07.02.21 ¿MARQUETERÍA O PUNTO DE CRUZ?

Good night preciosas.

Otro finde que se va con más pena que gloria. Con más Netflix que fiesta. Con más vino que infusiones. Y es que no le vamos a pedir peras al olmo. Así ha pasado y así se lo hemos contado.

Acabo de venir de dar una BARRIOVUELTA con el sargento. Bueno, el ha dado un paseo y yo he hecho una maratón a su lado. No sé cómo explicarle que su zancada es dos de las mías y que si él aprieta yo literalmente tengo que empezar ya el modo running.

Yujuuuu! Otro finde de pura diversión!!

Que hay veces que digo yo: ¿Qué me enamoraría a mi de este hombre? La respuesta no puede ser más burda: la altura. Si es que mira que era simple a los veinte. Buff. Bueno, bueno que tampoco es que la evolución se haya cebado conmigo precisamente.

Pues eso, que hemos pasado por un escaparate y he visto estas dos sillas y me he acordado de cuando en cuarto de EGB tuve que elegir entre marquetería y bordados.

Antonioooo, espera!! Déjame mirar éste escaparate que me ha venido un recuerdo…

Elegí marquetería. Bueno, eso no es del todo cierto. En realidad, elegí bordar un maldito Tu y Yo en punto de cruz.

Rompí tantas agujas y me las clavé tantas veces en el pulgar, que tuve que abandonar a riesgo de hacerme una carnicería. Bueno, y porque no había manera de quitar la sangre del mantelillo en ciernes. Así que le pedí a la profe si podía cambiar.

¡Menudo rollazo! ¡Que tengo el dedo cómo un colador!

Mala decisión. Marquetería es muerte. La paga semanal fundida en sierras de dientecillos. Menos mal que solo eran dos sillas si tengo que hacer algún otro mueble, me sierro las manos.

Al final me tuvo que ayudar mi abuelo, porque aquellas piezas luego no encajaban entre sí ni de broma. ¿Qué digo yo? ¿Qué necesidad hay? ¿Qué edad tendría yo? ¿Diez?

Abuelo, ¡ya verás que con ésta sierra va a ir mejor!

Desde entonces odio las manualidades. Todas. Sin excepción. Y eso incluye cocinar. Pánico a rebanarme el dedo con un pela zanahorias.

Por cierto, voy a ver que está cocinando el sargento y a hacer ver que echo una mano. Si es que yo iba más para actriz…

06.02.21 FALTITA ESTOY DE INPUTS

Aysss chicas, hoy no estoy nada inspirada y es que dicen que la creación tiene los mismos efectos que un laxante, que a veces te da un apretón y cagas una buenísima historia y hay días que no te hace efecto, como hoy, y te quedas estreñida total. Que se le va a hacer.

Yo creo que, en unos más en otros menos, empieza a hacer mella la falta de inputs. Porque una iba a una exposición, al cine, a la presentación de un libro, quedaba con gente que le explicaba cosas interesantes, hacía actividades que la relacionaban con gente…

Ahora voy a los sitios en autobús para escuchar hablar a gente y voy oreja avizora cuando paseo por la calle, pero no way, todas las historias suenan a lo mismo. Hablan de lo mismo. Van sobre a lo mismo.

Y venga! Y dale! Al tema! bla, bla, bla…

Así que acabamos creándonos micro mundos en los que nuestros pensamientos se maximizan y a veces hasta nos devoran.

Ahí va el Micromundo Jones en constante bucle:

Estoy en plena Crisis Quinta Planta, aunque suena mejor La planta de Samanta.

(es que tener la crisis de los 50 en un año normal es otra cosa, porque te la pasas en modo cumpleaños gitano celebrando cuatro meses con tus amigas, pero ahora… ¡con este plan!)

Chicas, vamos a celebrar mi cumpleaños de San Juan a finales de septiembre

La bata, la bata, la bata de guata. La que me pongo cada día más pronto por la tarde.(Nunca pensé que iba a amortizar tanto mi bata de estar por casa. Es mi segunda piel)

Buenísima que me ha salido la bata

¿Por qué nadie le dice a Fernando Simón que se corte un poco el pelo? Parece un energúmeno.

(En realidad no nos importaría a nadie, si no lo viéramos tan a menudo. Pero es que tanta greña le empieza a coger cierto aire mamarrachil y eso no inspira confianza)

Perdón, perdón, tengo hora para el jueves en la peluquería.

Cuando acabe este confinamiento, Calleja va a parecer un principiante a mi lado.

(Para que nos entendamos ahora mismo Cáceres me parece fascinante y Albuquerque de Villa Arriba ¡un planazo! Quiero salir, huir, fugarme, viajar, ¡teletransportarme…parfavaaaaaaar!

Tengo tantas ganas de viajar, que prometo hasta escuchar a la azafata.

Si enero tuvo 600 días, febrero va por el 715 y lo que queda.

(He tirado el calendario que tenía colgado en la cocina y dos días le doy a la agenda)

A mí, algo no me cuadra…

No estoy triste, estoy lúgubre, que yo creo que es peor.

(Menos mal que el deporte espanta estos pensamientos. Así que ahí dándole duro. De esta salgo con una espalda de las que te puedes echar una siesta en ella).

Vale, igual un poco triste ¡Sí!

En fin, vamos a intentar remontar: Tengo Netflix, al Sargento haciendo una tortilla de patatas la mar de apañada y la bata de guata recién lavada y con olorcico a suavizante.

Eahh! Venga! Pas Mal. Pas mal. Que diría en francés…

Good Night.

05.02.21 HABLEMOS DE PERSONAS-CASA

Dicen que la casa es ese habitáculo con cuatro paredes donde una suele llegar por las noches, tirar las llaves, quitarse el sujetador (y ahora también la mascarilla) y desmayarse en el sofá.

Pero yo creo que CASA en es muchas ocasiones una madeja de emociones que te hacen sentir querida y segura.  La espalda de alguien. El abrazo de tu madre. CASA también son personas, pueden ser incluso esas amigas que vienen a por ti cuando estas en el suelo y no se van hasta que te dejan en pie.

Por fin, ¡en casa!

CASA, es esa sensación de estar en el sitio adecuado con las personas correctas. Por eso puedes estar en Tupinagua con alguien-CASA y en casa con alguien-CALLE.

Por eso cada noche cuando llego a la cama, siempre después del sargento, ya que las series turcas me retienen, me acurruco en su espalda, meto la cabeza en su nuca y lo olisqueo un poco y entonces siento que estoy en CASA, no mejor aún, en mi MANSIÓN. Y la satisfacción es enorme. Pero poco duradera.

Porque el muy desagradecido se gira a los pocos minutos y me dice: “Bueno, pues ahora que “Rastreator” ya está contento, te vas tirando para tu sitio”.

Yo, en modo Rastreator. 

Si es que no se puede ser menos romántico y agradecido. Con lo CASA que yo lo considero y me trata el tipo como un a PISITO cualquiera.

En fin, no se lo voy a tener en cuenta, porque no tengo yo el cuerpo para salir a buscar OBRAS NUEVAS y porque está al caer el 14 de febrero y le voy a proponer que renovemos CIMIENTOS.

Pero, que esta noche vuelve “Rastreator” como que me llamo Jones.

Menos mal que el Sargento tiene un par de vigas y aguanta lo que le echen.

Besicos y Good night desde CASA-CASA.

03.02.21 PANDEMICOMARUJA

Ayss, madre! Que de secuelas me va a dejar este virus a mí. Servidora que no pisaba casa ni de puntillas esta ahora reconvertida en maruja nivel pro capaz de hacer sus labores y las de su prima también.

Parecía esta mañana el inspector Gadget. Gadgetobrazo poniendo lavadora, gadgetobrazo sacando fregaplatos, pliega ropa, barre suelo, riega plantas, limpia lavabos, ventila casa, pon incienso. Bueno, bueno toda yo era la revista MI HOGAR al completo.

Yo esta mañana…

¿Qué está pasando? ¿Cómo hacia yo esto cuando trabajaba ocho horas? Cierto es que la planta siempre tenia un aspecto moribundo amarillento peculiar y que el miércoles ya no quedaban tenedores en el cajón.

Cuando no me quedaban braguitas en la cómoda tiraba de tanga. Y toda la casa tenía el viernes cierto aspecto de mercadillo. Recuerdo incluso comprar dos cestos de ropa sucia porque solo uno se nos hizo pequeño, pero…

¿Ahora? Ahora lo flipas como lo tengo todo. Que parezco hacendosa y buena esposa y todo. Que estoy a punto de empezar a hacer cenas más allá de la tortilla francesa. Preocupada me hallo. ¡hombre! ¿Qué va a ser de mí?

Tía ¡Acuérdate de poner la lavadora!

Y para más inri, he hecho todo lo anterior incluso con un brazo descogorciado. Que ahora los miércoles voy a unas clases en el exterior que organiza mi gimnasio. Me sale la vena machirula, me creo la teniente O’Neill, hago todas las flexiones que me dicen y… ¡medio manca he aparecido hoy en este mi hogar! Tengo el brazo derecho que se me descuelga hombro abajo.

¿Cómo que otra serie más?

Que no se el resto de los compañeros, pero solo de mi parte le tienen que estar sangrando los tímpanos a la profesora. Un ibuprofeno me he tenido que tomar. Y otro que cae esta noche.

Dice mi amiga que no me preocupe que todo esto es el efecto “abuelismo”. Un daño colateral de la pandemia derivado del modo slow motion en que va la vida de todos en estos momentos y que luego ya todo volverá a su sitio. Mi brazo lo dudo.

Pues nada os dejo que voy a tender mi última lavadora. ¡Vacíos tengo los cestos!

Y luego a hacer una cena rica.

Y a ver la telenovela turca.

Virgencita ¡para lo que hemos quedado!