LA CENA DE NAVIDAD

Bienvenid@s a la CENA DE NAVIDAD.

Ese despropósito que hay que pasar anualmente sí o sí.

Como ya explique AQUÍ, yo odio la navidad en toda su extensión de eventos.

Es llegar esta fecha y convertirme en una persona tóxica incapaz de recuperarme a mí misma hasta que no llega el ansiado día siete de Enero. Gracias.

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Pero sí. Tengo cena de Navidad. Vaya por delante que, aunque no me guste, estoy agradecida por ello.

Tal y como están las empresas hoy en día, compartir unos pistachos en la máquina del café es lo que ha quedado como evento en muchas de ellas.

A mí, que me invitan, me lo pagan y además alguien más lo prepara por mí, me siento de verdad afortunada.

Pero no me gustan.
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De todas maneras, gracias a DIOR, que quedaron atrás mis años de organizadora de cenas y festejos en otras empresas.

A priori puede sonar como un tema hasta divertido por lo de la cata del menú, elegir restaurante, bla bla bla…

La cara B del disco: nadie está contento con el sitio elegido, siempre hay un % que encontraron el menú escaso, malo, frío, incorrecto, excesivo (táchese lo que no convenga) y luego las preguntitas de: ¿y entran las copas? ¿Qué metro cae más cerca? ¿Acabará muy tarde?

Vamos, ese momento en que te das cuenta que Atención Ciudadana y tú os habéis fundido en una. Fatídico.

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Así que ahora que alguien más lo hace por mí, ya de entrada me parece estupendo el sitio, la música, el menú y me da igual si carne, pescado o sólo postres.

Clases de cenas hay muchas, por poner un par:

“El Padrino”.

Yo no soy gente.Historias reales. Mundo surrealista. navidad. cenas de empresa 60Muy propias de las empresas familiares. En las que el 80% del personal es ‘la familia’ (póngase aquí la voz de Al Pacino) y el resto son acogidos por la ídem.

La mesa queda partida a sierra en dos, porque es normal que te quieras sentar con “sangre de tu sangre”. Y luego está el resto.

El ala derecha familiar se pone al día de temas comunes y el ala izquierda se funde las botellas de vino a embudo mientras se produce la tan temida exaltación de la amistad.

“Los otros”.

Por el contrario este tipo de cena suele darse en las empresas grandes. Son ésas en las que trabaja tanta gente que en realidad sólo conoces a los compañeros de tu ala y a algunos de otros departamentos con los que te tienes que relacionar por temas de trabajo.

La cúpula directiva es una leyenda urbana. Tú no la has visto nunca. Por eso cuando los ves entrar y te das cuenta por su porte y posición que claramente no son mindundis con los que vas a compartir flan, para ti son poco menos que “los otros”.

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Eso sí en todas se suele jugar a lo mismo. El ya tan temido, ‘Juego de las sillas’:

Los pelotas se ostian por sentarse cerca de algún directivo al que necesiten enjabonar, ya que saben que el alcohol lima asperezas y solidariza temas espinosos.

Los juerguistas esperan a ver dónde se sienta la dirección y los pelotas para sentarse en la otra parte, la más alejada posible, para poder beber y chismorrear a sus anchas.

Los retraídos esperan a ver dónde se ha sentado la dirección, los pelotas y los juerguistas para localizar la zona más tranquila donde claramente solo tengan que mover la boca para comer porque no han venido a socializar y a hablar
mucho menos.

Los que llegan tarde. Bufff. Estos llegan a mano echada. Te toca sentarte en la silla que queda libre que puede ser en cualquier sitio de la mesa, así que si vas tarde vete ensayando la cara de póker para parecer un tipo afable así te toque al lado del presi o del gruñón de producción.

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Y hablando de producción o ‘producirse’… ¡cuidado con lo que nos ponemos!

Sería interesante si hay invitación, mirar qué ‘dress code’ pone y seguirlo. Y si no hay invitación, posiblemente, el lugar elegido ya te va a dar una pista. Aunque preguntar no está de más.

Si no tienes la suficiente información, practicar la ‘moderación’ es interesante.

Pasarse de largo, te puede hacer parecer la Pantoja en una pescadería o Falete de luces en un aeropuerto.

Brillos, transparencias y otras monerías por el estilo a las 2 de la tarde ¡quedan muy raras!

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Menos mal que con el alcohol se ve todo de otro color…

Ahora adaptaré aquel famoso refrán:

No hay gente buena ni mala, simpática o antipática, sino cubatas de menos. En este caso alcohol.

Lo mismo da que sea un reserva que en el menú sólo entre vino peleón peleón.  La gente bebe.

Bebe para destensarse, bebe para relajarse, bebe para serenarse, bebe para integrarse, bebe para deshinbirse, bebe para relacionarse…Una hora más tarde aquello es una cena de amigos de toda la vida fundidos en abrazos y en algunos casos hasta “piquitos” caen.

Imagen-animada-Cava-35Tratándose de una cena de empresa, yo siempre lo he considerado una extensión del trabajo y siempre he visto con cierta pena el despiporre general de según qué personajillos.

Ver al Director de personal subirse a una mesa haciendo de gogo y el Director de compras haciendo el gangsta style, pues mira llamarme rara pero a mí más que risa me da grimilla.

La secre buenorra teniendo que aguantar los piropos subidos de tonos de esos compañeros majos reconvertidos por arte de birli-birloque en buitres carroñeros en busca de carnaza.

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Y luego siempre está el que hay que llevar a casa en coche porque empinó tanto que al final la responsabilidad común se produce y no se le puede dejar coger el coche (me gustaría ver por un agujerito la cara de mujer cuando le hacen entrega del marido sin coche y hasta las trancas).

La gran suerte de esta historia es que de un año a otro la mente hace borrón y cuenta nueva. Te borra los recuerdos agridulces y te devuelve aquellos dos momentos en los que pensaste que valió la pena estar allí.

Bueno, allí vamos. Seguro que para la mayoría de los que me estáis leyendo, el evento-despropósito va a producirse esta semana.

¡Ánimo y al toro! ¡Mucha suerte!

Ahhhhh¡y no lleguéis tarde! #odiolacenadenavidad #ymásauneljuegodelassillas

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MANÍAS COMPULSIVAS

Justo el otro día habla con mis compañeros de teatro del tema de las manías, para llegar a una conclusión única. Lo importante no son tus manías, ésas son personales e intransferibles y las tienes más que asumidas.

Lo peor son las manías de tu compañero de piso, marido, novio, etc., porque ésas vienen impuestas y las manías de los otros son como la paja en el ojo ajeno, que las ves más que las tuyas.

Yo tengo unas cuantas, no lo voy a negar. De hecho, si lo pienso fríamente soy un poco maniaco compulsiva. Estoy segura que algunas hasta las compartís conmigo.

Yo no soy gente. historias reales, mundo surrealista, manias compulsivas, el gasCERRAR EL GAS. Bueno, bueno, esto lo tengo que comprobar unas 23 veces antes de salir de casa. Y eso que yo los fogones los enciendo poco y cuando los apago acto seguido cierro el gas.

Aun así y sabiéndolo mi mente vuelve una y otra vez al lugar de los hechos: ¡Que sí! ¡Que está cerrado! Y aun así aunque visualmente lo veo tengo que tocarlo con la mano y decirme a mí misma: sí, sí closed forever and ever.
Mismo tema CON LA PLANCHA, pero éste adquiere otras dimensiones. Ya estoy en el ascensor cuando me cuestiono: ¿He desenchufado la plancha? Y aun sabiendo que sí, salgo, vuelvo a entrar en el piso para comprobar que e-fec-ti-va-men-te la plancha estaba ya fría y todo.

Yo no soy gente. historias reales, mundo surrealista, manias compulsivas, la plancha

No contenta cojo el enchufe que cuelga y lo apoyo en la tabla de planchar mientras lo miro fijamente para que la imagen quede grabada en mi mente y pueda volver a salir por la puerta con la seguridad de que no voy a quemar el piso.

Ésa es otra, cuando llego al parking empiezo: ¿HE CERRADO LA PUERTA DEL PISO CON LLAVE?. Pues claro. ¿Seguro? Que sí. Es lo que tiene hacer las cosas por inercia absoluta, que no recuerdas si las has hecho. Arranco el coche y pienso: ¿Y si no la he cerrado?.Yo no soy gente. historias reales, mundo surrealista, manias compulsivas, las llaves del piso

Salgo del coche, vuelvo a subir al piso para comprobar que claramente la puerta está cerrada a cal y canto. Aun así la abro y la vuelvo a cerrar para quedarme más tranquila. Y repito la operación una vez más. Buff.

Ya que estoy arriba en el piso mi mente me dice que mejor  VOY UN MOMENTO A HACER PIS  por si encuentro caravana por el camino.

No hay papel. Me da tanta rabia… Y menos mal que me he dado cuenta antes y no después. Me dirijo directamente al lavabo de mi marido y le cojo su rollo. Él dice que robo, yo lo llamo gestión de recursos. Y por fin salgo.Yo no soy gente. historias reales, mundo surrealista, manias compulsivas, papel del wc

Ostia. ¿HE TIRADO DE LA CADENA? Sí, claro. Lo hago siempre. ¿Y si me he olvidado? Mira que el olor a pipi rancio tiene que ser terrible y ya no vuelvo hasta la tarde.

Vale, voy, es tardísimo, así que vayamos al grano. Entro al lavabo, abro la tapa y efectivamente el famoso líquido amarillo ya está tubería abajo camino de vaya-usted-a-saber.

De paso vuelvo a mirar la plancha y compruebo el gas. Salgo, cierro la puerta, compruebo dos veces que está cerrada y vuelvo al coche.

Arranco. ESTOY EN RESERVA y es muy tarde. Pienso mentalmente cuántos kilómetros aguanta un coche en reserva. Dudo.

Tengo la terrible manía de apurar el deposito, no veo nunca la hora de ir a la Yo no soy gente. historias reales, mundo surrealista, manias compulsivas, sin gasolinagasolinera. Pero tengo que ir. Es de una obviedad máxima en estos momentos que hoy llego tarde sí o sí.

Pero pongo gasolina y de paso me compro unas gominolas. Sí, tengo esa manía, me aburre tanto poner gasolina que me compro unas chuches que me como mientras reposto.

Llego al polígono y aparco. Llamo por el interfono a oficinas, me abren y entro. ¿HE CERRADO EL COCHE?.

Salgo de nuevo, miro mi coche fijamente y doy al botón de cerrar de la llave. Las luces de “cerrado” de mi coche me confirman que efectivamente todo esta OK. Por si acaso le doy a abrir y cerrar un par de veces creando un efecto discoteca con las luces del coche y por fin consigo llegar al ascensor.

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Son las 7.10 un día más. Tengo que controlar mis manías que dificultan mi puntualidad.

Os imaginaréis que salir conmigo de casa no es tarea fácil. Mi marido desespera con mis ‘comprobaciones’, como dice él. Pero a mí no me molestan, las tengo asumidas y las repito día tras día con resignación.

A mí las que me molestan son las suyas:

Yo no soy gente. historias reales, mundo surrealista, manias compulsivas, cerrar tapa el wcLa famosa tapa del WC.

Tengo una teoría para esto y es que alguien ha inculcado a los hombres que la tapa está electrificada y por eso no la tocan.

La cafetera no se friega: Platos, vasos, cucharas…y a la pobre cafetera ¡no le toca nunca!

Esos ‘pelitos’ tapizando el lavamanos después del afeitado.

Esas toallitas húmedas que no se cierran y consecuentemente se seca todo el paquete.

Esas deportivas del 47 en plena entrada del comedor colocadas estratégicamente en modo gymkana, que tienes que saltar en modo obstáculo o darte de bruces.

bambas grandes el 47, yonosoygente

A mí me da por pensar que las manías forman parte de nosotros al igual que el carácter y que entender y empatizar con las manías del otro fortalece el vínculo de la convivencia. Si fuéramos perfectos seríamos aburridos.

Y es que estoy segura que haríamos entre tod@s una lista interminable, así pues…

¿Me contáis una manía vuestra?

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INSOMNIO

Hay semanas y semanas. Semanas que pasan volando. Semanas que parecen meses y semanas de insomnio continuado que tienen como función acabar contigo. Así fue mi pasada semana, días y días sin pegar ojo y en plan arrástrate-como-puedas hasta llegar el viernes.

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Sobreviví para contarlo, por eso… ¡os lo cuento!

Lunes

“Son las 5 de la mañana y ya no he dormido nada, pensando en tu presencia, la lalalala la…”, rebota en mi cabeza la letra de está bachata a la vez que el sonido del despertador.

¿Ya son las 5? #mecagoentodo pero me levanto. NO he podido pegar ojo. Vale, me pegué un siestón de domingo digno de ser calificado como hibernación, pero es que si una no se puede permitir esta licencia en domingo… ¿cuándo pues?

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Consecuentemente me fui a dormir descansadita y con los ojos como un búho con la esperanza de que mientras iba pensando qué me pondría al día siguiente me iría venciendo Morfeo. Cagada.

Sin pena ni gloria ni brazos de Morfeo amanecí a ese feo día llamado lunes. Ala pues. A darlo todo.

 

Martes

No puedo creer que no haya pegado ojo. Después de lo que fue un lunes absolutamente penoso en la oficina con riesgo de desnucarme contra el teclado y tener que lavarme la cara hasta borrarme el rímel. Llegué a casa, limpié, hice la compra, fui al gimnasio, cene, morí en el sofá.

sonambula[1]¿Qué tiene el traslado sofá – cama que desvela? No fastidies. Si fuera la casa de la Preysler y tuviera que ir al “ala norte” donde está mi habitación lo entendería. Pero en mi pisín, ese traslado son 5 segundos escasos.

Doy media vuelta y me agarro a la almohada. Estoy cansada y no quiero ir a ninguna parte. Me maldigo por ser pobre y tener que trabajar. Fantaseo sobre cómo sería mi vida si fuera rica. Ahora me quedaría tan a gusto en la cama hasta las 10h. que habría quedado con mis amigas para hacer el café, llevaría un vestido…”

“Look at me. Can you see? I am fabulous baby”, berrea de nuevo la alarma. Mierda. Cagao. Culo. Me levanto y me empino una cafetera entera sin dejar ni una gota y salgo – tarde – en dirección oficina.

 

Miércoles

Suena la alarma y el corazón se me sale por la boca. Ese mismo corazón que me ha dado la noche a ritmo de taquicardia severa.

Vale, igual la culpa fue un poco mía, porque para no parecer Walking Dead en la oficina, abuse del café y del té y de hecho hasta de las bayas de Goji, que me ha dicho mi compañero que espabilan así que me comí media bolsa.

Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista, Insomnio 38Las tres: pum-pum pum-pum, las cuatro: pum-pun pum –pum. Las cinco y alarma: pum-pum pum-pum pum-pum. Aggggggggg, pienso que me va a dar un ataque al corazón y por si acaso levanto el brazo izquierdo, leí en algún sitio que esto era algo infalible.

Mi marido ya se ha ido a trabajar, eso significa que si me da un infarto, me quedo tiesa y no me encuentra nadie hasta la noche y de pronto pienso en Bridget Jones y en su manía de que puede venir un pastor alemán negro y comerte y no se enteraría nadie. ¡Uf! ¡Qué chungo! ¡Qué muerte más poco glamurosa!

Me levanto poco a poco. Pienso en tomarme una tila para tranquilizarme, pero tengo tanto sueño que me tomo un café doble.

 

Jueves

Esta semana acaba conmigo, lo veo. 4 noches sin dormir son muchas noches. No entiendo qué me ha pasado, estamos en noviembre y he pasado un calor mortal. Y eso que la noche se prometía dulce.

Antes de meterme en el sobre me tomé dos Valerianas 5 (es decir de esas que además de Valeriana llevan 4 mejunjes más) con un poco de agua, bien densas para que me dejaran KO directamente y parece que iban por buen camino pues me puse a leer una revista y ésta aterrizó dos veces sobre mi cara.

Las dos: Tengo calor, me quito la parte de arriba del pijama y los calcetines. Tres de la mañana: Aparto la colcha.Cuatro de la mañana: Me quito los pantalones del pijama pero intento localizar los calcetines.

Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista, Insomnio 389Me da por pensar que quizás estoy pre-menopaúsica, al fin y al cabo quizás me empiezo a acercar peligrosamente a la edad de los sofocos. Intento recordar a qué edad me vino la regla, ¿a los 13?

Me doy cuenta que este bucle de pensamientos no va a ayudarme a dormir.

Así que intento respirar hondo y me obligo a pensar en algo agradable y lo primero que me viene a la mente es Sean Connery y su falda escocesa. ¿En serio? Me vale. Cualquier cosa antes que las manidas ovejitas.

Cinco de la mañana: Suena la alarma, estoy en top y bragas, la cama parece un amasijo de ropa como si le hubieran pasado cinco leones por encima. Me muero. De sueño. De cansancio. De calor. De ganas de dormir. Café y fuera. Esta noche me empino dos copas de vino y lo soluciono todo.

 

Viernes

No me ha hecho falta alarma, me han despertado mis propios
ovarios.
Un dolor como si me los estuvieran entre retorciendo y acuchillando ha hecho las veces de despertador.

maitena1He estirado las piernas y me he acordado de Rambo, ni sentírmelas: como si fueran de corcho. He pensado en la maravilla de ser mujer y he corrido a almorzar un café y dos ibuprofenos.

Me he metido en la ducha y de pronto he acusado el cansancio de la semana. El exceso de café, la falta de sueño, la resaca del vino y el dolor de la regla. Me he secado el pelo y me he tomado un enantyum.

No me digáis cómo he conseguido posicionarme en el coche, conecto el móvil al cargador y veo un WhatsApp de mi amigo Agustín que me dice: “Tremenda migraña. Me tomé dos ibuprofenos”. JA! Tecleo rápidamente: “Yo dos ibuprofenos y un enantyum. Supera eso”.

Y con una extraña sensación de triunfo arranco el coche, mientras juro que esa noche paso de Valerianas y vinos y me doy directamente al Valium.

Mi amigo Agustín me contesta: “Sweetheart te recomiendo melatonina, Yo no soy gente, Historias reales, Mundo surrealista, Insomnio 09que las valerianas pueden hacer “efecto paradójico” y ponerte como las cabras. Aunque a este paso casi te darán LITIO”.

Dios mio ¡Eso suena grave!. Tiro el teléfono y me pongo en marcha, porque voy tarde otra vez.


Y aún sin saber ni cómo llegué. Llegué al viernes noche y me tomé dos valerianas y dos ibuprofenos para el dolor de regla y lo regué todo con una copita de vino y entonces sí, mi sofá me recibió como si me hubiera estado esperando años.

Y yo me abandoné. Y no recuerdo nada más. Fundido a negro hasta que oí a mi marido que me decía: “¿Te encuentras bien?”.

¿Bien? D I V I N A #malditoinsomnio #semanasqueparecenmeses

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SIN SUJETADOR NO HAY PARAISO

El otro día me dio un ‘ataque de orden’. La verdad es que me da muy pocas veces, pero cuando llega si lo aprovecho bien puedo tirar hasta el sofá si veo que me molesta.

Entré en el armario e hice escabechina total de prendas sin sentido que ya pasaron de moda, se me pasó el momento de llevarlas, tenían más años que Raphael o casualmente ‘habían encogido’. En fin, que sin consideración alguna todo lo que no tenía razón de ser se fue puertas afuera.

Las braguitas rojas de los últimos cuatro fines de año, la camiseta de lycra que pica, los calcetines que te causan varices de lo que aprieta el elástico…

No quedó títere con cabeza, excepto, excepto… ¡¡¡ cuando pasé por el cajón de los sujetadores!!!

Yonosoygente, historias reales, mundo surrealista, El sujetador, bra, sin sujetador no hay paraiso, ensayo sobre el sujetador

Habiendo allí sujetadores por doquier, no pude deshacerme de ninguno. ¡Madre del Amor Hermoso! ¿En qué momento hemos pasado las mujeres a necesitar tanta prenda para sujetar un par de dos? Había allí modelos y colores para poner una parada de mercadillo.


Sin tirantes:

Imprescindibles absolutamente. No pueden faltar. ¡Tres tenía – y tengo! Para esos días en que vas con un top de tirantes y todos sabemos que por mucho que sitúes tirante con tirante, el del sujetador acaba campando a sus anchas y buscando su propio momento de gloria.

Para las prendas asimétricas, no vas a enseñar un tirante del sujetador sí y otro no: caca.

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Para los escotes palabra de honor. Para los escotes tipo barco. Vamos, casi como el anuncio de Coca Cola argentino aquel que decía: “Para los altos, para los bajos, para los grandes, para los pequeños, para los rubios…”, vamos: que te hacen falta pa tó y punto. Tres tengo: negro, blanco y color carne.


Los push up:

Hombre, en la vida hay momentos para todo. Están esos momentos en que necesitas sentirte sexy y atractiva al 200% aun a riesgo de que tu pechonalidad llegue 15 minutos antes que tú.

No nos engañemos: cómodos cómodos no son, aprietan lo suyo… son para utilizar en situaciones que tengan un periodo de tiempo limitado. No se te ocurra ponértelos para ‘echar el día en la oficina’ porque cuando lleves unas horas parecerá que te están serrando a la altura de las costillas.

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No obstante y para esos momentos necesito-sentirme-como-una-diosa tengo 4 inventariados. Dos push-up con tirantes: negro y color carne y dos push-up sin tirantes para su uso según punto 1 y en los dos mismos colores de rigor. Vamos, la locura.


El sujetador-nadadora:

Yonosoygente, historias reales, mundo surrealista, El sujetador, bra, sin sujetador no hay paraiso, ensayo sobre el sujetador20055Ese que utilizas cuando llevas prendas con espalda nadadora y no puedes ir enseñando los tirantes porque queda feo a la par que cutrillo.

Si el sujetador está bien escogido, debe quedar totalmente camuflado. Cierto que también podrías tirar de un sin-tirantes pero la sujeción no es la misma ni de lejos. Tengo uno que uso poco, más bien sólo en verano. ¿Qué hago? ¿Lo tiro?

Entra y sale del cajón dos veces y finalmente se queda. Un POR-SI más.


El normalito:

Con los tirantes en su sitio y la función clásica: mantener aquello en su sitio, ni muy arriba ni muy abajo, sin estrujarlo ni apretarlo.

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Pobres, son los menos considerados, está visto que sin ventaja competitiva no hay gloria y servir para lo que te han diseñado hoy en día es una simpleza infravalorada.

Aun así, tres más que habitan en el cajón de marras.


El deportivo:

Aunque parezca redundante voy a decirlo: Dícese del sujetador que se utiliza para hacer deporte. Ya. Cae por su peso, ¿verdad?

Pues no veas la de tipas que me encuentro frente al espejo en el gym colocándose tremendo push up antes de la clase de steps.

Para mí, que nunca he considerado el gimnasio como una posibilidad de ligoteo, lo más cómodo es el tipo de sujetador deportivo que te da todo tipo de prestaciones mientras subes y bajas del step.

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Con el push up tienes el riesgo de morir asfixiada por tus propios pechos o que alguno de ellos decida escaparse a conocer al profesor. Mal.

Tengo 3 – es que voy mucho al gimnasio-.


El que se ata delante:

Y que me compré aquella vez que llevaba un vestido con la espalda al aire.

Eso más que un sujetador es un artilugio que como no hayas guardado las instrucciones de uso, no hay huevos a ponértelo una segunda vez. Cruza detrás por tu cintura y se ata delante.

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Es muy raro encontrar cerca de tu ombligo la tira del sujetador.

Me pregunto a mí misma si de verdad lo necesito y a la par me juro no volver a comprar nunca un engendro de ese tipo.

Así que puesto que no voy a volver a comprar otro: se queda POR-SI.


Cazoletas de silicona pegajosa:

Esto es la clara afirmación de que todos tenemos días malos.
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Me regalaron un vestido muy Marylin de esos con tantas aberturas que es imposible llevar con ningún tipo de sujetador.

Así que me compre el sujetador-silicona que literalmente se pega a tus pechos. Suena mal ya de salida, lo sé.

Hay que tener cuidado al colocarlo y poner la zona no-adhesiva en el pezón si no quieres arrancártelo de cuajo. Complicado.

Esa silicona pesa y hace el efecto fuerza de la gravedad tirando hacía abajo. Si sudas se despega. Ante movimientos muy bruscos puede moverse. Vamos, que si no eres la Preysler en un coctel cuya única articulación a mover va a ser el codo para empinarte la copa: no lo uses.

Inventariadas: Un par.


Recuento: Sujetadores: 16. Tetas: 2. Cajones dedicados: 3. Desolada.


Así que para compensar entré a matar en el cajón de las medias y las tiré todas, menos dos pares que estaban impecables. ¡Venga hombre! Tanta media para dos piernas.

Mujeres del mundo, solidarizaros, decidme que vuestros cajones también rezuman sujetadores con múltiples funciones para múltiples ocasiones que os ponéis dos veces al año.

Gracias. Sabía que éramos muchas. #sinsujetadornohayparaiso

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Y HOY TENÉIS POST EN MI OTRO BLOG: CUIDATUIMAGEN

“BAILARINAS CON CORDONES #LASROMPEVENAS”

Cuida de ti,cuida tu imagen, bailarinas con cordones, las rompevenas, BAILARINAS CON CORDONES-TALESTRIP-SPRING-10