MI SUEGRA ES UN FENÓMENO

Mi suegra es un fenómeno. Me di cuenta solo conocerla, pero es como el buen vino, ha ganado con los años. Hace veinte años que la conozco y aún tiene la capacidad de sorprenderme. Creo que nos entendemos muy bien porque ella (aunque no lo sabe) también es de Marketing como yo.

Mi suegra es el elemento de Marketing que toda buena empresa querría tener. Es capaz de crear nuevas utilidades y productos. Nuevos sistemas de dosificación a productos ya existentes. Transformar packagings.

Vamos, muerta me quedo a veces cuando veo la presentación de los spaguettis en versión bolsa y no tupper, el dosificador que de pronto tiene el Nescafé y el sistema de rebozado de las croquetas (las tira dentro de la bolsa con harina y huevo y mueve la bolsa como si fuera el abanico de Locomía).

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¿Quieres publicitar el producto? ¿Quién necesita Internet?. Ni Facebook. Ni revistas. Ni anuncios. Ella tiene su propia red de contactos, conocida como ella dice por “Las morgallonas”, nombre que engloba el conjunto de sus amistades. Eso es boca-oreja en estado puro. Y en menos de una semana, el sistema morgallonas- familia y amistades – otras morgallonas –  amigas de amigas extiende la noticia como la pólvora. ¡Éxito asegurado! Y al módico precio de unos cafeses en la Plaza Vieja.

Además tiene muy buena oratoria para convencer. Cualquier pregunta que le hagas tiene una respuesta que comienza por “Sabes lo que pasa…”. Lo que viene a continuación es un discurso a lo Fidel Castro (es decir sin coger aire) y de una inventiva que haría palidecer al mismísimo Almodóvar y sus historias surrealistas. Cómo Product Manager, arrasaría. Increíble.

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Como cualquier buena “ejecutiva” tiene la agenda a tope: Asistencia a centros Cívicos, inauguración de tiendas, preparación de excursiones, vamos que el bonobus le dura lo justo: día y medio.

Y tiene alma de “líder”, que hay que hacer algo, ella da ejemplo. ¿Qué le molesta el cerezo que hay plantado en el jardín con 130 años de historia y un tronco del diámetro del biceps de Stallone? Pues coge el hacha y lo corta. Ya está. Vamos que Carles Pujol cortando leña en Lleide a su lado, un principiante.

La verdad es que me quiere mucho y me trata genial. Una vez asumido que soy la nuera pija que llega emperifollada hasta a la comida campestre del domingo, con exceso de vida social y que siempre voy cansada y como mal, superado. Me deja gestionar mis redes sociales mientras el resto de familiares está condenado a poner la mesa, me induce a la buena alimentación y me echa una mantita cuando me desmayo en los postres. Vamos, lo que viene siendo una gestión del personal impecable.

Lo peor es el día que llegas a su casa y te mira y te dice: “estas maja”. Muérete. Eso quiere decir del tirón que has ganado 4 kilos, se te ha puesto una cara de pan de payes de kilo y unos mofletes que ni Heidi. Vamos que tiene “mano izquierda” para decir las cosas.

Además es multitasking. Es capaz de levantarse, hacer la faena, ir a la plaza, cocinar para dos nietos, cuidar a otros dos por la tarde. Hacer tuppers para su hijo, inventar alguna cosita sobre la marcha, salir a pasear con las morgallonas, cuidar del huerto y los tomates que ha plantado este año, apuntarse a una excursión y llegar a casa quitando las calles en un acto desinteresado de ciudadanía.

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¿Es o no es un fenómeno? Desde aquí Señora Antonia, va mi ovación por todo lo que hace por todos los que estamos a su alrededor. Va por usté! Olé!

Fdo. Su nuera pija

#suegrasquesonunfenomeno  #morgallonaspower #quamajatehaspuesto¡ohno!

 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)

LA VIDA ES PURO TEATRO

Yo no soy gente, La vida es puro teatro, teatro musical, historias reales, mundo surrealistaAl menos la mía si. Bueno puro puro no lo sé, pero en mi vida de teatro hay un rato.

Los que me conocéis ya sabéis que muero por me encanta el teatro musical.

Empezó como un hobbie y poco a poco va ocupando más tiempo en mi cotidianidad.

Y es que la vida de la artista principiante-que-no-llega-a-amateur es muy dura.

Todo empezó cuando descubrí que había un taller de Teatro Musical en Sabadell y fui a la reunión informativa. Pasada la vergüenza inicial modo alcohólicos anónimos en plan: “Hola me llamo Alicia y no he cantado nunca” delante del resto del grupo, fui convocada para el casting de la semana siguiente dónde se tenía que cantar una canción para valorar el nivel de cada uno. Ya no volví.

Lo sé, lo sé, suena hasta lógico lo de “tener que cantar” en un grupo de teatro musical pero…me caí con todo el equipo.
Yo no soy gente, La vida es puro teatro, teatro musical, historias reales, mundo surrealista 66A ver si es que mi nivel estaría entre los grititos de una gallina violada y los maullidos de un gato despellejado.

Mi sentido de la vergüenza (del cual ya no gozo) me impidió presentarme por aquel entonces.

Tuvo que pasar un año entero en el que, con el valor supuesto como en la mili,
volví a presentarme de nuevo. Y esta vez sí. Canté. Bueno aquello fue dar el cante, dar la nota, ser la notas del lugar, cantar como podía ser aullar, pero, ¿que es lo importante?… ¡que lo hice!

Y ahí empezó todo. Descubrí los momentos maravillosos que te da este hobbie: el olorcito del guión recién abierto, los nervios del casting a ver que papel te asignan, la ansiedad posterior cuando conoces el personaje que te ha tocado. Creértelo. Crear tu personaje. Crecer con él. Hacerlo tuyo. Defenderlo. Fundirte con él y finalmente SER. Una experiencia mágica.

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Sabía que me iba a gustar, porque ya desde jovencita me gustaba jugar a hacerme pasar por una espía rusa: “kamarrada no salgas ahogaaa, tenemos a la polissia”, una turista americana: “A mi encantar Barcelona, porque ser muy bonita” ó una pija muy Paris Hilton: “Ósea siii, pero que me dices, súpeer fuerte, oye!”.

Vamos que lo de vivir varias vidas  ya me viene de lejos. Pero no sabía que me iba a gustar tanto.

Yo no soy gente, La vida es puro teatro, teatro musical, historias reales, mundo real 99Lo que me gusta del teatro amateur es la implicación fuera del glamour y los recursos de los profesionales: Aquí se ensaya dónde se puede. Y si hace frio te abrigas. Y si no hay escenario te lo imaginas. Y el vestuario te lo buscas tú. Y la voz la traes calentita ya de casa. Y repasas las coreografías apartando las sillas de tu comedor. Y el guión lo memorizas mientras planchas. Y las canciones las cantas en el coche camino del trabajo. Y mientras haces la cena repasas mentalmente tu escena.

Haces lo que sea y dónde sea y cuando llega el día eres lo que tienes que ser: TU PERSONAJE.

Pero lo mejor de todo es que aunque las circunstancias son las que son, eres tu, tu vida y tus consecuencias intentando encajar OTRA VIDA en la tuya, no caminas en solitario.

Yo no soy gente, La vida es puro teatro, teatro musical, historias reales, mundo surrealista 9Están tus compañeros que prestan su sábado por la tarde para repasar guión contigo y te han hecho magdalenas “para hacerlo más llevadero”.

Los que tienen un local que a modo clandestino se usa de escuela de baile improvisada, los que si es necesario hacen botellón contigo para quitarse los nervios antes del ensayo general…

las risas, las broncas, los enfados, los abrazos, los sudores fríos, las desconfianzas, el apoyo, los masajes, los achuchones de ánimo y muchas otras pequeñas cosas que no tienen precio y a la vez valen mucho.

img126Y llega el día. Y querrías llorar de miedo escénico. Y reír de alegría y felicidad.

Y gritar con pavor pensando en que no te va a salir la voz y saltar con la emoción que te corroe por dentro.

Y en el vestuario risas flojas, clappings, saltos, pasteles, encerronas en el lavabo: cada uno se gestiona como puede.

Yo no soy gente, La vida es puro teatro, teatro musical, historias reales, mundo surrealista 5Y llega el momento. Y te entra el pipi de turno. Ese que todos sabemos inexistente cuando llegas al lavabo y que es propio del histerismo, pero tu vas.

Echas la última gotita mientras llamas a tu alter ego y le dices: “chato, es ahora o nunca”.

teatroY lo das todo. Y cantas (o similar en mi caso), bailas, sudas, vives, sueñas y te vacías en el escenario.

Y se te empañan los ojos mientras el público aplaude (ese público que son tu familia y amigos que sabes que te aplaudirían aunque hubieras subido a hacer una cutre imitación de la Pantoja) y tu los miras con la satisfacción del espectáculo entregado. Y sabes que ese momento es irrepetible.

Allá vamos pues, un año más. Dispuesta a vivir otra vida fuera de la mía. Y a animaros desde aquí a poner un poco de teatro en las vuestras, total la vergüenza no sirve para nada y el ridículo saltó por la ventana así que: ¡Viva la Madre Superiora! Este año Sister Act…

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#ensayardondesepuedeycomosepuede  #sinohayescenarioteloimaginas #compañerosdesudoryemociones

LA VUELTA AL COLE: DÍAS DE E.G.B.

No, no es que vaya a volver al cole, pero sí que hice un regreso mental a mis años de estudiante cuando entré el otro día en la planta 0 de El Corte Inglés. En realidad iba buscando un regalo para mi suegra (de la que ya os hablaré porque es un fenómeno) cuando de pronto me encontré totalmente inmersa entre libros, carpetas, mochilas y otros artículos que encendieron una lucecita en mi cerebro que mientras giraba decía: cole, cole, cole.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 48Yo soy  tan antigua que hice la EGB. Mi madre y mi abuelo se turnaron una noche entera para que yo pudiera entrar en uno de los pocos colegios que por esa época había en el barrio. Una larga noche haciendo relevos en una maca y con una manta (esto hoy en día sería rellenar un link en internet)y  guardando sitio en la cola. Ya me imagino yo que la estampa, entre sillas, macas y mantas de colores, debería tener un aire muy “romería”. Pero con mucho sentimiento.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 2Y entré. Vaya sin entré. Empecé en lo que se conocía por “Maternales” que vendría siendo el P-3 y P-4 de ahora (porque todavía existe, ¿verdad?) y dice mi madre que me oía desde la panadería de enfrente del colegio como chillaba “Mamaaá, no me dejes aquí”.

Me ha confesado que alguna vez tuvo tentación de volver por miedo a que me explotaran los pulmones de tanto grito pero resistió a pesar de volver cada día a casa con la sensación de que me dejaba en un campo de concentración. Mi madre era fuerte.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 49Y allí pase mis dos primeros años. La seño nos repartía un juguetito cada día que sacaba de un saco y ¡a jugar! A mí me encantaba cuando me tocaba una ollita de metal con las asas azules y la tapadera también y jugaba a las cocinitas (cosa que ahora detestaría, las ollas y la cocina a la par) y a veces también me tocaba una cunita de plástico con un muñecajo sin ojos. Feliz. Muy Feliz.
Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGBDe mi primer año guardo pocos recuerdos. Mi madre venía a la hora del patio y me traía un phoskito y un cacaolat que yo devoraba espantando el fantasma de la obesidad infantil a pesar de que mis rollizos tobillos amenazaban, ya por aquel entonces, con desbordarse de los calcetines. Salía a las 5 y corría a casa a jugar con los muñecos. Deberes aún era una palabra desconocida para mí.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 22Y empecé segundo. 2ºB para ser más concreta. Estaban la señorita Doña María y Doña Teresa, dos señoras de unos 40 años, gemelas y que vestían igual, lo recuerdo perfectamente, vamos como si las Tres Bessones se hicieran mayores y además con el mismo peinado.

Eran rococó hasta decir basta. Me hacían rezar un padre nuestro antes de salir al patio y otro al volver y tenían un método cantarín para dar las clases, una melodía rancia que aburría daba igual cual fuera la asignatura. Pero lo superé.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 3Tercero fue chulo, tuve a la señorita Doña Eugenia en su último año antes de jubilarse. Arrugadita y simpática por igual nos adoptó a todos como a los nietos con los que estaba deseando estar. Era divertida y ocurrente y te hacía sentir que “lo estabas haciendo bien”, te animaba y te apoyaba. Lo único que le recrimino es que en la asignatura de plástica nos hiciera hacer un “Tu y Yo” de punto de cruz. Creo que lo aborrecí tanto que el trauma me ha impedido volver a coser ni un botón.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 4Cuarto fue un curso que ni fú ni fa. Lo único que recuerdo es que me gustaba un niño que se llamaba Víctor, muy simpático, de hecho nos gustaba a todas las niñas y fantaseábamos en el recreo sobre quien se casaría con él. ¿Qué más? Ah sí! Un par de accidentes de esos que te dejan una señalita de por vida y cómo no… ¡el helicóptero de Tulipán! ¡Lo más!

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 5Para cuando me toco hacer 5º mis padres se mudaron de piso y yo de colegio y a esas edades ser “la nueva” es muy traumático. Teníamos como profesor a Don Agustín, un tipo con pinta de monje franciscano pero con más mala leche que Rambo cuando le quitan la metralleta y si te hacía una pregunta y no la sabías te lanzaba el borrador (esto ahora sería denunciable) y las clases de flauta. ¿Flauta? Todo el día limpiando babas.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB6Sexto fue fácil. Empezamos francés y descubrí que me gustaban los idiomas y se me daban bien. Don Tomás, pobre profe que iba de moderno, le tocó dar explicaciones sobre el despertar del sexo y lo pasaba fatal. Y descubrí los jeans ajustados y ya nunca más me los quité.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 8En Séptimo ya teníamos un profe por asignatura, lo que de pronto me parecía la marabunta. No recuerdo nada de nada. Solo logro recordar a la profe de francés y lo mucho que nos dio la vara con las canciones de Georges Moustaki. Ah sí! Y también que una compañera descubrió que era adoptada y lloramos todas con ella. Eso era solidaridad.

Yo no soy gente, historias reales, mundo surrealista, la vuelta al cole, dias de EGB 7Octavo fué lo más. Te creías el rey del mambo. Ya acababas y te venias arriba. Te creías mayor, formado y con todo el pastel por delante para hincarle el diente. Solía llevar tacones blancos (¿Por qué? ¿Por qué blancos?) Y empezaba a acortar la falda (ahora estaría totalmente desfasada). Lo que más recuerdo es la fiesta de despedida, los abrazos entre calamares a la romana en el bar-ecillo de turno mientras de fondo sonaba One night in Bangkok.

Y luego ya, despegar. Secundaria fue otra historia.

Todo esto fui capaz de recordar mientras paseaba por El Corte Inglés y mientras recordaba como forraba las carpetas y elegía las libretas con dibujos…

Ah sí! Y compré un bingo virtual para mi suegra (friki regalo dónde los haya que se merece su propio post), que para eso había ido al centro comercial.

Ayssss. Suspiro. Que buenos recuerdos.

#quierovolveraforrarcarpetas  #quebuenosratosenelpatiodelrecreo #elhelicopterodetulipáneralomás

ESPARTANAS URBANAS

De regreso después de vacaciones. Irremediablemente. Vuelvo al gimnasio después de casi 3 semanas sin levantar ni una pesa y me reencuentro con Carol mi compañera en boxeo.

– Oye hay una carrera que se llama Spartan Race que está genial, puedes hacer 5, 13 ó 20 kilómetros. Tenemos que ir.

– Ya Carol. Bueno. Pero es que nosotras no corremos, bueno no hacemos ni cinta de correr en el gym…

– Ya, pues nos entrenamos.

– Pues vale.

Cosas que pasan cuando dos espartanas urbanas con poco juicio se juntan. Así que ese mismo lunes – primer día después de vacaciones – decidimos que a partir del día siguiente comienza nuestro entrenamiento al grito de “Espartanaaaaaaaaas”

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MARTES

Hacemos una clase de Crossfit y nos preparamos para nuestra primera salida. Lo más importante es la actitud, así que obviando el ascensor bajamos los tres pisos del gym cómo si hubiera fuego en los vestuarios. Pasamos por recepción y pedimos que nos abran la puerta con cara de “Voy a hacer 20 Km, ahora vuelvo” y salimos a la calle.

Corremos hasta la primera esquina, mientras charlamos animadamente. Nos ahogamos, pero seguimos. Unos metros más allá a Carol le empieza a dar un dolor de barriga y hemos de parar. No sabemos que es pero casi se desmaya, así que nos sentamos en un banco a esperar que se le pase. Hacemos respiraciones mientras me pican cinco mosquitos en la misma pierna y rabio.

Mejor regresar no sea que le de un “chungo” y no llevo móvil para avisar a nadie. Caminamos recuperándonos (de los 500 m. que hemos hecho) y antes de llegar al gym esprintamos y entramos con cara de “Bufff, que subidón. Somos espartanas. ¿Nos abres, por favor?” y corremos hasta las escaleras para morir en el primer rellano.

MIÉRCOLES

Lejos de desanimarnos, ahí estamos de nuevo. Esta vez a las 16.30 de la tarde, después de una clase de TBC. El calor y el bochorno son de aúpa, pero estamos en esa fase de “no nos para nadie”, así que a riesgo  de deshidratarnos nos ponemos en marcha. Desfase por las escaleras, saludo en recepción y a la calle.

Descubrimos que si no hablamos hasta somos capaces de aguantar el ritmo, así que muy a nuestro pesar practicamos el silencio. Aguantamos entre correr y caminar “con ritmo” un par de kilómetros (a lo mucho) que comparativamente con el día anterior nos parece que hasta hemos hecho “marca” y nos venimos arriba brutalmente.

Subimos a la piscina a darnos un chapuzón de premio y nada más entrar en el agua se me enrampan las dos piernas. Me cuesta salir pero lo consigo y me estiro en el colchón de la maca con las piernas cómo robocop. Un sueño dulce me rapta y se desvanece el dolor de gemelos y me abandono.

Oigo una vocecita, es Carol, que pretende despertarme sin sobresaltos:

  • Es tarde. Muy tarde – me dice
  • ¿Nos hemos dormido?
  • Son las 19.30, llevamos 2 horas durmiendo y ya no queda nadie en la piscina.
  • Bufff
  • Pero mañana más, ¿no?
  • Claro.

JUEVES

Primero clase de Zumba y luego ya con  la felicidad que dan los ritmos y el buen rollo de esta clase nos tiramos de nuevo al asfalto con muchas pretensiones. La gente nos mira yo creo que acierto a leer en sus mentes un “están locas, se van a deshidratar” y también nos lanzan piropos, así que decidimos que al día siguiente salimos con gafas de sol, para correr con un punto fashion.

Por primera vez somos capaces de aguantar todo el trayecto corriendo, solo se trata de encontrar el trote adecuado y ese día entramos en el gimnasio con una sonrisa de ganadoras que nos devuelve la chica de recepción pensando “estas chicas sí que valen”.

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VIERNES

Bueno, bueno, hoy es el gran día. Ya sabemos buscar nuestro ritmo, esprintar, así que decidimos añadir trayecto. En nuestra mente ya somos “espartanas urbanas”  dándolo todo. Pero ¡oh! Me cambio y me doy cuenta que me he dejado el top (así que me va a tocar correr con sujetador y encima un sin-tirantes) y lo peor ¡las bambas en casa!  y se produce el drama.

  • Ostras no, hoy no, que iba a ser nuestra gran tarde – me dice Carol.
  • Pues no sé, debí sacarlas ayer y hoy con el madrugón me las he dejado en casa
  • Que rabia!! Vamos a perder el ritmo!!
  • Lástima – digo yo.
  • Oye creo que quizás tengo unas bambas en el coche, si están, te las dejo y salimos.
  • ¿Qué número haces? – pregunto
  • 37
  • Yo, el 38.
  • Bueno, pero las bambas siempre son un poco más grandes que los zapatos – me dice Carol, sin abandonar la esperanza del running de ese día.

La veo tan ilusionada que acepto llevar unas bambas un número más pequeño y correr en modo geisha-pies-apretaditos.

Yonosoygente, Espartanas, Urbanas, Historias reales, mundo surrealista-4Pero las bambas no están.

Así que el plan B es hacer unos largos en la piscina interior. Me doy cuenta que también me he dejado el bañador y las gafas. Está claro que preparar la bolsa por la mañana no es lo mío.Y me dice Carol:

  • ¿Y que no te has dejado hoy?
  • El bikini – contesto yo
    • Pues vámonos al Oasis a tomar el sol y a bañarnos en la piscina.

Llegar y morir en el colchón al sol es todo una mientras nos convencemos de que así descansamos los gemelos que falta nos hace y el lunes atacaremos de nuevo.

La carrera es a finales de Septiembre y pregunto el día exacto, solo para descubrir que ese día no estaré en la ciudad. Carol, me confirma que además la carrera de 5 Km. cuesta 49 euros.

  • ¿Te regalan el kilómetro 3? – Le preguntó yo.

Pero ya es tarde para estas informaciones, así que decido que igualmente entrenaremos juntas a cambio de que nos deje en buena posición en la carrera.

Y las espartanas urbanas se desmayan.

#morirdedolordegemelos #saliradarlotodoenlosprimeros500metros #risasyflatosporigual

Espartanas

 

 (Nota: Ilustraciones realizadas por Anna Castro. Gracias!.)