21.05.18 ¡VOY PITANDO!

El otro día en reunión con mis amigas me quedo clara una cosa: parece que ser que solo las mujeres vamos pitando por la vida.

YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 3Y no me refiero a ir corriendo ¡que sí! Pitando para aquí y para allá ¡que también! Todo el día con el pito en el culo ¡un sin vivir! A ver, que no es que esto no me importe un pito ¡ni mucho menos! Que pitar pitamos todas ¡Y mucho! Y a mí no me toma nadie por el pito del sereno ¡Faltaría!

Aunque la verdad sea dicha y es que vamos todas a toque de pito. Pero…

Pero es que además pitamos.

Pitamos sin razón. Aquí y allá. Y sin haber robado nada. Y no en todas partes. Unas pitamos aquí y otras allá.

Y además es casi categorizable. El otro día me decía mi amiga Candela, que ella suele pitar en Zara y en Tezenis. ¡Que no lo entendía! Porqué ella en Tezenis no ha comprado nunca ni unas tristes bragas. Y que de Zara igual tiene un par de camisas. Que a ver a que se debe tan desagradable bienvenida. Y se puso a hablar de Amancio, que a éste si le que tenían que estar pitando ¡los oídos! ¡Hasta caérsele! Que lo hicimos trizas en un momentico.

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Mientras Rosa decía que ella no, que ella en Zara no pitaba, que igual hubiera tenido más lógica, porque ella viste casi todo de Zara, pero que mira tú por donde ella suele pitar en Mercadona. Y claro cada vez que entra a por unas zanahorias, se le acerca el segurata a ver con que intenciones viene y ella se va pitando, y nunca mejor dicho… ¡madre mía! ¡Con la cara de buena persona que hace Rosa! Pues mira, también pita.

Marian decía que ella es más exclusiva: que ella solo pita en El Corte Inglés. YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 2Hombre. No lo vamos a negar. Siempre fue la pija del grupo. No la veo yo a ella pitando en un lefties. Es que no le pega. Hay categorías y puestas a pitar pues yo me pediría pitar en Dolce & Gabbanna, que siempre da más caché.

Pero no. Yo pito siempre en Stradivarius. Ya ves tú. Que yo allí solo compro cuatro tontadas de tendencia para no hacer un gran desembolso. Oye, ¡entrar y pitar es todo una! Que me miran las niñas de la caja y ya les leo el pensamiento “¡no le dará vergüenza a esta señora, robar a su edad!” Y levanto las manos y enseño el bolso cada vez que pongo un pie allí.

A ver, así en brainstorming rápido, llegamos a varias conclusiones tipo.

Pitas porque llevas un DIU. Pero esta teoría no se aguanta. Porque las que no llevamos DIU también pitamos.

Hombre, Rosa lleva un clavo en la pierna, igual es eso. ¿Y las que no llevamos piezas de recambio insertadas porque pitamos?

YoNoSoyGente, Historias reales, Mundo surrealista, voy pitando 4

Y la última, ¿conocéis a algún hombre que pite? Que entre en Ermenegildo Zegna y pite. O en Zara Man y pite. ¿Por qué ellos no pitan?

Hemos decidido que esto merece un estudio “en campo”, así que hemos quedado la semana que viene para “ir pitando” a las tiendas del conflicto a ver si conseguimos alguna conclusión que nos ilustre.

Señores y Señoras, ¿alguno de ustedes pita? ¿Dónde? Todos los datos son pocos para este estudio de pito-mercado. En breve, las conclusiones.

#YoNoSoyGente #PeroVoyPitando

 

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25.02.18 Febrero ¡acaba ya!

Querido Diario Virtual,      (buff, tengo que buscarte un nombre pero ya!)

Estoy de vuelta. Sí, ya lo sé qué he tardado. Hombre es que tampoco es que el destino haya ido muy a favor, la verdad. Con Padre-Gran-Cherokee en el hospital con bronquitis y servidora haciendo de taxi familiar con Madre-Todo-Poderosa, pues he ido lo que se dice bien liada.

Menos mal que las cosas se van poniendo en su sitio y yo me puedo dar a mis menesteres diarios. Bueno, no puedo, porque el destino, llámese Luis, me ha enviado un resfriado de aúpa, una gastroenteritis y la regla. Vamos que me faltaba que lloviera y engordarme dos kilos para hacer el anuncio de compresas Evax. Bueno, aunque con el nivel de moco elevado con el que ando también podría hacer el de Frenadol.

Sí, el caso es hacer algo de famoseo, ya lo sé. Es que en los tiempos que corren todo el mundo quiere su minuto de gloria y yo, pues ídem. Pero van pasando los años y a mí no me descubre nadie. Eso si todo el mundo me va diciendo lo ‘crack’ que soy. Que si sirves para esto, que si sirves para lo otro. Que eres muy buena en esta materia, que lo bordas haciendo aquello…

Yo no soy gente. odio febrero. Soy Dispersa

¡Una dispersa! Eso es lo que soy. Una maldita dispersa. Que toco tantas teclas que ni con un piano de cola profesional me da la vida. Y así me va. A los cuarenta-y-tantísimos aún no sabe servidora si es domadora o fiera.

Bueno, he decidido recuperar el buen hábito de escribir. Jones sigue en pie, aunque esperando que pase febrero.

Febrero es como esa mala gripe que toca pasar, como un grano en el trasero que te duele hasta que se revienta, como un salpullido desagradable. Lo siento, pero no puedo con él.

No sé qué tiene este mes que a mí no me apetece hacer nada nadita. Ni deporte, ni cocinar, ni salir, ni socializar: es el mes de la introspección. Yo personalmente me vuelvo autista, me tumbo en el sofá mirando el techo y hasta leer me cuesta. A mi este frío me paraliza.

Yo no soy gente. odio febrero

Yo en otra vida fui osa polar y esto era mucho más llevable. Hibernaba, Despertaba con la primavera y los caracoles y paz y después gloria. Pero claro, ahora como persona humana, de bajo termostato en mi caso, toca pasarlas canutas con este frio polar que gastamos con el dichoso cambio climático. Lo tengo claro, yo para la próxima quiero reencarnarme en Carmen Lomana, con pasta gansa, zapatos por doquier y un casoplón con tres chimeneas ardiendo.

Y claro con esta parálisis febreril, el coche hecho unos zorros, la casa en pleno síndrome de Diógenes y mis michelines liberados porque deporte tampoco hago. ¡Madre! ¡Con lo que yo soy en Mayo!

En fin, querido, te dejo por hoy. Te avanzo que estoy buscando curro y el tema está de película de ficción. Recuérdame que te lo cuente. Pero vete llamando a fenómenos paranormales porqué las entrevistas de hoy en día parecen más bien encuentros en la tercera fase (sino en la cuarta o en la quinta).

Jones se va a la cama. A ver si sueño con George Clooney (aunque Bardem también me vale).

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampco #PeroSiSoyDispersa

jones

ODA AL VENTILADOR

Señoras y Señores: ¡Sí! ¡Vamos a hablar hoy del ventilador!

Ese viejo conocido. Ese compañero agradecido en las tardes pegajosas de siesta. Ese aparatejo infatigable que sin moverse del sitio no para de moverse para tu beneficio. Ese aliado que, sin dañar el medio ambiente, te quita el bochornazo estival. ¡Lo venero!

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Se nota que no tengo aire acondicionado, ¿verdad?

Y es que, como dice el anuncio: ‘No tenemos sueños pequeños’. No nos conformamos con poco. Somos muy ansias.

Hace unos años decidimos poner el aire acondicionado, pero como esta casa, uyss, ¿he dicho casa? Piso, bueno, pisín, es alargado, desde el balcón donde va la máquina hasta la habitación donde servidora descansa -o en verano al menos lo intenta- había que poner dos bombas, y el señor no nos aseguró que no pudieran hacer algo de ruido.

Es verdad que al menos lo podíamos haber puesto en el comedor, que está al lado del balcón. Pues no. Todo o nada. Aquí hacemos las cosas bien. Nada de medias tintas. Qué es eso de aquí sí y allá no. O se pone en todo o no se pone. Pues no se pone.

#LaBolsaOElVentilador #CogeLaBolsayCierraRápidoQueSeVaElFresQuito

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Me estoy acordando yo ahora mismo de lo que me iba a molestar el ruidito de la bomba, versus todo el tráfico que oigo por tener las ventanas de par en par en un intento por no agonizar en mi propio hogar. ¡Nefasto!

Y dicho esto, alabado sea el ventilador. El hermano humilde del aire acondicionado. Cierto. Pero también el hermano mayor del abanico. ¿O no? Pues eso, que vivo en un Gran Hermano de humildad continua. Tengo uno en la cocina, uno en mi habitación, uno en el comedor… ¡ya tendría amortizada la instalación del aire!

Y así paso mis días estivales, como si estuviera en una continua actuación de Paulina Rubio, que ahora mismo mientras os escribo tengo la melena al viento como JLo grabando un videoclip. Muy fan del ventilador non-stop. No puedo pensar en una adquisición más preciada en estos días. Lo tengo en “marcha 3” desde que pongo un pie en el suelo.

#EstaSoyYoAhoraMismo #EscribiendoElPostConLaMarcha3tumblr_m6haz3brqv1rziu0oo1_500

A pesar de que, no nos engañemos, lo que mueve es todo el rato el mismo aire, o sea, que es un poco ‘engañabobos’. Porque ya me diréis vosotros, cuando el ambiente esta caldeadito el único aire que mueve es el mismo caldo que hay en estático, así que lo que hace es crear una brisa sahariana modelo ‘Vacaciones en Tánger’… pero oye, ¡bendito sea en momentos de desesperación!

Cuando mis quehaceres me lo permiten y me estiro en el sofá, ese aire se vuelve mucho más agradecido. Noto que me acaricia la piel, a ratos –en cada vuelta me tocan tres segundos- pero eso me ayuda a apreciarlo aún más y a esperar con ansia la siguiente vuelta.

Esos tres segundos gloriosos me transportan a primera línea de mar, pero ahorrándome toda la arena y la chiquillada. Me voy relajando. Es una brisa suave que abraza mi piel sudorosa invitándome a fundirme con el sofá y a olvidarme de que estamos en la canícula veraniega y que un año más servidora la va a pasar sin airea condicionado.

Pienso en que al menos no estoy dañando el medio ambiente, pero ni mis pensamientos ecologistas hacen que me sienta mejor.

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Ayer me dijo mi profesora de narrativa que no fuera boba, que me comprara un ventilador de esos que se enchufan con USB al ordenador… “…y así trabajas con todo el aire en la cara”. ¡No sé! ¡No lo veo! Es como modernizar en exceso un clásico. ¿Un ventilador enchufado al ordenador? Es que me suena raro. Algo así como si le pusiéramos un push up a las enaguas de mi abuela. ¡Me resisto!

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En fin, voy acabando que se me empieza a enredar la melena y como me enrolle con el ordenador pillo hasta un resfriado. Igual voy a tener que bajarlo al 2…

¡Por Dios! Contestadme desde el otro lado. ¡Decidme que también sois fans del ventilador! Y los que, como yo, no tenéis aire acondicionado, ¿cómo pasáis vuestros días?

Agrrrr.

#YoNoSoyGente #YVosotrosTampoco #JonesAgoniza

jones

¿A QUE TE DOY UN OXÍMORON?

Mirad, yo pienso que está bien admitir que una no puede ser buena en todo. Que en algunas cosas una destaca, que en otras es bastante aceptable tirando a regularcilla y que en ciertas cosas es un maldito tremendo desastre.

Que la moda se me da bien es un hecho. Soy capaz de montar los looks en mi cabeza mientras estoy tumbada en el sofá y mi Santo me masajea los pies (sí, le tengo subcontratado este servicio -yo doy otros, no os penséis que todo va de gratis-).

Lo de la decoración, pues muy bien también. Estoy feliz haciendo mis prácticas en pisos de aquí y de allá.

Aunque la semana pasada me tocó montar un casoplón que yo creo que ni el de la Preysler. Cinco lavabos por planta. Jolín, que había que moverse por allí con mapa. Que te dejabas unos cojines en el ala sur y tenías que ponerte un dorsal de maratón y poner en marcha el Runstatic para llegar a la otra punta de la casa.

¡Tres plantas tenía! Tuve que subir tantas veces aquellas escaleras que creo que más que ‘hacer culito’ lo que hice fue echar un culazo que ni la Kardasian. Me tocan muchas así y este verano reviento el biquini.

#AsíMeVeoYoEsteVerano

En fin, a lo que iba, que en lo que soy una patata es en clase de narrativa. Aquello es más una cuestión de fe. Yo voy allí a aprender, a empaparme de conocimiento, a absorber como una esponja, literalmente… ¡porque la mitad de las veces no se ni de qué hablan!

Y que conste que yo era muy buena en literatura en secundaria, pero hace ya tanto de aquello… que lo pienso y casi veo diplodocus habitando la tierra.

Mirad, que como la profesora es maja y le tengo confianza sé que todo va bien, aunque a veces habla como si estuviera poseída por Vargas Llosa –o vaya a usted a saber quién- después de tres carajillos. ¡Yo no la entiendo ni palabrita!

Las clases las hacemos en un aula de una escuela de idiomas. En ocasiones la miro y pienso que me he colado en clase de ruso o mandarín nivel 3: es imposible que aquello sea castellano.

El otro día me mira fijamente y me dice: “Alicia, a ver, dame un Oxímoron”. Para flipar. No sé si me estaba pidiendo un abrazo, una ostia o algún medicamento parecido al gelocatil para la migraña.

Ante mi cara de what-the-fuck-me-estás-contando, añade: “Pues una paronomasia si te es más fácil”. No, no me es más fácil. Y no sé qué te está pasando en la boca, pero empiezas a preocuparme.

Con lo fácil que es decir “dame dos palabras de significado contrario que tengan sentido”, eso es un oxímoron. Por ejemplo, yo le hubiera dicho:

Caos organizado

(que es lo que tengo yo en la cabeza en estos momentos. Un jaleo que lo flipas, pero organizado por etiquetas).

Que llegué a mi casa y busque preocupada paronomasia, por si era un insulto y yo me había quedado tan fresca. Pues no, resultó ser un “juego de palabras que se distinguen solo por un fonema y tienen significados muy diferentes”.

¡Ostras! Es decir, como los amores que pasan, pesan, pisan y posan (que yo ya había escrito AQUÍ, sin saber qué estaba haciendo una paronomasia. ¿Igual es que soy muy intuitiva? ¡A ver si voy a ser buena!

#¿VendríasiendoestoUnOxímoronurbano?

Pero… ¿por qué tenemos esta manía de poner nombres raros a las cosas? Lo digo porque va uno al médico con la cabeza que le va a estallar y el profesional va y se descuelga con un: “¿Tiene histórico de cefaleas?”.

Que el otro día me hice daño en el costado izquierdo, cerca de la cadera, corriendo, y el traumatólogo, muy majo él, me dice: “El psoas que se te ha desgarrado”. No fastidies. Que suena a grave. Que tengo la sensación de que me van a tener que ceder el asiento en el tren para que no se me caiga el psoas de marras por el camino.

¿Qué tal si me dijeras que me he hecho una pequeña rotura fibrilar y me voy yo tan contenta a seguir dando caña?

#¿MeEstaráHablandoEnesperanto?

En fin, que yo confío y confío en que estoy avanzando… en narrativa, digo. Mi profesora dice que he aprendido mucho, que voy para Cervantes. ¿Será una hipérbole? (Exageración evidente que deforma la realidad). Creo que más bien es una ironía.

En la última clase nos pidió a todos que habláramos del último libro que estábamos leyendo.

Mientras me llegaba el turno, pensaba y pensaba a toda mecha: el “Vogue colecciones”. No. No. Eso no. “Recetas fáciles para cocinar con Lékué”. Ostras. Tampoco. Los 10 mejores destinos de playa para este verano”. Bufff. me da mí que con esto no voy a convencer.

El caso es que se pasó el tiempo, se acabó la clase y no me llegó el turno. Mejor. Ya sudaba hasta por las pestañas.

Ahora estoy leyendo a Capote, a Tenessee Williams y a Cortázar a la par. A veces me lío un poco. Igual me estoy haciendo mi propia historia con la mezcla de los tres. Lo mismo leo mientras espero el cortado en un bar, que en los semáforos demasiado eternos.

Ahí ando, culturizándome a toda velocidad mientras sigo decorando mansiones y tuneándome para mis looks.

Y es que quien mucho abarca poco aprieta, que dice siempre mi madre. Pero es que siendo tan intensa yo no puedo escoger hacer una sola cosa. Eso sí, no conozco el aburrimiento.

Chic@s, ¿Qué estáis leyendo vosotros ahora? Ja. Menudo aprieto, ¿eh?

#YoNoSoyGente #YvosotrosTampoco #JonesSeCulturiza