Malpensadas. Estábais pensando en el vino, vermut y otros alcoholes sucedáneos. Confesad.
Pues no, queridas. Me estoy refiriendo a meter éste, nuestro cuerpo serrano, y piscinear a nuestro antojo en ese líquido bien de cloro. Eso es lo que hacía yo, cual reencarnación de laSirenita hasta que vino el sargento a chafarme la perla.
“Más que nadar pataleas y creas tsunamis”. Que majo. Dar rodeos a las palabras nunca ha sido su fuerte. Así que rauda y veloz me apunté a un curso de natación. Así, con mis 49 bien calzados y todo mi cuajo.
Yo no es que nade mal es más bien que hago un mix and match como con la ropa. Hago brazosde crol y pies de braza. Vamos como llevar un chándal con tacones. Un sí pero no. Una descoordinación estilístico-visual difícil de asumir. Así que ahora voy a clases para sacar la burbuja Freixenet que hay en mí. ¿Qué cómo me va? Bueno, la cosa tiene pros y contras…
Un mes hace de ello. Tengo el brazo derecho como el de un playmobil: se me cae. He bebido más agua este mes que en los últimos doce años, solo espero que el cloro no dañe el riñón, porque si no voy fina. Las piernas son dos columnas romanas del Partenón y me he rascado la mano contra el bordillo de la piscina nivel cicatriz de guerra forever and ever.
A favor, dice el sargento que se me está poniendo un culito partenueces de nadadora pro. Oye, sin desmerecer el tema, que a estas edades la gravedad es muy mala.
Jones: Brazo Playmobil pero culito Mengual
El cursillo lo hago en piscina interior, pero a mí lo que me gusta nadar es en la exterior. El frío a dos grados te deja el cutis de porcelana china y encima te alegras la vista con los Masters deluniverso (del universo piscinil, of course), que tienen una espalda que te podrías echar a dormir en ella. Oye, que un poco de estímulo no viene mal.
Eso sí, desde que entreno, duermo como los ángeles. Os recomiendo muy mucho que hagáis natación: felicidad líquida y salud para el body.
¡Ala! Que tengáis Malumasueños (¡ya me entendéis!)
En Canarias me veía yo ahora mismo. O en México, aún mejor. Pero está el panorama como está y en los días que corren con salir animadito para el súper ya has cumplido.
El caso es que ni súper ni zafarrancho de sábado, servidora se ha ido hoy a recorrer mundo Facundo. Bueno, mejor dicho, acuñemos el termino de “Mundo cercano” que se ajusta mejor.
Cualquier cosa que fuera esquivar la mopa y hacer cola en el Mercadona con los puerros en la mano me valía hoy con tal de huir de éstas ‘Mis labores’ que, miré usted, no tuve yo nuncavocación de ama de casa.
Y el destino ha sido La Pedrera. Gaudí. Barcelona. Allá por mis 18 primaveras la visité yo por primera vez y maravillada me quedé.
Hoy 31 años más tarde la historia ha sido otra…
La espectacularidad seguía, pero mis piernas gritaban “abuelaaaaa” a cada rellano. Que han sido ocho pisos los que me he calzado. Cagomeentodo mediante he llegado a la azoteay heflipado casi a nivel místico. Con deciros que he necesitado un ratito de silencio. Yo, que no callo ni dormida, he necesitado auto-silenciarme para admirar tanta belleza. Ahí lo dejo.
Hagamos turismo local, leñe, que está brutal. Genera economía interna y disfrute a tren y medio de tu casa.
Pero espera, que llego a la tienda del monumento en cuestión (yo no sé porque las tiendas de museos y monumentos me ponen toda loca) y le digo al sargento: “Wait wait, ¿eso que es? ¿Un ascensor?”
Ojo. Cuidado que no tengo yo las piernas para repetir errores ni las lumbares para deslomes gratuitos. Vale. Que igual podía haber preguntado. Inhala. Exhala. Así Jones, bien.
Bueno, mirad, para quitadme el disgusto, me he ido de tiendas para ver si me echaba al cuerpoalguna ganga que acabara de redondear mi día ¡y así ha sido!
He pasado un ratito malo de remordimiento, pero me he acabado comprando un abrigazo rebajadísimo que claramente dejarlo en la percha tenía que estar penado.
Válgame. Voy a rezar un PadreAmancio que relaja mucho y a hacerme una friega en las piernas que me revientan las venas.
2020 me había quitado las ganas hasta de escribir. Así que he tenido que esperar a su sucesor a ver si me ponía las pilas. Pero oigan tampoco mucho, ¿eh? Menudo día de edredoning quellevo y lo más jodido es que ni siquiera es de resaca porque la celebración fue casera. Pero oigan si la Pedroche puede ponerse un edredón por montera, servidora se lo pone cuando está casera. Toma pareado fácil.
Celebración escasa la de ayer. Pero está claro que no hay toque de queda suficiente para losque llevamos la fiesta dentro. Así que el Sargento y yo la sacamos fuera pegando cuatro acelerones a ritmo de salsa por el comedor de casa. Una penica. Nos dimos cuenta de que aparte de abrazos y achuchones, el 2020 nos ha quitado fuelle y resistencia. Acabar la segunda canción y buscar el ventolín como si me fuera la vida en ello. Beber lo justo, que el hígado no está para tonterías y tirar de matasuegras a modo de exhalador improvisado.
He pasado el día dando vueltas por casa, luego en el sofá y luego a mi cabeza. Normalicemos entrar en 2021 sin objetivo vital y con el norte más perdido que las gafas de ver cuando las necesitas. Eyyyy! Y no pasa nada. Que ahí fuera ya pasa todo.
Me he propuesto escribir todos los días. Yo. Es que me descojono solo de pensarlo. Yo que soyanti-propósito por naturaleza y a estas edades ya hasta por rebeldía. Venga Jones, ¡dale!
En un momento de salvajismo improvisado me he calzado mis botines nuevos de leoparda yDrag Queen, así todo junto, para pasearme por casa y tomarme una copa que me ayudara a siestear sin interrupciones.
Me he tumbado en la cama he levantado las piernas y la copa y he brindado por tener la vidapatas arriba y la vergüenza muy cuesta abajo. Me he sentido como Thelma & Louise. Sí, como las dos a la vez ¿Qué pasa? Que una es muy intensa. A lo que iba, me he sentido salvaje. Como si estuviera en un motel de la Ruta 66… como la eterna buscadora de magia que soy.
Si queréis glamour, os espero en Instagram. Aquí solo vais a encontrar a Jones. Y esa no tiene pelos en la lengua. Buenas noches queridas.
Joder. Que viaje. Lo del confinamiento, digo. ¿Has intentado meter alguna vez un Porsche que viene en quinta en un garaje?
Ja. Te iba a decir que derrapa, pero no hago justicia. Diría algo así como que quema rueda hasta quedarse en la llanta y todavía no sé si me quedo corta.
La inercia de la velocidad me duró semanas. No podía frenar niqueriendo. Pensé que me estrellaba y me dio justo para frenar a dos dedos de la pared. ¡La que se venía!
Esto sí que ha sido un viaje y no mi paseo por Barbados. Ríete tú de las 14 horas de avión trasatlántico frente al ir “tripas adentro”.
Años esquivándome para acabar encontrándome en cien metroscuadrados sin escapatoria. Sin posible salida a la calle y con un futuro incierto. No me quedo otra que decelerar.
Llegué a este confinamiento en quinta y pisando acelerador. Miestado habitual. Yo que soy animal sociable y callejero ¡en casa! ¡Me dieron todos los males! Subí y baje las escaleras hasta el octavo, hice maratones por mi pasillo, limpie hasta las juntas dellavabo, bebí hasta el agua de los floreros, pero con mucho esfuerzo y poca fe, conseguí reducir a cuarta.
Esto era otra cosa. Ahora ya solo hacía tres clases diarias de gimnasia. Barría y fregaba todos los días. Intentaba llegar agotada al aplauso de las 20h y luego morir de agujetas en misofá.
Me hice con algunas revistas de moda, pero tenía cero concentración y no conseguía pasar de la portada. Sin más importancia, total para ir en jeans y bambas, tampoco no necesitaba clases de estilismo.
El caso era no pensar. Seguir esquivándome. Tira, tira, tú a cansarte. Tenía agujetas en las agujetas. Tendinitis hasta en las pestañas.
Y llego tercera. Oye, ni tan mal, conseguí leer un par de libros pendientes que me apetecían mucho. Monté un bar ficticio en mi balcón, empecé a disfrutar de algunas mañanas de café y lectura y descubrí nuevos monitores de gimnasio que me encajaban.
Empecé a tomar baños calientes de esos que tehacen pensar y meditar adentro y puse incienso y velas. Yo que me vanagloriaba de que era capaz de ducharme y estar lista en 8 minutos. ¡Apaga!
¡Eso, eso, A-P-A-G-A! Que así estaba yo más a gustito con las velas.
#ApágameLaLuzHoney #QueAgustitoOye
Segunda. Empecé a tocar la gloria. Se alargaron los baños, igual que los de antes, pero con música de relajación. Cambié vino por tisanas. ¡el acabose! Me apunté a un curso de escritura y otro de literatura on-line. Hice algunasmeditaciones los domingos noche…
Hasta me plantee cocinar, incluso un día llegue a comprar berenjenas con la intención de hacerlas a la parmesana (pero el momento nunca llegó). Comencé a escucharme, a entenderme y a aceptarme. Tal y como soy. Una madeja enredada. Pero bueno, mi madeja, al fin y al cabo. Y empecé a tirar del hilo…
Primera. Mirad que queréis que os diga. Que la vida en primera es fabulosa.
Paseos por el campo, desayunos en el balcón, cafés infinitos, lectura, gimnasia a discreción, tiempo para lo que uno quiere y el cuerpo le pide.
#HelloSlowLife #OyeEstoEmpiezaaMolar
¡Que ya! ¡Que imagino! Que los porches lo son toda la vida, pero que meterme ahora otra vez en quinta, me da la pereza delmillón.
Volver a correr, al tráfico, a los desayunos “tragaos”, a los almuerzos del vending porque hay mucho curr0, al “mamá ya vengo mañana que hoy salgo tarde”. A los fines de semana de #maruja porque no me da la vida diaria para limpieza.
Wowwwwwww. Que quemar llanta me pareció sangrante, pero acelerar ahora, me está pareciendo digno de Red Bull en vena, porque no me apetece lo más mínimo.
Uysss, ¿volver a todo mi stress? Mira, ¡no!
¿Y algo intermedio? Querido Universo: ¡Quiero quedarme en tercera! He visto demasiado de cerca toda la vida quehabitualmente me pierdo como para ignorarlo todo ahora.