El infierno no existe y Adán y Eva es un cuento

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, El infierno no existe y Adan y Eva es un cuento 7 2El infierno no existe y Adán y Eva es un cuento, dijo nuestro Papa actual indignando a los más ortodoxos que ansiaban esa paz en el cielo y ven venir que ahora hasta “los malos” van para arriba e inquietando a otros tantos que se veían haciendo de las suyas entre brasas.

No obstante le honra haberse #venidoarriba y hablar claro: Pues claro que Adán y Eva no existen.

¿A quién queremos engañar?

Siempre me he cuestionado esta historia. Y que conste que cuando hice mi catequesis, que duro ni más ni menos que todo un curso escolar, me tocó dibujarlos (¿no es un poco obsceno con 6 años dibujar gente en pelotas?) e intentar entender que hacían estos dos todo el día.

A ver, el tema tiene sus lagunas: ¿Qué hacían todo el tiempo desnudos? ¿No había estaciones? El Edén era un eterno verano, porque Señor con el “traje” que les diseñaste tenían que pasar un frío que pela ya en otoño incluso.

Y ¿cómo es que esa hoja “taparrabos” no se caía nunca? ¿Habías inventado ya el loctite? ¿Venia de serie como una continuación del ombligo?

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, El infierno no existe y Adan y Eva es un cuento 3¿Y que comían?

Porque en la fabula no se dice:  “Y Adán se puso a cocinar una sopa para Eva que no se encontraba muy fina”.

No me digas que el tema iba a base de hierbajos porque entonces eso ni es paraíso ni es nada.

Señor, si aquello era el Edén me falta Carme Ruscalleda deleitando el paladar de los presentes con sus platillos, que la verdad cocinar para dos tampoco le iba a ser ningún stress.

Y la historia de la manzana no se aguanta por ninguna parte. Que empeño con dejarnos como las malas de la película. Y Adán “pecó”. Vengaaaaaaa, que Adán había pecado mucho antes beneficiándose a Eva, que por otra parte me parece normal, ya que iba en taparrabos para arriba y para abajo todo el día haciendo que Adán viviera cardiaco en el paraíso.

Aún no entiendo cómo Eva no se quedo embarazada ó Adán murió de sobreexcitación.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, El infierno no existe y Adan y Eva es un cuento 2Y, ¿qué se hacía el paraíso?

Sin tele, sin Gran Hermano, sin Scrabble, sin La Vanguardia, sin facebook, sin twitter, …¿Qué? ¿Qué ¿Qué?

¿Tener charlas trascendentales sobre porqué estamos solos y el bosque es tan grande? No lo veo.

Para mi que estos dormían más que los osos, porque tampoco me han parecido nunca los reyes de la fiesta y para una vez que se animan y oficialmente “pecan” se  van p’al infierno. ¡Toma ya!

Eso ahora no les pasaría: Porque ya no hay infierno. No lo digo yo, lo dice el Papa y ya conocéis el dicho “Si lo dice el Papa, va a misa”.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, El infierno no existe y Adan y Eva es un cuento 10Ya en otro ataque de modernidad, hace no tanto, la Iglesia decidió cargarse  la “sala de criba” usease el purgatorio.

Entonces, jugando al juego del descarte, solo me queda el cielo. Así que señor@s ni se molesten en ser buen@s porqué:

            VAMOS TODOS AL CIELO.

             ¡Que buenas noticias! ¿No? Pues no.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, El infierno no existe y Adan y Eva es un cuento 909Yo es que el cielo me lo imagino cómo una sala blanca aséptica en que todo el mundo tiene su nube asignada y reina la paz.

Con lo que me imagino todo en silencio, la gente vistiendo de blanco modo vestuario-de-yoga-así-estoy-más-cómodo, respetando las horas de las comidas y escuchando música celestial.

Y me muero, bueno me re-muero de aburrimiento.

¿O alguien se imagina el cielo con suelo de parquet, la gente hablando animadamente por los pasillos mientras de fondo suena el Ave Maria de Bisbal? Pues yo no.

Yo me veía en el infierno, dónde bien seguro que iba a encontrarme con un montón de mis amigas. Allí la vida es jauja, fiesta y descontrol y la gente se pasa todo el día en la discoteca “FIRE” dónde Lucifer pincha cómo Disc-jockey cada noche y se sirve Tequila “hasta que te salga fuego por los ojos”.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, El infierno no existe y Adan y Eva es un cuento 99Tu habitación es de un rojo intenso con una colcha de terciopelo y hay todo el día instalado un buffet de comida, dónde tú (al estilo pulsera-todo-incluido) vas y te sirves a la hora que quieras.

Toda la gente es salá, maja y echá pa’lante y de fondo no deja de sonar Pitbull.

Solo hay dos sosainas llamados Adán y Eva que no se sabe cómo han llegado hasta allí, que no les gusta la fiesta y que son un poco chapas porque solo saben hablar de no-se-qué historia de una manzana. Pero como son minoría se les puede obviar.

PUES OLVIDAROS. No hay infierno. Todos al cielo.

¿Habrán pensado bien el descontrol que esto provoca? En fin, que se prevé aglomeración arriba y descontento de unos y otros. Los de arriba por invasión y los de abajo porque se veían entre llamas.

Pero esto es lo que hay, así que chic@s SEAN BIEN MAL@S. La Gloria les espera Sí ó Sí.

AMEN.

#laschicasbuenasvanalcielolasmalasatodaspartes #discohellohyeah #noneedtobegoodnow

LA VUELTA AL COLE: DÍAS DE E.G.B.

No, no es que vaya a volver al cole, pero sí que hice un regreso mental a mis años de estudiante cuando entré el otro día en la planta 0 de El Corte Inglés. En realidad iba buscando un regalo para mi suegra (de la que ya os hablaré porque es un fenómeno) cuando de pronto me encontré totalmente inmersa entre libros, carpetas, mochilas y otros artículos que encendieron una lucecita en mi cerebro que mientras giraba decía: cole, cole, cole.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 48Yo soy  tan antigua que hice la EGB. Mi madre y mi abuelo se turnaron una noche entera para que yo pudiera entrar en uno de los pocos colegios que por esa época había en el barrio. Una larga noche haciendo relevos en una maca y con una manta (esto hoy en día sería rellenar un link en internet)y  guardando sitio en la cola. Ya me imagino yo que la estampa, entre sillas, macas y mantas de colores, debería tener un aire muy “romería”. Pero con mucho sentimiento.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 2Y entré. Vaya sin entré. Empecé en lo que se conocía por “Maternales” que vendría siendo el P-3 y P-4 de ahora (porque todavía existe, ¿verdad?) y dice mi madre que me oía desde la panadería de enfrente del colegio como chillaba “Mamaaá, no me dejes aquí”.

Me ha confesado que alguna vez tuvo tentación de volver por miedo a que me explotaran los pulmones de tanto grito pero resistió a pesar de volver cada día a casa con la sensación de que me dejaba en un campo de concentración. Mi madre era fuerte.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 49Y allí pase mis dos primeros años. La seño nos repartía un juguetito cada día que sacaba de un saco y ¡a jugar! A mí me encantaba cuando me tocaba una ollita de metal con las asas azules y la tapadera también y jugaba a las cocinitas (cosa que ahora detestaría, las ollas y la cocina a la par) y a veces también me tocaba una cunita de plástico con un muñecajo sin ojos. Feliz. Muy Feliz.
Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGBDe mi primer año guardo pocos recuerdos. Mi madre venía a la hora del patio y me traía un phoskito y un cacaolat que yo devoraba espantando el fantasma de la obesidad infantil a pesar de que mis rollizos tobillos amenazaban, ya por aquel entonces, con desbordarse de los calcetines. Salía a las 5 y corría a casa a jugar con los muñecos. Deberes aún era una palabra desconocida para mí.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 22Y empecé segundo. 2ºB para ser más concreta. Estaban la señorita Doña María y Doña Teresa, dos señoras de unos 40 años, gemelas y que vestían igual, lo recuerdo perfectamente, vamos como si las Tres Bessones se hicieran mayores y además con el mismo peinado.

Eran rococó hasta decir basta. Me hacían rezar un padre nuestro antes de salir al patio y otro al volver y tenían un método cantarín para dar las clases, una melodía rancia que aburría daba igual cual fuera la asignatura. Pero lo superé.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 3Tercero fue chulo, tuve a la señorita Doña Eugenia en su último año antes de jubilarse. Arrugadita y simpática por igual nos adoptó a todos como a los nietos con los que estaba deseando estar. Era divertida y ocurrente y te hacía sentir que “lo estabas haciendo bien”, te animaba y te apoyaba. Lo único que le recrimino es que en la asignatura de plástica nos hiciera hacer un “Tu y Yo” de punto de cruz. Creo que lo aborrecí tanto que el trauma me ha impedido volver a coser ni un botón.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 4Cuarto fue un curso que ni fú ni fa. Lo único que recuerdo es que me gustaba un niño que se llamaba Víctor, muy simpático, de hecho nos gustaba a todas las niñas y fantaseábamos en el recreo sobre quien se casaría con él. ¿Qué más? Ah sí! Un par de accidentes de esos que te dejan una señalita de por vida y cómo no… ¡el helicóptero de Tulipán! ¡Lo más!

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 5Para cuando me toco hacer 5º mis padres se mudaron de piso y yo de colegio y a esas edades ser “la nueva” es muy traumático. Teníamos como profesor a Don Agustín, un tipo con pinta de monje franciscano pero con más mala leche que Rambo cuando le quitan la metralleta y si te hacía una pregunta y no la sabías te lanzaba el borrador (esto ahora sería denunciable) y las clases de flauta. ¿Flauta? Todo el día limpiando babas.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB6Sexto fue fácil. Empezamos francés y descubrí que me gustaban los idiomas y se me daban bien. Don Tomás, pobre profe que iba de moderno, le tocó dar explicaciones sobre el despertar del sexo y lo pasaba fatal. Y descubrí los jeans ajustados y ya nunca más me los quité.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 8En Séptimo ya teníamos un profe por asignatura, lo que de pronto me parecía la marabunta. No recuerdo nada de nada. Solo logro recordar a la profe de francés y lo mucho que nos dio la vara con las canciones de Georges Moustaki. Ah sí! Y también que una compañera descubrió que era adoptada y lloramos todas con ella. Eso era solidaridad.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 7Octavo fué lo más. Te creías el rey del mambo. Ya acababas y te venias arriba. Te creías mayor, formado y con todo el pastel por delante para hincarle el diente. Solía llevar tacones blancos (¿Por qué? ¿Por qué blancos?) Y empezaba a acortar la falda (ahora estaría totalmente desfasada). Lo que más recuerdo es la fiesta de despedida, los abrazos entre calamares a la romana en el bar-ecillo de turno mientras de fondo sonaba One night in Bangkok.

Y luego ya, despegar. Secundaria fue otra historia.

Todo esto fui capaz de recordar mientras paseaba por El Corte Inglés y mientras recordaba como forraba las carpetas y elegía las libretas con dibujos…

Ah sí! Y compré un bingo virtual para mi suegra (friki regalo dónde los haya que se merece su propio post), que para eso había ido al centro comercial.

Ayssss. Suspiro. Que buenos recuerdos.

#quierovolveraforrarcarpetas  #quebuenosratosenelpatiodelrecreo #elhelicopterodetulipáneralomás

Yo no quiero viajar, yo quiero teletransportarme

Sí y lo repito: Yo no quiero viajar, yo quiero teletransportarme.

Perdonar, pero es que a mi viajar me parece un rollo. Pero un rollo pollo. Por tres razones:

–        Hacer la maleta con sus consecuentes “por si’s” (por si llueve, por si refresca, por si hace calor,..)

–         Buscar el viaje, avión, hotel… (buenuuu el mano a mano con las tarifas de internet es terrible y una guerra perdida de antemano) y…

–        Pasar la penuria de las pocas o muchas horas que nos separan de nuestro destino (no me diréis que no habéis descartado destinos porque están a un montón de horas de viaje!!)

Pero hoy os voy a hablar sólo de la primera: Hacer la maleta es un horror. Tienes que llevarte media casa o la casa entera y hacer magia potagia para que todo quepa en un cubículo y pese menos de 20 kilos.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, yo no quiero viajar yo quiero teletransportarme

Cosas a llevar si o si: El cepillo y la pasta de dientes es lo primero que entra
(antes muerta que con un paluego), el desmaquillante de ojos, el de cara y algodón consecuentemente. El sérum y la hidratante. El quitaesmalte y el esmalte (ah y el brillito para acabado), el cepillo para peinar pelazo. La BB Cream 3 en 1 que no cabe en tu neceser de mano, las toallitas de higiene intima (otro por sí), un par de coleteros y una lima de uñas. Todo esto solo para empezar, así, como quien no quiere la cosa. Y ya parece que el tema restauración lo tenemos controlado.


Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, yo no quiero viajar yo quiero teletransportarme 9Vamos con los conjuntitos.
Lo más practico es llevártelos hechos. Esto te ahorra espacio en la maleta y tiempo en destino de pensar que te pones.

Aun así y aunque empiezas con buena voluntad…caen dos shorts, 3 camisetas, 3 tops, un vestido ibicenco, una ajustado más “de arreglar”, un par de falditas monas, el peto tejano, dos jeans, la cazadora tejana, un pantalón negro básico… ¡en fin…un sinfín! 8 kilos

Añade ahora los zapatos: las chanclas para estar cómoda allá donde vayas y para entrar a duchas ajenas e indeseables. Unos zapatos planos para “patear” lo que te echen, unas bambas “por si” te da por hacer ese ejercicio que llevas un año planteándote (y crees que el arrebato te va a dar en plenas vacaciones).

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, yo no quiero viajar yo quiero teletransportarme 22Unas plataformas, para las salidas informales de tarde y unos taconazos para la noche, en negro que van con todo. O casi.

Así que echas también unos nude para asegurar el tiro. Y dicho esto tu maleta ya pesa 13 kilos.

Y vas a por los bolsos…
Una mochila para cuando sales por ciudad, en la que te cabe un agua, una chaquetita, un abanico, la cámara de fotos y dos elefantes blancos… ¡de todo se puede encontrar ahí! Y un bolso cruzado, una bandolera vamos, que
combine con tus plataformas, anteriormente
citadas, para ir conjuntadísima de la muerte al mercadillo de turno. Un bolso pequeño, no vas a ir vestida de noche y con bolsazo. Y ya de paso echa un clutch que nunca se sabe lo que puede acaecer. 17 kilos.

Aquí ya te das cuenta que la maleta se va engrosando y decides que te vas a llevar pocos complementos: Un foulard para el día “de trote” y uno para la noche por si los aires acondicionados. Un par de collares étnicos, dos collares babero del tamaño de Gibraltar, un cinturón estrechito (y uno ancho también), un par de juegos de pulseras, que dan mucho rollo en verano y un par de anillacos vintage de esos que no-se-pueden-quedar-en-casa. Vamos, ¡lo mínimo!

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, yo no quiero viajar yo quiero teletransportarme 3

Ahhh! Y te acabas de acordar que no has cogido tu capazo (¿Qué es el verano sin un buen capazo?), ni las cangrejeras!! Con lo trendy que tú eres, las cangrejeras se vienen sí o sí.

594737 kilos. #dimequenovasconryanairotearruinas 

Y te sientas a cerrar la maleta que está a punto de vomitar toda la ropa, cuando ¡por Dios! ¡La ropa interior! Cómo ya estás muy agotada, pones directamente 7 tangas, 7 braguitas y 7 culottes, así si no es una cosa será otra. Un sujetador “que aguante”, el “sin tirantes”, el “cruzado” para los vestidos con espalda al aire. Uno en blanco para el vestido ibicenco y el nude para que no trasparente con según qué prendas.

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¡Lo tienes! Te tiras encima de la maleta y das unos culazos cual luchador de sumo hasta que, a riesgo de que las cremalleras salgan disparadas, consigues cerrarla. Y en ese momento llorarías. Ya no te apetece lo más mínimo el viaje, solo quieres la comodidad de tu armario y zapatero y dejar el bote abierto del desmaquillador si te apetece.

¿Es o no es un rollo? Yo lo que querría es teletrasportarme, aparecer en el destino y encontrar allí mi armario. Mis cosas. Todo lo que necesito.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, yo no quiero viajar yo quiero teletransportarme 8¿No os pasa a vosotras? Es pensar en hacer la maleta y me deprimo, eso sí cuando llego a destino y a modo de premio me forro a mojitos para consolarme del descalabro emocional y físico que me ha supuesto llenar la dichosa maleta.

Y las vacaciones a la vuelta de la esquina. ¡He de comprar una maleta más grande…pero ya!

#porfavorinventarelteletransporteya  #hacerlamaletaesunrollopollo #yencimasiempretedejasalgo

¡QUIEN TIENE UN PELUQUERO TIENE UN TESORO!

Esta claro que el titulo lo dice todo.

Que levante la mano quien no ha salido alguna vez (muchas veces) de la peluquería con la clara sensación de que el “es un peinado súper rompedor, reina, que te va a dar un look muy trendy” que te lanza el peluquero en cuestión se va a convertir al día siguiente en tu peor pesadilla y la de tu cepillo.

Yo no soy gente, quien tiene un peluquero tiene un tesoro, Historias reales, mundo surrealista 4Tienes que encontrar una buena peluquería. Y sobre todo un buen peluquero. Que te quiera, que te entienda y que no te haga desgracias que luego te pasas meses pagando. Porque la realidad es que a mí el pelo me crece a velocidad de 1 nudo de crucero y si “te pasas” no queda otro remedio que esperar.

Hace 15 años que voy a la misma peluquería, así que sobran las palabras. Me llevo una buena amiga cuando yo tenía veintipocos y hasta la fecha sigo encantada.

A mí siempre me han gustado las peluquerías sinceras donde te dicen las cosas a la cara. Las verdades como puños y no lo que quieres oír. Esas que te dicen lo que te tienes que hacer y no las que te preguntan: “¿Qué te hago guapa?”. A ver…un momento…que el que curra en esto eres tú, majo.

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Tenía 27 años, flequillo y el pelo tintado de rojo cuando aparecí por primera vez de la mano de mi amiga en aquella peluquería. Fran me miro y me dijo: “Tienes un pelo muy sano, en cuanto te quite estas dos escobas que tienes por flequillo y el rojo choni que traes, vas a estar guapísima”.

Lo recuerdo como uno de esos momentos-estado-de-shock. No sabía si venirme arriba pensando en los resultados prometidos o llorar amargamente por los años de pelirroja choni que ya cargaba a mi espalda.

Yo no soy gente, quien tiene un peluquero tiene un tesoro, Historias reales, mundo surrealista

Lo que me gusta de Fran es que puedo discutir, argumentar, defender el peinado que yo traigo en la cabeza, me deja hablar y hace casi como si me diera la razón, pero en realidad una vez acaba mi discurso empieza el suyo. Yo suelo hablar a una velocidad media de 400 palabras por minuto que no está nada mal y es lo suficiente para estresar al más pacífico. Fran habla a 800 palabras por minuto.                                                          
¿Os lo imagináis: “Claro, mira, porque lo que voy a hacerte es…bla, bla…y luego
el escalado…bla bla…bla…y entonces se desfila y queda como si…y el color de Yo no soy gente, quien tiene un peluquero tiene un tesoro, Historias reales, mundo surrealista 3
pelo que te voy a dejar…fantástico porque entonces…bla bla…y quedaras rollo…bla bla…melena italiana…”.

Entenderéis que hay un momento en que mi mente pierde pie, la neurona me patina, el discurso se junta y ya no entiendo nada, así que me entrego a la tijera sin más dilación porque sé que el resultado va a ser bueno y si no lo es, siempre quedará la peluca verde que guarda en la recamara de la pelu. 

 

Cada vez que recuerdo la de experimentos que me hice hasta llegar a esta peluquería…

–         Raparme al 1 en un arrebato Britney Spears y estar fea hasta asustar por la calle durante meses (¿pero cómo te puede alguien dejar hacer esto?).

–         Hacerme la permanente “Ricci” y parecer Ricitos de Oro con mi cara de pan incluida (por favor si tengo el pelo más lacio que Cleopatra).

–         La vez que me puse demasiado rubia y parecía una Barbie artificial (que yo soy morena hasta la medula).

Nunca he podido entender esas peluquerías que te dicen “si” a todo. Me dan pánico.

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Además como hace tantos años que voy a “mi” peluquería, ya coges confianza…dormir en la silla de lavado si llegas reventada, que te maquillen un poco el día que llegas con dos horas de sueño, comer con ellos en la zona de descanso si llegas con el tupper. Vamos, ¡que todos son ventajas!

Y luego cuando sales guapa y convencida del resultado, vas por la calle pisando fuerte. Te vas camino del metro y bajas las escaleras dando unos golpes de melena que ni el anuncio Pelo Pantene.

Porque el día que llevas un buen peinado es cómo cuando llevas zapatos nuevos: Eres la reina de la calle. Y que se aparte el mundo.

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Este efecto te dura aproximadamente unas 3 horas, así que si tienes que hacerte fotos carnet o tienes la cita del millón, ese es tu gran momento. Aprovecha porque el efecto Cenicienta se desvanece y al día siguiente te miras al espejo y no te reconoces. 

Cada pelo de tu cabello es más independiente que Ikea y tu melena parece la fiesta del desmelene. 

¿A vosotras os pasa? Yo después de un corte de cabello paso un par de semanas en las que el cabello ha salido de su círculo de comfort y no sabe hacia dónde ir y salgo a la calle que parezco Helena Bohan Carter recién salida de la cama.

Eso sí reúno toda la dignidad que puedo cuando contesto: Estoy probando nuevos estilos. 

Lo dicho chicas, haceros con una buena peluquería, un buen peluquero y un buen peinado y a dar golpes de melena, que en el fondo todas llevamos una leona dentro…y… ¡a lucir pelazo con garbo! 

#noraparsealunobajoningunconcepto   #tupeluquerotetienequequerer #desgraciascapilaresquecuestandearreglar