DIVINOS RESTAURANTES

Yo creo que no hay nadie que no le guste salir a cenar fuera. Esa sensación de no tener que preparar la comida antes y fregar los platos después.

Ese relax que te permite que la cháchara y las risas afloren porque no estás pendiente de que no se te queme la carne o que si no te pones Fairy en mano no habrá huevos de arrancar la grasa. Te sientas, te sirven, cenas. Ya.

 pic01331

Pero coincidiréis conmigo que no sólo la comida es lo que cuenta, está el lugar, la ubicación y el servicio.

Todo ello junto es lo que hace que tu experiencia sea más o menos placentera, independientemente de que el foie esté – o no – en su punto.

En mi ciudad los restaurantes en fin de semana, suelen tirar de ‘dos turnos’, que lo entiendo, hay que amortizar el local y el día de la semana, pero claro, para el Mediterráneo de a pie que es muy de cenar a las 22h, esto es una debacle. 

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, divinos restaurantes

El primer turno comienza a las 21h. en el mejor de los casos, en algunos a las 20.30h., que esto vendría siendo pedirnos que nos convirtamos en ingleses y en vez de cenar merendemos. Mal. Y además la cena está supeditada a la llegada de los siguientes comensales, con lo que el punto de ‘voy a relajarme y eso” queda un poco mermado.

Yo no lo cojo nunca. Pensar que tengo que salir de mi casa a las 20h para cenar, hace que se me pase el hambre. Yo necesito la nocturnidad, la oscuridad envolvente y el horario tardío. #damealevosiaynocturnidadsinonosalgo 5694655bien-hecho1

El turno dos arranca a las 23h. Como el amable restaurante da diez minutos de cortesía a tu futura mesa, aún ocupada, y ellos se toman diez más por el inexistente artículo 33 y tardan diez minutos más en limpiarte la mesa y acaba sumándole diez más para tomarte nota…date con un canto en los dientes si arrancas como cenicienta: a las 12h. #cuandoyaseteestancerrandolosojos

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, divinos restaurantes b

Los jugos gástricos bailando por sevillanas, tú salivando más que un galgo tras ganar una carrera y añade ese punto de malhumor que da la desesperación hambruna y tienes una mezcla más explosiva que Lady gaga con Julio Iglesias. No te queda otra que aguantarte

¿Adónde vas a ir a esas horas con el estómago vacío, alma de cántaro?

En realidad, utilizar la palabra ‘restaurante’ últimamente es exagerar mucho muchísimo la realidad. Hoy en día se han convertido en centros de networking.

Las mesas están tan cerca que después de la segunda copa de vino, ya no recuerdas si tu comensal es el de enfrente o con el que te tocas el codo justo al lado. Sigues tu conversación y la de tres mesas más.

Es difícil compartir nada íntimo con tu partenaire por miedo a que te conteste el de la mesa ocho que te está mirando con ganas de dar su opinión.

kcs_cc87d6d2

Y aquello se convierte en una orgía de amistad forzada, conversaciones cruzadas y miradas perdidas hacía los platos vecinos que, por alguna razón, siempre acaban gustándote más que los que tú has pedido, la conversación se vuelve imposible y el relax es relativo.

Momentos en que la distancia de un palmo más lo es todo, la privacidad un plus y lo de menos los chipirones rebozados.

Y luego está el servicio. Y aquí te encuentras de todo y sí, también influye en la experiencia. Empiezo por el que menos me gusta:

El ‘lanzaplatos’:

Tal y como sale de la cocina y sin perder velocidad, reducir o frenar en última instancia te lanza el plato a la mesa. Éste cae en plan aterriza-como-puedas y suerte tienes si la salsa no se estrella contra tu camisa con el impacto Esto lleva consigo una pérdida de glamour inmediata y te asalta la pregunta: ¿por qué estoy cenando aquí?

El ’prisas’:

Antes de que le hayas cantado lo que vas a pedir, ya se ha ido de la mesa, con lo cual el pedido siempre llega incompleto. Y cada cosa que quieres añadir es un suplicio. Te pasas la cena con la mano en alza intentando que te vea, pero su propia velocidad se lo impide.

El ‘sí-ahora’:

Es majo y de vocación servicial, pero olvidadizo. Cuando le pides cualquier cosa: hielo, ketchup, aceite, él contesta ‘sí-ahora’, pero nunca llega con lo que pediste, y para que no se enfríe el plato optas por comerlo no aderezado, sin aceite o pelín soso, mientras te repites en voz alta que ‘es mejor
para la salud’. Ja. Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, divinos restaurantes b00

 

El ‘graciosillo’:

Por alguna razón muy desconocida cree que es tu amigo y se permite unas bromas que, si no es porque te mueres de hambre, y no quieres enlentecer el proceso, le pondrías pegamento en la boca. #peronosomosvengativos

El ‘extranjero en prácticas’:

Me tocó el otro día. Una chica rusa con nulo  escaso dominio del idioma. Seguramente será por ello que su tono era de kamarrada perdona-vidas con un toque intimidante.

En el fondo se la intuía maja, pero claro como tiene que ir a consultar cada palabra que no conoce, el proceso de la toma de pedido te da para iniciar una amistad de por vida. Atente a las consecuencias. Tú ya has pedido, otra cosa será lo que llegue a la mesa. #conhambretodovale

Pero lo que peor llevo de todo, es cuando estás en tus postres de segundo turno y empieza el friega-seca cubiertos. Un círculo infinito de cling-cling-cling-cling invade el aire a lo hilo musical.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, divinos restaurantes b3300Me voy poniendo nerviosa y me van entrando unas ganas de sacarles los ojos a los camareros y cortarlos uno a uno con esos tenedores y cuchillos relucientes. Por eso nunca tomo café. Para no atentar contra su integridad física.

Y acabo pensando siempre lo mismo: seguro que esto en el restaurante que hay en la Torre Eiffel no pasa.

Así pues: Señor,dame pasta para ir a restaurantes buenos o quítame señorío.

Porque POBRE Y PRINCESA no funciona. Palabrita.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, divinos restaurantes b330

AMORES QUE PASAN, PESAN, PISAN Y POSAN.

Mi compañera de trabajo nos ha dicho que hoy hace 36 años que se casó con su santo. Wowwwwww!!! Exclamación general en la oficina seguida de un silencio absoluto mientras estamos todos echando cuentas de su edad (será porqué en el fondo somos todos muy vieja-del-visillo-cotilla).

“Para estar borrachos y no hablar el mismo idioma, no nos ha ido tan mal. Fue un verano. En vacaciones…” añade ella y mientras mi mente ya vuela hacía aquellos amores que pasan, que pesan, que pisan y que posan.

Que pasan, pero quedan. Tenía 13 años cuando veraneaba de camping y me gustaba el chico de la parcela de enfrente. Miradas lánguidas desde su caravana a mi tienda de campaña cuando volvíamos de la piscina. Emoción cuando venía con la bici y derrapaba para llamar la atención.

Yo no soy gente, historias reals, mundo surrealista, Jones, Amores que pasan, amores que pesan, amores que pisan, amores que posan 399

O cuando nos cruzábamos en el chiringuito mientras hacíamos cola para comprar un Frigurón, ese polo azul que sabía a cualquier cosa y que marcó mi adolescencia. Pasó el verano y pasó ese amor silencioso que aún pasa por mi mente a voluntad.Yo no soy gente, historias reals, mundo surrealista, Jones, Amores que pasan, amores que pesan, amores que pisan, amores que posan 300

Tenía 14 cuando estaba locamente enamorada de un tipo de mi ‘insti’ dos años mayor que yo. Porque eso molaba. Lo de que te gustara un tío mayor y tal.

Nos veíamos el rato conjunto en que todas las clases salíamos al ‘patio’ y también coincidíamos en la sala de fotocopias, porque los dos éramos mucho de pedir apuntes…y también pasó la FP dejando su poso de ese amor pasado que nunca pasó.

Tenía 15 cuando pasó lo que tenía que pasar, un tal Dani, alto, rubio y con ojos verdes pasó por mi vida sin que nada pasara, pero dejando pasado escrito. Quería salir conmigo. Ja. No estaba yo por esos menesteres, la verdad. Amores de verano que pasan, pero quedan.

Amores que pesan. Que pesan como una losa de cemento. Los que nos quitaron el sueño y casi la dignidad si nos descuidamos. Amores aprovechados, raros, rebeldes, cansinos, pesados.

Porque sí, todos tenemos alguno de esta clasificación en nuestra hoja de ruta. Recuerdo salir con un tal Cristian, frutero para más señas y con un hermano gemelo-gemelísimo con el que se intercambiaba la ropa y me confundía a cada rato. El muy pesado se empeñaba en hacer unas cervezas con los colegas antes de entrar a la discoteca a bailar la media hora de lentas de turno.

Yo no soy gente, historias reals, mundo surrealista, Jones, Amores que pasan, amores que pesan, amores que pisan, amores que posan

Sonaba de fondo Black y su ‘Wonderful World’ y yo y mi vodka con naranja girábamos como patos en la pista con poca gracia y menos conocimiento, sin saber con cuál de los dos hermanos estaba. Me dejó a las tres semanas, asustado por el compromiso. Y me pesó. Y también me pisó porque bailaba de pena. Pero también pasó.

Pero luego llegan esos amores que pisan fuerte, amores hechos de cemento armado que no dejan rendija abierta a un posible desasosiego, exactamente lo contrario de loYo no soy gente, historias reals, mundo surrealista, Jones, Amores que pasan, amores que pesan, amores que pisan, amores que posan 48s que pisotean y dejan una huella que mejor no pisar nunca más.

Y es que en el amor no hay que dejarse pisar ni pisar a nadie sino pisar juntos sin pisotearse el terreno el uno al otro. Así que si os pisan y os pesa, dejar que pase y pasar a otra cosa.

Amores que posan, amores posados, amores a golpe de selfie y de posado robado. Esos sí que asustan porque…  ¿de verdad lo que posan les pasa? ¿O sólo posan para que no les pese lo que no les pasa?

Pisan fuerte por Instagram y posan fino en cualquier fiesta. Pero me da a mí que están por pasar de tanto posado y al final les debe hasta pesar ir pisando saraos aquí y allá.

Yo no soy gente, historias reals, mundo surrealista, Jones, Amores que pasan, amores que pesan, amores que pisan, amores que posan 4

Y así, como diría mi abuela, ‘a lo tonto’ veinticinco años han ido pasando y yo junto a mi Santo que, aunque peso ha cogido a mí no me pesa, no me pisa nunca y siempre está dispuesto a un posado.

¿Y a vosotr@s? ¿Qué os pasa/pesa? ¿Os pisan? ¿Posáis?

guic3b1o-ojo

 

SOY GAYFRIENDLY

Soy GAYFRIENDLY. Como los hoteles. Como algunos locales. Como algunos cruceros.  Y me encanta.

 Soy la Mónica Naranjo del Vallés. La Madonna de Barcelona. ¡Gays,venid a mí, porque yo soy vuestra Mariliendres!Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, soy gayfriendly, mariliendres, gays venid a mi

Es tan fea esta palabra que no pienso utilizarla y tirando de inglés – que parece que cuando usas el idioma sajón todo es más bello – si existe boyfriend y girlfriend, me defino como gayfriend.

Allá donde voy triunfo más que la Coca-Cola. No es que yo los detecte a ellos – que también – sino que ellos me localizan a mí.

Así que decidí preguntarles en directo, qué es lo que pesaba en ellos para su elección: la belleza no, of course. El cuerpazo 90-60-90 que gasto tampoco. El golpe de melena va a ser que no les impresiona mucho. Ni siquiera las lánguidas caídas de ojos con pestañacas postizas de 60 €.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, soy gayfriendly, mariliendres, gays venid a mi 2

Lo veo venir que va a ser la simpatía, pero la respuesta es aún más concreta:

¡¡¡LA INTENSIDAD!!!

Flipando en colores me quedo, parece ser que la intensidad es a los gays lo que las feromonas a los heteros.

 Dicen que les gustan las mujeres intensas, las que respiran personalidad a raudales, las que se salen del homogéneo femenino, las que destacan porque se comportan como quieren y no les importa lo que diga la gente.yo-no-soy-gente-primer-aniversario3

Aquellas mujeres que simplemente no son parte del rebaño y no tienen intención de serlo. ¡Vaya! Una ventaja más de ser la oveja negra de la familia.

Toda mujer debería tener un amigo gay. Ideal para una tarde de shopping. Ríete tú de tu mejor amiga. No le llega ni a la suela del zapato.

Tienen interés, ganas, te acompañan con cariño y dedicación, te ayudan a buscar aquello que necesitas, preguntan a las dependientas, si estas en el probador van a por una talla más para ti y emiten opiniones sinceras sin el filtro de la envidia femenina que en ocasiones utilizamos las mujeres. Son así.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, soy gayfriendly, mariliendres, gays venid a mi 20

Si has tenido un problema con tu pareja, te escuchan activamente – no como tu santo que te dice que sí que te escucha mientras asiente con la cabeza, pero si le preguntas no sabe ni de qué hablabas – e incluso te hacen preguntas. Se ponen de tu parte. Te consuelan. Y te dan consejos dignos del mejor psicólogo de guardia.

Si estás de celebración, le dan al pirriaque contigo como si no hubiera un mañana. Lo mismo da, que da lo mismo que lo que celebres es que te has podido dar de baja finalmente en telefónica o que te has ahorrado 100 euritos en unos vuelos. Si hay que celebrar, se celebra. Si se ha de beber, se bebe y si se ha de alegrar va y se alegra por ti y contigo.

gay_carrie_OK-660x350

Y si tienes el modelo gay-cachas ¡flipa! Alegras la vista de otras Mariliendres mientras a ti te hace de guardaespaldas.

Tienen sentido del humor, saben reírse de todo y de ellos mismos. Saben ponerse en modo cotilla cuando toca y no les importa tanto el ‘qué dirán’ porque practican, al igual que yo, el dicho que decía mi abuela maña: ‘De Dios hablaron y era bueno, qué no dirán de mí’. Pues anda y que digan.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, soy gayfriendly, mariliendres, gays venid a mi 37

Yo, que ya tengo un harén importante, me siento como Charlie con sus ángeles. Me cuidan. Me miman. Me tratan como una princesa.

No tienen pelos en la lengua para decirte lo maravillosa que estás, lo bien que te sienta el pintalabios rojo, que el vestido te sienta como un guante o lo fatalítica que estás ese día, pero con gracia y cariño.

Si llego a una fiesta, hago nuevas gay-amistades que al día siguiente me piden amistad en Facebook.

Cada vez que cambio de grupo de teatro, mis mejores amigos acaban siendo los tres integrantes gays.

Es más…me voy con mi marido a un crucero con 3500 pasajeros y… ¡sí! Acabó haciendo amistades gays por doquier, algunas de las cuales ya duran casi diez años. ¡Flipa!

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, soy gayfriendly, mariliendres, gays venid a mi 255

¡Me huelen! Mi intensidad, quiero decir. Por cierto, ¿la intensidad huele bien o necesito desodorante? #nomelohabíaplanteadohastahoy

Pero claro, NO LES GUSTO COMO MUJER. Con lo cual, si lo que necesitas es un subidón de ego, APAGA. Lo suyo sería que aparte de descubrirte los gays del lugar te tiraran los tejos los heteros de la fiesta.

Tú en la mejor compañía gayfriend rechazando machitos mientras tu autoestima se dispara. Pero no suele ser así, lo confieso.

En fin, está claro que no se puede tener todo y desde luego no todo a la vez. Pero ya os aviso que tener una corte de amigos gays es un lujazo. #ahílodejo

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, soy gayfriendly, mariliendres, gays venid a mi 3

Me llamo Jones y soy adicta a WALLAPOP

“Buenos días, me llamo Jones y soy adicta a Wallapop, aunque me estoy quitando”.

Sí, chicas me he apuntado a un grupo de desintoxicación de compra compulsiva en Wallapop, aunque de momento aún lo llevo mal regular. El tema es duro. El pulgar va solo y mi mente echa de menos la bandeja de mensajes recibidos y las negociaciones posteriores.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 2

Yo, que soy de carácter comercial, adoro ese regateo tipo zoco entre comprador-vendedor y esas amistades que se consiguen a golpe de euro arriba, euro abajo. Y es que eso de tener a solo un clic todo aquello que se te antoja necesitas, es una gozada.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 3Yo no quería empezar, pero mi hermana me inició. Un día comiendo en casa de mis padres me dijo: ‘¿Conoces Wallapop?’

A lo que yo le dije un espontáneo ‘No’.

Noté una mirada extraña en ella como de yonqui que duda cuando te va a pasar la jeringuilla porque en el fondo le sabe mal ya que sabe que te inicia a un viaje sin retorno.

Y yo la miraba y le decía ‘¿qué? ¿qué?’. Es que no sé si explicártelo – dijo ella.

¿Hay algo que cause más deseo que aquello que no te quieren contar? No. Me lo instalé ipso facto y ese día ya eché un par de horas mirando la pantalla, porque encontrar buenas gangas requiere su tiempo y estrategia.

Wallapop es como un zoco marroquí lleno de paradas y paraditas. En muchas puedes encontrar lo mismo. En la mayoría el producto es cutre o de dudosa procedencia, pero también hay algunas cuevas de Ali-babá con verdaderos tesoros que hay que saber encontrar.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 29

Como la sensación física de tocar producto no existe, lo que vende son las fotos. Vamos, algo así como cuando compras los champiñones en lata en el súper y te llevas los que tienen la foto más bonita. O como cuando eliges un hotel porque en las fotos la habitación parece nueva.

Es decir, te la juegas en plan casino: todo al rojo o todo al negro. A veces gana la banca y los champiñones están podridos, la habitación de hotel con humedades y tu vestido con más pelotas que un campo de tenis después de pasar Rafa Nadal. #IamAloser

Pero a veces la banca pierde, tú ganas y te llega un vestido fabuloso que te sienta como un guante a precio de menú de mediodía. #IamAwinner

 #wallapopesasí

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones

Yo me vicié, porque me parecía más divertido que entrar al Zara. Es como un busca y rebusca en los montones del Primark, pero de rollito virtual, ideal para las que no tenemos tiempo.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 288¿40 minutos de tren? Pues aprovecho para comprarme unas sandalias de cuña.

¿A la hora del desayuno? Cae una falda monísima.

¿Que te avisa tu amiga de que va con retraso y tú ya estás en el sitio? Pues te pides una caña y te compras un bolso. #tanricamente 

¡He ido tantas veces a Correos este último mes que ya me saludan por el nombre!

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 77

Y cuando la entrega es presencial, te regala unas experiencias que ríete tú del mejor Parque Temático.

Recuerdo la vez que compré una peluca y la chica me citó en un barrio inmundo en el que solo aparcar pensé ‘de aquí me voy sin coche’ y con Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 2970
las prisas que da el miedo en el cuerpo de perder el utilitario acabé con una peluca estilo Amy Winehouse a la que se le prevé poco uso.

O la vez que la compradora me dijo: ‘te dejo la camiseta en casa de mi madre’ y cuando entré aquello parecía el plató de ‘Cuéntame’ y pensé que iba a salir Imanol Arias en cualquier momento a hacerme la entrega.

La última fue una chica majísima que me pegó una chapa increíble con lo de que no conseguía dejar de fumar, en modo mejor-amiga-que-te-escucha-siempre, a los 2 minutos de conocerme. Es que el intercambio une mucho. #gentequetecuentasuvidaenelmomentouno

Vale! Sí! A veces compramos cosas inútiles por el placer de la cercanía o de la ganga en cuestión, pero con el tiempo vas afinando más y comprando menos yo-que-sé-pa-qué. #quevanapararauncajónipsofacto

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Soy adict a wallapop, adiciones 211

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo de ahogar las penas en alcohol está pasado de moda. Y lo de ‘a las penas puñalás’ ni te cuento. Ahora las insatisfacciones no necesitan de Valium, sino de Smartphone potente. Mientras tus megas aguanten te quitas la depre a la par que renuevas el armario.

Compañeros de terapia, lo voy a confesar.

Yo ahora uso la aplicación para todo. ¿Que he tenido mal día? Pues a última hora me siento en el sofá y me hago un regalo de consolación. ¿Que estamos de subidón? Pues vamos a celebrarlo comprando alguna tontería que me estimule.

Es como el alcohol, bebes para celebrar o bebes para olvidar, pero bebes. Lo admito, se me ha ido de las manos, por eso estoy aquí. ¿Me entendéis, compañeros? ¿Hola? ¿Hola? ¿Compañeros?”

¡Todos mirando el teléfono! ¡Esto no es serio! Abandono el grupo.

Mira, y de paso llego a tiempo a recoger el bolso de leopardo que me entregan a dos esquinas.

Pero que conste que me estoy quitando, ¿eh? Solo que esto es lento.

650_1200