FERROCIENTA

¿Ferrocienta? Pues sí. Toda la vida me han gustado los ferrocarriles, desde que era bien chiquita. Mi abuelo paterno solía llevarme a una estación de RENFE, cercana a mi casa, dónde pasaba horas y horas viendo trenes pasar. Paraban frente a la estación y me encantaba mirar a la gente que iba dentro. ¿A dónde irán? – pensaba yo.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Ferrocienta 000

La verdad es que es una costumbre que no he perdido. Aún ahora cuando cojo los ferrocarriles, miro a la gente de mi alrededor e intento adivinar si están contentos, tristes, cansados, vienen  de trabajar o van a algún sitio de ocio. Dicho así suena todo muy bucólico, pero me temo que lo que pasa es que llevo una chafardera dentro que pugna por salir a cada rato.

De más mayor, estudié en Barcelona y luego trabaje durante 10 años en el centro. Iba y venía en aquel vaivén agradable que te mece y que te va adormeciendo hasta echar babilla.

Ahora lo cojo a menudo cuando bajo a hacer recados, tengo reuniones o asisto a eventos. Normalmente para cuando alcanzo el asiento (habitualmente 4 de la tarde) llego tan muerta, después del madrugón matutino, que sólo quiero dormir.

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No obstante primero toca gestionarse las piernas en modo tetris con tu compañero de enfrente. Luchar por el reposabrazos y hacerte con el antes de que venga tu compañero de al lado. Luego hay que encontrar la posición correcta para la espalda. Mucho mejor si coges ventana así apoyas la cabeza contra el vidrio y mueres de sueño directamente allí. Bajas un poco la persianilla en previsión de la molestia del sol. Y ¡ala! ¡A dormir a pierna suelta!

El otro día estaba tan cansada que al llegar a Barcelona centro, bajo todo el mundo y cómo el tren estaba de “retirada” y no volvía a salir, me quedé dentro encerrada. Empecé a asomarme por la puerta e intentar llamar la atención de los que pasaban por el andén. ¡Ni caso oye! Será que debía tener súper poderes aquella tarde y había pasado a ser “la mujer invisible”.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Ferrocienta 89Luego tiré de la famosa palanca obviando el letrero que decía “NO tirar de la palanca”, pero no pasó nada.

Después llamé por el interfono pero no me contestó nadie.

Y entonces, tuve uno de esos momentos en que tu mente conecta con todas las películas que has visto en las que pasan cosas malas dentro de un tren. ¿Por qué? ¿Por qué la mente es tan malditamente selectiva?

Me entro pánico y empecé a golpear el vidrio de la puerta hasta que un señor de rojo – el conductor – me vio y me hizo con la mano la señal de “calma, calma”. Supongo que para entonces ya debía tener los ojos fuera de órbita y debía parecer una terrible loca esquizofrénica. Y de pronto se abrieron las puertas, salí cómo alma que lleva el diablo y aquel señor se convirtió en el héroe de la tarde para mí. #heroescotidianos

Cuando regreso por las noches, voy un poco más despierta y miro alrededor para ver el panorama. Hay personajes de todo…

  • Los locos del wasap, que no levantan la cabeza del móvil hasta Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Ferrocientaque se dan cuenta que están en su parada y salen corriendo atropellando al personal que hay por el pasillo para alcanzar la puerta justo en el momento que empieza a sonar el bip-bip y en modo kamikaze saltan hacía fuera con riesgo de morder el polvo del andén. #ferrocientoswasaperos
  • Los que entran y ves que miran arriba, abajo, un asiento, otro… andan buscando un diario. Pero a esas horas de la tarde/noche lo único que quedan son hojas sueltas aquí y allá por los asientos, como testigos de lo que fue una mañana llena de noticias. Como plan B tienen el de sentarse al lado de alguien que SI tiene Diario y leerlo por el rabillo del ojo #ferroparasitosliterariosonthetrain
  • Los que van tan atabalados y con poco tiempo, que comen/cenan en el tren y a las 20.30 abren el tupper delante de ti y te llega un olorcillo a Espaguetis al pesto tan intenso que todos tus jugos gástricos se ponen en pie de guerra diciendo: “quiero, quiero, quiero”. Tú intentas dormir para no pensar en el hambre que te acaba de entrar. No way. El olor te llega incluso en la oscuridad de tu semisueño. #ferrocientoshambrientos
  • Los “Dios que día”, llegan y tal y como se le cierran los ojos se almohadillan en tu Tú te lo miras incomodo, pero en el fondo te sabe mal decirle nada. La señora enfrente tuyo te mira con cara de “estás haciendo la buena obra del día” y tú coges un pinzamiento en el hombro pero regalas un sueño divino a un ferrociento. #ferrosolidaridad
  • Los que hablan por el móvil pero en realidad no lo necesitan porque chillan tanto que los oyen desde Valladolid. Y cada vez que pasamos por un túnel y se corta la comunicación, vuelven a llamar y empiezan la conversación desde cero #ferrocientosinsistentes
  • Los que no quieren invertir en el recibo del agua y se sientan
    a tu lado regalándote un tufillo matador que amenaza con hacer
    que te desmayes – que la verdad sería un alivio. Miras a tus compañeros de enfrente y te das cuenta que SI ellos también pueden olerlo. Pero el tren va lleno así que decides practicar apnea antes de morir de humanidad”. #ferrocientosguarrillos

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A mi encanta moverme en ferrocarril. Básicamente porque el aparcamiento en Barcelona está fatal y el tren me deja dónde yo quiero. Eso sí a las 23.50 salé mi último tren con destino a casa y luego como en el cuento, la carroza se vuelve calabaza y no es cuestión de volver a casa en taxi después del baile.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Ferrocienta 77Así que allí donde esté, a las 23.30 pierdo el zapato y salgo en modo #piesenpolvorosa para coger mi último tren. El tren de FERROCIENTA.

Os he de reconocer que en mi huida me he llevado algún susto/tropezón.

Cómo el de hace unas semanas que bajando yo corriendo por las escaleras mecánicas, di un traspié y para no matarme me apoye en la espalda de la señora de delante. Se giró y me dijo:

  • ¿Estás bien?
  • Perdone, ¿me deja pasar que pierdo el tren?

No sé puede ser más desagradable, pero es que a las 23.50 ya no me queda amabilidad, por lo visto. Señora del mundo ferroviario desde aquí le digo: Gracias por su apoyo y perdón por mi respuesta.

He de cuestionarme coger un tren antes. Total Ferrocienta o no, nunca me persigue un príncipe azul y mucho menos un príncipe azul forrado…

#moladormireneltren  #ferrocientacogeelultimotren  #sintrennohayparaiso

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