SOY UNA TIA CHUNGA

O eso dice mi hermana. Dice que le “apijo” a la niña. Que soy una tia “chunga” y que no le enseño cosas de niños a mi sobrina. Vale, ser una Sinhijos seguro que no ayuda mucho, pero yo pongo en el tema un esfuerzo infinito.

Y digo yo, ¿para qué estamos las tías? Hombre noooo, que si yo no he tenido hijos, pues claro que no tengo arraigada la necesidad de educar a la criatura como Dios manda. Yo estoy para malcriarla. Para que la niña me adore pero por razones muy diferentes a las de sus padres.

Mi sobrina nació fashion y por eso la primera palabra que aprendió a decir fue “sabata” (zapato en catalán), y aunque nadie lo apreció en esos momentos yo ya pude ver a la Imelda Marcos que llevaba dentro y que, está mal que yo lo diga, pero el tiempo me ha dado la razón.

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Me gustaba tenerla encima cuando era muy chiquita apenas meses y reptaba por encima mío con ese olorcito tan especial, yo me hacía a la idea de que es que la niña ya me sentía como su tia pero la realidad es que la niña buscaba comida y debía pensar “Está también tiene pechos, aquí está el menú del día”. Fin de la fantasía, la realidad se impone.

Con un añito ya era la leche, se movía a ritmo frenético y yo pensaba “salsera” como su tia. A los dos años bailaba el boogie – boogie como la que más, pero no fue hasta los 3 añitos en que su conversación modo-Tarzán ya la delataba como una conversadora nata, que empezamos a intimar y a convertirnos en verdaderas colegas.

Mi sobrina, cuyos padres castizos, de ésta nuestra raza, son morenos, bien parecidos y latinos dónde los haya, ha salido con rasgos ruso-croatas, así que yo la llamo Bratislava. Al principio se hacía la remolona pero ahora se ha convertido en una broma muy nuestra. Yo la llamo Bratislava y ella se ríe a carcajadas.

Así que un día inicie a Bratislava en el arduo proceso del maquillaje: crema hidratante, base, polvos, colorete, lápiz de ojos y pintalabios. ¡Le encanta! Es más se sabe el proceso de memoria; cuando le estoy poniendo el colorete ya me dice: “Ahora los labios, tita” y luego gasta espejo como la susodicha y nos miramos y nos miramos hasta que nuestros egos quedan satisfechos y entonces con los labios bien rojos nos entregamos al placentero ejercicio de hacer animales de plastilina.

A mí lo que me gusta es regalarle ropa a mi sobrina. A mi todas las muñecas me parecen iguales, Ana la reina del Frio, Tarta de Fresa y su perro, Barbie y su armario, a mí no me toca ese papel. Yo lo que quiero es que la niña vaya mona y fashion, por eso le compro la ropa en Zara: pantalones militares, de total tendencia. Look grunge, tartán y lentejuelas. Y la niña encantada. Otra historia es ver la cara de mi hermana cuando abre los regalos y con su mejor voz falseada dice: “Que…que…diferente…y…y…original”. Por eso dice que soy una Tia Chunga.

Pero no es cierto, si es que la niña lo lleva en las venas. La he enseñado a posar cual la egoblogger de su tia. “Bratislava, cariño, la mano en la cintura, siiii, y las piernas juntitas” “Ahora sin mirar a la cámara”, y la niña se entrega a la cámara que ríete tú de Cindy Crawford en sus inicios, le auguro una prometedora carrera estilística.

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Ahora ya hemos llegado al punto en que podemos ir juntas de shopping. Entramos en una zapatería y a la pregunta de ¿Qué botas te gustan?” Elige 8 modelos diferentes y se va directamente a la dependiente y con su lengua de trapo le dice “el 28” y nos dan las uvas probando botas. Le intuyo no solo que le gusta ir de compras sino que al igual de su tita (orgullo de ídem) lleva una personal shopper dentro, pues además de elegir sus botas, eligió unas para mí y otras para su madre con un criterio bastante acertado.

Que conste que también hago cosas de tía-no-chunga. Como el pasado lunes, día que por infortunio, servidora (Sinhijos y sinjuicio) llevaba tacones esa tarde en que junto con mi hermana, a la cual critique desalmadamente cuando vi que no le conjuntaban las bambas con el resto del vestuario:

Corrí los 100m. lisos para llegar al colegio, subir la rampa, esquivar a varias madres, dar codazos por doquier y llegar en la nada-despreciable posición número tres a recoger a la niña en clase.

– Correr 100 m. lisos más para llegar al parque más cercano y aprovechar la ventaja conseguida al recoger a la niña y poder pillar columpio antes que el resto de las madres se hicieran con su churumbel y fueran hacía el parque.

Dar en el columpio media hora, ponerme delante y detrás y hacer muecas hasta crearme nuevas patas de gallo (más aún, quiero decir #porunasobrinatodo).

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– Bajar del columpio y correr hasta la peluquería del barrio, la niña, mi hermana y yo, más poseídas que keniatas en maratón, para que le cortaran el flequillo a la criatura.

– Descubrir que es lunes y está cerrado. Llorar amargamente mientras deseas llevar unas bambas de running y no tus “tacones cómodos” que por alguna razón han dejado de serlo.

– Llegar a casa de mi hermana, tomar Cacaolat y desmayarme en el sofá como si viniera de hacer 3 clases de Zumba juntas.

– Ver “Mulán” del tirón y entusiasmarme.

– Jugar casi una hora con Bob esponja y sus amiguitos mientras le pongo el pijama a Bratislava.

Acostarla y que te dé el “abracito grande” (contradicciones de mi vocabulario con mi sobri) más maravilloso del mundo mundial.

– Despedirme de mi hermana, con una admiración modelo te-voy-a-hacer-un-monumento, solo de pensar que es capaz de aguantar este ritmo todos los días.

¿A que todo esto no lo hace una tia chunga? Querida hermana, admítelo, NO SOY TAN CHUNGA.

Llegar a mi casa y literalmente morir en mi sofá. Agotada. Feliz. Desquiciada. Plena. Mirar las fotos de la tarde y luego ya la nada. Fundido a negro.

#sinhijosysinjuicio #taconesysobrinasnoesunabuenacombinación #Bratislavaforever

 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)

ODIO LA NAVIDAD

Pues sí, odio la Navidad, las luces, las compras desenfrenadas, los renos y a ese gordinflón que viene vestido de rojo todos los años a tocar las narices una temporada y que cuando lo ves aparecer representa que te ha de nacer el “espíritu navideño”. Venga ya.

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No siempre fue así. A mi me gustaba la Navidad, cuando teníamos una Navidad nacional, de esas con costumbres de aquí. Cuando las luces se encendían con santa Lucía y no antes y los regalos los traían tres señores con capa y no el gordinflón de rojo, de esa forma se añadían días a la espera y la emoción crecía. Me encantaban los anuncios de Navidad, me transmitían magia, calidez, ilusión y momentos especiales.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 22Ahora  entre el cambio climático y el consumismo, cuando regreso en pleno Agosto liada en la toalla de playa, ya veo los abrigos de pelo, así que no es de extrañar que la Navidad – y su supuesto espíritu – ya estén aquí a mediados de octubre.

Las luces se encienden cada vez más pronto aportando una sensación de
irrealidad a la ciudad que aún no está preparada para ese choque de leds inapropiado para la época y el bombardeo para la compra de regalos es casi insolente, te hace sentir que si no compras eres mala persona por no pensar en los tuyos.

Esos “tuyos” que llevas cada día en el corazón cuando estiras el sueldo del mes para poderles dar un capricho de vez en cuando, sea o no sea Navidad.

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Además ¿Quién le pegó una patada al niño Dios y puso en su lugar a Papa Noel? HO HO HO, se ríe el cabrón, normal se ha salido con la suya. Y dicho esto, está cada vez más claro y extensivo que hemos hecho nuestra la Navidad yanqui, así que… ¿para que ponemos el Belén?

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 6No seamos hipócritas que el Niño Dios ya no pinta nada en todo esto. Ahora la historia viene de Laponia, llega en trineos y no sé dónde debe aparcar tal y como está la saturación de parking en las ciudades.

Y mejor no hablemos de los últimos anuncios de Navidad, que en vez de aportar magia e ilusión al pueblo ponen los pelos de punta. Aportan una dosis de realidad extra que no necesitamos, porque ya la vivimos en el día a día. El de este año es de echarse a llorar y que conste que me sabe mal por los actores.

Y luego está la Navidad en la empresa y el regalo “para clientes”: Algo bonito, aparente, delicado, bueno, que aporte magia, que se vea de calidad, de fácil transporte, que sirva igual para todo el mundo y por supuesto que entre en presupuesto. HO HO HO a lo Papa Noel haría yo en esos momentos.

No me queda otra que convertirme en Ilusionista y sacarme de la chistera “algo” que encaje con el 80% al menos de los requisitos solicitados. Luego nadie está contento. No le gusta nunca a todos. Escribir las postales es un engorro y vas de mesa en mesa en plan: “¿las tienes ya?”. Pero no, siempre hay algo más importante que la Navidad en las empresas.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 228Excepto cuando nos plantamos a día 20 y está “todo por hacer” entramos en stress máximo y a lo Scarlata O’hara gritamos: “Juro que el año que viene no me vuelve a pasar esto por Navidad”.

¿Qué me estas contando hombre? Que la Navidad siempre cae en las mismas fechas.

Ni hablar del tema del amigo invisible, que haces aquel sistema aleatorio que te parece tan gracioso y te toca mira-tu-por-donde el chico croata que trabaja en producción y del cual apenas sabes la edad.amigo-invisible

Y te cogen todos los males. Y vagas por las tiendas intentando encontrar algo que denote que has pensado en el, pero que sea neutro, pero que tenga gracia y que no le ofenda, porque no sabes muy bien de sus costumbres y todo ello con el presupuesto de turno.

Las Navidades están llenas de presupuestos y no hay nada menos entrañable que hacer números en estas fechas. HO HO HO. ¡¡Pues haber dejado a los Reyes!! Que venían en Enero y nos daba tiempo a cobrar el sueldo de Diciembre.

El otro día leía con acierto en una revista: “¿Hay algo más raro que ser felices en compañía de parientes que hemos evitado todo el año?”.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 87Pues eso, entre sentarte con los parientes que ves una vez al año e intentar que la conversación sea fluida, el Bingo que sale con los turrones y los frutos secos y alguien siempre a punto de rascar la botella de Anís a modo pastorcillo. Lo que de verdad sería un Belén es el que armaría yo con una recortada en mano.

Incluso las fiestas con los familiares cercanos son un infierno. ¿A ver cómo le explico yo a mi madre que no me entran cuatro canelones después de un vermouth extravagante y extra-todo de Navidad y una sopa de galets tamaño pelotas de pin-pong sin parecer desagradecida? ¿A ver como hago para zafarme de semejante festival culinario?

Cuando llevo quemadas 2849 horas de gimnasio, 876 pastillas de L-carnitina y 20 masajes anti celulíticos desde la vuelta del verano para seguir con los mismos tres kilos de más que me agencié el pasado Agosto a base de calamares y pescaito fresco.

No puedo permitirme dos kilos más a base de canalones porque bajarlos va a ser un infierno– cómo diría Rambo.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 5He encontrado la fórmula, la comparto con vosotr@s por si a alguien más le sirve: Ofrécete a ser “LA VOLUNTARIA” en cualquier evento familiar-navideño.

La que va a buscar los cuchillos que faltan, rellena las copas, trae la sal, retira los platos, suministra más servilletas, con tanto vaivén nadie podrá jamás llevar la cuenta de los canalones que llevas entre pecho y espalda.

Rebajas un poco la tensión estomacal y haces un bien a los comensales. Un plan inocuo y efectivo.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 981Gracias a Dios que desde hace unos años mi único consuelo es ver la cara de mi sobrina cuando ve los regalos bajo el árbol y se pone a danzar con revuelo.

Solo en ese momento creo que ha valido la pena dejarme pisar los pies por miles de carros ansiosos en el Toys ‘R Us.

Que conste que es solo mi opinión: Pero añoro cuando las muñecas de Famosa iban al Portal y lo único que te recordaba tu economía era aquello de “1880: El turrón más caro del mundo”, y las burbujas de Freixenet chispeaban en mi cabeza y cuando veía el anuncio de la lotería y aún pensaba que un día sería rica.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, Odio la Navidad 2299Y cuando Melchor, Gaspar y Baltasar me dejaban la casita de PIN y PON además de un poco de carbón para hacerme ver que tenía campo de mejora para el año siguiente.

Venga, sin rencores…UN BRINDIS… y ¡Buenas Fiestas!

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ESA MALDITA SEÑORA DE ROJO

Tener la regla está sobrevalorado. No te hace sentir más mujer ni más nada. Es un rollo-pollo. Un asco. Un coñazo, vamos. Ya lo he dicho. Perdonarme pero alguien tenía que hacerlo.

Hoy me encuentro fatal. Veo la vida triste y gris. Creo que le caigo mal a todos mis conocidos. El mundo se ha convertido en un lugar inhóspito y desagradable. Todo el mundo quiere hundirme. Y mi sensibilidad está en niveles astronómicos.

¿Me he arruinado? ¿He perdido el trabajo? No, no, que va. Es mucho más simple: Me ha visitado la maldita señora de rojo y me ha puesto su filtro de ídem color que hace que durante unos días la vida te parezca la matanza de Texas.

Recuerdo cuando me vino. 12 años. La felicidad existía en forma de piscina TOY en la terraza del piso de mis padres y yo era feliz chapoteando. De pronto, un resbalón desafortunado y me abrí el codo: 4 puntos.

Lo peor no fue eso, lo peor fue las formas que se gastaban por antaño, ni anestesia ni nada. Recuerdo a la doctora haciéndome un cosido en el codo que parecía que estaba bordando el nombre de su hija en un babero mientras yo me retorcía de dolor.

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Llegar a casa y ponerme el pijama la noche de aquel fatídico 12 de Junio y ¡oh sorpresa! Ya no estarás sola nunca más (al menos durante demasiados muchísimos años), la señora de rojo en forma de tu amiga íntima se había presentado sin llamar a la puerta.

En aquel momento vinieron a mi mente miles de conversaciones entre los “mayores” que decían: “Con estas edades a veces les hace falta un susto para que les baje”. Y me preguntaba yo, ¿que tendrá que ver la velocidad con el tocino? Pero oye, ¡pues si! Susto al canto, codo roto y la regla en toda regla.

Y desde ese momento tus padres deciden que ya eres mayor y has entrado en “zona de riesgo” porque claro, puedes quedarte embarazada. Ayssssssssss. Así que “en casa a las 10”. Claro, antes de las 10 no hay ningún riesgo, está visto que estas cosas solo podían sucederte con oscuridad y alevosía.

Yo sé que hay gente a la que la maldita señora de rojo (disculpad pero me es imposible quitarle el termino de maldita) no les molesta, ni fu ni fa, la ven como alguien que va y viene y saluda y ya está. Pero yo no. Ese no es mi caso. Desafortunadamente.

Yo me encuentro mal antes, durante y después y considerando que tengo un ciclo de tres semanas, eso son 15 días de desconsuelo y mundo inhóspito al mes. Me dopo a pastillas, rojas, verdes y amarillas y de color malva si es necesario. Me muero de dolor. Tanto que hay veces que sin importarme dónde me encontrará me tiraría al suelo y lloraría.

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El otro día mientras mis ovarios venidos a más y convertidos en tamaño pelota de básquet me recordaban que aún habitaban mi cuerpo, eché cuentas. 15 días malos cada mes x 12 meses = 180 días = 6 meses…Comoooooooooooooooorrrr? Es decir la mitad de mi año es un asco.

Ahora entenderéis porque los otros 6 meses me los paso de fiesta en fiesta, gimnasio, salidas y cenas…no lo hago porque si, porque lleve una vida de desenfreno y quiera pasármelo bien…no!!. Lo hago para compensar. Entenderéis que tengo que tener 15 días muy buenos para aguantar los otros 15 tan malos cada mes.

En mi vida las peores decisiones, las contestaciones equivocadas, los momentos inoportunos, todo ha sucedido mientras la maldita señora de rojo estaba conmigo. Y es que es como si estuvieras poseída. Y lo peor es que no tiene arreglo, da igual a quien consultes y a cuantos médicos visites la respuesta es siempre la misma: “Es hormonal”.

Pues ¿sabéis que? Me encuentro hormonalmente mal, hormonalmente de mala leche, hormonalmente agobiada y hormonalmente hinchada y como esos días me digas “ojos verdes tienes” te llevas una hormonal ostia, fijo. Ya está. Ya lo he hecho. Ya lo he dicho otra vez. Disculparme, quizás es porque estoy escribiendo este artículo con la regla y estoy más poseída que el Dr. Jenkyll y Mr. Hyde.

Si a esto le sumas el pack “soy mujer” con el que tienes que salir “esas” mañanas de tu casa: Compresas con alas, sin alas, voladoras, súper, absorbentes, tampax grandes y pequeños y toallitas: ¡APAGA! Y los anuncios de la tele tampoco ayudan: Joder, que te pintan la regla cómo si fuera un festival de fin de curso y tú la delegada de clase. #quieninventaesosanuncios #porquelomato.

Esta semana fui a la peluquería, voy cada 3 meses. ¡Oye! Que no consigo ir sola, la Sra. De rojo, ahí, conmigo, como una segunda piel.

Hace poco me fui un fin de semana con mis amigas. Teniendo en cuenta los compromisos de todas… ¡dos años planeándolo! Pues ahí estaba ella: “¿Dónde nos vamos?·”- me pregunta la insolente. Alaaaa! de fin de semana también.

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Y lo mejor! Cuando tienes una triste semana de vacaciones al año y ahí está ella. Infalible. Si es necesario se adelanta lo que haga falta pero… ¡se viene contigo!

No puedo más. Aguantarla es un rollo. Te inflas como un globo, te engordas 3 kilos del tirón, tu ropa te aprieta, los ovarios amenazan con salirse y pobre del que se atreva a decir “Esta en esos días”, porque tiene pocas muy pocas posibilidades de salir ileso.

Así que aprovecho desde aquí para gritarlo a los 4 vientos. Yo soy una tía maja, el mundo es maravilloso, me gusta mi vida y tengo la gran suerte de tener familia y amigos estupendos… ¡15 días al mes! Es una pena que los otros 15: OS ODIE A TODOS. Pero no os preocupéis me he auto estudiado y esos días no llevo los guantes de boxeo en el coche #soloporsiacaso.

Y no sé si os ha pasado pero el inevitable pensamiento ha cruzado mi mente a cada rato… ¡Que suerte tienen los hombres!

#muertealamalditaseñoraderojo  #compresasvoladoraspower #tenerlareglaesunrollosemirepordondesemire

 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)

ALPUJARRAS STYLE

Pues sí, con este título tan peculiar comienza el post de hoy. Y es que ya sabéis que aunque soy muy muy fan de la moda, los estilos y las tendencias, de vez en cuando hay que tomársela un poco a risa, no vayáis a acabar como una fashion victim más y tengais que ir con stilettos a la consulta del médico y con rouge labial Channel a pedir una barra de cuarto en la panadería.

Yonosoygente, Alpujarras style, La capa mantaEl otro día hablaba con mi querida amiga IT Q sobre las posibilidades de llevar las ya más que consabidas bufa-mantas (bufandas del tamaño de una manta de picnic para 50 comensales) que te has de poner encima y no parecer la tortuga Mary saliendo de su escondite ya que pierdes todo el cuello allí dentro, en el caso de que lo tengas, que no es el mío (yo siempre he sido cuellicorta y lo asumo).

O las ya famosas también capa mantas, esa que lo mismo te pones encima, que debajo, que de lado, que colgadas del hombro.

Después de visitar la blogosfera y bastantes blogs de moda, decidimos que la verdad es que no se inventa nada nuevo últimamente. Las 50 formas de llevarla ya vienen de lejos, concretamente del más puro estilo Alpujarras-style que nos regalo Curro Jimenez y su banda, los cuales, ajenos a photocalls montañeros e ignorando que estaban creando tendencia, lucían con igual gracia sus capas que sus mantas, al hombro, al cuello o en modo cruzado.

Yonosoygente, Alpujarras style, Curro jimenez, La capa manta 2

Eso sí que era darle mil vueltas a una prenda y no lo que hacemos ahora. Me niego a quitarles el merito. Va por ellos, Y que conste que aunque nadie la lleva como Curro, para el blog seguramente me llevaría a El Estudiante.

¿Y que os parece este posado entre el trigo amarillo de Andalucía? Pues eso, este chico iba ya para blogger seguro, se le ve en la actitud.

Y la calle no ha tardado en adoptarlo. Lo dicho, estos chicos arrasaron.

Yonosoygente, Alpujarras style, Curro jimenez, La capa manta 3

Y luego están Starsky y Hutch…ese minimalismo tan propio de Hutch y ese look après sky de Starsky.

Yonosoygente, Alpujarras style, Après Sky & Minimalista, Starsky & HutchQue luego hay que creerse que fue Alexa Chung y su cursi-jersey de renos que devolvieron el reinado a los jerséis y chaquetas de punto.

Blogs del mundo, por favor, no quitar el mérito a sus precursores.

Ese estilo tan sporty de Starsky con sus jeans desgastados y una total apuesta al denim, con sus bambas que ahora vendrían a ser las equivalentes a unas Múnich y ese jersey de punto grueso del que presumen los mejores IT Boys.

¿Y Hutch? Esa apuesta minimalista, ese total black look con abrigo de piel vintage y botines a juego, que ahora tanto se gasta entre la moda hipster.

Yonosoygente, Alpujarras style, Après Sky & Minimalista, Starsky & Hutch (2)

Todo inventado. Gracias compañeros por vuestra gran aportación a la moda, fijada en nuestras cabezas a fuego, porque en los 14007 capítulos siempre llevaron el mismo outfit. Es lo que tienen las series de bajo presupuesto.


¿Y la moda hipster? Por favor, mi total adoración para el abuelo de Heidi,
ese señor que incluso a su edad decidió no solo ser el huraño del lugar, es decir tener su propia personalidad, sino que se atusaba ese bigote y esa barba larguísima que iba a total conjunto con su look normcore de las montañas.

Yonosoygente, Alpujarras style, El abuelo de heidi

Camiseta básica de Zara en verde y con cuello pico. Pantalones vintage y botines y chaleco del Alcampo. Ahí lo tienes.

Yonosoygente, Alpujarras style, El abuelo de heidi

Dedicado a los hipsters del planeta que creen que inventaron la barba.

¿Y las famosas camisas de flores que puedes encontrar ahora mismo en todas las tienda vintage a kilo y que lleva cualquier moderno que se precie?

Yonosoygente, Alpujarras style, Vintage Bora Bora, Magnum style

Herencia de nuestro queridísimo Magnum, que entonces ya nos parecía lo más con su tejanito bien apretao y con esas camisas (que parece que le habían cambiado la maleta y le habían dado la de un turista que se iba a Bora Bora) que él lucía con una gracia y salero que ni Manolete, son ahora copiadas e imitadas por bloggers de nivel que parece que acaban de descubrir vaya-usted-a-saber-que.

Yonosoygente, Alpujarras style, Vintage Bora Bora, Magnum style 2

Y aquí lo dejo porque ejemplos hay mil. Y este texto solo pretendía ilustrar la de vaivenes que tiene la moda, la de veces que va y vuelve la misma ropa. Y lo que muchas veces desprestigiamos las antiguas modas sin darnos cuenta que las llevamos encima.

Capamantas-Alpujarras style que ninguna blogger es capaz de llevar con el carisma de Curro.

Après-Sky Starsky. Y ríete tu de Alexa y sus secuaces en el London ricachón.

Minimalismo Hutch. Sí al total black look. El Little Black Dress masculino

Barbas.hipster.Heidi. Estilo y personalidad sin depender de la edad.

Floretones Magnum-like. Ese paraíso Bora-Bora / vintage ahora de la mano del poli con los pantalones más ceñidos de aquel su momento.

 

Bloggers del mundo, echemos una mirada al pasado que igual rescatamos nuevas ideas para nuestros looks.

Yonosoygente, Alpujarras style, tiempos pasados

#nosinmicapamantaalpujarrasstyle #estilazoshipstermontañero #cuantohayqueaprenderdelpasado.