10.01.21 Y Netflix llegó a mi vida.

Buenas noches preciosas.

Mirad que horas de escribir. Y es que la tormenta FILOMENA habrá a quien le haya traído nieve, pero a mí me ha traído NETFLIX en vena. Ays, madre. Que emoción. Que alboroto.

Os confesaré que me estaba conteniendo nivel EXTREM porque sabía yo que este era un viaje sin retorno. Porque aquí en casa una cosa sí que la tenemos, cuando nos gusta una cosa vamos a muerte ¡hasta la saturación!

Por este orden he dejado de comer pasta RANA (después de que en un viaje al Carrefour nos trajéramos 20 paquetes), tortilla de patatas del Mercadona (Uhm que buena, que rica, dos semanas comiendo non-stop la tortilla de marras). 

Y lo mismo con los bares “Vamos a aquel bar tan chulo. Que ponen el vino fresquito y se está genial”. Tres meses haciendo aperitivo, comida o lo que se preste hasta aborrecer el bar.

Así que, para evitar el descalabro, estamos en modo dosificación, cual yonquis. Ayer vimos dos capítulos de la casa de papel y hoy otro, así como reteniéndonos.

Yo viendo Netflix dentro de un mes… #Envena

Ya os contaré. De momento no tenemos síndrome de abstinencia, pero me da a mí que igual es un poco pronto. Si nos da mono, aviso. Que seguro que vosotras ya habéis pasado por esta sensación.

Pues eso, que entre hacer payasadas en Instagram, Netflix y edredoning FILOMENEAMOS en casa este wekend.

Buenas noches preciosas, me voy corriendo al altillo a sacar el plumas que se viene la semana más fría del año y servidora, de alma caribeña, lleva esto entre mal y #atropellame camión.

 

09.01.21 FILOMENA ¡TE HAS PASADO!

¡La que está cayendo! ¡Sobre todo en Madrid! Casi media península se ha teñido de blanco y a la gente no le ha quedado otra que bajar urgentemente los anoraks del altillo. Que estaba la Puerta de Alcalá que le faltaba el telesilla para ser Baqueira. Hasta un trineo se ha visto. Amárrame esas pavas.

Y es que a estas alturas estamos ya muy “pasados”. Que la gente ha sacado los esquís e iba haciendo cuña por la Castellana. Como diría aquella canción de los 90 “Johnny, la gente está muy loca”. Madre mía que estreno de año. Que mañana aterrizan dos platillos volantes por la zona de Atocha y hasta los saludamos. Y es que esté 2021 nos pilla ya muy entrenados.

¿Cariño, donde dejamos el trineo? No. Por nada…  ;-)

A mí, la nieve me gusta lo justo, que tengo yo Andorra a tiro de piedra y nieve asegurada y no voy nunca. A mí para dos fotos y diez minutos bucólicos bien y luego ya desconecto en modo #sitehevistonomeacuerdo. Que no estamos preparados, lo sabemos y nos colapsamos en momento y medio.

Me han dado un poco de envidia esas fotos instagramico-nevadas desde Madrid, pero luego me acuerdo de que no tienen playa y se me pasa de inmediato.

La mejor nevada la viví en Laponia un enero. A -30 grados, aquello era frío. Las pestañas se quebraban y los pelitos de la nariz se te congelaban en cuanto pisabas calle. Los paisajes de ensueño, eso sí. En las discotecas había taquillas y cuando llegabas te quitabas el traje de Yeti y lo colgabas, apareciendo tu mejor atuendo de fiesta. Porque las calefacciones eran nivel caribe intenso mínimo y el traje de lentejuelas iba debajo del plumas.

Pues sí. Si que ha refrescado un poco.

A mí el frío me acobarda. Me quita hasta las ganas de pensar. Me activa el modo edredoning y mi cuerpo solo quiere sopa y chocolate. Y así ha sido el día de hoy. En modo slow motion.

Hasta la inspiración la tengo congelada hoy. Lo único emocionante es que me he desvirgado con Netflix. Y a estas edades, una primera vez en cualquier cosa, siempre es una fiesta.

Good night queridas. Me vuelvo al sofá. Abrigaros.

 

08.01.21 ELLA, CASERA.

No me reconozco. No quedan ni los restos de mí misma. Yo que a las 21.30 estaba saliendo de la última clase de spinning y aún tenía que lavarme, secarme el pelo y producirme porqué a las 22h. tenía una cena de amigas.

Yo que a las 23.30 copa en mano decía aquello de “aún es pronto”. Yo, Ferrocienta de fiestas condales, que volvía a casa con el último tren del día y doblaba las calles y plegaba los semáforos hasta el día siguiente. ¿Qué ha pasado? Y la pregunta del millón: ¿Volveré?

Pues parece ser que no. Que esa “yo” se ha extinguido y ahora en su lugar soy una prima lejana de mí misma. Ahora estoy intentando acabar los recados del día en modo prisitas para ver si a las 18h ya puedo recogerme en casita.

Ojo.Cuidado.¿En que momento me volví yo casera?He empezado a cenar en horario inglés y las doce de la noche me parece un trasnochar máximo. Virgencita para lo que hemos quedado.

Adaptarse o rechinar los dientes. Un plata o plomo a la europea. Un “Hola. Vale, haré recogimiento” versus un “¿Qué haces en la calle loca sino hay ocio que llevarse a la boca?”.

Uys, mira: pareado.

A la boca últimamente solo me llevo Lays de jamón y nueces a cascoporro. Por cierto ¡Sí! ¡Me he pesado! Voy a ponerlo por escrito para que el mundo lo sepa: 63,5 kg. y eso que me he pesado hasta sin bragas, para evitar 100 gramos innecesarios.

La buena noticia: Solo he ganado un kilo en Navidades.

La mala noticia: Se suma a los tres que desde el verano no he podido quitarme.

#NoTengoAlmaDeDietaRightNow

Y es que reconozco que no tengo yo en estos momentos alma de dieta. Es ver un bar abierto, las pocas horas que lo están, y querer echarme una croqueta a la boca y un vino al gaznate. El ansia que todo lo puede. Ya vendrán tiempos mejores para hacer un régimen en condiciones.

Como dice mi amiga: Poco bebemos para los tiempos que corren. “Y comemos”, añado yo.

Good night. Besos de la prima de Jones. Muy casera ella.

07.01.21 VIVAMOS ANORMALMENTE

El mundo se va a la mierda. Que el día 6 de enero los Trumpistas irrumpan en el Capitolio hace que todo resto de esperanza de normalidad para este año desaparezca en cero coma.

Vivamos anormalmente, señoras. Acuñemos desde ya la palabra ANORMAL, porque de la antigua normalidad no va a quedar más que las migas.

  • ¿Qué tal? ¿Cómo va todo?
  • Bien. Anormalmente bien.

Y ya está. Paz y después gloria. Vivamos anormalmente felices, anormalmente ocupadas y anormalmente todo. Me apetece sobre todo VIVIR así que no seré yo la que ponga resistencia.

#VivamosAnormalmentePeroVivamos

Hablando de resistencia. Por dos veces me he acercado a la báscula y por dos veces mi cabeza ha pensado, “Ya si eso mañana”. Se quería resistir la muy mala bestia. Pero le he echado un par de ovarios… aun así la operación ha sido un FAIL total.

En mi defensa diré que la báscula del Club, que hasta ahora ni me había ni fijado que estaba allí, va con monedas y yo cuando voy a nadar por las mañanas la única moneda de de pago que llevo es mi cuerpo serrano.

Y cuando lo he intentado en casa, han salido repetidamente los “00”, signo inequívoco de que la báscula se ha quedado sin pilas. Que digo yo, no será de lo que me peso, que yo creo que no me doy ese disgusto desde hace meses.

Y es que desde que la regla me flirtea con el olvido he cogido más peso que un aguacate maduro. A ver, servidora no fue nunca de silueta reloj de arena, bueno, de hecho, ni siquiera de reloj. Lo mío fue más bien de ser un poco “tronquito”, pero es que con este ataque masivo de grasa abdominal voy tirando más bien a camionero búlgaro descarga muelles. Me estoy poniendo toda brutota.

Ays, que penica, como se estropean los cuerpos. El temido efecto gorrión se me está acercando por la espalda: buche barrigón y patitas de alambre. Bueno, de mañana no pasa. Me peso y os lo cuento y si estoy anormalmente gorda pues anormalmente lo asumo y punto.

#CuandoteAlcanzaElEfectoGorrión

Hoy por si acaso me he trincado dos copas de vino mientras que arreglábamos el mundo mi amiga #TheGemelier y yo, no sea que mañana al bajar de la báscula descubra que no debería beber más que agua, concretamente, la que que trago en la piscina.

En fin, PATADA y PA’LANTE. Mañana más. Good night.