04.01.21 LENTILLALAND

Ha vuelto a suceder. Otra vez. Ayer de nuevo me fuÍ a dormir con una lentilla perdida dentro de mi ser. Llegué a casa después del vermut con la pretensión de quitarme las lentillas para echar una siesta de esas de pijama y baba como rezan los domingos, pero… ¡no queridas!

Salió la del ojo derecho y la del izquierdo. ¡Aysss compañeras! Se fue de turismo interno.

Decidme, por favor, que a alguna de vosotras también le ha pasado. Me levanté de la siesta, pasó la tarde, llegó la noche y ni rastro de la susodicha. A ver, ¿a vosotras os parece normal? Pues ha dormido conmigo. ¿Tantos recovecos tiene el ojo humano?

#AysMadreQueLaHePerdidoHoy me he levantado con el ojo “colorao” y un dolor de cabeza aluciflipante: La lentilla que ha llegado al cerebro, he pensado. No puede ser otra cosa. Bueno mira, a ver si así lo veo todo más claro… ¡pero no!

Cómo 11h de la mañana y mientras estudiaba frente al ordenador, ha hecho un triple salto mortal y se ha suicidado contra el teclado. Atropéllame camión: Lentillas con vida propia y carácter revoltoso. Lo que me faltaba.

Y es que debería abandonarme a mis gafas-de-ver y fin de lentillalandia, pero es que yo con gafas me veo de todo menos interesante. Me dan un aire abuelil que, si encima me pillan con cuatro canas, A-P-A-G-A.

Y claro está una al borde de la quinta planta y con la crisis de los cincuenta soplándole en el cogote, cómo para abandonarse.

#FuckTheGafas

Bueno, compañeras, me voy a ver el capítulo 4.506 de una serie turca a la que me enganche el verano pasado. Y ahora sí que me pongo las gafas, ¡que están los protagonistas para mojar pan!

Si no os saludo por la calle no me lo tengáis en cuenta. Miope si, fea nunca.

Good night, mis queridas. 

03.01.21 LA FELICIDAD ES LÍQUIDA

Malpensadas. Estábais pensando en el vino, vermut y otros alcoholes sucedáneos. Confesad.

Pues no, queridas. Me estoy refiriendo a meter éste, nuestro cuerpo serrano, y piscinear a nuestro antojo en ese líquido bien de cloro. Eso es lo que hacía yo, cual reencarnación de la Sirenita hasta que vino el sargento a chafarme la perla.

“Más que nadar pataleas y creas tsunamis”. Que majo. Dar rodeos a las palabras nunca ha sido su fuerte. Así que rauda y veloz me apunté a un curso de natación. Así, con mis 49 bien calzados y todo mi cuajo.

Yo no es que nade mal es más bien que hago un mix and match como con la ropa. Hago brazos de crol y pies de braza. Vamos como llevar un chándal con tacones. Un sí pero no. Una descoordinación estilístico-visual difícil de asumir. Así que ahora voy a clases para sacar la burbuja Freixenet que hay en mí. ¿Qué cómo me va? Bueno, la cosa tiene pros y contras…

Un mes hace de ello. Tengo el brazo derecho como el de un playmobil: se me cae. He bebido más agua este mes que en los últimos doce años, solo espero que el cloro no dañe el riñón, porque si no voy fina. Las piernas son dos columnas romanas del Partenón y me he rascado la mano contra el bordillo de la piscina nivel cicatriz de guerra forever and ever.

A favor, dice el sargento que se me está poniendo un culito partenueces de nadadora pro. Oye, sin desmerecer el tema, que a estas edades la gravedad es muy mala.

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Jones: Brazo Playmobil pero culito Mengual

El cursillo lo hago en piscina interior, pero a mí lo que me gusta nadar es en la exterior. El frío a dos grados te deja el cutis de porcelana china y encima te alegras la vista con los Masters del universo (del universo piscinil, of course), que tienen una espalda que te podrías echar a dormir en ella. Oye, que un poco de estímulo no viene mal.

Eso sí, desde que entreno, duermo como los ángeles. Os recomiendo muy mucho que hagáis natación: felicidad líquida y salud para el body.

¡Ala! Que tengáis Malumasueños (¡ya me entendéis!)

 

02.01.21 MUNDO CERCANO

En Canarias me veía yo ahora mismo. O en México, aún mejor. Pero está el panorama como está y en los días que corren con salir animadito para el súper ya has cumplido.

El caso es que ni súper ni zafarrancho de sábado, servidora se ha ido hoy a recorrer mundo Facundo. Bueno, mejor dicho, acuñemos el termino de “Mundo cercano” que se ajusta mejor.

Cualquier cosa que fuera esquivar la mopa y hacer cola en el Mercadona con los puerros en la mano me valía hoy con tal de huir de éstas ‘Mis labores’ que, miré usted, no tuve yo nunca vocación de ama de casa.

Y el destino ha sido La Pedrera. Gaudí. Barcelona. Allá por mis 18 primaveras la visité yo por primera vez y maravillada me quedé.

Hoy 31 años más tarde la historia ha sido otra…

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La espectacularidad seguía, pero mis piernas gritaban “abuelaaaaa” a cada rellano. Que han sido ocho pisos los que me he calzado. Cagomeentodo mediante he llegado a la azotea y he flipado casi a nivel místico. Con deciros que he necesitado un ratito de silencio. Yo, que no callo ni dormida, he necesitado auto-silenciarme para admirar tanta belleza. Ahí lo dejo.  

Hagamos turismo local, leñe, que está brutal. Genera economía interna y disfrute a tren y medio de tu casa.

Pero espera, que llego a la tienda del monumento en cuestión (yo no sé porque las tiendas de museos y monumentos me ponen toda loca) y le digo al sargento: “Wait wait, ¿eso que es? ¿Un ascensor?”

Ojo. Cuidado que no tengo yo las piernas para repetir errores ni las lumbares para deslomes gratuitos. Vale. Que igual podía haber preguntado. Inhala. Exhala. Así Jones, bien.

Bueno, mirad, para quitadme el disgusto, me he ido de tiendas para ver si me echaba al cuerpo alguna ganga que acabara de redondear mi día ¡y así ha sido!

He pasado un ratito malo de remordimiento, pero me he acabado comprando un abrigazo rebajadísimo que claramente dejarlo en la percha tenía que estar penado.

Válgame. Voy a rezar un PadreAmancio que relaja mucho y a hacerme una friega en las piernas que me revientan las venas.

Eahh! A soñar bonito preciosas.

 

01.01.2021 NORMALIZANDO 2021

Pues estaríamos de vuelta.

2020 me había quitado las ganas hasta de escribir. Así que he tenido que esperar a su sucesor a ver si me ponía las pilas. Pero oigan tampoco mucho, ¿eh? Menudo día de edredoning que llevo y lo más jodido es que ni siquiera es de resaca porque la celebración fue casera. Pero oigan si la Pedroche puede ponerse un edredón por montera, servidora se lo pone cuando está casera. Toma pareado fácil.

Celebración escasa la de ayer. Pero está claro que no hay toque de queda suficiente para los que llevamos la fiesta dentro. Así que el Sargento y yo la sacamos fuera pegando cuatro acelerones a ritmo de salsa por el comedor de casa. Una penica. Nos dimos cuenta de que aparte de abrazos y achuchones, el 2020 nos ha quitado fuelle y resistencia. Acabar la segunda canción y buscar el ventolín como si me fuera la vida en ello. Beber lo justo, que el hígado no está para tonterías y tirar de matasuegras a modo de exhalador improvisado.

He pasado el día dando vueltas por casa, luego en el sofá y luego a mi cabeza. Normalicemos entrar en 2021 sin objetivo vital y con el norte más perdido que las gafas de ver cuando las necesitas. Eyyyy! Y no pasa nada. Que ahí fuera ya pasa todo.

Me he propuesto escribir todos los días. Yo. Es que me descojono solo de pensarlo. Yo que soy anti-propósito por naturaleza y a estas edades ya hasta por rebeldía. Venga Jones, ¡dale!

En un momento de salvajismo improvisado me he calzado mis botines nuevos de leoparda y Drag Queen, así todo junto, para pasearme por casa y tomarme una copa que me ayudara a siestear sin interrupciones.

Me he tumbado en la cama he levantado las piernas y la copa y he brindado por tener la vida patas arriba y la vergüenza muy cuesta abajo. Me he sentido como Thelma & Louise. Sí, como las dos a la vez ¿Qué pasa? Que una es muy intensa. A lo que iba, me he sentido salvaje. Como si estuviera en un motel de la Ruta 66… como la eterna buscadora de magia que soy.

Si queréis glamour, os espero en Instagram. Aquí solo vais a encontrar a Jones. Y esa no tiene pelos en la lengua. Buenas noches queridas.