta RANA (después de que en un viaje al Carrefour nos trajéramos 20 paquetes), tortilla de patatas del Mercadona (Uhm que buena, que rica, dos semanas comiendo non-stop la tortilla de marras). 

Y lo mismo con los bares “Vamos a aquel bar tan chulo. Que ponen el vino fresquito y se está genial”. Tres meses haciendo aperitivo, comida o lo que se preste hasta aborrecer el bar.

Así que, para evitar el descalabro, estamos en modo dosificación, cual yonquis. Ayer vimos dos capítulos de la casa de papel y hoy otro, así como reteniéndonos.

Yo viendo Netflix dentro de un mes… #Envena

Ya os contaré. De momento no tenemos síndrome de abstinencia, pero me da a mí que igual es un poco pronto. Si nos da mono, aviso. Que seguro que vosotras ya habéis pasado por esta sensación.

Pues eso, que entre hacer payasadas en Instagram, Netflix y edredoning FILOMENEAMOS en casa este wekend.

Buenas noches preciosas, me voy corriendo al altillo a sacar el plumas que se viene la semana más fría del año y servidora, de alma caribeña, lleva esto entre mal y #atropellame camión.

 

09.01.21 FILOMENA ¡TE HAS PASADO!

¡La que está cayendo! ¡Sobre todo en Madrid! Casi media península se ha teñido de blanco y a la gente no le ha quedado otra que bajar urgentemente los anoraks del altillo. Que estaba la Puerta de Alcalá que le faltaba el telesilla para ser Baqueira. Hasta un trineo se ha visto. Amárrame esas pavas.

Y es que a estas alturas estamos ya muy “pasados”. Que la gente ha sacado los esquís e iba haciendo cuña por la Castellana. Como diría aquella canción de los 90 “Johnny, la gente está muy loca”. Madre mía que estreno de año. Que mañana aterrizan dos platillos volantes por la zona de Atocha y hasta los saludamos. Y es que esté 2021 nos pilla ya muy entrenados.

¿Cariño, donde dejamos el trineo? No. Por nada…  ;-)

A mí, la nieve me gusta lo justo, que tengo yo Andorra a tiro de piedra y nieve asegurada y no voy nunca. A mí para dos fotos y diez minutos bucólicos bien y luego ya desconecto en modo #sitehevistonomeacuerdo. Que no estamos preparados, lo sabemos y nos colapsamos en momento y medio.

Me han dado un poco de envidia esas fotos instagramico-nevadas desde Madrid, pero luego me acuerdo de que no tienen playa y se me pasa de inmediato.

La mejor nevada la viví en Laponia un enero. A -30 grados, aquello era frío. Las pestañas se quebraban y los pelitos de la nariz se te congelaban en cuanto pisabas calle. Los paisajes de ensueño, eso sí. En las discotecas había taquillas y cuando llegabas te quitabas el traje de Yeti y lo colgabas, apareciendo tu mejor atuendo de fiesta. Porque las calefacciones eran nivel caribe intenso mínimo y el traje de lentejuelas iba debajo del plumas.

Pues sí. Si que ha refrescado un poco.

A mí el frío me acobarda. Me quita hasta las ganas de pensar. Me activa el modo edredoning y mi cuerpo solo quiere sopa y chocolate. Y así ha sido el día de hoy. En modo slow motion.

Hasta la inspiración la tengo congelada hoy. Lo único emocionante es que me he desvirgado con Netflix. Y a estas edades, una primera vez en cualquier cosa, siempre es una fiesta.

Good night queridas. Me vuelvo al sofá. Abrigaros.