Hablemos, señoras, hablemos.
Hablemos de despertarse en plena noche y tener la necesidad de lanzar el edredón con fuerza nivel 4 con destino Marrampiño, mínimo.
Arrancarse los calcetines cómo si de pronto estos quemaran y nos fueran a hacer un cocido de pies chuscarrándonoslos enteritos.
Empezar a sudar cómo si toda tú te convirtieras en un tórrido agosto en Almería al mediodía.
Ayss ¡que calorcito tengo!
Despertarte con una taquicardia semejante a la que se debe sentir minutos antes de hacer puenting. O de que una araña gigante te amenace. O de que seas Tom Cruise en misión imposible.
Contar ovejas. Una tras otra. Acabar con el rebaño e incluir hasta el perro pastor. Perder el sueño a cada rato y no encontrarlo. Decir adiós a aquellas horas plácidas junto a tu almohada. Hola insomnio, hasta luego sueño reparador.
Pasar de la euforia desenfrenada, pelín exagerada, a la tristeza más abrumadora y pesimista. Cada dos horas. Seis veces contenta y seis veces triste en el mismo día. Demoledor.
¡Estoy súper feliz!…ahhh…No. ¡ya no lo estoy!
Señoras, esto es la premenopausia. Dos años de media dura. Ósea como cuando empezaste el cole y te chupaste dos años de preescolares antes de que empezara lo serio. Lo jodido es que pueden pasar incluso ocho hasta la graduación, dígase, cese.
Acabáramos. Señora Madre Naturaleza ¡quiero la hoja de reclamaciones! Este trámite tendría que ser más ágil so pena de que acabemos todas locas.
A ver, si quieres pactamos. Podría ser algo así como que la menstruación haga el tonto cuatro o cinco meses por lo de avisar y tal, y ya al sexto, despedida, cierre y fiesta. Todo lo demás es alargar este tema innecesariamente.
Tú dirás como lo hacemos, porque yo estoy por la labor de recoger firmas si fuera necesario.
¿Hasta ocho años así? #Atropellamecamión
A las que estáis en el tema, suscribid por favor, que todo lo anterior es la verdad y solo la verdad sin necesidad de mano en biblia.
Y a las gozosas gacelas que aún no sabéis de que hablo, cómo diría mi abuela: Ya pasarás por mi puerta y te pararás en mi ventana. Mientras tanto disfrutar ¡que aún podéis dormir a pierna suelta!
Besicos de Jones on fire (😊) Y nunca mejor dicho.
















De pequeña, era una fiesta ir de excursión a cualquier granja o similar y sentarte con tu amiguita en el asiento.

