CARS & GIRLS: ¡Necesito un hombre!

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 2En las últimas semanas mi coche se estropeo dos veces. Fue en ese preciso momento en el que me di cuenta de que necesitaba un hombre. Pero no un hombre cualquiera, necesitaba un hombre con un par de…pinzas para remolcar mi coche.

Mi batería murió y yo las únicas pinzas de las que dispongo son las de las cejas, lo cual y dada la situación, no ayuda mucho. A la llamada de servidora acudieron tres hombres… ¡todos con pinzas! No podía creerlo.

  • Abre el capó – me dijo el primero.

Yo sonreí, entré en mi coche y acto seguido pensé “¿Dónde está la manivela de abrir el capó? ¿Es que no he abierto nunca el capó? ¿En serio? ¿Pero si hace tres años que tengo el coche? No me lo puedo creer. O quizás…”

  • ¿Abres? – gritó él, sacándome de mis pensamientos.
  • Sí, sí, claro – conteste yo, mientras buscaba por activa y por pasiva algo parecido a una manivela intentando no parecer una Barbie desorientada. Por fin encuentro algo que sobresale, estiro con fuerza. Pum. Sí, el capo cede. Buff.
  • Va a ser la batería. ¿Te has dejado las luces?
  • Pues no sé.

¡Ay madre! Y yo que sé si me he dejado las luces, pienso y pienso pero como a las 7 de la mañana lo hago todo gracias a la inercia no puedo recordar con coherencia si las apagué o no.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 3Conecta las pinzas. El motor arranca. Y tiro para el mecánico como alma que lleva el diablo a que me cambien la batería.

Y cuando lo recojo me dice el señor del taller:

  • ¿Cuánto hace que no cambias el aceite y los filtros?

¿Perdonaaaaaaaaaaa? ¿Es esto acaso una pregunta del Trivial? ¿He de contestar ahora o puedo pedir el comodín del público? WOW! Sonrió y digo algo al azar:

  • Un año, más o menos.
  • Pues, ya le toca – me contesta el.

Mira tú por dónde que es el periodo standard de cambio. No sé si regocijarme por haber acertado la pregunta o lamentarme de la pasta que me va a costar.

Subo en el coche y vuelvo a casa. Por el camino pienso en la relación tan diferente que mujeres y hombres tenemos con los coches.
Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 22Por ejemplo, yo mis coches los compro en concesionarios, en los que un
señor con traje y corbata me enseña las 1001 maravillas que tiene el coche que yo quiero comprar y que él quiere vender para ganarse su comisión.

Así que es todo como muy falso, por lo que intento ir siempre bien preparada y habiéndome leído 10 catálogos y visitado foros de internet para que el señor de turno no me la pegue por arte y gracia de ganarse su sueldo. Que por otra parte es muy digno.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 70Los hombres van a una feria de coches. De esas que casualmente tienen una mujer sentada en cada coche. De esas en las que casualmente todas las mujeres sentadas en los coches son fabulosamente atractivas y mayoritariamente tetonas. Sorry, quien se ofenda, pero es verdad de la buena (me llevaron a rastras a una :-( )

Y digo yo que soy de Marketing ¿es eso acaso efectivo? Es decir un señor paseando por el pasillo de una feria ve a rubia poderosa encima de coche fabuloso, se le desencaja la mandíbula y los ojos se le caen a las manos así que decide acercarse a ver el susodicho coche, que igual no es ni de la gama, color o modelo que le gusta.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 5Pero cuando se acerca y ve a tremendo pivón se viene arriba y no puede dejar de mirar a la rubia con lo que el coche pasa a segundo término. Y si ella sonríe apaga. Le da entonces igual que el coche sea 3 ó 5 puertas. Y claro, no compra.

¿No sería mejor poner a una tipa con tremendo cuerpazo pero fea a matar? El proceso anterior se repetiría y el hombre se acercaría al stand y al ver a la criatura con cuerpo de Schiffer y cara de Lomana, quedaría tan decepcionado que volcaría toda su atención en el coche. Mayores posibilidades de compra.

Lo veo claro. Concesionarios del mundo ahí os lanzo la idea.

Y luego esta en las valoraciones de compra: Ahí están los hombres preguntando cuantos caballos tiene, cual es el consumo, si es silencioso, la tracción de las ruedas, bueno, bueno, la conversación alcanza un nivel de tecnicismo que al final creo que están hablando en ruso y por eso no pillo bola.

Yo cuando compro un coche quiero que tenga un diseño bonito, femenino y Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 11
arrollador, que sea de un color que combine con mi personalidad y que tenga un maletero que quepan 500 pares de zapatos si se diera la ocasión. Y que sea cómodo. Tengo que sentir que estoy sentada en el sofá de mi casa pero con ruedas. Eso y que me lleve a todas partes. Fin.

Me da igual los caballos que tenga, es más por mi como si son potros.

Yo no soy gente, Historias reales, mundo surrealista, Cars & Girls 6Recuerdo ahora, una temporada que estuve soltera en mi vida y decidí que “yo no necesitaba un hombre” así que hice un cursillo de cómo cambiar una rueda de coche, localizar la batería o saber dónde está la rueda de recambio. Lo he olvidado todo. La memoria es selectiva. Doy fe de ello.

“Necesito un hombre” – Exclamó por segunda vez en menos de tres semanas, a la salida del trabajo.

Mi coche una vez más ha decidido no arrancar. Y entonces como si de un dejà vu se tratará se repite la misma historia que hace dos semanas. Tres hombres se ofrecen. Todos llevan pinzas. Todos saben lo que le pasa a mi coche. Lo único que cambia es que yo ahora si sé dónde está la manivela para abrir el capó. Bendita memoria que ha retenido el 10% importante de la situación.

  • No puede ser la batería si la cambiaste hace dos semanas.
  • Eso es el alternador que no carga
  • O alguna pieza que se comunica

Solo sé que no sé nada y que no quiero saberlo. Dicen que en la vida es imposible saber de todo, así que yo de mecánica no quiero saber.

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Estoy de nuevo en el mecánico, era el ventilador, mira tu por donde…tenía que haberlo imaginado porque soplar no sé si soplaba, pero lo que me han  soplado son 200 eurazos entre una cosa y otra.

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Más pobre pero motorizada regreso a casa. En mi sofá con ruedas. En mi bólido con supermaletero. En mi cochecito rojo como mi cuenta corriente…sniff.

#yodemecanicanoentiendo #yyoquesecomoseabreelcapo #puesvaaserelventiladormiratu

 

LA COCINA: ESA GRAN DESCONOCIDA

Me he cambiado siete veces de piso en mi vida. Ninguno de ellos de un tamaño descomunal dada mi economía. Todos tenían cocina. Ninguno vestidor.

La cocina esa gran desconocida, Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista 7Y digo yo, ¿para qué  quiero una cocina? Mira a mí con que me dejaran una nevera de camping y un microondas me apaño. Lo encuentro una cantidad de espacio increíblemente desaprovechado para el uso que le doy, lástima que no se pueda cambiar desde origen.

A mí me sobra la cocina que utilizo nada poco. Y me falta el vestidor. Lo noto. Entro en la cocina y me posee una extraña mezcla de Sara Jesica Parker & Imelda Marcos y le veo al espacio unas posibilidades infinitas como vestidor con zapatero incluido.

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Yo soy de las que cree que las cerezas crecen en las cajas de Mercadona, que las judías las ordena un señor en la rebotica del súper y que los árboles lo único que dan es sombra.
Incluso ir a comprar me es un suplicio. Llego al súper con mi lista mental de 4 cosas que ya he agotado existencias desafortunadamente y he de dar con ellas en aquella inmensidad de pasillos. Es una gincana, un juego de mal gusto.

Además porque siempre que vas a pagar hay cola. No importa la hora, siempre que te posicionas en una caja es detrás de alguien que acaba deLa cocina esa gran desconocida, Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista 100 hacer la compra del mes y que no te deja pasar para pagar el pan y los quesitos, que es lo único que llevas. Saca 850932 cosas de su carro con una parsimonia increíble en lo que tú te arrancarías el pelo mientras esperas tu turno con la paciencia justa para echar el día.

La cocina esa gran desconocida, Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista00Y eso que tengo la gran suerte que mi marido es todo lo contrario a mí, es decir, el necesita ver la despensa llena… de cualquier producto. Cuando me dice “¿Falta algo?” “Se ha acabado la leche de soja”, contestó yo. Y me trae 15 tetrabriks y yo que tomo dos deditos cada día con el cortado de la mañana, tengo para los próximos 6 meses. Aunque peor es cuando faltan productos de más largo consumo tipo desodorante. Ha comprado 20 byly’s, por Dios, más vale que no sea alérgica porque si no los tengo que revender en el mercadillo del sábado.

Yo no cocino, no puedo, me supera. Solo de pensar en la inversión de tiempo en cortar y trocear patatas, zanahorias y judías, ponerlas a hervir para luego comérmelo en 0,02 segundos, me deprime. Prefiero comprar verdura hecha, 0,02 segundos abrir el tupper + 2 minutos de calentamiento en el micro + 2 minutos engullirla, menos de 5 minutos dedicados a este tema y muchos más para una siesta, por ejemplo.

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A mi marido tampoco le gusta mucho cocinar, así que nos mantenemos con una “cocina de supervivencia” que consiste en ensaladas, pasta, tortillas y pechuga a la plancha. Bueno y el lomo rebozado a mí ya me parece lo más, nivel 3 como mínimo.

De hecho mi cocina me resulta tan desconocida que no sé ni encender el horno (por aquello de “pues hazte una pizza”).

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Así que nos hemos vuelto comedores obsesivos. Es decir cuando descubrimos un producto precocinado que nos encanta, mi marido compra 30 unidades hasta que lo aborrecemos.

Han pasado por esta lista:

  • La tortilla de patatas del Mercadona (Uhmmm, que buena, pero sí parece natural) – 3 meses comiendo la susodicha tortilla hasta aborrecerla.
  • La pasta RANA (exquisita y cuantos sabores) meses y meses cenando pasta Rana todas las noches. Podía averiguar de qué sabor era hasta con los ojos cerrados.
  • … y así, unos cuántos más!

No puede ser, lo sé. Así que hemos decidido cenar más sano y ahora nos hacemos una parrillada de espárragos trigueros cada noche…desde Septiembre (lo veo venir, esto se va a la lista de #aborrecidosforever).

La cocina esa gran desconocida, Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista 6Yo lo que necesitaría es que salieran unas píldoras como esas que llevan los astronautas y que de un tirón y ayudándote solo de un vaso de agua, te pudieras tomar una paella con camarones, ahí, toda envasadita en su recipiente o una macedonia de frutas, ala, toda para dentro… ¡menudo martirio pelar 15 piezas de fruta, cortarlas, trocearlas pequeñas! Creo que entraría en ansiedad.

Así que a mí la cocina me sobra, no sé ni que hace ahí, nos llevamos lo justo para el cortado de la mañana y el yogurt de la merienda, para todo lo demás Mastercard Mercadona, ejem.

Aprovecho para agradecer desde aquí los tuppers infinitos de mi madre y también de mi hermana (que le encanta cocinar, otra muestra más de que soy adoptada, leer AQUÍ).

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Quiero pensar que esto no me pasa a mi sola. Que no estoy aquejada de un mal menor y solitario. Ciudadan@s del mundo que no conocéis vuestra cocina, venir a apoyarme.

#cambiococinaporvestidor  #Mercadonaforever #vidaentretuppers

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SALSA QUEEN: Manual Práctico

Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 27Hace 20 años que bailo salsa. Bufff. La cifra por si sola estremece. Y no por la experiencia que debo tener en la pista de baile, sino porque cuando hace 20 años de algo en tu vida o eres una niña prodigio que ya salseaba a los 5 o tu edad de doble digito ya tiene un 4. #imaginarpues.

Todo el mundo que lleva un tiempo en el mundo salsero, sabe que las premisas son dos:

  • Estás buena. Te sacan a bailar hasta las baldosas, todo ser masculino que se precie quiere presumir de bailar con la guapa del solar, aunque ella de traspiés a diestro y siniestro, se le perdona.
  • Bailas bien. No descansas ni una canción. Intentas salir de la pista y alguien más ya te ha cogido la mano y con media sonrisa te dice: “¿bailas?”. Todo ser masculino que se precie quiere vacilar de buen bailarin y justo por eso necesita a la mejor bailarina del solar, su ego no se puede permitir menos.

Si eres fea y bailas mal: abstente. Bueno está el Bollywood, el Funky, la Danza del Vientre, otras disciplinas en la que los requerimientos son otros.

Yo he hecho muuuuchos cursos, talleres y he asistido a millones de festivales intentando mejorar mi estilo. Es más divertido y económico que intentar una belleza que no va a llegar.

Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 10La salsa, ese baile social conocido por su alegría, desparpajo, sabrosura y gosadera, tiene sus intríngulis ahí dónde lo ves. Todo aquel que se inicia en este baile pasa por 5 fases (además de la fase 0 que es la que desencadena todo el tinglao)

FASE 0:

Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 3Te invita una amiga a una salsoteca una noche. Llegas y ves la pista, la gente contoneándose al ritmo de la música, brazos arriba, caderas laterales, poses chulescas.

Y la Jennifer López que llevas dentro se revela y cual desdoblamiento de personalidad se lanza a la pista para descubrir que el tema requiere más técnica que contoneo. Y la gente te mira de soslayo en plan: “¿Dónde vas piltrafilla?”

#egodeshecho #jenniferfustrada #salidadelapistaconintermitentedeemergencia

FASE 1:

stock-vector-seamless-salsa-and-other-dance-type-and-style-background-pattern-in-vector-116238739Vas a aprender. Si los demás pueden tú también. Sí señor. Te diriges a la Escuela de Salsa más cercana y pides los horarios de los próximos cursos.

Miras el folleto y no das credito: Salsa Los Angeles, Salsa Cubana, Salsa en Línea, al 1, al 2, Kizomba 1, Kizomba 2, Kizomba 3, Rueda de Casino…

Ahhhh, ¿pero todo esa gente de la pista no bailaba lo mismo?.

Bienvenida piltrafilla-again al complejo mundo de la salsa dónde debes escoger en que sarao te metes.

Esto requiere de una labor informativa importante, así que tiras de internet y amistades para orientarte. #cadaunotienesuopinión #teliastodaviamas

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FASE 2:

Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 12Decides que lo mejor es “un poco de todo”. Así que te inicias los lunes en Salsa Cubana. Los Martes en Kizomba nivel 1. Los miércoles te apuntas a las prácticas para alumnos. Los jueves al Taller de Bachata. Los viernes, sábados y domingos son para darlo todo en la pista de baile.

Tu mente se llena de números, canciones, pasos y en lo que te has dado cuenta te has quedado sin vida personal.Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 25

Tu sofá te echa de menos y la tele te mira desconsolada. Tienes una vida social reducida pero intensa: Trabajas, comes, salseas y duermes. Fin.

 

FASE 3:

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Has dado las dos primeras vueltas seguidas sin perder el paso y la Salsa Queen que llevas dentro se frota las manos deseosa de salir cual genio de su lámpara, así que te compras tus primeros zapatos de salsa, porque para algo tu ya eres una “entendida”. Y te pones en el mercado, esa noche piensas en arrasar.

Y sí. Bailas. Pero como si llevaras los zapatos rojos de Dorothy del Mago de Oz,Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista esos zapatos van solos y tu no sabes echarles el freno, así que en la quinta vuelta que el “bailaor” de turno te da (porque él quiere lucirse a toda costa y nada sabe de tus zapatos) pierdes pie, besas el suelo y suerte tienes si no recibes patadas aleatorias de los bailarines que a tu alrededor se mueven.

Te levantas, sonríes y haces como si no hubiera pasado nada (eso es algo que las bailaoras llevamos en el alma, aunque un tacón de aguja te reviente el empeine, tu dientes, dientes y sonrisa). #voyatirarloszapatosencuantollegueacasa #yyoquepensabaquesabia

FASE 4:                                                                                                                
Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 6Has llegado a la conclusión tras la noche de fustración de que has de ponerle más empeño. Echarle horas.

Has perdido 4 kilos. Unos zapatos (los que tiraste) y te paseas por el trabajo como si fueras un zombie.

Tu vida empieza a estar dominada por la salsa. El volante de tu coche son los timbales que tú palmeas de camino al trabajo porque ya no escuchas otra cosa. Vas camino de la fotocopiadora con el paso cha-cha-cha y la vida te parece una kizomba.

Trabajar es un mero contratiempo porqué en realidad tu naciste para bailar salsa: esa es la única verdad.

Esta fase es conocida por OFUSCACIÓN  TOTAL Y ABSOLUTA. #salsayplacerhastaelamanecer #salsayrumbahastalatumba #salsazombiesoy.

FASE 5:                                                                                                                
Salsa Queen, Manual Práctico, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista 32Vale. Te diste cuenta. Te ha costado un año y todas tus amistades no-salseras, pero has acabado dándote cuenta que el tema necesita su tiempo y que no es directamente proporcional al desgaste de suela.

Y que hay vida fuera de la pista. Y que tú antes eras una persona normal capaz de hablar de muchos temas. Y que la fotocopiadora no la ponen cada día más lejos sino que tú vas más cansada.

Llegó la calma. Ahora seleccionas, integras, disfrutas y te das tiempo. #pocoapocosesalseamejor #unavueltadetrasdeotra

Bienvenida SALSA QUEEN porqué tuya será la pista.

SalsaQueen

Otra cosa será lidiar ahora con la fauna del lugar. Pero ese ya es otro capítulo…

AEROPUERTOS INHÓSPITOS

Y digo yo, ¿en qué momento dejaron los aeropuertos de ser un sitio de tránsito de ilusiones de viajes y vacaciones para convertirse en lugares inhóspitos de una peregrinación más larga que el camino de Santiago? Y encima sin concha que te proporcione alguna fe. Y afirmo esto con conocimiento de causa.

Eránse que se eran tres chicas que decidieron pasar un fin de semana en Londres, porque una de ellas no había estado nunca. Y con la confianza que da el tener amigas viajadas, las otras dos se ofrecieron de cicerones y ella acepto. Y así fue. Un fin de semana fantástico haciendo 20 kilómetros al día, visitando cada piedra, cada escalón, cada esquina de la city: gastando suela al por mayor, con emoción y sin conocimiento.

Yo no soy gente, Aeropuertos Inhóspitos, Historias reales, mundo surrealista

Y con el buen sabor de boca que te deja la última pinta de cerveza te vas para el aeropuerto con una mezcla de cansancio de cuerpo pero descanso de mente y con la última dosis de adrenalina que te da justo hasta que llegas al asiento del avión. Así pues obviando que Curro Jiménez no murió, sino que lo encerraron dentro de una máquina de tickets de metro y ahora roba virtualmente a través de una pantalla, pagas las 4,70 módicas libras que te cuesta un viaje de metro y te vas caminito de Victoria Station.

Allí te espera otro sablazo. Otras 20 libras por subir a un tren, más viejo que la orilla del mar, que en media hora y muchos traqueteos, te deja en el aeropuerto y ahí empieza el calvario-peregrinaje-romería descalza (y nunca mejor dicho desde que te hacen quitar los zapatos para pasar el control).

Llegas a la Terminal Sur pero tu avión sale de la Norte (tu terminal por alguna razón, que solo debe saber Iker de Cuarto Milenio, siempre es la contraria a la que llegas), así que caminas un kilómetro siguiendo flechas varias para llegar a un metro sin conductor que te traslada a otra Terminal con más flechas que en Fort Apache. Y por fin “llegas” a la Terminal Sur.

Buscas ansiosamente una pantalla dónde aparezca tu vuelo y allí reza “puerta de embarque sin asignar”, la cual cosa no contribuye para nada a tu tranquilidad. Cómo viajas con maleta de mano decides ir tirando para pasar el control que no es cualquier cosa en lo que la famosa puerta es anunciada.

Y en esa cola con forma de zigzag enseñas tu tarjeta y DNI mientras el señor/a de turno te mira con cierto resquemor como si estuviera pensando: “eres malo y lo sé, ya encontraré como pillarte”. Tú sonríes. Porque aún te queda sonrisa. No sabes lo que se te viene encima.

Y procedes a quitarte el cinturón, el reloj, los zapatos y el abrigo. Y de paso te quitas también la dignidad. Pero aun así la máquina pita, alguna pieza metálica que debe tener tu ropa, vaya-usted-a-saber, el caso es que viene una señorita con el cacharro ese que te pasa de arriba abajo y por hacerlo emocionante diríamos que tienes tu momento “narco transportando la merca”.

Para cuando me he puesto de nuevo todo el atuendo encima, veo que han parado a Marisol y también a Pilar, mis compañeras de viaje y en lo que me acerco a ellas veo que aunque mi maleta ha pasado, mi bolso de mano ha sido retirado también.

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La maleta de Marisol es registrada por un señor serio. Me acerco a ella para ver si puedo ayudar (aunque sea moralmente), pero el señor implacable ya ha sacado dos jerséis, unos tejanos, el pañuelo que llevaba ayer Marisol y está trasladando un sujetador sin tirantes. Sin problema alguno se dispone a levantar los tangas. Todos. Y en ese momento te das cuenta que tu intimidad ya no es tuya sino que ha pasado a ser pública. La gente recoge sus maletas mientras por el rabillo del ojo chafardea tu ropa interior. Eso no se hace. Feo. Indigno. Al menos un cuartito, por favor.

A su lado está Pilar, cuya maleta es todo un misterio para mí. Aluciné cuando llegamos al hotel y ví todo lo que sacó de ese minúsculo habitáculo, ¡hasta un secador con difusor! Le pregunté si tenía doble fondo, ella dice que es cuestión de organización, pero yo tengo mis dudas y ahora también las estaba teniendo la señorita que sacaba una a una las cosas de su maleta. Miraba la pantalla una y otra vez. ¡No se lo podía creer! Creo que hasta empezó a maldecir por lo bajini porque aquello no tenía fin. Pues no haber empezado.

Y me llegó el turno. Y la señora sacó todo de mi bolso. Reviso la funda de mis gafas, y mi neceser. Todos mis pintalabios desparramados por el mostrador. Y abrió mi monedero y registró todo lo que había dentro. Y me dolió. No me gusta que me hurguen mis cosas. Quería asesinarla.

Recompusimos nuestras ropas y nuestra maltrecha moral y seguimos nuestro peregrinaje. En el ratito que nos quedaba  fuimos a buscar una revista y unos chocolates en el Duty Free, que te cobras tú mismo, porque ya solo queda una dependienta y el resto son autocajas. Miras la pantalla: puerta de embarque sin asignar, aunque ya es casi la hora.

Vamos al lavabo y de pronto sucede. Cuando salimos la puerta ya está asignada, como está un poco lejos corremos, pero para cuando llegamos ya hay un montón de cola. Llega nuestro turno y ya no nos dejan entrar la maleta a pesar de ser de cabina “porque el avión está muy lleno”, te la arrancan de las manos y te obligan a facturar. Bueno, vale, la adrenalina se nos acaba…

Subimos al avión y me encuentro una señora sentada en mi asiento:

– Disculpe pero tengo el 8C – le digo yo.

– Si, yo también – me contesta ella.

Y resulta que es cierto. Han duplicado asientos. Respiro. Hondo, muy hondo. Viene la azafata que me pide que me espere hasta que suba todo el mundo y en ese momento me veo sentada en las rodillas del piloto. ¡Con el vértigo que yo tengo!

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Pero es mi día de suerte y el avión no va lleno (no entiendo entonces porqué no he podido subir mi maleta pero estoy demasiado cansada para cuestionarmelo), así que me asignan otro asiento.

Me siento y me desmayo. No me molesta ni que la azafata me pise dos veces el pie con el carrito del Duty Free.

Despegamos y en un intento por practicar la inteligencia emocional decido sustituir mentalmente las últimas dos horas de peregrinaje por las últimas dos pintas de Larger y recuerdo lo mucho que me gusta la City y lo poco que me gustan los aeropuertos.

Pero son un daño colateral de viajar, ¡que se le va a hacer!

Echó un último vistazo al sobrecargo, que se llama Nacho y es bastante guapo, y pierdo el sentido. Zzzz. Zzzz. Dos horitas y en casa.

#peregrinajesinfinenelaeropuerto #llevartangasestilososporsiacaso #mataralrevisamaletas

 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)