LE LLAMABAN LUIS

Pues no. No me parece fácil. Para nada. Lo de REINVENTARSE, digo.  Es la tercera vez que me toca en esta vida, lo cual no está mal. Si echáis cuentas significa que cada vez que me reinvento paso unos diez añitos de cierta calma. Relativa. Porque yo soy de las que la ‘zona de confort’ ni la piso, porque pienso que esa zona como que te ‘seda’ un poco y te quita vida.

Así que ¡ala! Toda la vida inconfortable pero distraída.

#HombreSiMeLoDicesAsíIgualLoIntento

Me tocó reinventarme a los 27 y me di al Marketing como si no hubiera un mañana (Sí. Curso, Máster y Posgrado todo del tirón. Cuando me pongo soy muy obsesiva). A los 37 me tocó de nuevo y me di a la moda (sí, con su máster en asesoría, en escaparatismo y no sé cuántas cosas más. Yo lo doy todo). Y me da a mí que ahora a los 45 me va a dar por la escritura, aunque eso ya está más por ver.

El caso es que… ¿Cómo se reinventa una? Quiero decir, ¿cómo le llega la inspiración? ¿Cómo se ilumina? ¿Cuándo llegan las musas y te lo chivan al oído?

He puesto en práctica algunas opciones más bien tirando a rudimentarias.

  • Sentarme en el sofá, copa de vino en mano y dejar vagar la imaginación en un brainstorming sin fin. Algo así como los antiguos escritores, que utilizaban la absenta como catalizador de las musas – atención que tiene una graduación del 80% alcohol – pero me acabo quedando dormida siempre.
  • Escucharme. Serenarme. Relajarme. Mearme y tener que levantarme. Fin. Y es que a mí lo de ‘parar’ me cuesta mucho, lo confieso.
  • Salir a la calle ‘con los ojos bien abiertos’. Jolín. Lo que cansa ir por la vida haciendo el búho y buscando mensajes por las esquinas. Sí, ver veo muchas cosas, pero inspirada, lo que se dice inspirada, no vuelvo a casa. Eso sí, me duelen las pestañas a reventar de forzar la apertura visual.

Total, visto el fracaso de lo anteriormente descrito, cogí hora con mi terapeuta de Reiki y me dio la solución. Parece ser que el tema es bastante más fácil y yo lo andaba complicando.

  • Mayte, que ando perdidica. ¿Cómo retomo mi vida?
  • Cuando tú dices retomar tu vida, quieres decir tener 3 o 4 vidas, ¡que te conozco! Eres muy intensa y con una no te basta. No tienes que retomar nada. Lo que tienes ahora también es tu vida.

(Joder, pues va a tener razón, tú. Igual ya tengo una vida y estoy angustiada porque quiero más vidas, cual si estuviera en un videojuego).

  • Ya, pero como que he perdido un poco el rumbo, el Norte y yo creo que hasta el Sur.
  • Mira, cuando no sepas cómo orientarte pide ayuda a… ¿Dios? ¿El Ángel de la Guarda? ¿Tu guía espiritual? Como tú quieras llamarle…
  • ¿Puedo llamarle Luis?
  • ¿Luis?
  • Sí, bueno, por hacerlo más cercano y tal… yo es que necesito mundanizar estas cosas.
  • Está bien, pues vamos a llamarlo Luis.

Total, que ahora Luis y yo vamos de la mano cual pareja de enamorados. Bueno, más bien soy yo la que va de su mano y la que ya empieza a apoyarse en su hombro. Oye, y no está mal el tema.

¿Que no sé si presentarme a una entrevista? ¿o si debo coger un trabajo?

  • Luis, ¿qué hago? envíame una señal, por favor.

¿Que me preocupa cómo gestionar algún tema? ¿Que hay decisiones que no acabo de ver claras?

  • Luis, ¿dónde andas? ¿cómo lo ves?

Bueno, últimamente hasta aparcamiento le pido cuando bajo al centro. Parece que voy en el coche cual loca hablando con mi amigo invisible. Lo tengo a full. Veo que en breve hasta lo estreso.

Pero que conste, también hay días que me enfado con Luis, ¿eh? Y en voz alta le digo:

  • Jolín Luis. ¿De verdad tenía que ser así? Bueno, pues tú sabrás a dónde nos lleva todo esto… porque yo es que no lo veo.

Y es que me doy cuenta que, aunque te sientes en el sofá, pasees o medites, se te pueden ocurrir cien posibilidades, pero la vida tiene quinientas más disponibles que es imposible que se te ocurran. Así que mejor no angustiarse.

El otro día, sin ir más lejos, estoy en mi centro de estética habitual haciéndome un masaje anticelulítico (que dice Luis que él de esto no quiere saber nada) y Sandra, la esteticista con la que llevo hablando meses sobre la dificultad de encontrar piso – alquileres caros, fianzas imposibles, pisos minúsculos, zonas intocables – me dice de pronto, mientras masajea mis lorzas al aire:

  • ¡Ya tengo solucionado lo del piso!

Yo, que estoy boca abajo, me giro sorprendida y le digo:

  • ¡Qué bien! ¡me alegro! ¿cómo ha sido?
  • Mi suegra que se va a Gambia.
  • ¿A Gran Vía?
  • No, a Gambia.
  • ¿A Gandía?
  • Que no. Que no. A  África. Que su novio es de allí y se van a montar un chiringuito de patatas fritas y nos deja el piso.
  • ¡No!
  • ¡Sí!. ¿Cómo te quedas?
  • Muerta me he quedado.
  • Pues imagínate yo. Tú crees que, pensando en posibilidades, ¿se me hubiera ocurrido que ésta iba a ser la solución?

Pues no. Claro. Cómo se le va a ocurrir a alguien esa vía. ¡Ostras! Y si se le ocurre es que tiene súper poderes. Hay que reconocer que hay algunos “Luises” por ahí que son traviesillos y tienen la mente creativa.

Así que visto lo visto: me entrego. Lo que sea que quiera encontrarme, aquí estoy. ¡Lo espero! ¡Lo acepto! Autobús Línea 55. Parada Can Llong. 2º 1ª. Jones.

Y mientras, Luis yo vamos charlando entre cortados, jengibre y reiki de los caminos inexplicables que tiene la vida… aunque sigo sin saber qué quiero hacer con la mía. Pero si lo sabe Luis, pues ya llegará el día en que me lo cuente.

Además, igual no está tan mal lo de Gambia, ¿no? Voy a informarme.

Besos. Feliz semana

#YoNoSoygente #yVosotrosTampoco #YLuisMuchomenos.

 

 

 

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11 thoughts on “LE LLAMABAN LUIS

  1. Alice… No es Luís, se llama Jesús. Acéptalo y llámale por su nombre, aunque te escucha igual. Y no es Sandra… Es Sara! 😂😂😂 #contraelanonimatodelasesteticistas

  2. Lo que menos importa es como se llame mientras a ti te ayude a confiar en la vida y en ti misma. Que bueno es tener un Luís/Jesus/Juan/Ángel en tu vida!

  3. Nena tu vales mucho y has de encontrar el camino o que el camino te encuentre, quién sabe?? Mientras tanto no nos abandones que eres inspiradora a tope y buenrollista más, jeee. Besinos

  4. Alicia, si te vas a Gambia sigue escribiendo, que seguro que tus historias gambianas son la monda!
    Entre tanto, me alegro que tengas un Luis en quien confiar. Déjate llevar, todo va a salir bien 😉
    Gracias por alegrarnos los lunes!

    1. Querida Dyna, gracias por tus palabras. De momento no tengo pensado irme a Gambia. He estado dándole vueltas a un posible puesto de palomitas pero no lo acabo de ver claro… ;-P
      Lo que Luis me diga. Yo a la espera. Aquí con todos vosotr@s, que me alegráis desde el otro lado de la pantalla. Besos.

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