05.02.19 Sí, tú también brillas.

Ayss, amiguis, amiguis, que no está el mercado laboral como para tener una autoestima de bolsillo. Que hay que salir ahí fuera con Currículum en mano y actitud de animadora de rugby:

1, 2 ,3 ¡que buena que soy! ¡Que culo que tengo! ¡Qué buena que estoy!, pero en su versión profesional que vendría siendo algo así como:

1, 2, 3 ¡Que pro que soy! ¡Cuánto yo valgo! ¡Aparta que voy!

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Y esto viene a que en estos días en que casualmente me han coincidido varias cenas de esas con amigas maravillosamente majaras, estupendísimamente vividas y de las que viven la cordura con mucha locura, me he dado cuenta de que todas andamos con el mismo mal: sufrimos y acabamos con el síndrome “estoy en el sótano”.

Aysss, y es que la sociedad mayoritariamente quiere ovejas. Blancas, esquiladas, peluditas, pero ovejas. De redil, de hacer caso y de tira pa’l rebaño cuando se les acerca el perro pastor.

Y claro, cuando tú decides ser la oveja negra o déjame decir, aún mejor la pastora

Quiero decir con ello, tener personalidad, pensar por ti misma, hacer lo que te sale del potorro, vivir la vida que quieres, oye “porque tú lo vales” y porque las explicaciones para ti misma y para nadie más, entonces amiga mía, ayss, entonces no eres buena: eres rara. O marimandona. O peculiar. O con “mucho” carácter. O una pasada de vueltas.

Pues no dear, tú ni caso, lo que pasa es que eres una mujer ‘hecha y derecha’ y con ovarios para parar un tren y claro…¡tener personalidad hoy en día no cotiza al alza!

#SiMujerNoEsJusto #PeroNoNosVamosAvenirAbajoPorEllo
nvlkanvkla

Si. Lo he descubierto por mí misma, pero me apoyo en el testimonio de tantas allegadas con las que comparto historia y que me cuentan que tener “talante”, que diría nuestro expresidente, no está bien visto. Y claro o te entrenas bien para hacer el papel de SUMISA, y yo esto solo lo veo en caso de que el pavo de 50 Sombras de Grey me hiciera alguna propuesta interesante, o te apartan en plan salvaje.  

Y claro se sufre. Cada vez menos porque esto también se entrena, pero como no te pille en un momento de autoestima nivel Diosa, pues te puede dar el bajonazo y acabar pensando: Calla que igual de verdad no valgo, a ver si la he cagado, igual tenía que haberme callado, tendría que… Sótano, sótano, sótano.

#SayNoToBeSumisa
wrong

Menos mal que ¡para eso estamos las amiguis! Tener amigas de nivel-Maribel es el bien. Es la salvación. Una buena conversación con tus compañeras es como tomarte tres gelocatil y un paracetamol de golpe. Como revivir. Como encontrar la última pieza del puzzle. Como ese baño con espuma que recoloca todo en su sitio. Como esa copa de buen vino que te dice: “nena para abajo, nunca”.

Así que compañeras, amiguis, mujeres brillantes, pastoras, ovejas negras, que creéis que sufrís en modo almorranas, en el silencio, pa’dentro: no estáis solas. Somos un montón las que nos admiramos entre nosotras, las que nos queremos, nos apoyamos y nos deseamos el bien.

#MisAmiguisYyoDeReunión #PorquéLoValemos #1,2,3QueProQueSoy

misamiguisyyo, yonosoygente¿Lo vamos a echar a rodar todo por cuatro “apaga-brillos” que andan sueltas? ¡Anda ya! Repitamos:

1, 2, 3 ¡Que pro que soy! ¡Cuánto yo valgo! ¡Aparta que voy!

#YoNoSoyGente #NiVosotrxsTampoco #NoSeasSumisa #SéTúMisma

jones

12.11.18 Venirse Arriba

Estoy Mallorca. Que es más que mayor. Que es ese estado pre-jubileta en el que la vida solo te da para paseíllos, quintos y siestas.

Pasa un año y nada. Otro y nada. Y así vas sumando edad y te piensas que vas a ser una aduljoven en toda regla hasta los 56. ¡Aterriza chata que esto no va así!

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta que he hecho un bajón, que me he caído un escalón, que de pronto mi cuerpo no es lo que era ni tira la mitad que antes y sobre todo te das cuenta de ello cuando un sábado noche plantarte unos calcetines de borreguito comprados en tu chino más cercano y leer un libro te parece no un planazo, sino EL PLANAZO.

Así con mayúsculas y si encima lio al Sargento para que me haga un masajito en los pies ¡Apaga! Entrego el carnet de quemapistas ipso-facto.

#SabadosNochesAsí #AñadeCalcetinesyEdredón #Planazo
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Cuando pasas de los 40 y tantos tienes que estar muy atento porque de vez en cuando se te pueden presentar los “venirte arriba”. Mal. Muy mal. Los V.A. (venirte arriba) pueden ser de lo más inocentes: la inauguración de un restaurante, el aniversario de una discoteca, una reunión con amigos de esos que hace mil años que no ves… ¡Quien avisa no es traidor!

Lo piensas y lo repiensas y dos Red Bull más tarde dices ¡qué carajo! ¡que aún estoy joven y soy capaz de darlo todo! Te plantas el modelito más molón que tengas por el armario, que en mi caso ya empiezan a escasear, los taconazos aún a sabiendas que mañana pedirás que te corten los pies y por la puerta que sales.

Venirse Arriba mola. Sales. Bailas. Conversas. Te relacionas con gente más allá de tu marido al que ya se lo tienes todo dicho. Lloras de Risa. Y, gin-tonic mediante, grabas videos y stories que te avergonzaran al día siguiente. Te desgañitas inventándote las canciones y tras cuatro abrazos de pura exaltación de la amistad provocados por un exceso claro de alcohol en sangre, se empieza a vislumbrar la cama como destino final.

En mi caso y por muy tarde que llegue, me desmaquillo. Sí. Sí. Una es muy constante y prefiero emplear cinco minutos aunque sea a las cinco de la mañana que amanecer con ojos panda bien de rímel. Otra manía es comer algo dulce, sea lo hora que sea, no sé si es de bailar o si tiene medicamente alguna explicación, pero yo cuando vuelvo de juerga necesito assssssssssucar, como diría Celia.

#MejorHoyAunqueSeanLasCincoQueMañanaOjosPanda
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Y luego está el D.D. (Día Después). Abres los ojos como puedes. La migraña te saluda. No recuerdas nada. Vuelve a sonar el despertador. No sabes ni lo que te pasa. Miras fijamente la pared intentando recordar porque te duele hasta la piel y de pronto. ¡Ostia! ¡Ayer te VINISTE ARRIBA!

Y no es necesario que lo diga, pero, efectivamente, está claro el episodio siguiente es VENIRSE ABAJO, con todo el equipo. Moralmente derruida.

En mi caso esto sucedió el viernes que me dieron las 3 am bailando en pista. El sábado simplemente no existió. No fui persona. No viví en este mundo. Las tostadas del desayuno me sabían a corcho azucarado.

Di vueltas por casa en modo walking dead pretendiendo hacer algo para acabar entendiendo que lo mejor que podía hacer era VENIRME ABAJO y entregarme a esa nebulosa gris que me abdujo el resto del día.

#EstoNoMeVuelveApasarMás #QueHorrorDeDíaDespués
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Con un poco de suerte, llegué a la noche y al planazo de lectura y edredoning, no sin antes beber litros de agua y café a la par.

Y me fastidia oye. Jo, si me fastidia. Porque moralmente yo soy joven, de espíritu, de ideas, de ganas. Aysss, pero otra cosa es el caparazón, la carcasa, estos huesitos que ya me piden reducción de marcha. Bufff. Una fase más y me veo mirando obras los domingos. Horreur.

¿Hay algo más que pueda hacer además de tirar de Red Bull? Ya. Aceptarlo. Buff. Vale. Lo intento y os cuento.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #JonesElDíaDespués

jones

 

25.06.18 No me da la vida.

Querido Diario Virtual,

Lo sé, te he tenido abandonado, pero es que como de costumbre #nomedalavida.

Se me acumulan temas y más temas, porque esto de ser curranta y además tener pretensiones de influencer es difícil de combinar.

Ya lo dice mi madre siempre:” Hija mía, lo tuyo no es vida, es un vidón” y añade con un tonito gracioso “Vas a acabar contigo misma”. ¡Eh! Pero yo ahí sigo. Quién algo quiere, algo le cuesta.

Yo no soy gente. Historias reales. Mundo surrealista. Influencer2

Y ahí ando, currando como si no hubiera un mañana e “influyendo” (ayyys, que me da la risa) a ratos como los gatos.

3Fv2jekEl caso es que he vuelto a iniciar mi #Reto21 del que ya os hablé AQUÍ. Pero ahora además lo retransmito por Instagram. Como si estuviera poseída por una entrenadora personal hago las veces de coach y motivo a unas cuantas mujeres (¡todas con un par! Porque comprometerse a hacer ejercicio 21 días sin descanso no es moco de pavo) a la par que me dejo el hígado por las esquinas.

Correr no es fácil. En el primer kilómetro piensas que no vas a poder y yo necesito a Pitbull y toda su artillería pesada cantando por mis cascos a volumen máximo “Don´t stop the party” para superar la primera subida.

Luego como me gusta hacer un trozo de bosque empieza la gimcana esquiva-cacas viejo-caca-chicade perro, que hasta la semana pasada había llevado muy bien, pero finalmente esta me lleve el premio gordo. No digo más.

Y luego finalmente irrumpo en una ruta llamada “Ruta el colesterol” dónde la tercera edad pasea con sus perros por la mañana y ni os cuento lo que me ladran alguno de ellos. Que parece que les moleste yo a los perros y me quisieran saltar a la yugular.

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Una cosa me queda clara, esos abueletes pueden andar tranquilos que sus mascotas los defenderán a muerte, eso sí, los sustos que me pegan son de corazón-en-boca.

El regreso es mejor porque es todo bajada y ahí ya me suelto toda.

Tengo un tirón en la ingle y una cadera desencajada, pero vamos como que me llamo Jones que acabo el reto.

Y luego me ducho, me compongo y a currar, cómo si esos 5 kilómetros no le hubieran pasado a mi cuerpo.

Y a las 5 pm me recompongo, me produzco estilísticamente y caminito de un evento, cómo si esas 8 horas de curro no hubieran pasado por mi cuerpo.

Por cierto, que vuelvo a ser miope. Sí, sí, yo me operé en su día y he sido feliz casi 20 años, pero la miopía ha vuelto y esta vez para quedarse porque dice el medico que mi retina no da para más operaciones. Mira al menos esto me permite ser de las pocas cuarentonas que ve de cerca, porque compenso. Y tiene su gracia porque soy la única de mis amigas capaz de leer la carta cuando vamos a un restaurante.

El caso es que vuelvo a llevar lentillas, pero ahora de usar y tirar. Así que me las pongo solo si el día, la ocasión y el evento lo merece. Si no, voy miope y si no saludo mala suerte.

El caso es que el otro día llegué a casa tarde y en ese estado en que ya casi no eres persona y cuando iba a quitarme las lentillas, una de ellas se escondió en mi ojo, así como por el rabillo derecho. La estuve buscando un rato, pero oye ¡que no había manera! Esto ya me paso otra vez y lo que hice fue echarme una siesta y para cuando me desperté el ojo me la había devuelto pero esta vez no, tú. ¡Qué cosas! Se la ha tragado.

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Que digo yo ¿a dónde habrá ido a parar esa lentilla? ¿Ha pasado a formar parte de mi riqueza interior? ¿Me la devolverá el ojo algún día? ¿La expulsaré por algún otro lugar?

Se lo he contado a mi madre y me dice que posiblemente la expulse por la nariz. Que los canales se comunican. Pues espero que no sea mientras corro, porque con lo importante que es la respiración, estoy yo como para recepcionar lentillas.

En fin, que así estamos y así os lo cuento.  Sigue sin darme la vida, pero prometo volver por aquí la próxima semana.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #JonesATope

jones