12.02.21 SAN VALENTON VIENE CON CHUBASCOS

Miro Google y me dice que para mañana y pasado “chubascos dispersos”. No sí… ¡para dispersa ya estoy yo! y para chubascos también. Que tengo hoy la cabeza entre Guadalajara y alrededores y un mal humor de mil nubarrones. Que se me descuajaringa el nivel emocional por cualquier chorrada y me pongo a llover.

Va a ser hormonal y lo sé. Pero eso ni me consuela ni me descarga. Todo lo contrario. A mí me convierte en una bomba de relojería, en una granada en mano, que nunca sabes que frase es la que quita el tapón de esta. Lo mismo es un “ojos verdes tienes” que un “cariño ¿Qué cenamos?”  Y de pronto…BOOM. ¡Precipitaciones intensas!

Sargento ¡cuidado! Que estoy como el tiempo. Dispersa y con ganas de llover.

Venga ¡va! Que este finde es San Valentín y al menos tenemos una novedad. Por favor, no me seáis perezosos, que es un motivo estupendo para salir del finde de la marmota y echarse una alegría al cuerpo, en el mejor de los casos y sino una fiesta al estómago, que tampoco está mal.

Así que hagamos de nuestra capa un sayo y de estos chubascos un arcoíris.

Besémonos hasta que acabe el confinamiento. ¿Tanto? Ven pa’ca!

Compremos un pastelito, echemos unos bailes en el salón, renovemos votos con nuestra pareja (bueno para esto hay que estar muy motivado o llevar dos gin-tonics). Hagamos algo especial (y no me refiero a cambiar de serie en Netflix). Nunca tuvimos tanto tiempo para dedicar a la pareja. Que se note que llovemos juntos aún en las peores tormentas.

Parece que chispea, ¿no?

Todos tenemos magia dentro, solo que hemos perdido la facultad de acceder a ella. Y yo me la paso buscando la puta llave. Ni os cuento lo cansado que es estar en modo “buscadora” #toelrrato pero peor es resignarse a una vida insulsa. Eso nunca. Hay que encontrar esa llave, abrir ¡y a disfrutar!

Así que voy a hacerle al sargento un flan casero que le van a chispear los ojos. Que oye no será un pastel, pero con el caramelo me da para hacer un corazón.

¡Vale! Igual me ha quedado un poco cursí…

Y he visto que queda Hendricks en el armario. Antes del domingo tarde ¡le he pedido matrimonio! Capaz de echarse a llover y decirme que sí.

Feliz weekend y que os llueva bonito.

10.02.21 CUMPLEAÑOS GITANO

Yo nací en agosto. Concretamente el nueve. Y este año me caen cincuenta. Así que he estado pensando que cómo no hay celebración multitudinaria posible en este año, mucho tendría que mejorar la cosa, pues voy a montarme un cumpleaños gitano.

Os confesaré una cosa, aquí que no nos oye nadie, y es que a mi el hecho de poner a todas mis amigas juntas en una sala me hace sufrir. Que yo las adoro a todas y cada una de ellas, pero a cada cual por una cosa diferente.

Que igual me sorprendería y acabarían llevándose de la leche todas ellas, las tímidas, las extrovertidas, las charlatanas, las comedoras, las Sue Ellen…pero una, que es más sufría que un luto andaluz, estaría en un sinvivir pensando si se lo están pasando bien.

Si están congeniando, si tendrán de que hablar entre ellas, si le estoy prestando atención a todas…y así un largo etcétera ¿Qué le vamos a hacer? #NacidaParaSufrir

¿Queremos que se acabe la fiesta? ¡Nooooooo!

¡Como no se puede, pues ¡eah! Ya tengo excusa. Además, el Sargento es capaz de casi todo en esta vida, pero de montar una fiesta sorpresa ¡no!

De hecho, una de mis mejores amigas me dijo el otro día: “Pásame el teléfono de tu marido y algunas amigas y ya te monto yo la fiesta sorpresa. Tú con llegar y poner cara de ‘What the fuck?’ no tienes nada más que hacer”. Eso es una amiga ¡si señor! Estoy pensando que hasta yo, enajenándome de mí misma, podría echarle una mano.

Aliviado esta maridín con lo de que no haya fiesta posible y él quede fuera del fregao de marras. Voy a ver si al menos lo convenzo para que se subvencione algo.

Así que he tomado una decisión: Este año la celebración de mi cumpleaños arrancará en San Juan y acabará el 17 de septiembre: Toma cumpleaños gitano. ¡Tres meses!

He avisado a mis amigas y les he dicho que me gustaría hacer algo especial con cada una de ellas. Que ellas propongan, ateniéndonos a un presupuesto, of course,  y que ¡celebremos! Yo mi cumpleaños y ellas lo que les apetezca. Pero juntas.

Ahora mismo hay quien se ha pedido fin de semana en Paris, otra en Costa Brava, otra simplemente una comida en un sitio meritorio…y aún ando a la recepción de propuestas.

A ver, se ve venir que este va a ser otro año de REINVENTAR TODO, así que voy a montarme un cumpleaños intermitente de casi tres meses. ¿Cómo veis la propuesta? Si se os ocurre cualquier posibilidad de mejora ¡por favor, decidme!

Esperad, esperad, ¡acabo de recibir propuesta para Ibiza! Ostiiiia. Disco Ibiza Locomiiiiiiiiiiiiiiia. Bueno, ¡vale!, este año sin disco, solo Locomía.

Sé lo que me vais a decir, que igual se podrá hacer cómo igual no… ¡es cierto!

Pero ¡ayss cómo se pueda! ¡Pistaaaaaaaaaaaaa!

08.02.21 THE CROQUETTES

Ays ¡por favor! ¡Que emoción! ¡Que hoy nos han alargado una hora la franja del almuerzo en los bares! Que acostumbrados como estábamos a que a las 15:15h. te presentaran cuenta, estar a las 16h haciendo un café me ha parecido una jarana nivel Dios. ¡Que nos ha dado hasta para cambiar de bar!

¡Madre Mía! Lo que teníamos y no sabíamos. Y es que un “Je ne sais quoi”, un “un croissant si’il vous plaît”, un “mais che cosa?” y todo el glamour de un Manhattan no sustituirán jamás el placer de decir: “jefe, unas bravas! Y si añades unas croquetas ¡ya estaríamos de fiesta grande!

Dame bravas y dime tonta.

Que he llegado a casa que no cabía en mí, y no es porque haya cogido otro kilo, ¡que también! Sino porque esa horita de más y ese café extra me han dado un resuello de libertad que me ha sabido a gloria bendita.

Hoy he comido con Diana, junto a ella, somos The Croquettes. Antes de que lo preguntéis: Sí, viene de croquetas. Pero lo negaremos todo. Y diremos que es un nombre de grupo musical de los 50’s que queda muy IN. Faltaría. Pero la realidad es que buenas amigas y buenas croquetas sólo podían dar un GRAN nombre. Ahí hemos estado. 

No, Terelu. Tú no puedes venir. The Croquettes es un dueto.

¿Vosotras también le ponéis nombre a vuestras amigas? A mí me parece divertidísimo. Yo con la mayoría de mis amigas tengo un nombre de dueto y por supuesto una banda musical. Y eso une mucho. Muchísimo.

Me acabo de acordar que, de pequeña en el colegio, nos solíamos pinchar con un punzón en el dedo gordo hasta que salía ese liquidillo rojo espeso que unías al de tu compañera y nos hacíamos “hermanas de sangre”. Obvio que esto era pre-sida y pre tantas enfermedades. Válgame ¡que inocencia!

Tía, Tía, que no veo claro lo del punzón. Mejor nos hermanamos con un gintonic.

Ahora para “hermanarnos” nos agenciamos unos gin-tonics, nos miramos a los ojos, nos decimos “va por nosotras, hermana” y ¡ala! ¡Hermanas de alcohol! Que será menos saludable pero más higiénico ¡donde va a parar!

Ya veis que simpleza. La felicitá es una hora de más en los bares y un poco más de luz cada tarde.

113 días y ¡verano! ¡Esto ya está bendecido!

07.02.21 ¿MARQUETERÍA O PUNTO DE CRUZ?

Good night preciosas.

Otro finde que se va con más pena que gloria. Con más Netflix que fiesta. Con más vino que infusiones. Y es que no le vamos a pedir peras al olmo. Así ha pasado y así se lo hemos contado.

Acabo de venir de dar una BARRIOVUELTA con el sargento. Bueno, el ha dado un paseo y yo he hecho una maratón a su lado. No sé cómo explicarle que su zancada es dos de las mías y que si él aprieta yo literalmente tengo que empezar ya el modo running.

Yujuuuu! Otro finde de pura diversión!!

Que hay veces que digo yo: ¿Qué me enamoraría a mi de este hombre? La respuesta no puede ser más burda: la altura. Si es que mira que era simple a los veinte. Buff. Bueno, bueno que tampoco es que la evolución se haya cebado conmigo precisamente.

Pues eso, que hemos pasado por un escaparate y he visto estas dos sillas y me he acordado de cuando en cuarto de EGB tuve que elegir entre marquetería y bordados.

Antonioooo, espera!! Déjame mirar éste escaparate que me ha venido un recuerdo…

Elegí marquetería. Bueno, eso no es del todo cierto. En realidad, elegí bordar un maldito Tu y Yo en punto de cruz.

Rompí tantas agujas y me las clavé tantas veces en el pulgar, que tuve que abandonar a riesgo de hacerme una carnicería. Bueno, y porque no había manera de quitar la sangre del mantelillo en ciernes. Así que le pedí a la profe si podía cambiar.

¡Menudo rollazo! ¡Que tengo el dedo cómo un colador!

Mala decisión. Marquetería es muerte. La paga semanal fundida en sierras de dientecillos. Menos mal que solo eran dos sillas si tengo que hacer algún otro mueble, me sierro las manos.

Al final me tuvo que ayudar mi abuelo, porque aquellas piezas luego no encajaban entre sí ni de broma. ¿Qué digo yo? ¿Qué necesidad hay? ¿Qué edad tendría yo? ¿Diez?

Abuelo, ¡ya verás que con ésta sierra va a ir mejor!

Desde entonces odio las manualidades. Todas. Sin excepción. Y eso incluye cocinar. Pánico a rebanarme el dedo con un pela zanahorias.

Por cierto, voy a ver que está cocinando el sargento y a hacer ver que echo una mano. Si es que yo iba más para actriz…